Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Night Shift at the Konbini - Capítulo 26

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Night Shift at the Konbini
  4. Capítulo 26 - 26 Noche 26 El NTR y la Teoría del Juguete Roto
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

26: Noche 26: El NTR y la Teoría del Juguete Roto 26: Noche 26: El NTR y la Teoría del Juguete Roto 1:58 AM — La Hora en que los Otakus con Mal Gusto Compran su Dosis de Autodesprecio El Konbini estaba en esa hora de la noche que parecía más una caja de luces fluorescente donde el tiempo moría lentamente que un lugar al que los fantasmas iban a comprar sus dosis de desesperación en forma de cerveza o cup ramen.

Yo, Hiroto, contemplaba cómo una mosca chocaba contra una lámpara, viéndole más sentido a su suicidio que a mi vida patética, mientras intentaba ignorar la lista de inventario que se encontraba sobre el mostrador.

Aoi, en un raro momento de tranquilidad, hojeaba un doujinshi que algún cliente había olvidado entre los estantes de películas JAV, o que intentó robar, o que usó en el baño para algo que no quería saber.

De pronto, soltó una risa corta y cruel.

—¡Nyaa~!

Hiroto-kun, mira esto —dijo, tirando el doujinshi sobre el mostrador, dejándolo entre-abierto, dejando ver un panel donde una chica entre gemidos engañaba a su novio con un sujeto que había conocido hace solo dos páginas atrás—.

¿Qué te parece?

¿Patético o es algo demasiado profundos para las personas normales?

—El NTR es la base de la economía de los doujinshis.

Sin el la industria cae sin frenos.

—respondí, agarrando un lápiz para comenzar a revisar la lista del inventario que lleva horas intentando ignorar.

—¡Uy que serio~!

—Aoi arrugó la nariz como si oliera leche caducada—.

Pero tienes razón, he leído seis de estas cosas en lo que va de la noche y todos son la misma basura, una chica sin cerebro es amenazada o chantajeada por un sujeto con más pene que cerebro y ella cae después de sólo dos páginas.

¿No te parece raro?

Es como si la chica tuviera un interruptor en la vagina que al presionar la convierte en el juguete sexual del primer idiota que ve.

—Es ficción Aoi, la lógica es lo que menos importa, además ¿por qué mierda has leído tantos?

—Estaba aburrida y el arte es sorprendentemente bueno.

—¿En serio?

—Si, aunque no deja de ser basura.

—Como sea, según esos doujinshis, el cerebro femenino está conectado directamente a la vagina y se apaga ante la más mínima amenaza.

—Lo peor no es eso.

—Aoi se acostó en el mostrador mirando el techo—.

Es que en todos esos doujinshi al final a la chica siempre le termina gustando toda esa basura, el tipo es feo con cara de ser un secuestrador de manual, pero pareciera que tiene un pene que convierte a cualquier chica que toque en su onahole personal.

No solo es asqueroso, es un sueño húmedo patético, incluso más patético que tus sueños húmedos con Hibiki.

Me atranque con mi saliva.

—Oye ¿A qué viene eso?

—Ni intentes negarlo, he visto cómo te quedas viendo sus senos cada vez que viene.

Hiroto-amante-de-los-senos-kun~ —Si vuelves a llamarme así te voy a poner a limpiar el baño de hombres.

—Uy que miedo~.

—Dijo, levantando los brazos como si intentara alcanzar las luces fluorescentes del techo—.

Como sea, esos doujinshis son la prueba de que la soledad sigue siendo el negocio más rentable de la actualidad, solo necesitas un poco de imaginación y una chica con más senos que cerebro y los idiotas compraran lo que sea, como moscas a la basura.

—¿Y qué importa?

Nosotros los vendemos, ellos los que lo compran y el gerente se gasta el dinero en un bar de mala muerte con una estudiante de secundaria.

Ella se levantó, mirándome con esos ojos azules que parecían ver a través de mí.

—Solo digo que sería divertido saber qué pasara por la cabeza de las personas que escriben esto, seguro debe ser patético.

—dijo con una sonrisa burlona arrojando la revista a un lado como si esta le pudiera contagiar algo.

—Es simple, es la misma cosa que pasa por la cabeza de las personas que lo leen, patetismo y miseria existencial.

Es más fácil fantasear con que el amor y las relaciones de los demás son frágiles y corruptibles que aceptar que tu vida es un vacío de miseria existencial solitaria y aburrida.

Aoi saltó del mostrador, balanceando las piernas.

Su falda ondeó, pero esta vez su mirada estaba lejos de ser juguetona.

—Oye, Hiroto-kun.

¿Crees que yo podría ser ese tipo de chica?

—preguntó, su voz perdiendo por un segundo su tono juguetón—.

¿El tipo de chica que caería en algo así?

La miré directamente.

—No —dije, sin dudar—.

Eres muchas cosas, pero no ese tipo de idiota.

Y mucho menos alguien que valga la pena intentar engañar o molestar.

Ella parpadeo.

Recuperó su compostura rápidamente.

—Tal vez… Aunque, ni siquiera tengo un novio al que pueda engañar…

—Hizo una pausa teatral y se inclinó hacia mí—.

