No Hay Amor En la Zona Mortal (BL) - Capítulo 156
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156: Capítulo 151.
Encrucijada del Destino 156: Capítulo 151.
Encrucijada del Destino Visitando a su madre…
Bassena lo decía como si solo fueran al campo donde su madre estaba viva y bien, viviendo pacíficamente en una maravillosa villa con bonitas vistas.
Lo cual tampoco era realmente incorrecto, excepto por la parte de que estaba viva y bien.
Por cómo lo describía Bassena, el cementerio al que se dirigían estaba en una colina con bonitas vistas a las granjas.
Debía ser un lugar agradable y sereno donde la familia pudiera pasar tiempo en paz con los restos de sus seres queridos.
Mientras estuvieran en su sano juicio para hacerlo, claro está.
Zein giró la cabeza y miró a Bassena.
Afortunadamente, el esper ya no estaba en su estado zombi como la noche anterior.
Zein pasó la noche soportando el fuerte abrazo mientras dormían, y hubo algunas ocasiones en que se despertó por el sonido de gemidos inquietos.
Preguntándose si serían las pesadillas de las que Radia le había hablado, Zein acariciaba la cabeza del esper tranquilizándolo, hasta que Bassena se calmaba de nuevo.
Permitió que el esper se acurrucara en su nuca, durmiendo mientras inhalaba su aroma.
Durante una pesadilla particularmente dura en la que Bassena incluso gimió y frunció el ceño miserablemente, Zein se tomó la libertad de guiar al esper a través de esa pesadilla.
Ahora entendía por qué Bassena escogió no dormir.
Zein terminó pasando la noche acariciando los mechones platinados, preguntándose qué tipo de sueño veía este hombre, hasta que él mismo se quedó dormido.
Gracias a eso, Zein se sentía soñoliento por la mañana.
Pero como Bassena parecía estar mejor, pensaba que valía la pena.
La llama en el interior de los ojos ámbar se había encendido de nuevo, danzando mientras saludaban a Zein por la mañana.
Y luego ahí estaban ellos, tomando un permiso de ausencia —que el maestro de gremio brindó sin problemas—, manejando fuera de Althrea de nuevo.
La colina estaba ubicada en la zona verde fuera de la ciudad, entre el valle utilizado para la agricultura y la meseta donde se había construido un complejo turístico.
Condujeron a través de la puerta norte, donde los caminos estaban flanqueados de huertos.
La carretera estaba llena de hojas caídas que remolinaban alrededor del coche al pasar, y ello traía un sentimiento de melancolía al silencioso coche.
Mientras Bassena parecía estar mejor, hablaba menos de lo habitual.
A medida que el coche se acercaba más y más a la colina, él simplemente miraba la carretera sin decir palabra.
Aunque no parecía tenso, simplemente se inclinaba ligeramente hacia el lado, apoyando su codo en el marco de la ventana como si estuviera saboreando el viaje.
Y Zein, siendo Zein, simplemente seguía el silencio.
Más que preocuparse, simplemente se sentía sereno, como si Bassena estuviera en medio de digerir su odio y furia, así no tendría que mostrar una cara terrible frente a la tumba de su madre.
En ese caso, el guía simplemente decidió esperar hasta que Bassena estuviera listo para hablar.
Fue cuando Zein miró los manzanos tornándose marrones que finalmente escuchó la voz de Bassena.
—Gracias por venir conmigo.
—La gente suele decir eso al volver a casa, ya sabes —respondió Zein de forma casual, a lo que Bassena respondió con una sonrisa.
No se veía amarga ni pesada, así que Zein le devolvió la sonrisa.
Bassena no volvió a hablar por un rato, parecía estar sumido en la contemplación.
Zein pensó que el esper estaba tratando de decidir cómo filtrar lo que había encontrado en esa bóveda, y continuó esperando.
—Revisé los registros, para ver si había algo que Radia no hubiera incluido en ese informe —empezó Bassena mientras golpeteaba el volante—.
