Necky y Galf - Capítulo 47
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- Capítulo 47 - 47 Corto 21 Compensando deudas
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47: Corto 21: Compensando deudas 47: Corto 21: Compensando deudas Merlinia se inclinó hacia adelante, apoyando las manos sobre el escritorio con teatralidad, mientras su capa ondeaba con un movimiento invisible.
—Muy bien, querida Mirabella, cuéntame, ¿cuál es el asunto que, con tanta urgencia, necesita mi atención?
Mirabella, todavía algo incómoda después de la historia sobre el caos arquitectónico de la academia, enderezó los hombros, decidida a cumplir su propósito.
—Es sobre Meryl Gravesoul, hermana de Aria.
—Al mencionar el nombre, lanzó una mirada de reproche hacia la joven maga, que rápidamente se hizo la inocente mirando al techo—.
Ha estado excavando en el patio trasero de la academia.
Ilegalmente.
— ¿Excavando?
—repitió Merlinia, levantando una ceja y llevándose una mano al mentón—.
¿En mi academia?
—Sí —afirmó Mirabella con firmeza—.
Y creo que merece un castigo.
Aria levantó las manos, interrumpiendo con una sonrisa nerviosa.
— ¡Espera, espera!
No es lo que parece.
— ¿No lo es?
—preguntó Mirabella con escepticismo, cruzándose de brazos.
Aria suspiró dramáticamente antes de hablar con un tono más dulce.
—Bueno… técnicamente, estaba ahí cuando la hermana Meryl excavaba, pero no es tan grave como suena.
Solo buscaba un hueso de mantícora.
— ¡¿Un hueso de mantícora?!
—exclamó Merlinia, su interés claramente captado.
—Ajá, en los terrenos de la academia —replicó Mirabella, alzando una ceja—.
Ilegalmente.
Merlinia ladeó la cabeza, pensativa.
—Hmmm, un hueso de mantícora, dices.
Interesante… Pero, espera un momento.
¿Quién es esta Meryl?
La sala quedó en silencio por un momento.
Aria parpadeó, sorprendida.
—¿No sabe quién es Meryl?
—No, querida.
Solo conozco a Necra, la mayor de las Gravesoul, y a ti, por supuesto.
No recuerdo haber oído de una tercera hermana.
Aria suspiró, como si tuviera que explicar algo obvio.
—Meryl es nuestra hermana del medio.
Ya sabes, la frágil sepulturera de la Ciudad del Comienzo.
Merlinia ladeó la cabeza, intrigada.
—¿La Ciudad del Comienzo?
¿La que está junto al cementerio mayor?
—Exacto.
—Aria sonrió orgullosa—.
Es pálida como un cadáver, siempre un poco cubierta de tierra, con su largo cabello negro un poco desordenado y esas ojeras que tenemos los Gravesoul que le dan su “estilo Gravesoul”.
Para enfatizar su punto, Aria mostró su colmillo mágico, brillando débilmente en la luz tenue de la oficina.
Merlinia asintió, como si el colmillo fuera suficiente prueba del linaje de Meryl.
—Hmm, interesante descripción.
Pero eso no explica por qué estaba profanando el patio trasero de mi academia.
Aria agitó las manos, intentando calmar las aguas.
—¡No estaba profanando nada!
Es muy tímida y amable, y nunca haría daño a nadie.
Solo… solo estaba buscando el hueso de mantícora para un proyecto.
Y, bueno, no quería molestar a nadie.
Mirabella no parecía convencida, pero antes de que pudiera replicar, Merlinia levantó una mano, pidiendo silencio.
—Queridas, dejadme reflexionar sobre esto.
—Se puso de pie y comenzó a pasearse por la sala, hablando con ese tono grandilocuente que tanto la caracterizaba—.
“Un mago sabio debe juzgar no solo el acto, sino la intención detrás de él”.
Y aquí tenemos una situación compleja.
— ¿Compleja?
—repitió Mirabella, incrédula—.
Excavó sin permiso en propiedad privada.
Es bastante simple.
—Ah, querida, simple para los ojos de los mundanos, pero no para los míos.
—Merlinia agitó su varita como si despejara la confusión del aire—.
Pregúntate esto: ¿lo hizo con malicia?
¿O fue un acto de pura curiosidad académica, ese noble motor de nuestra magia?
Mirabella abrió la boca para responder, pero Merlinia no había terminado.
—Además, considera esta antigua sabiduría: “El conocimiento es un hueso enterrado en el jardín del alma.
Los sabios lo desentierran; los necios lo dejan perderse en el tiempo”.
—Hizo una pausa dramática—.
Meryl, según lo que me dicen, es una buscadora del saber, una excavadora no solo de tierra, sino de misterios.
—O una excavadora sin permisos —murmuró Mirabella, frustrada.
Merlinia sonrió, aparentemente sin escuchar.
—Dicho esto, no podemos ignorar la infracción.
Pero un castigo severo para alguien tan tímida, tan dedicada… no sería elegante.
Aria asintió con entusiasmo.
— ¡Exacto!
Elegancia ante todo.
Mirabella suspiró profundamente.
— ¿Entonces qué propones?
Merlinia se volvió hacia ella con una sonrisa triunfal.
—Propongo que Meryl compense su error ayudando en un proyecto académico.
Algo relacionado con criaturas mágicas, ya que claramente tiene interés en ellas.
— ¿Eso es un castigo?
—preguntó Mirabella, incrédula.
—Es una corrección formativa, querida.
Además, así tendrá la oportunidad de demostrar que su intención era pura.
Mirabella miró a Merlinia, luego a Aria, que sonreía victoriosa, y finalmente suspiró, aceptando su derrota por el momento.
—De acuerdo.
Pero si vuelve a excavar sin permiso… —Lo resolveremos si sucede —interrumpió Merlinia, agitando su varita con ligereza—.
Ahora, si me disculpan, este asunto está resuelto.
Aria sonrió ampliamente, mientras Mirabella salía de la sala pensando que, tal vez, estaba perdiendo la batalla contra el caos en esta academia.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel I tagged this book, come and support me with a thumbs up!
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