Oye Hiroto-kun~, ¿podrías ser mi novio?

Así podría engañarte con el primer idiota con corbata que se me cruce.

Sería divertido, ¿no?

¡Recibirías un vídeo anónimo divertido de mí actuando como el juguete sexual de un desconocido!

—Paso.

—respondí secamente—.

Ya tengo suficiente con mi propia vida como para añadir un trauma NTR de bajo presupuesto.

Mi existencia ya es un vídeo misterioso y deprimente.

Aoi se rio, un sonido genuino que cortó la tensión.

—¡Ja!

Es broma.

Obviamente nunca dejaría que un idiota con mentalidad de protagonista de doujinshi me convirtiera en su juguete personal.

—Eso es lo que todas dicen al principio en esos doujinshis.

—señalé, jugando sin darme cuenta con lava—.

Las que más se hacen las difíciles son las favoritas de esos “sujetos”.

Por la caída, supongo.

La ilusión de someter a una mocosa o darle una lección a la chica arrogante de turno.

Error.

La sonrisa de Aoi se congeló.

Sus ojos afilados se estrecharon.

—¿Ah, sí?

—su voz bajando a un tono peligrosamente tranquilo— La diferencia entre esas chicas de papel y yo Hiroto-kun… es que, si uno de esos “sujetos” intentará hacerme algo así, le arrancaría los brazo con estos dientecitos, luego lo cortaría en pedacitos y después colocaría esos pedacitos en bolsas de basura para tirarlo en el contenedor de desechos orgánicos del callejón.

Lo único malo es que probablemente tenga que quedarme hasta tarde limpiando la sangre de los estantes de fideos instantáneos.

Un frío me recorrió la espalda al escuchar sus palabras, la miré fijamente a los ojos buscando cualquier señal de broma, pero no encontré ninguna.

Su sonrisa seguía allí mientras sus ojos azules me observaban fijamente como si fuera un gato viendo a un ratón jugando con una trampa para ratas.

—Bueno, tampoco vale la pena ir a la cárcel por esa clase de personas.

Bromeé, intentando aligerar el ambiente que de pronto se había vuelto gélido.

—¿Personas?

—preguntó, su voz sonó suave como el filo de un cuchillo.

Inclinó su cabeza de lado como si no entendiera de lo que hablaba—.

¿De qué personas hablas Hiroto-kun?

¿?

—A…

de ese tipo de personas.

Los que hacen esas cosas.

—respondí, encogiéndome de hombros bajo su mirada intensa.

—Ja.

Hizo un sonido parecido a una risa corta y seca que no llegó a sus ojos.

—Mi lindo e inocente Hiroto-kun… Esas “cosas” no son personas.

—Se inclinó hacia adelante, y su sombra pareció alargarse bajo las luces fluorescentes— Son basura.

Y nadie va a la cárcel por botar la basura.

La basura se elimina.

Se quema.

Y se tira en el contenedor de residuos orgánicos para que los gusanos hagan su trabajo.

—Claro.

Muy práctico.

Respondí, intentado mantener mi tono sarcástico.

—Hiroto-kun.

—dijo ella, y su voz perdió todo rastro de juego.

Era plana, fría, mortalmente seria—.

Yo ya he conocido a esa clase de basura… y no dejaría que una de esas “cosas” intentara hacerme algo así de nuevo…

preferiría matarme con mis propias manos antes de que algo así pase.

El aire se espesó.

El zumbido de las luces comenzó a sonar como un enjambre de moscas bailando sobre el cuerpo mutilado de alguien tirado en el pasillo.

Me quedé quieto, el lápiz suspendido sobre el papel, preguntándome qué había detrás de esa frase y si realmente quería saberlo.

Por un segundo el olor metálico a sangre llego a mi nariz haciéndome dudar de mis sentidos.

—A…

Antes de que pudiera decir algo, Aoi cambio.

Su sonrisa de tiburón regresó, amplia y burlona.

—¡Aunque sería divertido!

—cantó, saltando del mostrador y girando sobre sí misma—.

Imagínate hacerle creer a un idiota de esos que su plan funciona.

Que estoy dejándome llevar.

Que soy otra más en su colección.

—Se detuvo, y su mirada se volvió peligrosa—.

Llevarlo a un callejón.

Ver cómo su sonrisa se convierte en puro, absoluto y ridículo terror.

¡Nyaaa~!

Eso sería mejor que cualquier doujinshi.

¡Y con un final mucho más divertido!

Se río de nuevo, pero esta vez era su risa habitual, estridente y un poco forzada.

Como si quisiera borrar lo que había acabado de pasar.

Se alejó hacia el pasillo de las bebidas, silbando una canción de idol que sonaba grotescamente alegre en contraste con lo que acababa de decir.

Yo me quedé allí, mirando el vacío que había dejado sobre el mostrador, el eco de sus palabras resonando en el silencio monótono del Konbini.

Por primera vez en mucho tiempo, no supe qué decir.

Solo tenía el frío e incómodo presentimiento de que, en la cabeza de Aoi, la línea entre la violencia real y metafórica era terriblemente delgada.

Y que, probablemente, ese doujinshi abandonado sobre el mostrador era la cosa menos perturbadora en el radio de diez metros a la redonda.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo