Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

No era amor - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. No era amor
  4. Capítulo 14 - 14 CAPÍTULO 14
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

14: CAPÍTULO 14 14: CAPÍTULO 14 La calma que siguió a mi explosión en el cuarto de Ángel fue extraña, casi anestésica.

Me movía por los pasillos de la Stirling Academy sintiéndome como una paciente en recuperación, convencida de que mis arrebatos eran síntomas de una enfermedad emocional que solo Ángel tenía la paciencia de tratar.

Había aceptado su diagnóstico: yo era el caos y él era el orden.

Sin embargo, en el dormitorio, el aire se sentía distinto.

Maya y Chloe me observaban con una mezcla de alivio y una preocupación que no terminaban de verbalizar frente a mí.

Una noche, mientras yo estaba en el baño quitándome el maquillaje, sus voces se filtraron por la puerta entreabierta.

—¿No les parece raro que todos los chicos dejen de hablarle a Livie en cuanto Ángel se les acerca?

—preguntó Maya.

Su tono no era el habitual tono alegre; había un ceño fruncido en su voz—.

El otro día, Julián ni siquiera pudo sostenerle la mirada en la biblioteca.

Parecía que hubiera visto a un fantasma.

—Es porque Ángel la protege —respondió Chloe, aunque hizo una pausa larga, como si estuviera pesando sus propias palabras—.

Además, mira lo bien que está ella.

Desde que está con él, ya no tiene tantas pesadillas.

Él es como su escudo humano.

—Sí…

—susurró Maya, y escuché el sonido de una lima de uñas deteniéndose—.

Pero a veces los escudos también pueden ser paredes.

Siento que ya no podemos ni invitarla a un café sin que él aparezca con una “sorpresa” o un plan mejor.

Está desapareciendo, Chloe.

Me quedé inmóvil frente al espejo, con el algodón en la mano.

Paredes.

La palabra resonó en mi cabeza.

Miré mi reflejo y, por un segundo, no vi a la Livie rebelde que solía desafiar al mundo.

Vi a alguien con los ojos apagados, envuelta en un suéter que Ángel me había regalado porque decía que el mío era “demasiado revelador para el frío que hacía”.

Salí del baño e intenté actuar con normalidad.

—¿De qué hablan?

—pregunté, forzando una sonrisa.

Maya y Chloe se miraron rápidamente.

Fue un intercambio de décimas de segundo, pero bastó para que yo sintiera que ahora había un abismo entre nosotras.

—De lo mucho que ha mejorado tu cutis —mintió Maya con una rapidez experta—.

Ángel realmente te está sentando bien, Livie.

—Es el mejor —respondí mecánicamente, repitiendo la frase que me decía a mí misma cada noche para no sentir pánico—.

No sé qué haría sin él.

Probablemente Harrison ya me habría expulsado o mi padre me habría encerrado en casa.

—Lo sabemos, cariño —dijo Chloe, acercándose para darme un apretón en el hombro—.

Solo asegúrate de que, en medio de tanta protección, todavía quede algo de ti.

Esa noche, las pesadillas que Chloe decía que habían desaparecido volvieron con una fuerza renovada.

Pero esta vez no soñé con los gritos de mi padre ni con botellas rotas.

Soñé que estaba en un jardín precioso, lleno de flores perfectas, rodeada por un muro de cristal tan alto que no podía ver el cielo.

Al otro lado del cristal, el niño de mis cinco años me miraba con tristeza, extendiendo una mano que nunca llegaba a tocar la mía.

Y cuando intenté gritar para pedir ayuda, mi voz no salió, porque la mano de Ángel me cubría la boca con una caricia suave, recordándome que él solo estaba allí para cuidarme.

Este es el momento en el que la grieta en el cristal se convierte en una ruptura real.

Livie finalmente confronta la versión de la realidad que Ángel ha construido para ella.

Aquí tienes el Capítulo 20: CAPÍTULO 20: La verdad en el cuarto oscuro La curiosidad es una llama difícil de apagar, especialmente cuando sientes que las paredes a tu alrededor se están estrechando.

