Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 13
- Inicio
- Todas las novelas
- Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
- Capítulo 13 - 13 Por tu bien
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
13: Por tu bien.
13: Por tu bien.
No fue una discusión.
Ni siquiera fue un desacuerdo.
Fue una de esas conversaciones que empiezan suaves, casi cuidadosas, y terminan dejando algo torcido por dentro sin que sepas explicar por qué.
—La psicóloga volvió a mencionar a Chris hoy —dije, sin mirarlo directamente.
Lucas estaba sentado frente a mí, revisando algo en el celular.
Alzó la vista apenas.
—¿Otra vez?
—Sí —respondí—.
Dijo que tal vez sería bueno hablar del divorcio con más calma… incluso pensar en cerrar ese capítulo oficialmente.
Lucas dejó el teléfono sobre la mesa.
—¿Y eso qué te hizo sentir?
Me encogí de hombros.
—Confundida.
No sé si estoy lista.
Hay días en que no siento nada… y otros en que me duele sin razón.
Asintió despacio, como si ya supiera la respuesta antes de escucharla.
—Eso es normal —dijo—.
No puedes forzarte a cerrar algo que te rompió.
—Ella cree que enfrentarlo podría ayudarme.
Lucas sonrió, pero fue una sonrisa distinta.
Más breve.
Más tensa.
—A veces los profesionales olvidan que no todo se sana recordando —respondió—.
Algunas cosas se superan dejando atrás.
—¿Crees que estoy evitando algo?
—Creo que estás cuidándote —corrigió—.
Y eso está bien.
Bastante has pasado por mucho.
Hubo un silencio corto.
—Hoy hablé un poco con alguien del trabajo —comenté después, intentando cambiar de tema—.
Nada importante.
—¿Alguien nuevo?
—Un cliente habitual —reí—.
Solo charla.
Lucas inclinó la cabeza.
—¿Te sentiste cómoda?
—Sí… supongo.
—¿Te preguntó algo personal?
—Lucas… —Es solo curiosidad —dijo rápido—.
No quiero que alguien te incomode sin que te des cuenta.
—No me incomodó —respondí—.
Fue normal.
—A veces lo “normal” es donde más daño hacen —añadió, en voz baja—.
Y tú no siempre te das cuenta a tiempo.
—¿No me doy cuenta?
No me gustó cómo sonó eso, pero lo dejé pasar.
Pero eso me hizo sentir insegura de mi independencia.
—No digo que no puedas hablar con quién quieras —continuó—.
Solo… prométeme que me avisarás si alguien cruza un límite.
—¿Avisarte?
—Sí —sonrió—.
Para ayudarte.
Para protegerte.
Asentí, aunque no estaba segura de por qué sentía la necesidad de hacerlo.
—María —dijo entonces—, yo no te voy a fallar como lo hicieron otros.
Lo miré.
—Lo sé.
—Y no lo digo para que me debas nada —añadió—.
Solo quiero que estés bien.
Incluso si eso significa tomar decisiones incómodas por ti… al principio.
—¿Como cuáles?
—Como mantener distancia de personas que te hicieron daño —respondió—.
Aunque no lo recuerdes todo.
Algo se cerró un poco en mi pecho.
—No quiero que pienses que te controlo —agregó enseguida—.
Solo me importa tu bienestar.
—Lo sé —repetí.
Y era verdad.
En ese momento, lo sabía.
Lucas se levantó, se acercó y apoyó una mano en mi hombro.
—Confía en mí —dijo—.
Yo no te voy a llevar a ningún lugar que te lastime.
Asentí otra vez.
No porque estuviera convencida.
Sino porque estaba cansada de dudar.
Y porque, sin darme cuenta, ya había empezado a aceptar algo peligroso: Que alguien más supiera mejor que yo lo que era bueno para mí.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com