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Necky y Galf - Capítulo 68

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  4. Capítulo 68 - 68 Interludio 1 Plumas Báculos y Dignidad Encantada
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68: Interludio 1: Plumas, Báculos y Dignidad Encantada 68: Interludio 1: Plumas, Báculos y Dignidad Encantada El cielo de Vanis estaba despejado, un raro respiro entre tormentas de papel sellado, colas burocráticas del gremio y explosiones mágicas no autorizadas por parte de estudiantes menores de seis años.

Era un día perfecto para una escapada discreta…

o tan discreta como podía serlo una de las magas más influyentes y glamurosas del reino.

Merlinia caminaba con paso firme por las calles adoquinadas del centro mágico de Vanis, su capa más reluciente ondeando con la gracia de una aurora boreal domesticada.

En su brazo, perfectamente sincronizada con su andar, iba su lechuza Altaria, vestida con un pequeño collar de perlas (porque una lechuza respetable no va con plumas al viento sin accesorios).

—Altaria —susurró Merlinia, ajustando la pluma decorativa de su sombrero de ala ancha—.

Hoy es el día.

La nueva colección de varitas de “Barnis and Doble” ha llegado.

La tienda se alzaba frente a ellas como un templo del refinamiento arcano.

Varitas flotantes en vitrinas, luces tenues y clientes silenciosos con túnicas bordadas.

Todo estaba en su lugar.

Entró con paso etéreo, dejando un leve perfume a lirios encantados tras de sí.

Iba directo al mostrador cuando, por el rabillo del ojo, lo vio.Grandalf el Grisáceo.

—¿¡Por todas las constelaciones ordenadas en fila!?

—susurró para sí misma.

El anciano cruzaba la calle con su túnica innecesariamente arrugada, pero con un aire de importancia que desafiaba toda lógica.

Entró a la tienda de al lado: Penguin Precise Home.

Tienda especializada en báculos, bastones y, curiosamente, cucharones mágicos con afinación de precisión.

Merlinia frunció los labios, y la lechuza giró la cabeza con la misma expresión.

—¿Grandalf, comprando un nuevo báculo sin alardear en la sala de profesores primero?

Aquí hay algo raro, Altaria.

Vamos a investigar.

Con la elegancia de una sombra bien peinada, se deslizó hacia la tienda vecina, echando un velo de invisibilidad glamoroso…

que no tapaba su perfume.

En el interior, el dueño de la tienda, un gnomito de ojos vivarachos y bigotes encantados para moverse con la brisa, daba saltitos de alegría.

—¡Maese Grandalf!

Su pedido especial está listo.

El Báculo Eternus Maximus V3.0 Deluxe con punta de cristal dragontino incrustado en rubí nebuloso, justo como lo pidió.

Grandalf lo observaba con esa mezcla entre sabiduría milenaria y desorientación crónica.

—Hmm…

sí.

Maravilloso.

Perfecto para canalizar los vientos arcanos y señalar mapas sin usar el dedo.

—Tocó la punta del báculo y una chispa azul dibujó una silueta de dragón tomando té.

—¿Y su nuevo sombrero?

—dijo el gnomo, admirado—.

¡Qué punta tan majestuosa!

Parece que le creciera un árbol de sabiduría directamente desde el cráneo.

Grandalf asintió con solemnidad.

—Un verdadero mago siempre apunta alto.

Literalmente.

Entre más alto el sombrero…

más alto el pensamiento.

Desde las sombras, Merlinia lo apuntó en su libreta de sabiduría para no citarlo jamás.

Sin embargo, un estornudo leve de Altaria rompió el glamour.

Grandalf giró sobre sus sandalias bordadas.

—¿Merlinia?

Ella se alisó la túnica con dignidad.

—Oh…

qué coincidencia.

Vine por…

cucharones.

Ambos se miraron como si el destino los hubiese reunido para otra contienda filosófica sobre accesorios mágicos.

—Merlinia.

—Grandalf acarició la punta de su báculo nuevo—.

Hoy, el mundo se inclina un poco más hacia el equilibrio… de bastones.

—Grandalf.

—Merlinia levantó su nueva varita ornamentada con nácar estelar—.

Siempre tan…

anticuado.

—¿Y qué haces aquí?

—Revisaba los cucharones de batalla —mintió ella, sin pestañear.

—Ah, por supuesto —dijo Grandalf, aunque era evidente que no sabía si eso era real o no.

Ambos salieron de la tienda con sus nuevos tesoros, alejándose lentamente por caminos distintos.

—Altaria —murmuró Merlinia—.

Que no se te olvide: para el próximo duelo, necesitaré…

una tercera varita.

Dos es estrategia.

Tres es intimidación.

La lechuza ululó con aprobación.

Y así, en el corazón del mercado mágico, dos colosos de la sabiduría siguieron sus caminos.Uno con un sombrero que rozaba los cielos.La otra con varitas suficientes como para fundar su propia sinfonía.

Ambos sabían que el próximo “Encuentro de Máxima Sabiduría”… estaba cada vez más cerca REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Pronto estaremos de regreso.

Mientras nuestros héroes se preparan para la próxima temporada, puedes leer otra de mis obras.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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