Necky y Galf - Capítulo 52
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- Capítulo 52 - 52 Corto 23 Pensamiento Profundos de Grandalf… otra vez
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52: Corto 23: Pensamiento Profundos de Grandalf… otra vez.
52: Corto 23: Pensamiento Profundos de Grandalf… otra vez.
Grandalf, el venerable rector de la Academia Arcana Lumiaris, reposaba en su gran sillón de respaldo alto, un trono tapizado en terciopelo que parecía gritar “sabiduría y conocimiento”.
Con una mano sostenía su pipa, cuyo tamaño aumentaba proporcionalmente con los años y con su reputación, mientras que con la otra garabateaba frases en su block de notas.
Su escritura era firme pero caótica, como su barba.
“La verdadera magia no radica en el hechizo, sino en la intención detrás de él”, murmuró, probando el sonido de su última creación antes de desecharla.
Demasiado obvio.
Merlinia, esa insidiosa catedrática, seguramente replicaría con algo como “La intención es tan útil como un caldero sin fondo”, y luego el salón de profesores se llenaría de risitas.
Ridículo.
Su mente divagó hacia la noticia del día: la mantícora que sobrevolaba la ciudad.
Algo que, para muchos, sería el comienzo de una crónica heroica, pero para Grandalf era, como mucho, un inconveniente menor.
“Oh, una mantícora.
¿Por qué no un dragón, o al menos una hidra bien educada?
¿Dónde está la ambición de estas criaturas últimamente?” Su tono era de una mezcla entre desdén y aburrimiento.
Pero, claro, una mantícora tenía su utilidad.
Los colmillos serían ideales para tallar un sombrero puntiagudo con un toque de estilo mortal.
Los tejidos de maná de su corazón podían alimentar un báculo por décadas, y su piedra de maná… bueno, las posibilidades eran tantas que Grandalf ni siquiera se molestó en enumerarlas.
Excepto las varitas.
Él no hacía varitas.
Eso era para magos con crisis de identidad y tiempo libre, y Grandalf, aunque con mucho tiempo, tenía dignidad.
Dejó escapar una bocanada de humo, que tomó forma de un elegante ciervo antes de deshacerse en el aire.
Volvió a intentarlo, esta vez creando una quimera que rugió de forma inofensiva antes de disolverse en el viento.
Era un hábito que sus alumnos encontraban fascinante y que a Grandalf le resultaba útil para distraerlos mientras pensaba en excusas para retrasar sus lecciones o para recordar sus sabias frases.
A lo lejos, cerca de la cima de esa montaña innecesariamente alta que se alzaba como si los dioses quisieran recordarle a la humanidad su insignificancia, divisó la sombra de la criatura.
Una bestia impresionante, sin duda, pero él no era joven, ni mucho menos.
Las aventuras eran cosa del pasado.
“Demasiado viejo para perseguir mantícoras.
Qué lástima… Supongo que tendré que enviar a uno de mis pupilos.
No hay mejor manera de enseñar responsabilidad que delegando tareas”.
Volvió a centrarse en su pergamino, garabateando una nueva frase: “La verdadera grandeza no se mide por las batallas ganadas, sino por las historias que otros cuentan sobre ellas”.
Sonrió con satisfacción.
Esa debía bastar para impresionar a Merlinia… al menos hasta que decidiera si valía la pena interrumpir su retiro autoimpuesto para algo tan trivial como una mantícora sobrevolando la capital.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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