Por lo que respecta a los registros desprecintados, parece que Radia no se perdió de nada.
—Si hay un registro desprecintado, ¿significa que también hay uno sellado?
—preguntó Zein.
Bassena sonrió sutilmente cuando Zein captó inmediatamente la clave importante.
—Sí —asintió—, y continuó en un tono ligeramente solemne—.
Radia me habló de los registros sellados, que su equipo nunca logró descifrar.
Sospechaba que necesitaría un miembro del clan –alguien con sangre Vaski– para desprecintarlo.
Pero pensó que era un mal momento para decírmelo entonces, así que iba a esperar hasta que mi…
condición se estabilizara.
Zein mordió el interior de su mejilla, sintiéndose un poco incómodo por haber estallado contra el maestro de gremio la noche anterior.
Parecía que Radia realmente estaba en contra de que Bassena se acercara a la bóveda.
Pero no había mucho que pudiera hacer cuando la propia persona preguntaba al respecto, ya que inherentemente, esos ‘despojos de guerra’ también pertenecían a Bassena.
Zein se prometió disculparse con Radia una vez más más tarde, y preguntó al esper—¿Y lograste hacerlo?
¿El desprecintado?
—Me tomó mucho tiempo averiguar cómo, pero lo hice —respondió Bassena con un matiz de irritación en su voz.
Le hizo darse cuenta de cuánto le ocultaban.
Los Vaski nunca le habían dicho cómo desprecintar nada, como si no fuera un miembro de la familia principal.
Desde el principio, los ancianos solo lo veían como una herramienta conveniente, para ser utilizada y explotada.
Y aún así los jóvenes pensaban que iba a ser nombrado maestro de gremio.
Qué risible.
Bassena soltó una risa amarga, antes de sacudir levemente la cabeza y continuar con su historia —Lo que encontré allí, creo, explicaba por qué estaban eliminando a los Templarios.
Y entonces, entre los árboles amarillentos y el camino de hojas caídas, Bassena comenzó a contarle a Zein sobre el contenido de ese registro.
Y el punto principal contenido en ese registro era bastante simple; querían tener el fragmento de Setnath para ellos mismos.
—Cuando la división Víbora Negra –la división oculta de contratos asesinos bajo Arja Vaski– recibió el encargo de cazar al Paladín y su esposa, se intrigaron por la razón, ya que el cliente ofrecía enormes sumas de dinero por el trabajo —a través de esa investigación, lograron descubrir que su cliente era el esquivo Templario de los Maestros de Armas.
Lograron seducir a uno de los miembros para que les contara sobre la razón detrás de la caza humana, y el miembro les habló de la semilla de Setnath.
—Creo que deberías saber esto —Bassena apretó el volante con fuerza y miró a Zein por un segundo, antes de continuar con un tono pesado—.
Basado en lo que el miembro les dijo, parece que una vez que Setnath descienda a través del recipiente, aún retendrá algo de poder.
Perderá su divinidad, pero eso no significa que estará desprovisto de poder.
Especialmente, la característica más notable del fragmento –la purificación– se volverá…
controlable.
Zein alzó las cejas.
“Controlable…”
—Sí —respondió Bassena con una expresión irónica—.
El Setnath reencarnado podría ser capaz de purificar lugares contaminados…
como la Zona Mortal.
Zein entreabrió los labios, aparentemente queriendo decir algo en respuesta, pero todo se perdió en la punta de su lengua.
¿Qué tipo de tontería–?
—Espera —Zein pellizcó el puente entre sus ojos, cerrándolos ante el repentino latido en su cabeza—.
¿Eso significaba que si Zein se convertía en el verdadero recipiente y aceptaba el descenso, podría resolver el problema con la Zona Mortal, así como así?
Justo cuando se había determinado a nunca dejar que ese Ser Celestial reclamara su cuerpo…
—No creo que vaya a ser tan fácil —dijo Bassena—.
El poder de purificación dependerá del maná del lanzador, así que decir algo como ‘purificará la Zona Mortal’ no es más que conjetura —miró a Zein, que se cubría los ojos con dientes apretados—.