Las palabras de Maya sobre “el escudo que es una pared” se quedaron instaladas en mi mente como un parásito.

Necesitaba saber si Julián realmente se había alejado por “respeto” o por algo más.

Lo encontré el jueves por la tarde en el laboratorio de fotografía.

Estaba solo, recogiendo sus cosas apresuradamente, como si temiera que el aire mismo fuera a denunciar su presencia.

—Julián, espera —dije, entrando rápido y cerrando la puerta tras de sí.

Él dio un salto, casi tirando una cubeta de revelado.

Al verme, su rostro no mostró alegría, sino un pánico puro que me revolvió el estómago.

—Livie, no debería estar hablando contigo.

Ángel dijo que…

—se detuvo, tragando saliva con dificultad.

—¿Qué dijo Ángel exactamente, Julián?

—me acerqué, bajando la voz—.

Él me dijo que fue una charla amistosa, que tú entendiste que yo estaba “ocupada”.

Julián soltó una risa nerviosa, corta y amarga.

Sus manos temblaban mientras guardaba su cámara en la mochila.

—¿Amistosa?

Livie, tu novio es un psicópata educado.

Me llevó al callejón detrás de las canchas.

No me gritó, ni siquiera me tocó, pero me dijo cosas que…

—hizo una pausa, mirando hacia la puerta como si esperara que Ángel la derribara en cualquier momento—.

Me dijo que él sabía exactamente quién era mi padre y en qué empresa trabajaba.

Me dijo que sería una lástima que la carrera de mi viejo se arruinara por un “incidente inapropiado” conmigo en la escuela.

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies.

—¿Amenazó el trabajo de tu padre?

—No lo amenazó directamente.

Eso es lo peor.

Lo dijo como si fuera un consejo —Julián finalmente me miró a los ojos, y lo que vi fue una mezcla de lástima y miedo—.

Me dijo: “Julián, la gente como nosotros tiene mucho que perder.

No malgastes el futuro de tu familia por una chica que ya tiene dueño.

Livie es mi responsabilidad, y yo protejo lo que es mío con todos los recursos de mi apellido.

No vuelvas a hablarle, no vuelvas a reírte con ella.

Si te veo cerca, borraré tu apellido de este mapa”.

El silencio en el cuarto oscuro se volvió ensordecedor.

La luz roja de seguridad bañaba la escena, dándole un aspecto infernal.

—Yo no soy de su propiedad —susurré, pero las palabras sonaron vacías incluso para mí.

—Para él sí lo eres, Livie.

Él no te cuida de los demás, te está marcando como si fueras ganado.

Yo no puedo arriesgar a mi familia por esto.

Lo siento.

Julián pasó por mi lado casi corriendo, dejándome sola con el olor a químicos y la verdad desnuda.

Ángel no había usado su “bondad” con Julián; había usado el poder bruto, el chantaje y la intimidación.

Todo lo que él decía odiar de mi padre, lo estaba haciendo él, solo que con mejores modales y un traje más caro.

Salí del laboratorio sintiendo que el aire quemaba.

De repente, el campus ya no era mi escuela; era un tablero de ajedrez donde Ángel movía todas las piezas, incluyendo a mis amigos, a mis profesores y a mis propios pensamientos.

“Te perdono”, me había dicho él.

Ahora entendía por qué era tan fácil perdonarme: porque él ya se había encargado de que yo no tuviera a nadie más a quien acudir.

Estaba sola, no por mi culpa, sino porque él había cortado todos los puentes que daban hacia mí.

Levanté la vista y lo vi al final del pasillo.

Estaba apoyado en la pared, esperándome con un café en la mano y esa sonrisa cálida que ahora me hacía querer gritar.

—Hola, cielo —dijo, extendiendo el brazo para rodear mi cintura—.

Te tardaste mucho en el taller.

Empezaba a preocuparme.

Por primera vez, cuando su mano tocó mi espalda, no sentí seguridad.

Sentí el peso de una cadena.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo