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Necky y Galf - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - 32 Corto 13 El Arte de la Sabiduría
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32: Corto 13: El Arte de la Sabiduría 32: Corto 13: El Arte de la Sabiduría En el rincón más alto de la torre norte de la Academia Arcana Lumiaris, donde el viento parecía susurrar secretos y los relojes de sol perdían precisión por la niebla, Grandalf el Mago practicaba su oficio más importante: la sabiduría escénica.

De pie frente a un espejo de cuerpo entero —enmarcado en madera de roble y tallado con runas de supuesto poder, pero que en realidad decían “Sabio del Año” repetidamente—, Grandalf ajustaba su sombrero de punta.

Tenía una decena de sombreros diferentes sobre un maniquí cercano, cada uno más extravagante que el anterior: uno tenía estrellas bordadas que titilaban, otro lucía un ala ondulante que parecía ondear al viento, y el más reciente estaba coronado por una pequeña réplica de un dragón que lanzaba humo cuando lo activaba.

—Demasiado llamativo —murmuró mientras lo cambiaba por uno más modesto, con plumas negras en el borde.

Se giró hacia el espejo y levantó su báculo, un bastón nudoso que terminaba en una esfera brillante, la cual, según sus estudiantes, se parecía sospechosamente a una lámpara decorativa.

—”El viento sopla más fuerte… cuando alguien dejó la ventana abierta.” Hmm… no, eso no suena lo suficientemente profundo —murmuró, apuntando al espejo con su báculo y frunciendo el ceño de manera teatral.

De pronto, sacó de su túnica un pequeño block de notas cuya portada decía en letras doradas: Refranes y Sabiduría imperecedera de Grandalf el mago.

Pasó las páginas rápidamente, murmurando mientras leía: —”El sapo nunca salta hacia atrás… si sabe lo que le conviene.” Sí, ese es decente.

Se detuvo en otro: —”Una pipa vacía es como un mago sin sombrero.” ¡Ah, este tiene potencial!

—Exclamó con entusiasmo mientras subrayaba la frase.

Grandalf se enderezó y practicó una nueva pose frente al espejo: con una mano alzada al cielo y la otra sujetando su báculo como si estuviera invocando un rayo.

Luego, bajó la mirada con solemnidad y susurró: —”Incluso las estrellas más brillantes necesitan un sombrero para cubrirse del sol.” Perfecto.

Poético y completamente elegante, porque todo es más elegante con sombrero.

Sin embargo, mientras intentaba una pose más dramática, su sombrero ladeado cayó al suelo.

— ¡Por las barbas de Lumiaris!

¡Otra vez no!

—se quejó, ajustándolo de nuevo.

Un estornudo resonó desde el rincón de la habitación, donde un ratón gordo y perezoso descansaba en una pequeña cama hecha de pedacitos de tela.

—Silencio, Archimouser.

Esto es arte —dijo Grandalf, señalando al ratón con su báculo.

Archimouser respondió girándose en su cama y dejándole claro que no estaba impresionado.

Finalmente, satisfecho con su apariencia y su repertorio de frases, Grandalf se dirigió a su escritorio, donde había una carta sin terminar dirigida a su eterna rival, Merlinia.

La competencia entre ambos no era de poder mágico, sino de sabiduría; algo que, según Grandalf, era mucho más importante.

—”Merlinia,” —dictó en voz baja mientras escribía—, “como dice el antiguo proverbio: ‘Una varita no construye un puente.’ Quizás deberías considerar esto antes de menospreciar la grandeza del báculo.” Se detuvo, pensativo, y luego añadió en voz baja: —Aunque, para ser justos, tampoco he visto a un báculo construir un puente… Mientras guardaba la carta en un sobre, observó su escritorio, donde tenía una colección de pipas de todas las formas y tamaños, junto a su pequeña biblioteca de libros titulada El Arte de Parecer Sabio: Una Guía Práctica.

Al lado, había un pequeño cuaderno con el título “Merlinia’s Frases Robadas”, donde anotaba cualquier dicho medianamente impresionante que su rival había usado.

—No está mal para ser de una usuaria de varitas, pero claramente le falta la profundidad de mis proverbios —murmuró mientras cerraba el cuaderno.

De pronto, el reloj marcó la medianoche.

Era hora de dormir, pero Grandalf tenía algo más importante que hacer.

Se colocó el sombrero con el dragón que humeaba, encendió su pipa, y se sentó en una silla frente a la ventana, adoptando la pose más majestuosa que pudo.

—Por si alguien está mirando desde otra torre… —Se dijo, mientras el humo formaba un búho que salía por la ventana.

En otra torre de la academia, Merlinia observaba la escena a través de un pequeño telescopio.

Sacudió la cabeza, suspirando.

—”El que mira a través de un telescopio, raramente ve el panorama completo” —dijo para sí misma, anotándolo rápidamente en su propio block de notas.

El eterno duelo de sabiduría continuaría otro día.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel He actualizado mi otro libro “La Torre, Crónicas del Heredero de hielo”, si quieres leer algo más maduro, te lo recomiendo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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