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No era amor - Capítulo 23

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23: CAPÍTULO 23 23: CAPÍTULO 23 Ethan El silencio en el ala oeste de los dormitorios de Stirling era absoluto, pero en la mente de Ethan, el ruido era ensordecedor.

En el sueño, el aire olía a pasto recién cortado y a ese perfume infantil de jabón y sol.

Tenían diez años.

Él era un niño de mirada intensa y rodillas raspadas que no sabía qué hacer con el nudo que le apretaba la garganta.

Ella estaba frente a él, con sus ojos verdes llenos de una tristeza que él no podía reparar.

Sus padres estaban cargando las maletas en el coche.

—No quiero que te vayas —había dicho él, con la voz quebrada.

Ella le había tomado la mano, la misma mano que años después se volvería dura y llena de cicatrices.

—Prométeme que no me olvidarás, Ethan.

Él quiso decirle que la amaba, con la pureza desesperada de quien siente que se le escapa el mundo.

Quiso pedirle que se quedara, que huyeran, que cualquier cosa era mejor que ese adiós.

Pero el miedo lo paralizó.

Solo pudo forzar una sonrisa que le dolió en el alma.

—No me olvides tú a mí.

Seré tu amigo por siempre, Liv.

Lo prometo.

El coche se alejó, y con él, la luz de su vida.

El sueño se volvió un torbellino de sombras.

Las primeras dos semanas después de su partida, Ethan no comió, no habló.

Se sentaba en el porche de su casa mirando hacia la calle vacía, esperando un regreso que nunca llegó.

Con el paso de los años, el dolor se transformó en una coraza de frialdad, cigarrillos y una búsqueda constante de algo que lo hiciera olvidar que alguna vez tuvo un corazón.

Ethan despertó de golpe, con la respiración errática y el sudor frío empapándole la frente.

Se sentó en la cama con un movimiento violento, sintiendo que las paredes de la habitación se le echaban encima.

Extendió la mano con un temblor imperceptible y encendió la luz de la mesita de noche.

La calidez de la lámpara iluminó el desorden de su cuarto: botellas vacías, su chaqueta de cuero tirada en el suelo y el olor persistente a tabaco que siempre lo acompañaba.

A su lado, Isabella dormía profundamente.

Su cabello rubio se extendía sobre la almohada y su respiración era rítmica, ajena a la tormenta que acababa de estallar en el pecho de Ethan.

Él la miró por un segundo, sintiendo una punzada de culpa mezclada con indiferencia.

Isabella era hermosa, era su refugio, pero no era ella.

—Maldita sea —susurró Ethan, frotándose el rostro con las manos.

Cerró los ojos, pero la imagen de la gala volvió a golpearlo.

La había visto.

Había estado a centímetros de ella.

Ángel Vandermir la había presentado como Olivia Sterling, con una elegancia que le resultaba repulsiva.

Pero bajo la seda azul, bajo el maquillaje de alta sociedad y ese nuevo apellido que sonaba a dinero y estatus, Ethan había reconocido a su Liv.

Eran los mismos ojos verdes.

Era la misma forma en que ladeaba la cabeza cuando estaba nerviosa.

Había pasado años buscándola en cada rostro, en cada ciudad, pensando que el destino se la había arrebatado para siempre.

Y ahora la tenía frente a sus ojos, pero ella no lo sabía.

Ella no recordaba al niño que prometió ser su amigo por siempre.

Para ella, él solo era Ethan, el chico con mala fama que vendía sustancias en los rincones oscuros de la academia y que salía con la amiga de su novio.

Se levantó de la cama, tratando de no despertar a Isabella, y caminó hacia la ventana.

Encendió un cigarrillo, dejando que el humo llenara sus pulmones.

Miró hacia el edificio donde dormía Olivia, resguardada por la riqueza y el poder de Ángel.

—Me encontraste, Liv —murmuró al cristal, con una mezcla de amargura y una resolución oscura—.

O más bien, yo te encontré a ti.

Y no tienes idea del infierno que ha sido esperarte.

No le importaba lo perfecto que pareciera Ángel, ni lo poderosa que fuera su familia.

Ethan conocía a la verdadera Liv, la que existía antes de las joyas y los apellidos compuestos.

Y aunque ahora él fuera el “chico malo” del que todos murmuraban, no pensaba dejar que el mármol de los Vandermir la sepultara por completo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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