Necky y Galf - Capítulo 96
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- Capítulo 96 - 96 Capítulo 11 – El Valle del Cuervo y el Segundo Encuentro de Sabiduría
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96: Capítulo 11 – El Valle del Cuervo y el Segundo Encuentro de Sabiduría 96: Capítulo 11 – El Valle del Cuervo y el Segundo Encuentro de Sabiduría El sol se alzaba justo sobre el borde de las montañas como si supiera que aquel día sería dramáticamente absurdo.
Aria Gravesoul, montada sobre Fluffy la mantícora —ahora peinada, alisada, decorada con moño negro y con ojeras pintadas— descendía con elegancia cuestionable hacia el corazón del Valle del Cuervo, un lugar tan repleto de cosas brillantes que hasta los ojos de Maeril comenzaban a doler de tanto reflejo.
—¡Maeril!
¡Brilla más que la vitrina de varitas nuevas de Barnis and Doble!— exclamó Aria, saltando de Fluffy para revolver una montaña de cucharas, joyas falsas, botones de oro y, por alguna razón, candelabros.
—Sí, señorita Aria —respondió Maeril mientras anotaba con diligencia: “iniciar inventario de tesoros…
posibles, probablemente robados…
y revisar nivel de azúcar de la señorita”.
Fluffy gruñía con elegancia y lanzaba bufidos a los cuervos que osaban acercarse a sus montañas.
Uno incluso recibió una mirada tan desaprobadora de la mantícora que huyó como si hubiese ofendido a la abuela de Aria.
Pero antes de que Aria pudiera gritar “¡Mi precioso!” con la entonación adecuada, la comunidad del anillo llegó al valle.
—¡Eh!
¿¡Qué hacen ustedes aquí!?
—gritó Aria, subiendo a una montaña de tenedores torcidos para parecer más imponente.
—Lo mismo que tú, niña de colmillo brillante —resopló Necky, bajando de una carreta tirada por un burro agotado.
Graham rebotaba en su espalda, emocionada.
—¡HA LLEGADO LA HORA DE LA BATALLA FINAL POR EL DESTINO DEL MUNDO…
O AL MENOS DE ESTA VALIJA DE CUCHARONES DORADOS!
—Nosotros vinimos por el anillo —aclaró Grandalf, golpeando su báculo innecesariamente brillante contra una piedra plana para parecer más sabio.
—Y según mis cálculos, está entre esta chatarra.
—Yo también lo olí —susurró Meryl, tímidamente, mientras sacaba su pala y empezaba a excavar debajo de una pila de broches oxidados.
Gonan, ya sin camisa y gritando “¡Vehella!” cada tres minutos, se había lanzado a buscar el anillo entre las montañas de cosas brillantes con tanto ímpetu que accidentalmente se tragó un cascabel.
Legolias, por su parte, caminaba con elegancia descoordinada, componiendo versos.
—“Oh anillo de brillo incierto, tu resplandor me ciega como el sol cubierto”— murmuraba, tropezando con un bastón de pan.
La tensión crecía.
Fluffy relamía sus colmillos (y su moño) mientras Graham, desde la espalda de Necky, gritaba: —¡Una competencia!
¡Un desafío de voluntad!
¡Un combate místico por el precioso!
—¡No!
—gritó Maeril desde atrás— ¡La señorita Aria tiene que dormir temprano!
—Propondré una alternativa —anunció Merlinia, apareciendo como siempre desde la nada, con una capa que flotaba con teatralidad.
—¡El Segundo Encuentro de Sabiduría!
—declaró Grandalf, levantando su pipa al cielo.
—¡Otra batalla de frases incomprensibles y refranes inventados!
—celebró Graham, girando sobre sí misma como una bailarina de acero maldita.
Todos asintieron…
hasta que una risa nasal y chillona rompió la escena.
—¡JUJUJUJUJUJU!
¡ALTO AHÍ, VILES COMPETIDORES!
Desde una colina cercana descendía…
Krakk, con su capa de mantel y su sonrisa goblinesca, montado en un costal de papas con ruedas (probablemente robado).
Y tras él, Grugash, su entrenadora orco, con cara de que ya se arrepentía de todo.
—¡Yo también competiré!
—gritó Krakk— ¡Porque estoy aprendiendo la lengua de los hombres!
¡Y he leído sus libros!
¡Y he entendido el arte de la sabiduría!
—Krakk… no…
—susurró Grugash, ya sabiendo lo que vendría.
Todos voltearon a mirar a Krakk, especialmente Galf, quien murmuró con los dientes apretados: —¡Mi espada…!
—y señaló la hoja brillante que Krakk usaba como soporte para mantener su espalda erguida.
Era su espada perdida.
—¡La espada elegida por los dioses para que el goblin más sabio gobierne!
—dijo Krakk, posando como estatua heroica de bronce oxidado.
—¡Tú no eres sabio!
—gritó Necky.
—¡Yo soy el futuro Goblin King, Reina de la Peluca de Hueso!
—¡Eso ni siquiera tiene sentido!
—respondió Legolias.
—¡Ninguna de sus frases lo tiene!
—gritó Maeril, perdiendo por un instante su compostura mientras sacudía a Aria.
—¡Silencio!
—ordenó Merlinia—.
El Encuentro de Sabiduría se celebrará mañana al alba… o a las nueve, porque hay niños participando y mascotas que desayunan a las ocho.
Todos asintieron.
Graham brilló con entusiasmo propio.
Krakk posó otra vez, creyéndose sabio.
Y Aria, con su colmillo brillando a la luz del atardecer, murmuró para sí: —El anillo… será mío.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES circulonovel Te recomiendo la historia de abajo, está completa.
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