Aun así, es un poder codiciado por muchos, razón por la cual la Víbora Dorada decidió tomar la semilla para sí mismos.
El coche quedó en silencio entonces, pero era de esperarse.
Para ellos –y especialmente para Zein–, que deseaban erradicar la Zona Mortal, esta información era…
dilemática.
Zein inhaló profundamente y exhaló largo, hundiéndose más en el asiento del coche —¿Escribieron sobre lo que le pasó al recipiente después de que Setnath descendió?
Bassena apretó el volante y apretó fuertemente los labios.
Zein esperó un rato, pero el esper no le respondió ni siquiera después de que entraron a la carretera que conducía hacia la colina.
—Bas —Zein llamó con tono severo, y aún así a Bassena le tomó un minuto entero antes de responder con voz contenida.
—La mente…
será una pizarra en blanco —Bassena respondió frunciendo el ceño—.
Sin recuerdos, sin ego.
Solo un papel en blanco lleno de magia.
Zein cerró los ojos de nuevo.
Sí, claro que sería así.
De lo contrario, esas personas no tendrían el pensamiento de ‘tener el fragmento’ para sí mismos.
Ese tipo de deseo solo era posible cuando sabían que Setnath no tendría su propia memoria y ego una vez que despertara en un nuevo cuerpo, lo que les permitía controlar el poder Celestial descendiente.
Bueno…
de cualquier manera, Zein ya sabía que no podría retener su ego si Setnath realmente usara su cuerpo como un recipiente.
¿Era esa la razón por la que Bassena le dijo que lo sentía repetidamente anoche?
Zein rió burlonamente; al mundo, a sí mismo.
Bassena lo miró, esperando alguna palabra, pero Zein solo negó con la cabeza para decirle al esper que no quería pensar en eso ahora.
En lugar de eso, pensó en el escenario que había ocurrido en el pasado.
—Entonces, decidieron eliminar a los Templarios y quedarse con mi madre en su lugar —Zein murmuro pensativo.
—Bassena mordió fuertemente su mejilla antes de exhalar y deshacer el nudo en sus cejas—.
Bueno, tenían planeado secuestrarla y eliminar al resto de los Templarios después de recibir el dinero también —bastardos codiciosos.
Pero…
—Ella se escapó —Zein continuó la linea de pensamiento.
—Síp, se escapó —Bassena asintió—.
Y de alguna manera, su rastro llevaba hacia la base del cliente, lo que llevó a la Víbora Negra a abandonar el plan inicial y solo atacarlos.
Después de todo, ya tenían muchas bajas.
Zein inclinó la cabeza y preguntó confundido.
—¿Qué?
¿Su rastro llevó al lugar de la nueva facción?
Pero eso no podía ser, ¿verdad?
Ya que ella estaba…
—Zein hizo una pausa y luego cerró la boca contemplativamente—.
¿Rastreo falso?
¿Desviación?
—Creo…
—Bassena respondió con cuidado—.
Podría tener algo que ver con la habilidad del Mariscal Todres.
Zein abrió los ojos de par en par y luego maldijo.
—¡Ah, mierda!
—se estrelló de espalda en el asiento del coche e inhaló profundamente.
¿Necesitaba saber que el maldito bastardo que hizo su vida miserable era de alguna manera la razón por la que su madre podía escapar de la cacería humana también?
¿No podría el mundo simplemente dejarlo odiar al hombre en paz?!
—Haa…
—Zein soltó un largo suspiro—.
Sea lo que sea —el hombre aún era una completa basura de todas formas.
—Así que atacaron y eliminaron a la nueva facción, pero no lograron quedarse con mi madre.
Pero…
todos esos años, ¿no lograron encontrarla?
¿O a mí?
—Esta es solo mi conjetura, pero…
—Bassena se tocó los labios y entrecerró los ojos pensativo—.
No hay indicación de que supieran acerca del rasgo de la semilla.
Zein abrió los ojos de par en par y apuntó hacia ellos.
—¿Te refieres a esto?
—Bassena asintió y sonrió con ironía—.
Sí.
No encontré ninguna nota acerca de las características de la semilla allí, así que incluso si supieran cómo lucía tu madre, solo pensarían que tenía ojos bonitos.
Probablemente creyeron que la nueva facción ya la había escondido en algún lugar, sin esperar que tu madre se dirigiera a la zona roja.
Y luego…
—dudó antes de continuar.
—Y luego ella murió, así que el rastro murió con ella —Zein asintió comprendiendo—.
A menos que encontraran a Todres.
Pero ese hombre era un estafador, así que tal vez nunca tuvieran la oportunidad de encontrar alguna pista —lo miró a Bassena entonces, y sonrió—.
Y luego ellos mismos estaban siendo purgados, así que la oportunidad desapareció.
Bassena sonrió ante ese comentario, aunque no duró mucho en su rostro.
Miró a Zein por un momento, antes de mirar el camino de nuevo con una mirada dura y desolada.
—Tú debías ser…
debías ser mi predecesor —Bassena murmuró en voz baja.
—…¿Tú qué?
—Una herramienta viviente creada —Bassena continuó con una sonrisa amarga—.
Una muñeca obediente hecha para cumplir su ambición —los ojos ámbar miraron las hojas caídas que se llevaba el viento—.
El método que idearon para intentar controlarte, fue finalmente practicado en otros niños —y muchos de ellos terminaron cayendo y marchitándose como esas hojas.
Zein miró a Bassena; el perfil endurecido causado por una mandíbula apretada.
—Como tú —comentó.
—Como yo —Bassena respondió rápidamente.
Zein desvió la mirada para observar el paisaje.
El huerto había sido reemplazado por la colina, con árboles altos que flanqueaban el camino como una valla.
Bajo la luz del sol, el color del otoño ardía como los ojos de Bassena, y Zein de repente recordó la primera vez que presenció ese par de ambarinos.
Ahora que lo pensaba, esos ojos eran difíciles de olvidar.
¿Cómo logró apartarlos antes?
¿Por qué encerró todos sus recuerdos de ese tiempo?
Zein se preguntó, si las circunstancias fueran diferentes, ¿podría olvidar ese tipo de ojos?
Ardiendo con la voluntad de vida.
No —Zein no creía que podría.
—Es un poco gracioso —Zein murmuró de repente, mientras el coche comenzaba a entrar en el camino al pie de la colina.
—¿Qué?
—Bassena alzó la ceja, intentando pensar en qué parte de su conversación podría inducir el humor.
Sin embargo, la respuesta que salió de la boca del guía casi hizo que Bassena se quedara sin aliento.
—Esta conexión acumulativa que tenemos —Zein apoyó la cabeza y respondió relajadamente—.
Así que incluso si las cosas fueran en una dirección diferente, podríamos encontrarnos de todos modos.
Si la Víbora Dorada lograba secuestrar a Lucía, Zein nacería dentro del hogar de los Vaski, dos años antes de que Bassena naciera.
Y estaban destinados a pasar tiempo juntos durante su infancia.
—Oh…
si lo dices de esa manera…
—Bassena murmuró atontado, parpadeando como si su cerebro estuviera llevando a cabo todo tipo de escenarios, antes de de repente reírse para sí mismo—.
Je…
jeje…
—¿Ahora te ríes?
—Zein alzó la ceja.
Pero era la primera vez que Bassena se reía hoy, así que Zein sintió que sus labios se estiraban por sí mismos.
—Es solo que…
de repente me imaginé que estábamos acabando con los Vaskis juntos…
—Bassena se rió de nuevo, y luego se echó a reír.
Zein tarareó en respuesta, la sonrisa aún persistía en su rostro, suave y fácil.
—Suena divertido.
—¿Verdad~?
Bueno…
de cualquier manera, al menos lograron sentirse más ligeros antes de entrar al cementerio.
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