Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
  4. Capítulo 10 - 10 Verdades Incompletas
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

10: Verdades Incompletas 10: Verdades Incompletas La protección y estabilidad que me hacía sentir Lucas era tan cálida que, a veces, quemaba.

No quería ser una malagradecida.

No tenía a nadie más.

Ninguna familia a la cual volver.

Después de aquel accidente en el que, por momentos, hubiera querido irme con los míos, fue Chris… y su madre… quienes me ayudaron a levantarme.

A seguir viva.

Ahora que lo pensaba, la duda me mordía el pecho: ¿Y si Chris se quedó por lástima?

¿Y si ese amor que recuerdo… no era tan real como creí?

Las preguntas no me dejaban en paz.

Dos días después de mi última sesión con la psicóloga, decidí buscar respuestas.

Fui a un café internet.

Sentía que estaba traicionando a alguien… aunque no sabía bien a quién.

Entré a Instagram.

No recordaba mi contraseña.

Después de varios intentos fallidos, creé otra cuenta.

Busqué mi nombre.

Y el mundo se detuvo.

Mi perfil estaba en privado.

Pero la foto… Chris y yo, frente a un altar cubierto de flores.

Yo, con un vestido blanco que parecía luz.

Él, con un traje negro que lo hacía ver serio… pero feliz.

Estábamos riendo.

A punto de besarnos.

Mi boda.

Mis manos comenzaron a temblar.

¿Esposos?

¿Lo éramos… o lo seguíamos siendo?

Salí de ahí sin poder seguir mirando.

Las lágrimas me nublaron la vista y, por un segundo, imágenes sueltas cruzaron mi mente: flores en mis manos, la voz de alguien pronunciando votos, la mano de Chris acercándose a la mía.

Caminé sin rumbo hasta que el teléfono vibró.

Lucas.

Dudé… pero respondí.

—¿Hola?

—María, ¿dónde estás?

—preguntó de inmediato.

Su voz no sonaba tranquila—.

Pasé por la cafetería y me dijeron que saliste temprano.

—Salí a caminar… —mentí, sin saber por qué—.

Ya voy a casa.

—Dime dónde estás.

Voy por ti ahora —dijo, esta vez sin ocultar el nerviosismo.

—No hace falta, estoy cerca… —Por favor —me interrumpió—.

Espérame.

No llegues sola.

Algo en su tono no me gustó.

No era cuidado.

Era miedo.

Quince minutos después apareció en el parque.

Estaba agitado.

—¿Estás bien?

—me preguntó, revisándome con la mirada—.

Me asusté cuando no estabas.

—Estoy bien… Lucas, ¿qué pasa?

Hizo una pausa.

Una larga.

Demasiado calculada.

—Chris estuvo en la casa —dijo al fin—.

Estaba borracho.

Sentí que el aire me abandonaba.

—¿Chris…?

—susurré—.

¿Qué quería?

—Nada bueno —respondió rápido—.

Sigue sufriendo por la ruptura con esa mujer.

Supongo que el arrepentimiento llegó tarde.

—¿Esa mujer…?

—repetí—.

Lucas… yo… Me miró entonces.

Directo.

Dolido.

—¿Por qué estás tan alterada?

—preguntó—.

María… ¿estabas buscando cosas de él?

El silencio me delató.

—Encontré algo… —mi voz tembló—.

Lucas, yo… estaba casada con Chris.

Su expresión cambió.

No sorpresa.

Decepción.

—¿Y eso te lo dijo él alguna vez?

—preguntó con frialdad.

—No… —admití—.

Pero tú tampoco me lo dijiste.

Lucas soltó una risa corta, amarga.

—Porque no era importante para tu recuperación —dijo—.

¿O prefieres que te hubiera arrojado todo de golpe, sabiendo que estabas rota?

—Solo quiero entender… —mis ojos ardían—.

¿Por qué haces tanto por mí?

¿Por qué me cuidas así?

Ahí fue cuando su voz se quebró.

—Porque alguien tenía que hacerlo —respondió—.

