Night Shadow - Capítulo 2
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2: ¿Un nuevo hogar?
2: ¿Un nuevo hogar?
En el camino al hospital, él observa el paisaje, viendo cómo ha cambiado la ciudad.
—Veo que no eres de por aquí.
—No es eso, solo que hace tiempo que no estoy por la ciudad.
Por cierto, no nos hemos presentado, soy Andew.
—Lucy.
Él ve su casa cerca y sienta a Lucy en un banco.
—Ahora vengo, iré a por unas cosas.
Se pone en pie, enfrente de la puerta y busca las llaves de la casa.
Coge las llaves y cuando se dispone a abrir, la casa explota, lanzándole hacia atrás por la onda expansiva.
—¡Va…
Andrew!
—Tranquila, monada, estoy bien— se pone en pie y mira a la calle de enfrente.
Ve a múltiples personas apuntándole con armas.
—¡Tengo entendido que mataste a varios de mis hombres!— dice uno de ellos, dando unos pasos adelante.
—Vaya, los rumores se expanden rápido.
—¡Pagarás por ello!
Empezando por ella.
Su mirada se encuentra con la de Andrew.
Un gran escalofrío recorre su cuerpo, dejándole inmóvil por un segundo.
—Hermosura, ¿podrías cerrar los ojos y taparte los oídos?— se acerca a ella tranquilamente.
—¿Por qué debería hacerte caso?
—No es la gran cosa, solo pretendo salvarte.
Ella le mira con mala cara pero hace lo que le pide.
Él al ver que ella no le ve ni escucha, les mira con una sonrisa maliciosa.
En cuestión de segundos, se escuchan disparos y ella abre un poco un ojo, viendo cómo Andrew se abalanza hacia ello de uno en uno y los mata a gran velocidad con sus manos desnudas.
Al terminar, Andrew se acerca a Lucy y le toca el hombro, indicándole que ya ha terminado.
—Creo que será mejor que nos vayamos.
—Tienes sangre en la cara.
Él se limpia la cara con la mano.
—Creo que…— dice tambaleándose.
—…ya…— cae en el suelo inconsciente.
Ella se acerca poco a poco y pone la mano cerca de su nariz, notando su respiración.
—Parece que se desmayó por cansancio— lo mira de arriba abajo desconfiadamente.
—¿Y tú eres él?
Al anochecer, Andrew abre los ojos lentamente, viendo que está en un edificio.
Se sienta y ve que estaba tumbado sobre un sofá rojo vino, mira a su alrededor: una sala de estar con paredes blancas, una televisión sobre un pequeño mueble de madera blanca junto a la pared.
Se pone en pie, sobre una alfombra gris y camina por la casa hasta que se encuentra a Lucy con una camiseta más ancha y un pantalón corto.
—¿Dónde estoy?
—¿Dónde sino?
Estás en mi casa.
—Oh, ¿qué tal el disparo?
—¿No ves que está vendada la herida?
Él ve su móvil en el sofá pero al cogerlo y encenderlo comprueba que no es suyo.
—¿Qué crees que haces con mi teléfono?— se lo quita de inmediato.
—¿Ahora quién no tiene modales?
—Bueno, creo que estamos a mano— se acerca a la salida.
Ella frunce el ceño y mira al suelo.
—¡Eh!— él se da la vuelta.
—Por lo que tengo entendido…— le mira frustrada.
—No tienes dónde ir, ¿no?
—Pues…
¿Estás intentando hacer que me quede?— ella asiente.
—En ese caso, volveré en un rato— sale por la puerta.
Ella suspira y saca una foto de su bolsillo.
En las calles de la ciudad, Andrew da un paseo y ve un cuervo enfrente suyo.
—Vamos, ya puedes dejar de observar.
—Tan perspicaz como siempre— dice el cuervo.
El cuervo se convierte en un hombre con pantalón negro, camisa negra, y pelo negro y corto.
—Veo que no me has olvidado después de tanto.
—¿Cómo crees que te olvidaría, Hats?
Además, esperaba que estuvieras cerca.
—¿Necesitabas algo, Val?
—Creo que ya sabes lo que le pasó a mi casa.
—Sí, de hecho, los estuve investigando.
Al parecer son una banda criminal que surgió de la nada, nunca dieron ninguna señal hasta hoy.
—Qué extraño.
No te alejes en un radio de mil metros, algo me dice que traman algo contra mí.
Seguramente lo de hoy fue para probar mi fuerza.
—Vaya, parece que no te dejaré solo ni un segundo, pero lo haré si vamos a por unos tragos.
Ambos caminan hacia el bar más cercano y piden unas copas de whisky y vino.
Andrew mira una mesa con personas haciendo pulsos.
—¿Te apetece?— señala la mesa.
Hats asiente y van.
Al terminar el pulso anterior, ambos hacen un pulso.
Usan todas sus fuerzas y en dos segundos la mesa se parte a la mitad.
—Vaya, creo que nos hemos pasado un poco.
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