Necky y Galf - Capítulo 72
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- Capítulo 72 - 72 Capítulo 1 El Grito de Vehella y el Anillo Caído
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72: Capítulo 1: El Grito de Vehella y el Anillo Caído 72: Capítulo 1: El Grito de Vehella y el Anillo Caído El sol del mediodía acariciaba la ribera del Río Poco Profundo, llamado así no por su profundidad (que en realidad cambiaba sin previo aviso), sino porque nadie recordaba su nombre verdadero.
Las aguas tranquilas reflejaban el paso de una modesta caravana de comerciantes, que avanzaba entre crujidos de ruedas, olor a quesos raros y el constante tintinear de botellas sospechosas.
Al frente, como un faro de músculos sin dirección, caminaba Gonan el Bárbaro, protector de la caravana, defensor de la justicia, destructor de mapas, y gritador profesional de la palabra ¡Vehella!.
Su hacha descansaba sobre su hombro como una mascota de acero, y su pecho descubierto brillaba con sudor heroico.
—¡Ah, caravana tranquila, día tranquilo!
¡Odio los días tranquilos!
¡Por Vehella, que caiga un rayo o un dragón o algo!
—rugió Gonan al cielo, que no respondió, como si también necesitara una siesta.
A pocos pasos del camino, entre los arbustos y bajo la sombra de un sauce, Krakk, el pequeño goblin, espiaba con ojos brillantes.
Llevaba consigo un libro viejo y mohoso titulado “Manual Avanzado de Cómo Ser Rey (sin morir en el intento)”.
Estaba en el capítulo cuatro: “Observar a los héroes sin que te aplasten”.
—Muy bien… Gonan, el Gritón de las Estepas… si robo tu gloria, ¡seré recordado por siglos!
—murmuró, y alzó el puño con decisión… aunque lo bajó enseguida porque tenía miedo de las avispas.
Pero el momento de gloria se presentaría antes de lo esperado.
De pronto, desde los árboles cercanos, estalló un rugido gutural: —¡¡¡WAAAAAGH!!!
¡POR EL DERECHO A LOS QUESOS DE LA CARAVANA!
Una horda de Orcos Inmundos y Desproporcionadamente Gordos, liderados por la imponente Grugash, descendió de las laderas.
Grugash, con sus brazaletes de hueso y su sonrisa llena de colmillos, era una orco guerrera de renombre y fuerza descomunal.
En su enorme hacha podía leerse, grabado con sangre seca: “Disciplinar con amor (y acero)”.
—¡Gonan!
—rugió Grugash—.
¡He venido por el queso y la gloria!
¡Y para asegurarme de que Krakk no coma piedras otra vez!
Krakk, que se había encaramado a un arbusto, chilló: —¡Una vez!
¡Fue una sola vez!
¡Y parecía pan!
Gonan alzó su hacha con alegría y fervor.
—¡Grugash!
¡Al fin un oponente digno!
¡Vehella me sonríe!
¡PREPÁRATEEEE…!
Y en medio de su giro heroico, algo resbaló de su bolsillo.
Un pequeño, reluciente anillo dorado, forjado en el fuego de una forja olvidada, cayó al suelo.
El sol lo iluminó con un brillo sobrenatural, un destello que atravesó el alma de Krakk… y le dio palpitaciones.
—¡Oooh… brilla!
—murmuró el goblin, hipnotizado—.
¡Eso… eso no puede ser otra cosa más que… el Anillo Real del Verdadero Rey Goblin!
¡Sí!
¡Es una señal!
¡Del destino!
¡De los dioses!
¡Del queso celestial!
Y sin pensarlo, sin dudar, sin calcular que no sabía nadar del todo bien, Krakk saltó al río como una rana enloquecida.
—¡YO SERÉ REEEEY!
—gritó mientras caía al agua como un saco de papas desesperado.
—¿Krakk?
—gruñó Grugash, deteniendo su embestida a mitad de camino—.
¡Otra vez no!
Y sin dudar, se lanzó tras él.
Mientras tanto, Gonan seguía golpeando orcos que ni sabían por qué habían venido.
—¡POR VEEEEEHELLAAAAA!
—gritaba sin notar que su anillo ya no estaba.
En la ribera, la caravana seguía su curso sin percatarse del caos.
Y en lo profundo del río poco profundo, el anillo giraba lentamente… mientras Krakk nadaba como podía, con la determinación de un rey en formación y la técnica de un saco de piedras con entusiasmo.
Grugash nadaba tras él, pensando: —Si ese mocoso me mete en otra profecía, ¡juro por mi hacha que esta vez le pongo una correa!
Y así comenzó el viaje del anillo… otra vez.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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