Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 15

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
  4. Capítulo 15 - 15 Cuando defender duele más que recordar
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

15: Cuando defender duele más que recordar.

15: Cuando defender duele más que recordar.

(María) La psicóloga no levantó la mirada de su cuaderno cuando habló.

—María… hoy no quiero que me hables de recuerdos.

Me removí en el sillón.

—¿Entonces de qué?

—De cómo te sientes ahora.

Guardé silencio.

—Con Lucas —aclaró—.

¿Cómo te sientes con él?

—Bien —respondí rápido—.

Tranquila.

Segura.

Ella levantó la vista por primera vez.

—¿Segura… o acompañada?

La pregunta me descolocó.

—¿No es lo mismo?

—No siempre —dijo con suavidad—.

¿Qué pasa en tu cuerpo cuando Lucas no está?

Pensé.

—Me pongo nerviosa —admití—.

Como si algo pudiera salir mal.

—¿Y cuando está?

—Me calmo.

La psicóloga cerró el cuaderno.

—María… eso no es calma.

Es alivio.

Sentí un pinchazo en el pecho.

—Él me cuida —dije—.

No como Chris.

Lucas no me grita.

No me presiona.

No me lastima.

—No dije que lo hiciera.

—Entonces no entiendo a dónde quiere llegar.

Ella se inclinó apenas hacia mí.

—Quiero que pienses en esto: ¿te sientes libre de decirle que no?

Abrí la boca.

La cerré.

—Claro que sí.

—¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste?

La imagen no apareció.

—Él siempre sabe qué es lo mejor para mí —dije, y al escucharlo en voz alta algo me raspó por dentro—.

Yo ahora no puedo confiar en mis recuerdos.

—Entiendo —asintió—.

Pero dime algo… ¿qué pasaría si un día decides algo distinto a lo que Lucas cree correcto?

Tragué saliva.

—Se preocuparía.

—¿Y tú?

—Me sentiría culpable.

Silencio.

La psicóloga no sonrió.

—María, cuando el cuidado viene acompañado de culpa, deja de ser cuidado.

Sentí que algo se me desarmaba.

—No —negué con la cabeza—.

Él es lo único estable que tengo.

La voz me salió más alta de lo que quería.

—Perderlo sería… —me llevé una mano al pecho— sería perderme otra vez.

La psicóloga no discutió.

Solo dijo: —No te estoy pidiendo que lo pierdas.

Solo que empieces a observarte cuando lo defiendes.

Me levanté del sillón con el corazón acelerado.

—Lucas no es el problema —dije—.

El problema soy yo… y lo que olvidé.

Ella me miró con una tristeza serena.

—A veces, María… defender a alguien es la forma más eficaz de no mirar una herida que todavía sangra.

—María —dijo—, continuaremos la sesión hablan de algo que has evitado.

Mi cuerpo se tensó.

—Chris.

No fue una pregunta.

Bajé la mirada.

—No hemos hablado —admití—.

No directamente.

—¿Por qué?

Me encogí de hombros.

—Lucas dice que no es buena idea.

Que todavía no estoy lista.

La psicóloga anotó algo.

—¿Lucas es quien decide cuándo puedes hablar con tu esposo?

La palabra me golpeó.

—No… —respondí rápido—.

Él solo… intermedia.

Para protegerme.

—¿De qué?

—De recaer —dije—.

De volver a romperme.

—¿Y el divorcio?

—preguntó entonces—.

¿Qué sientes al saber que sigues casada?

Sentí un nudo en la garganta.

—Odio no recordar mi boda —confesé—.

Odio no saber qué fue real.

Lucas dice que ese matrimonio ya estaba roto.

Que Chris se quedó conmigo por pena.

—¿Eso lo dijo Chris?

—preguntó con calma.

Negué.

—Entonces… —continuó— ¿por qué estás tan segura?

Me quedé en silencio.

—María —dijo con suavidad—, dime algo importante: ¿te sientes libre de querer saber más… o sientes que preguntar es traicionar a alguien?

Las lágrimas me subieron sin aviso.

—Lucas es lo único estable que tengo —dije, casi suplicando—.

Si empiezo a dudar de él… ¿qué me queda?

La psicóloga no respondió de inmediato.

—A veces —dijo al final—, defendemos a quien nos sostiene porque soltarlo implicaría volver a caer.

Pero la estabilidad no debería darte miedo de pensar.

Tragué saliva.

—No quiero perder a nadie más.

—No te estoy pidiendo que pierdas a Lucas —respondió—.

Solo que observes qué pasa en tu cuerpo cuando él se molesta.

La frase se me quedó clavada.

Lucas me estaba esperando afuera, apoyado contra su auto.

Sonrió al verme, pero algo en mí no respondió igual.

—¿Cómo te fue?

—preguntó.

—Cansada —dije—.

Hoy hablamos de Chris.

Su expresión cambió apenas.

Lo justo para notarlo.

—¿Otra vez?

—Preguntó por qué no he hablado con él… y por el divorcio.

Lucas suspiró, pasando una mano por su cabello.

—María, ya hablamos de esto.

No es sano remover cosas que te hacen daño.

—Solo quería saber cómo está —dije en voz baja.

—¿Para qué?

—respondió, más brusco de lo habitual—.

¿Para volver a sentirte culpable?

El tono me hizo dar un paso atrás sin darme cuenta.

—No… yo solo… —Chris no está bien —interrumpió—.

Y no debería importarte.

Tú estás saliendo adelante.

¿Por qué siempre vuelves ahí?

Mi corazón empezó a latir demasiado rápido.

—No estoy volviendo —me defendí—.

Solo estoy pensando.

Lucas apretó la mandíbula.

—Pensar así es peligroso para ti.

La frase me heló.

—Lo siento —dije rápido—.

Estoy sensible por la sesión.

Él respiró hondo, forzando una calma que llegó tarde.

—Perdón —murmuró—.

No quise alzar la voz.

Me preocupo por ti.

Asentí.

Sonreí.

Fingí.

—Quiero irme a casa —dije—.

Necesito estar sola un rato.

Lucas dudó un segundo.

—¿Estás segura?

—Sí.

Me dejó en la puerta.

Me dijo que llamara si lo necesitaba.

Yo asentí otra vez.

Pero apenas cerré, el cuerpo me falló.

Me apoyé contra la puerta y me deslicé hasta el suelo.

Las preguntas de la psicóloga volvieron una a una.

¿Te sientes libre?

¿Por qué te da culpa pensar?

¿Qué pasaría si no le contestaras?

Lloré sin hacer ruido.

No por Chris.

No por Lucas.

Lloré por mí.

Por no saber en quién confiar.

Por sentir miedo otra vez… aunque nadie me hubiera gritado.

Y por primera vez desde que desperté en el hospital, entendí algo aterrador: Estar acompañada no siempre significa estar a salvo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo