Night Shadow - Capítulo 5
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5: Una bonita cena 5: Una bonita cena Andrew y Lucy disfrutan de sus cafés.
Él prueba su tarta.
—Está delicioso— lo saborea.
—Me gustaría saber si eres una amenaza para los humanos.
—No, no lo soy— sigue comiendo.
—Entonces por qué hay tantas historias sobre cómo tentáis a los humanos.
—Es cierto, somos responsables de muchas cosas, pero dime, ¿qué estoy haciendo ahora para amenazar vuestra existencia?— su voz es grave y seria.
—No tengo más preguntas.
—Bien, voy al baño— se pone en pie y camina hacia el baño.
Ella mira cómo se aleja.
Cuando ve que entra en el baño, se expresión se vuelve más relajada.
—Odio esto, pero debo hacerlo.
Saca un sobrecito del bolsillo, lo abre y echa un polvo sobre el café de Andrew.
—Con esto servirá— piensa.
Saca su teléfono y manda un mensaje.
Andrew vuelve y se sienta.
Come un trozo de tarta.
—Bueno, cambiemos de tema.
¿Hay algo que tenga que saber de ti?— su voz se vuelve más suave.
—Nada que no sepas, solo soy una damisela de veinticinco años que tiene que lidiar con mi nuevo compañero de piso.
—¿Damisela?— se le escapa una risita.
Siguen conversando mientras toman sus cafés.
Al rato, salen de la cafetería y se dirigen al apartamento.
De pronto, Andrew empieza a tambalearse y se apoya sobre una pared.
—¿Qué te pasa?
—No sé, seguro que no es…— su nariz empieza a sangrar mucho.
—Qué raro.
—¿Seguro que estás bien?— finge preocupación.
Él deja de sangrar y se limpia la nariz con el pulgar.
—Al parecer no era nada, solo me sentó algo mal.
—¿Y eso es que te sentó mal?— levanta una ceja.
—¿Ves?
No es nada, vamonos ya.
Llegan al apartamento, Lucy entra en su habitación y cierra la puerta, mientras que Andrew se sienta en el sofá.
—¿Qué ha sido eso?
¿Algún tipo de veneno?
No, no me harían ese efecto, lo único que podría ser es el agua bendita, pero, ¿en qué momento la habré ingerido?— piensa.
En la habitación, Lucy camina dando vueltas mientras piensa.
—¿Por qué no funcionó?
Se supone que fue la suficiente cantidad.
¿Me habrán engañado?— se para en seco.
—¿Y si me excluyeron del plan?
Saca su teléfono y empieza a marcar un número.
—¿Hola?
Quiero comunicarme con el jefe ahora.
—Lo siento pero el jefe no puede hablar en estos momentos, llámale otro día— se escucha que alguien cogió el teléfono.
—¿Qué sucede, Lucy?— habla otra persona.
—Señor, me gustaría hablar con usted en persona para…
—Mañana a mediodía, ven donde los pecadores muestran sus pecados.
—Estaré ahí.
—Más te vale no tardar.
Recuerda que tu chico está escuchando.
Se escuchan gritos masculinos en la llamada.
—Por favor, no le lantimes.
No tardaré— su voz muestra miedo.
—Entonces te esperaré.
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