Necky y Galf - Capítulo 61
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- Capítulo 61 - 61 Misión final parte 5 Asedio a la cima
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61: Misión final parte 5: Asedio a la cima 61: Misión final parte 5: Asedio a la cima El viento azotaba con furia la ladera final de la Montaña Innecesariamente Alta, donde los aventureros —cubiertos de barro, arañazos y expectativas desmedidas— finalmente divisaban la cima… y la amenaza.
Allí, entre nidos retorcidos y nubes dramáticamente colocadas por el clima, la mantícora alada y reanimada rugía en lo alto.
Su melena ondeaba con estilo, sus alas batían como si estuviera en una pasarela de guerra y sus ojos brillaban con la arrogancia de quien ha conquistado un ejército de hipogrifos sin necesidad de pago alguno.
—¡Muerte Voladora!
—gritó un aventurero.
—¡Más bien Muerte Majestuosa!
—gritó otro, que apreciaba las estéticas felinas.
Y entonces, comenzó el caos.
Hipogrifos descendieron del cielo con “grazia caótica”, lanzando chillidos de guerra (que se parecían peligrosamente a graznidos).
Los aventureros, dirigidos por Necky —que jamás pensó liderar una expedición suicida para cazar a su propio hijo— intentaban mantener la formación.
—¡ESTE ES EL MOMENTO!
—gritó Graham desde su vaina, brillando como si fuera la espada del destino— ¡UN DUELO CONTRA UNA BESTIA INMORTAL!
¡YO, LA ESPADA MALDITA, ME ENFRENTARÉ A LA MUERTE CON MI FILO EMBRUJADO Y…— —¡Graham, no grites tanto!
¡Van a matarnos!
—gritó Necky, jaloneando el mango de su parlanchina compañera.
—¡QUE LO HAGAN!
¡PERO QUE SEA CON GLORIA!
Mientras tanto, Galf intentaba organizar un frente defensivo, pero accidentalmente aunque golpeaba el suelo con su espada prestada más veces de las que lograba acertar a un enemigo.
Gonan reía complacido con la batalla.
—¡Hipogrifos, mantícoras y dolor!
¡ESTO ES MEJOR UNA BATALLA DE VERDAD!
¡VEHELLA!
Legolias, por su parte, giraba elegantemente sobre sí misma, disparando flechas a todo lo que se movía, y a algunas cosas que no.
—¡Mis ojos élficos lo ven todo!
—gritó— ¡creo que eso era un enemigo!
¿O una roca?
¿O un… árbol?
En medio de este espectáculo, la mantícora rugió de nuevo, alzándose imponente frente al grupo.
Y fue entonces cuando Graham logró lo impensable: saltó al aire (con ayuda de Necky) y se incrustó en el suelo frente a la criatura, desafiándola.
—¡BESTIA DE LEYENDA!
¡VENGA A MÍ, EN UN DUELO DE TITANES!
¡SU ALMA CONTRA MI FILO!
¡YO, GRAHAM, LA ESPADA OLVIDADA, LA ESPADA MALDITA, LA ESPADA…— —¡Silencio ya!
—gritó Necky, desesperada.
La mantícora se detuvo.
Parpadeó.
¿Una espada hablándole?
La confusión era palpable.
Y también el drama.
Necky se acercó con las manos en alto, suplicando.
—Por favor, hijo mío.
Yo te di la no-vida.
Yo pinté tus runas de hueso.
Yo te insuflé de rayo reanimante y locura alquímica… La mantícora la miró.
Rugió.
Y luego… le dio la espalda.
El silencio cayó como una piedra.
Su necromante corazón se quebró.
—¡Oh, te acaba de desnecrorreconocer!
—dijo Graham, indignada— ¡Eso es peor que una muerte sin épica!
Pero no hubo tiempo para duelo emocional.
Algunos aventureros, desconfiando del comportamiento de Necky, comenzaron a susurrar entre ellos.
—¿Y si ella lo controla?
¿Y si fue ella todo este tiempo?
Y justo cuando Necky comenzaba a palidecer (más de lo habitual), una figura delgada, nerviosa y llena de tierra se interpuso entre ella y las armas alzadas: —¡Deténganse!
—gritó Meryl, con la voz temblorosa— ¡Ella no quiere hacer daño!
¡Solo… solo hizo lo que hace siempre!
¡Cosas raras con cadáveres y huesos y… y magia!
—¡Eso no ayuda, Meryl!
—murmuró Necky.
Pero Meryl no se detuvo.
Sacó de su bolso una pala y la sostuvo como una espada temblorosa.
—¡Mi hermana es… es rara!
¡Y está un poco loca!
¡Pero no es mala!
¡No dejaré que la lastimen!
Hubo un murmullo general.
Nadie sabía si tomar en serio a la sepulturera temblorosa.
Pero la mantícora, desde la cima, rugió con fuerza y comenzó a volar en círculos, como preparando su ataque final.
Y Necky… Necky dudó.
—¿Qué hago ahora…?
¿Lo destruyo?
¿Lo salvo?
¿O lo adopto como familiar?
Graham chilló de emoción.
—¡HAGAMOS UN VOTO DE SANGRE!
¡UNA VINCULACIÓN ÉPICA DE MAESTRO Y BESTIA!
¡O… O UN DUELO A MUERTE!
¡O LOS DOS!
Necky tragó saliva.
El cielo se oscurecía.
La batalla definitiva estaba por comenzar.
Y ella, por primera vez en su vida, no tenía idea de qué conjuro lanzar primero.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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