Necky y Galf - Capítulo 76
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- Capítulo 76 - 76 Interludio 2 La Pérdida del Anillo
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76: Interludio 2: La Pérdida del Anillo 76: Interludio 2: La Pérdida del Anillo La noche era oscura y… bueno, no particularmente tenebrosa, pero Krakk sentía que el destino del mundo pendía de un hilo… o más bien, de un anillo.
Sus ojillos amarillentos brillaban con una mezcla de codicia ancestral, ambición desmedida y la típica miopía goblina que aún no había corregido.
—Está ahí…
—susurró con solemnidad teatral, olisqueando el aire del patio trasero de la Academia Arcana Lumiaris—.
Lo siento en mis poros… ¡En mis glándulas goblínicas!
¡Está…
cerca!
Grugash, su tutora orca, cruzada de ceño y con los brazos como troncos, lo miraba con escepticismo.
—¿Otra vez con lo del anillo, Krakk?
—¡No es un anillo cualquiera!
¡Es El Anillo!
¡El que me hará Rey Goblin!
¡Rey de todo!
¡De las colinas, de las cuevas, del desayuno y del mundo entero!
Grugash resopló.
—…Vale.
Sube.
Sin más, tomó a Krakk como un saco de patatas con ambición y, tras girar un par de veces para tomar impulso, lo arrojó por encima del muro de la academia como si fuera parte de una competencia de lanzamiento goblin.
—¡AAAAAAAaaaaaahh…!
—gritó Krakk hasta que aterrizó con un “¡Ugh!” entre unos arbustos.
Luego, se levantó sacudiéndose hojas y orgullo.
Gracias a su ancestral instinto goblin —desarrollado tras años de robar cosas que no debía—, logró colarse por ductos, vigas, un pasillo lleno de retratos parlantes que lo insultaron en cinco idiomas y hasta por el comedor de profesores, donde robó una galleta de jengibre antes de continuar.
Y entonces, la vio.
La niña.
La heredera de los Gravesoul.
La de la mirada chispeante y las ojeras pintadas con orgullo.
Aria Gravesoul dormía plácidamente en su camita mullida, mostrando su colmillo mágico, y en su pequeña mano… brillaba el anillo dorado.
Krakk tragó saliva, o lo que fuera que tragan los goblins.
—Oh… precioso…
—susurró, y se abalanzó sobre él con la delicadeza de un ladrón… y la torpeza de un goblin con zapatos mojados.
¡Zas!
Logró arrebatárselo de los dedos sin que la niña se despertara.
¡Una hazaña digna de leyenda goblin!
Pero justo cuando dio un paso hacia la ventana…
¡Tug!
La niña, dormida pero de mano firme, había atrapado la capa de Krakk (hecha de un mantel raído con flores deshilachadas).
—¿Hrrrgh…?
—gruñó en sueños Aria, sin despertar.
Krakk intentó tirar, pero…
¡TRAS!
Tropezó con una alfombra y cayó de espaldas con toda la dignidad de un emperador en pañales.
El anillo salió volando, describiendo un arco perfecto en el aire, rebotó en el marco de la ventana, giró una vez, dos veces, y entonces… ¡CRRAAAAG!
Un cuervo enorme, negro como el café olvidado, pasó justo por allí, atrapó el anillo con el pico y, sin una sola palabra de explicación, se perdió en la oscuridad de la noche con un graznido triunfal.
Krakk se arrastró a la ventana y chilló con el alma desgarrada: —¡NOOOOOOO!
¡PRE-CIOOOOOOOSO!
¡VEN A PAPÁAAAAA!
La única respuesta fue un graznido lejano… y la voz soñolienta de Aria: —Mmmm… mamá… no quiero más clases… quiero conquistar el mundo…
Krakk se dejó caer de rodillas sobre el marco, encogido por la tragedia más goblina de la historia moderna.
—¡Grugash me va a matar… otra vez!
Y así, la gran pérdida del anillo se convirtió en una de las muchas desgracias que adornan el largo y dramático camino del futuro Goblin King.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Creation is hard, cheer me up!
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