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Night Shadow - Capítulo 10

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10: El Cubo 10: El Cubo A la mañana siguiente, Andrew se asoma a la habitación de Lucy y ve que sigue dormida.

—Bien, será rápido— crea un portal en medio del salón.

—Gracias por esto, Aitor.

Atraviesa el portal, apareciendo en un camino lleno de estrellas.

Levanta la cabeza y en el cielo se aprecia un agujero negro en el fondo.

—Pedazo sitio, me pregunto si este será el lugar.

—¿Cómo has llegado aquí, Valack?— dice una voz.

—¿Sabes?

Ahora me llamo Andrew.

Sobre tu pregunta, ya lo deberías saber.

Aparece un hombre con una armadura blanca con marcas azul cían.

—¿A quién le copiaste la habilidad esta vez?

—Solo a un tal Aitor.

Me enseñó varias técnicas interesantes.

—¿Qué haces aquí?— dice con voz amenazante y aparece cerca de él.

—Será mejor que no te acerques tanto— le mira por encima de hombro.

Ambos se miran a los ojos de forma desafiante.

Se nota tensión en el ambiente.

—Vine a ver el “Cubo”.

—Sabes que no te lo daré.

—¿Lo comprobamos?— sus ojos brillan en rojo.

—Cuando te mate, diré que fue en defensa propia— aparece una espada de doble filo en su mano.

Aparece un enorme ojo en el paisaje y les mira.

—Dejad de pelear— dice el ojo.

Al escuchar esas palabras notan una gran presión sobre ellos, impidiéndoles moverse.

—Vale vale, ya me iba de todas formas— dice Andrew.

Crea un portal y recupera la capacidad de moverse.

—Adiós, bitch— se va.

—Yo me encargaba, ya no tiene su poder.

Andrew vuelve al salón.

Lucy sale de su habitación y se sonroja al verle.

—Buenos días, bombón— dice él.

—B-Buenos días.

Va a la cocina, apartando la mirada de él.

Abre la nevera, buscando algo para comer.

—¿Hoy tienes algo que hacer?— aparece junto a ella.

—¿Qué tienes en mente?

—Solo hacer algo divertido— acerca su rostro al suyo.

—¿Q-Qué q-quieres decir?

Rato después, están en el parque.

Él está haciendo estiramiento de brazos.

—¿Qué hacemos aquí?

—Solo quería hacer algo de ejercicio.

Hoy correremos diez kilómetros.

—No, me voy a casa.

—Haré lo que quieras solo si haces lo que digo.

Ella se pone a pensar.

—¿En realidad hará lo que quiera?

Puedo pensar en algo para el plan.

—¿Qué dices?

—Vaaale, pero ya te vale cumplir lo que dices.

Empiezan a correr por varios minutos hasta que ella para a descansar en un banco.

Él desaparece y ella mira a todos lados.

—¿Dónde se habrá metido?— nota algo frío en el cuello y se pone rápido en pie.

—Aquí tienes— le ofrece una botella de agua.

—Gracias— agarra la botella y empieza a beber.

Algo moverse en unos albustos.

Él se acerca y encuentra un gorrión herido.

—¿Qué es eso?— se acerca a él.

—Un pajarito— coje al gorrión cuidadosamente.

—¿Ves?

Está herido.

—¿Qué harás con él?

—Lo cocinaré para la cena…

o puede que me lo coma ahora.

—N-No serás capaz, ¿verdad?— dice algo asustada.

—Es coña— lo cubre con ambas manos.

Las palmas de sus manos liberan un brillo dorado.

Dejan de brillar y muestra al gorrión, estando intacto.

—¿Lo curó?— piensa ella.

—Vuela, pajarito.

El gorrión sale volando.

—Andrew, ¿seguimos?— su expresión es tranquila.

—Pues sigamos.

Ambos vuelven a correr.

Veinte minutos después, paran frente un lago.

Ella se ve bastante cansada.

—Nada mal para una humana.

—N-No est-toy acostumbrada a correr tanto— cae sobre sus rodillas.

—Descansa, ya está— se sienta al borde del lago.

Ella se sienta a su lado.

—A ver si adivino.

Acabar aquí no fue casualidad, ¿no?

—Quería preguntarte algo— se acerca a ella.

—D-Dime.

—¿Por qué?— su rostro muestra pena.

—¿Eh?

No sé a qué te refieres.

—Has intentado matarme.

La gente armada del otro día debe de ser plan vuestro, ¿cierto?

También el intento de envenenamiento— su voz es seria.

—N-No se de que hablas.

—Deja ya las mentiras.

Dime por qué pretendes acercarte a mí.

—Solo cumplo órdenes y además…

quiero venganza, ya que por tu culpa encerraron a alguien preciado para mí.

—Oh, ya veo— la mira por encima del hombro y le apunta con la mano.

Ella le desafía con la mirada.

Él cierra el puño y levanta el pulgar.

—Vaya cara que has puesto— se burla de ella mientras se ríe.

—¿Qué pretendes?— muestra desconfianza.

—No pretendo nada, solo que eres muy sincera.

Ella se pone rápido en pie.

—¿No vas ha hacer nada después de todo?

¡Pretendo matarte!

—Bueno…— se levanta.

—No espero nada de los humanos, solo buscan su propio beneficio y el de los suyos, creen que son perfectos al esconder sus pecados— aparece detrás suya.

—Por cierto, te traje a este lugar porque este era el lugar favorito de alguien.

No eres la única que tiene algo por lo que luchar.

Ella se da la vuelta y él desaparece del lugar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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