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Necky y Galf - Capítulo 33

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  4. Capítulo 33 - 33 Corto 14 La Elegancia de Merlinia
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33: Corto 14: La Elegancia de Merlinia 33: Corto 14: La Elegancia de Merlinia En la torre sur de la Academia Arcana Lumiaris, donde el viento soplaba con una delicadeza casi ceremoniosa, Merlinia se encontraba en su santuario personal: un estudio impoluto y perfectamente organizado.

Todo estaba en su lugar.

Las estanterías de libros alineados por tamaño y color relucían bajo la luz de los candelabros flotantes, y su escritorio era un modelo de minimalismo mágico, con un único tintero de cristal, una pluma de fénix y un pergamino sin arrugas.

Sobre un perchero elegante, una colección de capas de mago estaba cuidadosamente dispuesta.

Cada capa tenía un estilo único: una con bordados de constelaciones que brillaban en la oscuridad, otra teñida de un azul profundo que parecía cambiar de tonalidad según la luz, y una especialmente impresionante con plumas de grifo en los hombros.

Merlinia observó las capas con un leve gesto de aprobación.

—Un mago sin su capa es como un hechizo sin propósito —murmuró, ajustando ligeramente la capa que llevaba puesta.

Era su favorita: negra con ribetes plateados, sencilla pero majestuosa.

En el centro de la habitación, sobre un mostrador de madera pulida, descansaban sus varitas.

Más de veinte, cada una en su estuche de terciopelo, y cada una etiquetada con su nombre y especialidad: Luz de Medianoche (perfecta para hechizos de oscuridad), Corazón de Serbal (excelente para encantamientos curativos), y su favorita personal, Elegancia del Dragón Blanco.

Merlinia tomó esta última y la giró entre sus dedos con gracia.

—Un mago sin una varita elegante… es como un zapato sin par.

En ese momento, su lechuza, Altaria, ladeó la cabeza desde su percha dorada, como si estuviera juzgándola.

Merlinia le lanzó una mirada afilada.

—Sí, Altaria, lo sé.

Pero alguien debe recordarle al mundo que no todos los magos necesitan bastones torpes y sombreros ridículos para ser respetables.

La lechuza respondió con un suave ulular, y Merlinia tomó eso como una señal de aprobación.

Con un movimiento elegante de su varita, conjuró un espejo de cuerpo entero frente a ella.

Se miró con detenimiento, ajustando la caída de su capa y asegurándose de que la varita estuviera bien visible en su cinturón.

Levantó la barbilla, practicando su mirada de “sabiduría serena”.

—”El mago que conoce el orden, conoce el universo” —dijo en voz alta, ladeando la cabeza con aprobación.

Luego sacó un pequeño cuaderno de su bolsillo, titulado Sabiduría Intemporal de Merlinia, y anotó la frase.

Pasó las páginas, revisando sus “joyas” más recientes: —”Un hechizo bien lanzado es como un poema bien recitado: no necesita explicación.” —”El caos es la herramienta de los débiles; el orden es el bastón de los sabios.” —”El que lleva sombrero de punta, rara vez tiene la cabeza recta.” Sonrió al leer la última, claramente dirigida a su colega Grandalf.

Había un marcador de página que sobresalía en el cuaderno, y al abrirlo encontró una página que decía: Frases que Grandalf nunca entenderá.

—”Una varita es para el mago lo que el pincel es para el artista.” —Leyó con satisfacción, subrayándola por tercera vez.

Mientras revisaba su repertorio, la lechuza dejó escapar otro ulular.

Merlinia se giró para observarla, levantando una ceja.

— ¿Qué pasa, Altaria?

¿Crees que exagero?

Altaria la miró en silencio, como si estuviera evaluándola.

Merlinia suspiró, un poco derrotada.

—Bien, bien, no todo puede ser sabiduría elevada.

¿Qué tal esto?

—Se irguió frente al espejo, sosteniendo su varita con ambas manos, como si estuviera a punto de lanzar un hechizo trascendental.

Luego dijo: —”Incluso una varita rota puede ser una lección completa.” Se giró hacia Altaria, esperando una reacción.

La lechuza cerró los ojos lentamente, un gesto que Merlinia decidió interpretar como aprobación absoluta.

—Sabía que te gustaría.

De pronto, su mirada se oscureció ligeramente mientras pensaba en Grandalf.

Sabía que él también estaba en su torre, probablemente practicando sus poses absurdas con su báculo gigante y esos sombreros estrafalarios.

—Seguro que está ideando algo ridículo como: ‘Un sombrero de punta es la corona del sabio’ —murmuró con una risa para sí misma.

Decidida a mantener su ventaja en su duelo eterno de sabiduría, Merlinia tomó su varita favorita y comenzó a practicar movimientos fluidos frente al espejo.

—”La elegancia es el verdadero poder de un mago” —dijo en voz alta, añadiendo un toque teatral mientras giraba la varita y conjuraba un pequeño remolino de luz plateada.

Se detuvo un momento, sonriendo con autosuficiencia.

—Sí, Altaria, el próximo encuentro será mío.

Grandalf nunca podrá superar esto.

Mientras Altaria ululaba nuevamente, Merlinia volvió a su escritorio, anotando cuidadosamente sus frases más recientes en el cuaderno, ya pensando en el próximo duelo verbal con su eterno rival.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel La de abajo es mi obra de drama y romance.

Se las recomiendo mucho…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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