Porque cuando tú estabas hecha pedazos, Chris solo pensaba en sí mismo.

Y porque creí que confiabas en mí.

Bajó la mirada.

—Después de todo lo que hice… —continuó—.

¿De verdad sigues pensando en él?

La culpa me cayó como una losa.

—No… yo no quise… —Está bien —me interrumpió—.

Si quieres volver a revolcarte en ese pasado, hazlo.

Pero no me mires como si yo fuera el malo por intentar protegerte.

Guardé silencio.

Me sentí pequeña.

Injusta.

—Vamos a casa —dijo al final, más frío—.

No deberías alterarte por alguien que ya no forma parte de tu vida.

Asentí.

Pero mientras caminábamos, una sola idea me atravesó el pecho: Si Chris era tan malo… ¿por qué dolía tanto recordarlo?

Caminamos unos pasos más en silencio.

Yo ya no sabía si me dolía más la cabeza o el pecho.

—Lucas… —me detuve—.

Necesito que seas honesto conmigo.

—Siempre lo he sido —respondió, sin mirarme.

—Entonces dime por qué —mi voz tembló—.

¿Por qué dices que ese matrimonio no significaba nada?

¿Por qué Chris… por qué se quedó conmigo?

Lucas suspiró largo.

Como si esa respuesta le pesara desde hace tiempo.

—Porque eres buena, María —dijo al fin—.

Demasiado buena.

Me miró con una mezcla de tristeza y algo más… algo que no supe nombrar.

—Chris nunca tuvo el valor de dejarte —continuó—.

No porque te amara como merecías, sino porque le dabas estabilidad.

Porque eras su refugio cuando todo lo demás lo aplastaba.

—Eso no es verdad… —susurré, pero sonó débil incluso para mí.

—¿Estás segura?

—preguntó con suavidad—.

¿O es lo que necesitas creer para no sentir que todo fue una mentira?

Tragué saliva.

—Ese matrimonio… —siguió—.

Fue real en papeles, sí.

Pero emocionalmente, Chris ya no estaba ahí.

Se quedó por pena.

Por costumbre.

Porque sabía que, si te dejaba, te rompería… y no quería cargar con esa culpa.

Sentí un nudo en el estómago.

—¿Y tú cómo puedes saber eso?

—pregunté, casi suplicando que se equivocara.

Lucas apretó los labios.

—Porque yo fui él —dijo—.

Me giré hacia él, sorprendida.

—Cuando mi novia me traicionó —continuó—, tú estuviste ahí.

¿Lo recuerdas?

No… claro que no.

Sonrió con tristeza.

—Yo no tenía fuerzas para irme.

Me quedé donde ya no había amor, solo miedo a estar solo.

Y tú me escuchaste.

Me cuidaste.

Me levantaste cuando yo no valía nada.

Mi corazón dio un vuelco.

—Así que no, María —añadió—.

No te cuido esperando algo a cambio.

Te cuido porque estoy en deuda contigo.

Porque sé lo que se siente amar a alguien que ya no te elige… y aun así quedarte.

Las lágrimas comenzaron a caer sin permiso.

—Chris es como un hermano para mí —admitió—.

Pero incluso a los hermanos se les reconoce cuando hacen daño.

Y él te rompió.

No importa si fue con golpes o con silencios.

El daño fue real.

Me acerqué un poco más a él.

Sin pensarlo.

—Y yo no voy a hacerte eso —dijo en voz baja—.

No voy a mentirte para retenerte.

No voy a usar tu miedo para que te quedes.

Hizo una pausa.

—Pero tampoco voy a dejarte sola mientras te reconstruyes.

Mis manos temblaban.

—No sé qué sentir… —confesé—.

Todo duele.

Lucas dudó un segundo… y luego me rodeó con los brazos.

No me apretó.

No me atrapó.

Solo estuvo ahí.

—Entonces quédate aquí —susurró—.

No para olvidar.

Solo para descansar.

Apoyé la frente en su pecho.

Y por primera vez desde el hospital, dejé de resistirme al cansancio.

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo