NEET Recibe un Sistema de Simulador de Citas - Capítulo 765
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Capítulo 765: ¿Quién soy yo? ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo?
A los ojos de Chiaki se les iluminó la mirada al instante al oír esto.
—Pero… —Seiji se obligó a decir esa palabra a pesar de la expresión esperanzada de Chiaki—. Aunque ese sea el caso, no significa que sea posible recuperar a los que han sido secuestrados por los espíritus. Seguirá habiendo todo tipo de problemas: dónde están, en qué estado se encuentran, si podrán volver a nuestro mundo, qué intentará detenernos, si tendremos que luchar contra los dioses… problemas como esos. Entrar en el reino de lo divino es solo dar el primer paso. Habrá esperanza de recuperarla, pero eso es todo.
La mirada de Chiaki se ensombreció tras oír todo aquello.
Aunque no era agradable romper así sus esperanzas, tenía que decirle la verdad. Seiji suspiró para sus adentros.
—¿No podemos intentarlo? —Mika no pudo evitar intervenir—. Podríamos intentar encontrar a la madre de Chiaki… ¿quizá sea posible?
—No he dicho que no debamos intentarlo —afirmó Seiji—. Solo tenemos que entender la situación con claridad.
Era solo una suposición suya que el Reino de los Cerezos en Flor fuera en realidad un reino divino. E incluso si su suposición resultaba ser cierta, habría todo tipo de problemas para encontrar y traer a alguien de vuelta. El panorama no era nada optimista.
Seiji pensó que sería malo ser demasiado optimista. Tomarse la realidad a la ligera solía acabar con la realidad dándote una dura lección. Por ejemplo, un aventurero que pensara que podría derrotar fácilmente a un goblin podría ser derrotado, asesinado, o algo peor.
El exceso de optimismo no era bueno, pero eso no significaba que Seiji quisiera rendirse por algunas dificultades.
—El primer paso será intentar encontrar a la madre de Chiaki en el Reino de los Cerezos en Flor… —Seiji miró a Natsuya—. ¿Hay algún hechizo que pueda ser útil para esto?
Chiaki se calmó gradualmente mientras Seiji y Natsuya empezaban a discutir sobre hechizos mágicos.
Sintió que Seiji tenía razón en que era necesario ver la situación con claridad.
Aunque había esperanza, eso era todo: solo esperanza. No había ninguna garantía de poder encontrar a su madre… de hecho, se podría decir que lo normal sería no poder encontrarla. Sería un milagro que de verdad pudieran encontrarla.
Seiji se esforzaría al máximo por ella. Lo único que ella tenía que hacer era creer en él.
Todos los miembros de la orden de caballeros llegaron.
Seiji abrió el portal a su Casa Espiritual e hizo que todos, incluida Chiaki, entraran.
Chiaki no solo iba a entrar en la Casa Espiritual, sino que también iba a intentar la Visualización.
Seiji no sabía cómo reaccionaría ella a la Imagen Espiritual, ya que no era una Despertada ni una usuaria de habilidades espirituales.
Quizá fracasaría o quizá tendría éxito. Si lo lograba, tal vez aumentaría su poder espiritual, lo que podría atraer más la atención del dios que la observaba… Seiji le explicó todas las posibilidades.
Después de conocer todos los posibles resultados y consecuencias, Chiaki insistió en intentarlo.
Quería poder… aunque aumentar un poco su poder espiritual pudiera ser inútil, aun así quería intentarlo.
¡Su deseo de intentarlo se hizo aún más fuerte tras saber de la posibilidad de encontrar a su madre!
Seiji estaba algo preocupado por ella. Pero después de ver lo inflexible que era, solo pudo dejar que lo intentara.
Todos entraron en el dojo de la Casa Espiritual de Seiji.
Tras su experiencia anterior, no todos miraron inmediatamente la Imagen Espiritual. Esta vez, todos se sentaron antes y se prepararon antes de mirar la Imagen Espiritual.
Lo mismo ocurrió con Chiaki. Al entrar en el dojo, evitó mirar la gigantesca acuarela que colgaba en la pared frente a la puerta. Solo después de sentarse junto a Mika, miró la Imagen Espiritual.
Mientras miraba aquella pintura increíblemente realista de las espaldas de los tres individuos… Chiaki sintió una sensación maravillosamente sutil.
La mujer que vestía un atuendo de la Isla Sakura y sostenía una sombrilla de papel le produjo una sensación especialmente profunda e indescriptible.
La pintura se agrandó mientras las figuras parecían acercarse. Los colores se avivaron mientras todo se volvía real… Chiaki entró en un estado de Visualización sin darse cuenta.
El viento arrastraba muchas flores de cerezo por el aire.
Chiaki caminaba ahora por un sendero en medio de una arboleda de cerezos en plena floración. La caída de las flores de cerezo era asombrosamente hermosa.
Chiaki quedó encantada por esta conmovedora belleza y admiró el paisaje mientras recorría el camino. No recobró el sentido hasta que un torii[1] rojo apareció en su campo de visión.
«¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo?».
Chiaki estaba confundida, ya que no recordaba la respuesta a ninguna de estas preguntas.
Chiaki se dio cuenta entonces de que llevaba un atuendo tradicional de la Isla Sakura exquisitamente bello. Aunque la ropa era preciosa, también le resultaba desconocida y no parecía la suya. También sostenía un abanico de papel en la mano derecha.
Una repentina y fuerte ráfaga de viento pasó, arrastrando consigo muchos pétalos de flores que parecían un chaparrón repentino.
Chiaki se vio obligada a cerrar los ojos ante el potente vendaval. También sintió un escalofrío que le ayudó a despejar la mente y a recordarlo todo.
Chiaki abrió la sombrilla de papel que tenía en la mano y siguió adelante, atravesando el torii rojo.
El viento enviaba constantemente pétalos de flores de cerezo por el aire, creando un sonido que se asemejaba a un susurro bajo.
La gente corriente se sentiría inquieta al oír este sonido. Los pétalos de flores, aparentemente inofensivos, también eran dañinos. Por suerte para Chiaki, la sombrilla de papel creaba una barrera que los bloqueaba a todos.
Mientras Chiaki recorría este camino, vio otro torii rojo.
Atravesó este torii, y luego atravesó un tercero, un cuarto y un quinto torii…
El susurro continuó durante todo este tiempo. Los pétalos de las flores caían constantemente sin parar. El cielo, originalmente despejado, empezó a oscurecerse, y la temperatura descendía evidentemente.
El hermoso paisaje empezó a parecer oscuro y espeluznante.
Chiaki sostenía su sombrilla de papel mientras avanzaba a su paso más rápido. Aunque en la superficie parecía tranquila, no podía evitar sentirse asustada por dentro.
En cuanto terminara de recorrer este camino, podría reunirse con «esa persona». Ya no tendría miedo si pudiera estar a su lado.
Él le había dicho que recorrer este camino sola sería más seguro que viajar a su lado.
Chiaki le creyó. Sin embargo, seguía sintiéndose insegura siendo una chica que recorría sola este tipo de camino.
Tenía la intención de quejarse a esa persona cuando volviera a verlo.
¡Tras atravesar otro torii más, Chiaki vio una niebla roja!
Esta niebla roja parecía bastante siniestra. Chiaki, instintivamente, no quiso atravesarla. Sin embargo, esa persona le había dicho que estaría bien.
Chiaki se detuvo un momento y respiró hondo para armarse de valor. Luego se adentró en la niebla roja.
Su sombrilla de papel empezó a brillar con luz blanca y bloqueó la niebla roja con su barrera.
Los susurros se convirtieron en un clamor ensordecedor. Los pétalos rosados de las flores de cerezo que volaban por el aire se volvieron de un rojo brillante. Todo alrededor de Chiaki se volvió borroso, oscuro y helado…
Chiaki caminó constantemente hacia delante por el sendero sin mirar a su alrededor ni pensar demasiado en lo que estaba sucediendo. Un rato después, su visión empezó a aclararse de nuevo.
Un apuesto Maestro Yin Yang ataviado con un traje de caza estaba de pie no muy lejos de ella. A su lado se encontraba un guerrero de armadura negra que sostenía una espada larga y llevaba un casco negro.
Cuando ella miró en su dirección, el apuesto Maestro Yin Yang también se fijó en ella. La miró con una sonrisa.
Al ver esta sonrisa amable, Chiaki se sintió conmovida. Esto disminuyó en gran medida su anterior deseo de quejarse ante él.
Por reflejo, quiso devolverle la sonrisa, pero la insatisfacción que le quedaba hizo que contuviera su impulso de sonreír y mantuviera una expresión seria.
—¿Se encuentra bien, Señorita Chiaki? —le preguntó preocupado el Maestro Yin Yang.
—Estoy bien gracias a usted, Seiji-san. —Chiaki habló intencionadamente de una manera bastante enérgica que mostraba un poco de queja.
—¿Sucedió algo?
—Nada, es solo que soy demasiado cobarde, así que sentí miedo a pesar de que caminaba por un sendero seguro.
Chiaki caminó hasta su lado mientras decía esto.
En el momento en que llegó a su lado, sintió que el escalofrío que la rodeaba desaparecía, lo que la hizo sentirse aliviada.
—Me disculpo por haberla hecho recorrer ese camino sola. —Seiji lo entendió y se disculpó.
—No hace falta que diga eso. Yo fui la cobarde. El gran y famoso Maestro Yin Yang Seiji Kamijou había garantizado mi seguridad y, aun así, tuve miedo. Soy una chica tan inútil. —Superficialmente, Chiaki parecía denigrarse a sí misma, pero en realidad seguía quejándose (actuando de forma consentida).
[1] N/T: Un torii es una puerta de entrada a un santuario sintoísta. Un santuario puede tener múltiples torii en fila, como en este caso.
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