Necky y Galf - Capítulo 59
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- Capítulo 59 - 59 Aria 1 El Anillo Supremo de Galletocidad
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59: Aria 1: El Anillo Supremo de Galletocidad 59: Aria 1: El Anillo Supremo de Galletocidad Mientras Maeril la llevaba en brazos como a una noble dormilona, Aria dejó caer suavemente una última migaja de galleta sobre su capa.
Su cabecita se apoyó contra el hombro de su fiel criada, y sus ojos se cerraron con ese parpadeo lento que sólo tiene la infancia… y los herederos de linajes arcanos con exceso de azúcar en sangre.
Entonces, en la dulce penumbra del sueño, Aria abrió los ojos… en otro lugar.
Una vasta llanura de galletas gigantes, flotando sobre tazas de té humeante.
El cielo era de crema batida, con nubes de cacao flotando lentamente.
Aria caminaba vestida con una túnica de honor, con bordados de cucharas danzantes y estrellas de azúcar glasé.
A su lado, no tenía ni varita, ni bastón, ni espada parlante… Sino un guantelete con cinco anillos mágicos.
Pero en el centro… uno brillaba con un fulgor dorado, grabado con letras que parecían hechas de caramelo: “Un anillo para encontrarlos, un anillo para endulzarlos, un anillo para sumirlos en un mundo de galletas… y en la ternura hornearlos.” Los magos más poderosos de los reinos aparecían ante ella: Grandalf, Merlinia y una pléyade de magos de ditintas academias.
Todos se postraban ante su presencia.
—¡Ella es la Portadora del Anillo!
—gritaban las multitudes de criaturas hechas de masa, con ojos de chispas de chocolate.
Aria alzaba el puño con dignidad dramática: —¡Con este anillo, declaro la Era de la Dulzocracia!
¡No más debates vacíos!
¡Solo debates… con postre obligatorio!
El cielo rugió con truenos de mermelada.
Una lluvia de migajas empezó a caer.
Un dragón de jengibre descendió del cielo y se ofreció como su montura.
Aria subió a lomos de la criatura, y con su anillo en alto, gritó: —¡Galletas para todos, sabiduría para el que la saboree!
Las tierras retumbaron.
El Imperio de la Galleticidad estaba naciendo.
Las varitas fueron derretidas y convertidas en cucharitas decorativas.
Las espadas en tenedores.
Los bastones tirados a las chimeneas.
Y el mundo se sumió en un orden nuevo, regido por dulzura, travesura… y migajas.
Pero justo cuando iba a coronarse con una tiara hecha de masa real rellena de crema pastelera… —Señorita Aria… está babeando la capa otra vez… Aria se removió, murmurando entre dientes: —… No… no me quiten el anillo… ¡El de nuez…!
Maeril la acomodó mejor y le limpió la boca con un pañuelito perfumado.
La noche continuó, y el mundo onírico de Aria se deshizo entre aromas de canela y justicia crocante.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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