Nivel EX: Arsenal - Capítulo 47
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47: Capítulo 47 47: Capítulo 47 Con la estrategia definida, cada uno toma su posición.
Karina, usando a Gatler, comienza a disparar hacia las grietas del dragón, buscando sus puntos débiles.
Duncan sustituye a un aventurero que se retira y se enfrenta al enemigo en la primera línea.
Megan, junto a los magos, lanza conjuros de trueno, aprovechando que el dragón es metálico y los ataques eléctricos tienen mayor efecto.
En el aire, los aventureros voladores siguen reduciendo el número de esferas, destruyendo tantas como este a su alcance.
El dragón, cada vez más debilitado, llega a un diez por ciento de su HP en la barra roja.
La batalla parece estar a punto de concluir cuando, de repente, las esferas restantes comienzan a moverse nuevamente.
Se fusionan entre ellas, formando golems de aspecto tosco, con brazos y piernas hechos de múltiples esferas blancas.
Cada uno mide alrededor de cinco metros de altura.
Los golems descienden al suelo, rodeando al dragón como guardianes.
Al mismo tiempo, algunas esferas se desprenden y comienzan a reparar al dragón, enfocándose en su cuello, uno de sus puntos más críticos.
—¡No dejen que lo reparen!
—grita un aventurero desesperado.
Otro aventurero da nuevas órdenes.
—¡Francotiradores, enfóquense en las esferas que están reparando al dragón!
Los golems, con su presencia imponente, exhiben una barra de HP verde sobre sus cabezas.
Encima de la barra aparece un nombre: Guardián.
—¡Guerreros, reagrupense!
Debemos destruir a los golems.
¡Francotiradores, concéntrense en destruir las esferas que están reparando al dragón!
—grita un líder de escuadrón, tomando el control de la situación.
Megan toma el liderazgo de un grupo de magos, dirigiéndose hacia uno de los golems.
—Debemos destruir primero a los golems —dice mientras observa su entorno—.
Busquen guerreros y tanques, necesitamos cubrir todas las posiciones.
Uno de los magos asiente sin decir palabra y se apresura a buscar refuerzos.
Megan, mientras tanto, se prepara para lanzar su ataque más fuerte.
—¡Llamarada!
—grita con toda su fuerza, liberando una poderosa onda de fuego que envuelve al golem.
Los magos que la acompañan se unen a su ofensiva.
—¡Bola de fuego!
—exclaman al unísono, sumando sus conjuros a la ráfaga de ataques.
El fuego envuelve al golem, reduciendo su barra de HP considerablemente.
Poco después, los guerreros y tanques llegan y se lanzan al combate directo, cubriendo a los magos, que guardan distancia para conservar su mana.
La batalla se intensifica, mientras el resto de los aventureros emplean estrategias similares, enfocándose exclusivamente en los golems y dejando al dragón temporalmente fuera del combate, aunque sigue siendo reparado por las esferas.
Los francotiradores disparan incesantemente contra ellas, pero por cada una que destruyen, otra toma su lugar para continuar con la reparación.
Los golems no se quedan pasivos.
A pesar de su aparente torpeza, lanzan puñetazos y patadas que, aunque lentos, tienen un gran impacto.
Su alta defensa los convierte en oponentes difíciles de derrotar, pero al igual que el dragón, parecen tener ataques limitados, lo que permite a los aventureros ir reduciendo su HP lentamente.
Con el paso de las horas, la batalla se vuelve más feroz, pero ninguno de los golems ha caído.
Para empeorar la situación, el dragón ha recuperado aproximadamente un veinte por ciento de su HP, aunque sigue siendo vulnerable a los ataques.
Finalmente, el primer golem alcanza el punto crítico: su barra de HP llega al color rojo.
De repente, detiene su movimiento y cambia su patrón de ataque.
Las esferas en su cuerpo se reconfiguran, formando cañones en sus brazos, y comienza a disparar rayos láser.
Los aventureros reaccionan rápidamente, protegiéndose, pero la batalla se vuelve mucho más peligrosa.
—¡Cuidado con el láser!
—grita un aventurero, esquivando uno de los disparos.
En otro frente, otro golem alcanza su HP crítico y se transforma en una enorme bola rodante que embiste a los aventureros.
Mientras rueda, genera un escudo frontal que también dispara un rayo láser continuo.
Los tanques, previendo el impacto, activan escudo y barrera para soportar el ataque, pero la presión constante los obliga a cambiar de posiciones y retirarse para recuperarse.
El agotamiento empieza a hacer mella en los aventureros.
Megan y Duncan se ven obligados a regresar al campamento donde está León para reponer fuerzas, mientras Karina, aunque aún no ha agotado sus municiones, se prepara para retirarse también cuando se quede sin balas.
Si lo hace, tendrá que unirse a la batalla cuerpo a cuerpo.
Megan observa a su equipo con atención.
—Deténganse, no ataquen más —ordena, levantando la mano—.
Si seguimos atacando, cambiará su patrón nuevamente.
Debemos prepararnos.
Un aventurero preocupado pregunta: —¿Cómo nos preparamos?
No sabemos qué forma tomará.
—Tanques y guerreros, usen escudo y barrera —responde Megan, pensativa—.
Magos, prepárense para un ataque de viento.
Si se vuelve más rápido, debemos reducir su movilidad.
Uno de los guerreros asiente y murmura: —Tendré que usar mi carta de triunfo.
Megan lo mira, intrigada.
—¿De qué hablas?
El guerrero sonríe, sin dar más detalles.
—Ya lo verás.
Mientras tanto, otro aventurero, con su escudo levantado, grita con esfuerzo: —¿Pueden apurarse?
¡No sé cuánto más podré resistir!
Otro mago cercano también habla.
—Yo también tengo una carta más que jugar.
Megan sonríe, aceptando que aún tiene mucho que aprender de sus compañeros.
—Lo entiendo…
Muy bien, ¡continúen el ataque!
Reduzcamos su HP y estén preparados para lo que venga.
Cuando la barra de HP del golem baja a rojo, su forma cambia drásticamente.
Se convierte en una extraña bestia alada hecha de esferas blancas.
Toma vuelo y ataca desde el aire, lanzándose en picada sobre los aventureros, y luego alejándose para disparar rayos láser desde su pico.
Su ataque es continuo, solo se detiene cuando da la vuelta para repetir el ciclo.
—¡Si van a hacer algo, este es el momento!
—grita Megan.
El guerrero activa su carta de triunfo, invocando una torreta que comienza a disparar proyectiles al golem.
Al mismo tiempo, el mago se prepara para un ataque mágico final.
—Este círculo es para una magia de invocación grupal.
¡Magos, posiciónense y usen su magia!
Convertiremos todo esto para crear una magia poderosa.
Megan y los demás obedecen, alineándose en el círculo mágico.
Al liberar su magia, el círculo comienza a brillar intensamente y, de él, emerge un gigantesco meteorito que se precipita hacia el golem.
El impacto es devastador, reduciendo significativamente su HP.
Aunque el meteorito desaparece tras el golpe, deja una marca de quemadura que sigue drenando la HP del golem de manera continua.
Por otro lado, los aventureros guerreros, tanques y magos, junto con aquellos que poseen familiares, comienzan a invocarlos.
Una gran cantidad de bestias mecánicas entra al campo de batalla y se unen a la pelea.
Los golems, lentamente, cambian sus patrones de ataque mientras los aventureros juegan sus mejores cartas.
La batalla se intensifica cada vez más.
Una lluvia de balas impacta al dragón mientras está siendo reparado.
Afortunadamente, el ataque constante impide que su sistema se restablezca por completo.
Solo el 25% de su barra de HP roja logra recuperarse antes de que el dragón ruja ferozmente.
Las esferas de reparación le han dado lo suficiente como para liberar su rugido.
En ese momento, el dragón invoca dos enormes torretas que disparan sin control, dañando tanto a aliados como a enemigos sin distinción.
—¡Cuidado con las torretas!
—grita un aventurero.
Los tanques se apresuran a bloquear los ataques cuando es necesario.
Desde la distancia, Scott observa la escena, impactado por la magnitud de la batalla.
—¿Qué es lo que veo?
—murmura Scott, atónito.
A lo lejos, el campo de batalla es un verdadero caos.
Es una guerra que no se parece a nada que haya visto.
Las balas cruzan el aire sin cesar, los guerreros gritan mientras se llenan de valor, y los aventureros cambian de posición para evitar bajas.
Increíblemente, hasta ahora, ninguno ha caído.
Cada vez que un herido aparece, Scott corre para auxiliarlo, evitando que las heridas se conviertan en mortales.
En el clímax de la batalla, León finalmente comienza a despertar.
—¿Qué sucedió?
—pregunta, confundido, mientras ve a Scott atendiendo a un grupo de heridos.
Tecnología, desprendiéndose de su cinturón, se transforma frente a él.
—Veo que ya has despertado —le dice la robot.
—¿Qué está sucediendo?
¿Dónde estoy?
—Mientras dormías, el resto de los aventureros continuó la batalla.
Han pasado horas desde lo ocurrido.
Unos aventureros te salvaron cuando quedaste inconsciente y tomaron tu lugar.
—¡León!
—grita Scott al verlo despierto y corre hacia él.
—¿Qué está pasando?
¿Y el resto del equipo?
—Míralo tú mismo —dice Scott, señalando el campo de batalla.
León observa la escena frente a él.
—Eso…
parece una guerra —dice, con los ojos muy abiertos—.
Debo ir ahí.
—Tranquilo, héroe.
La batalla está en su clímax.
Me pidieron que te detuviera para que descansaras.
—¿Cómo esperas que descanse ante lo que estoy viendo?
—Lo sé.
Pero si te fijas bien, aunque es una batalla dura, aún tenemos las de ganar.
Todos están dando lo mejor de sí mismos.
Es solo cuestión de tiempo para que todo termine.
—Si participo, la batalla terminará más rápido.
Con Ulises puedo derribar a esos golems que están causando problemas.
—Ya imaginaba que no podría detenerte —dice Scott, pasándose una mano por el pelo—.
Megan me va a matar por esto.
Pero al menos prepárate adecuadamente antes de unirte.
—Es correcto —interviene Tecnología—.
Carga completamente a Ulises y restablece tu mana.
Creo que, cuando entres, esta batalla estará decidida.
León asiente y comienza a cargar su equipo.
Una vez listo, se prepara para entrar en acción.
—Cuídate —le dice Scott, preocupado.
León corre hacia el campo de batalla, y cuando está lo suficientemente cerca, activa Turbo y Aceleración.
Con Ulises en mano, dispara al golem contra el que lucha Megan.
—¡León!
¿Qué haces aquí?
Deberías estar descansando —dice Megan mientras los escombros del golem caen a su alrededor.
—Tranquila, solo estoy acelerando las cosas.
Esta batalla ha durado demasiado.
—No me trates como una niña…
—León se aleja antes de que pueda terminar la frase—.
Por Dios, cuídate —murmura Megan—.
¡Vamos todos, busquemos otro golem y apoyemos!
León sigue destruyendo golem y cargando a Ulises para no quedarse sin munición.
Poco a poco, los golems comienzan a disminuir en número.
Luego, corre hacia las torretas del dragón y las destruye.
—¿Me extrañaste?
—le dice al dragón, disparándole con Ulises antes de continuar su labor de limpieza en el campo de batalla.
Cuando todos los golem han sido eliminados, los aventureros se reagrupan y vuelven a centrarse en el dragón.
La barra de HP del dragón sigue disminuyendo lentamente.
León se une a sus compañeros y se sienta a observar la batalla.
—Gracias, León.
Sin tu ayuda, la pelea se hubiera alargado —le dice Megan.
—Creo que con eso es suficiente.
El enemigo finalmente está vencido.
—¿Qué creen que será lo siguiente?
—pregunta Scott.
—No lo sé, pero espero que sigamos juntos —dice Karina.
—Los buscaré si nos separamos —responde León—.
Prométan que tendrán cuidado.
—Lo haremos, pero no sabemos qué vendrá después —dice Duncan.
—Tecnología: Su clase se desbloqueará y sus niveles comenzarán a subir.
Con ello, obtendrán nuevas habilidades, armamentos y magias.
—Solo espero que no sea tan difícil como este nivel —dice León—.
Para ser el tutorial, es demasiado complicado.
—Es como si hubiéramos entrado en modo infierno —ríe Scott—.
Es un milagro que hayamos sobrevivido.
—Miren —señala Karina—, el dragón está casi derrotado.
Su HP está a punto de llegar a cero.
El grupo observa cómo la barra de HP del dragón se consume lentamente.
El dragón comienza a desmoronarse, cayendo en escombros, pero no se disipa por completo.
Los aventureros celebran, gritando de alegría por haber vencido.
Sin embargo, ninguno se percata de que una mano robótica negra rompe el pecho del dragón como si fuera de papel.
Otra mano se abre paso, rasgando el torso del dragón, y de su interior surge disparado un ser robótico completamente negro, moviéndose a una velocidad que nadie puede seguir.
Megan, emocionada por el fin de la batalla, abraza a León.
Pero este la aparta de un empujón, haciéndola caer al suelo.
En ese instante, el ser robótico toma a León por la cabeza y lo arrastra, elevándose a gran velocidad hacia el cielo y llevándolo de regreso al estadio donde todo comenzó.
León, reaccionando rápidamente, dispara a la criatura con Ulises, liberándose de su agarre.
Activa su traje Átomo, invoca a Alpha y entra en Modo Turbo.
El ser robótico lanza un rugido, y un escudo se levanta alrededor del estadio.
—¡León!
—grita Megan, desesperada.
Se transforma en Galatea y vuela a toda velocidad hacia el estadio.
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