Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Necky y Galf - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Necky y Galf
  4. Capítulo 4 - 4 Corto La ruina gacha de Galf
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: Corto: La ruina gacha de Galf 4: Corto: La ruina gacha de Galf El sol iluminaba las calles de la Ciudad del Comienzo mientras Necky y Galf avanzaban con paso tranquilo hacia el infame “Tablón de la Vergüenza”, el epicentro de los encargos más humillantes del gremio.

—Siento que hoy va a ser un gran día —dijo Galf con una sonrisa optimista—.

Algo me dice que hoy no tendremos que recoger estiércol ni buscar más burros muertos.

—Kikikiki, qué adorablemente iluso eres —se burló Necky—.

Con tu suerte, seguro terminamos cargando bolsas de patatas.

De repente, algo en el camino captó su atención.

Brillante, reluciente, llamativa.

Una flamante máquina gacha había sido instalada en la plaza.

— ¡Gacha!

—exclamaron ambos al unísono, corriendo como niños hacia la máquina.

La estructura metálica estaba decorada con dibujos exageradamente épicos de guerreros legendarios, poderosas espadas brillantes y pergaminos mágicos flotando en un torbellino de poder.

—Veamos qué hay… —Necky frotó las manos con avidez mientras leía la lista de premios.

Primer premio: Ticket de invocación de héroe de otro mundo (“¡Convoca a un salvador legendario para mundos en ruina!

Asegura la invocación de un estudiante de otro mundo”) Segundo premio: Ticket de invocación de retornado (“¡Convoca un héroe muerto, para que modifique esta línea temporal con sus conocimientos de que ha vivido!”) Tercer premio: Espada sagrada bendecida por los dioses (“¡Corta el mal con la luz divina!”) Cuarto premio: Espada maldita con voluntad propia (“¡Puede que te posea, pero al menos es afilada!”) Premios menores: Objetos varios como caramelos rancios, calcetines usados de aventureros caídos y un manual titulado “Cómo convertirse en un héroe en 10 pasos” (con una calificación de 1 estrella en la reseña).

—Esto… esto es increíble —dijo Galf, con los ojos brillando de emoción—.

¡Si conseguimos el primer premio, podríamos invocar a un héroe todopoderoso para que nos ayude con nuestras misiones!

—O revender el ticket en el mercado negro —agregó Necky con tono de empresaria.

— ¡Eso es un sacrilegio!

—Sacrilegio es el precio de esta máquina, cada intento cuesta dos monedas de cobre.

—Eso… es un robo— Exclamó Galf sacando cuatro monedas de cobre de su bolsillo.

Ambos se miraron.

—Apostemos —propuso Necky con una sonrisa traviesa—.

Quien saque el mejor premio paga el almuerzo.

— ¡Hecho!

—Galf metió sus monedas y giró la perilla con emoción —prepárate para pagarme el almuerzo.

El mecanismo giró ruidosamente y, tras unos segundos de suspenso, una pequeña cápsula azul cayó en la ranura.

— ¡Sí, sí, sí!

—Galf la abrió con entusiasmo… solo para descubrir un par de calcetines agujereados con un terrible olor a humedad.

—Pfft… ¡JAJAJAJAJA!

—Necky se dobló de la risa—.

¡¿Qué es esto?!

¿Las reliquias sagradas de un héroe indigente?

Galf frunció el ceño.

—Debe haber algún error… ¡Voy a intentarlo de nuevo!

— ¡Ni lo sueñes, pelafustán!

Me toca a mí, mantente alejado de la gloria, mequetrefe.

Necky introdujo sus moneda con confianza y giró la perilla.

La máquina brilló por un instante y una cápsula dorada cayó en la ranura.

Galf palideció.

—No puede ser… ¡Sacaste un premio mayor!

Necky abrió la cápsula lentamente, disfrutando del suspenso.

Dentro había un pergamino con letras brillantes.

“¡Felicidades!

Has ganado una espada sagrada bendecida por los dioses.” — ¡¿Qué?!

—Galf casi se atraganta—.

¡Esa espada era mía!

¡El destino quería que yo la tuviera!

—Pues parece que el destino está de mi lado —respondió Necky, alzando el pergamino con una risa burlona—.

¡Y ahora me debes el almuerzo!

Antes de que Galf pudiera protestar más, la espada sagrada apareció mágicamente frente a ellos, brillando con luz celestial.

— ¡Es hermosa!

—Galf la observó con ojos llorosos.

—Demasiado brillante para mi gusto —comentó Necky, dándole la vuelta con desinterés.

Pero en cuanto Necky intentó tomar la espada… BOOOOOM.

Un rayo de luz divina la lanzó contra una pared.

— ¡AAAAAAAAAH!

Necky quedó humeante y con el cabello aún más despeinado de lo normal.

La espada se había destruido al sentir la magia oscura.

—Ja… ja… parece que a la espada sagrada no le caen bien a los nigromantes.

Galf se llevó las manos a la cabeza.

— ¡No puede ser!

¡No la pudimos usar!

—Bueno, bueno —Necky se sacudió el polvo y volvió a la máquina—.

Si el destino no quiere que use una espada sagrada, entonces usaré otra cosa.

Metió las últimas monedas que le quedaban y giró la perilla con fuerza.

Una cápsula negra cayó en la ranura.

Ambos se quedaron en silencio.

—Esa… es la cápsula de la espada maldita… —susurró Galf.

Necky la abrió con una sonrisa.

En su interior había un pergamino, con letras teñidas de rojo.

“¡Felicidades!

Has ganado una espada maldita con voluntad propia.

No nos hacemos responsables de posibles posesiones demoníacas.” — ¡JAJAJAJA!

¡Ah, esto sí es para mí!

—Necky se frotó las manos con emoción—.

Dame mi espada maldita.

La espada apareció en un halo de sombras.

Su hoja negra chisporroteaba con energía oscura, y un ojo resplandeciente se abrió en la empuñadura.

— ¡QUIÉN ME EMPUÑE DEBERÁ PAGAR UN TERRIBLE PRECIO!

—rugió la espada con una voz profunda y escalofriante.

Necky la tomó sin inmutarse.

—Ajá, ajá.

Lo que digas.

¿Puedes cortar carne?

— ¡YO SEDIENTO DE SANGRE Y DESTRUCCIÓN!

¡EL PRECIO ES TÚ ALMA!

—Oh, perfecto, ya tengo una deuda con la Inquisición.

Añadamos esta a la lista.

Galf se llevó una mano a la cara.

—Nos vamos a morir.

—Y nos vamos a morir con un buen almuerzo, porque tú pagas.

Galf miró su cápsula con los calcetines malolientes y suspiró resignado.

—Maldita sea la gacha… Con Necky emocionada con su nueva espada demoníaca parlante y Galf llorando por su suerte, la pareja continuó su camino hacia el Tablón de la Vergüenza.

El destino tenía grandes planes para ellos.

Planes estúpidos… pero grandes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo