Necky y Galf - Capítulo 42
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- Capítulo 42 - 42 Krakk 8 El Rey de Nada por ahora
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42: Krakk 8: El Rey de Nada (por ahora) 42: Krakk 8: El Rey de Nada (por ahora) El claro en el bosque estaba envuelto en una mezcla de sonidos: gruñidos de esfuerzo, maldiciones en goblin, y el inconfundible sonido de alguien cayendo de espaldas contra el lodo.
Una vez más.
— ¡Agh!
¿¡Por qué tengo que hacer esto!?
—gritó Krakk desde el suelo, con la espada de Galf (que, para su tamaño, parecía más un poste de madera afilado) sobre su pecho.
Frente a él, Grugash, una imponente figura con músculos tan intimidantes como su mirada, cruzó los brazos con un bufido.
Su hacha descansaba a un lado, pero su paciencia parecía haber desaparecido hace horas.
—Porque, pedazo de moco parlante —dijo con su tono grave y cortante—, ningún Rey Goblin llegar al trono sin saber pelear.
A menos que pienses convencer tus enemigos con una obra teatral de mala calidad.
Krakk se levantó tambaleándose, sacudiéndose el barro.
Se ajustó la improvisada capa que llevaba -un trozo de tela vieja que alguna vez fue una cortina– y levantó la espada con ambas manos.
— ¡Puedo ser carismático, eso es lo que importar!
¡El pueblo no querer músculos, querer… presencia!
¡Querer… líder audaz, alguien que inspire!
Grugash arqueó una ceja y señaló al cielo, donde un grupo de cuervos parecía revolotear, atraídos por el ruido constante del entrenamiento.
—Tú sólo inspirando carroñeros.
A ver, intentar ahora el ataque básico otra vez, pero esta vez, no golpear a ti mismo con la espada— Dijo riendo, Grugash Krakk respiró hondo, levantó la espada y lanzó un torpe, pero entusiasta corte horizontal… que se quedó a medio camino porque la hoja era demasiado pesada para él.
— ¡Agh!
¡Esto ser ridículo!
¿Cómo se supone que ser el Rey Goblin si tener que aprender cosas de…
esfuerzo físico?
¡Los reyes no hacen esto!
— ¿Ah, sí?
¿Y qué crees que hacen reyes, oh gran sabio goblin?
–preguntó Grugash, apoyándose en su hacha mientras lo observaba con el equivalente orco de un ojo clínico.
Krakk alzó el mentón, dándose aires de grandeza.
— ¡Ordenan!
¡Exigen tributos!
¡Declaran guerras y sientan en tronos de oro mientras bardos cantar sus gestas heroicas!
Grugash dejó escapar una carcajada tan fuerte que algunos cuervos salieron volando.
—Tronos de oro, dice.
¿Y con qué ejército planear hacer una guerra?
¿Con ratones que vivir en tu cueva?
¿O con goblins que apenas saber atarse pantalones?
Krakk se cruzó de brazos, ofendido.
— ¡Mis hermanos goblins no necesitar pantalones!
Además… tengo la espada original de Galf, el Héroe de la Primera Era.
Eso me hace el futuro Rey.
Grugash lo miró con una mezcla de incredulidad y diversión.
—Sí, una espada que ser demasiado grande para ti, y que ni sabes usar.
Seguro que eso hará que te respeten.
Krakk no respondió de inmediato.
En su lugar, bajó la mirada hacia la espada, acariciando la hoja como si fuera un tesoro.
– Bueno… todavía no saber usarla, pero tener mucho potencial, ¿no?
Grugash suspiró, aunque en el fondo había algo de respeto por la terquedad del pequeño goblin.
Dio un paso hacia él y colocó una mano pesada sobre su hombro, casi aplastándolo en el proceso.
—Mirar, enano verde y feo, mí decir esto: si realmente querer ser Goblin King, más te vale aprender que no bastar con robar una espada o dar órdenes.
Tener que demostrar que ser más astuto, más fuerte y más loco que cualquiera que querer ese título.
Y creerme, haber muchos más locos que tú afuera.
Krakk frunció el ceño, procesando las palabras de Grugash.
Finalmente, asintió, con una chispa renovada en sus ojos amarillos.
—Está bien.
Si tener que aprender a pelear, lo haré.
Pero también tengo que ser… creativo.
¿Y si hago una armadura?
¡Algo que grite “Krakk futuro Rey Goblin” cuando me vean entrar en batalla!
Grugash sonrió de lado, viendo cómo la imaginación de Krakk empezaba a dispararse.
—Mientras no ser basura reciclada, podría funcionar.
Pero primero, mover esos pies.
¡Ataque básico otra vez!
Krakk gruñó, pero levantó la espada con determinación.
Esta vez, aunque el golpe seguía siendo torpe, logró terminar el movimiento sin caer de espaldas.
Grugash asintió con aprobación.
—Ahora ir mejor.
Si seguir así, tal vez algún día alguien te tome en serio.
Krakk sonrió de oreja a oreja, aunque la sonrisa tenía un toque de su habitual descaro.
—Claro que me tomarán en serio.
Soy Krakk, el futuro Goblin King.
Y cuando gobernar, hacer que este entrenamiento sea opcional.
¡Porque odio sudar!
Grugash rodó los ojos mientras se preparaba para el siguiente ejercicio.
A pesar de todo, no pudo evitar pensar que, con un poco de suerte –y mucho trabajo–, tal vez ese pequeño y molesto goblin podría lograr algo grande.
Algún día.) Finalmente.
Quizás.
O quizás no.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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