Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 2
- Inicio
- Todas las novelas
- Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
- Capítulo 2 - 2 La casa respiraba miedo
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: La casa respiraba miedo.
2: La casa respiraba miedo.
La ropa cayó al suelo como si también quisiera escapar.
Yo estaba llorando y no podía controlarlo.
Sentía que cada lágrima salía desde un lugar roto que ya no sabía cómo reparar.
—¿Cuándo te necesité?
—le solté, la voz quebrada.
— Solo ignoraste las señales.
Ahora no puedo ni verte a la cara.
Chris miró la ropa tirada, pero después me miró a mí.
Y por un momento, ese hombre que una vez había sido dulce parecía querer regresar… pero ya no alcanzaba.
—Lo sé… —dijo—.
Fallé como esposo.
Como protector.
Estaba tan ciego en mis problemas que olvidé lo que importaba.
Te alejé cuando más necesitabas que estuviera a tu lado… Dio un paso hacia mí.
Retrocedí al instante.
—¿Y ahora?
¿Qué debería hacer?
¿No me lastimaste lo suficiente?
Me apoyé en la pared porque las piernas ya no me sostenían.
Todo me daba vueltas.
La habitación parecía volverse más oscura, más fría.
Ya no podía respirar.
Mi respiración se disparó.
Toqué mi pecho, tratando de encontrar aire.
Chris se quedó quieto, mirando cómo me desmoronaba.
—Lo sé… —su voz se volvió un hilo—.
Rompí cosas.
Te grité.
Te insulté.
Y ahora te veo así… Dio un paso más.
Yo lloré todavía más fuerte.
Se detuvo.
—Lo siento… —dijo cubriéndose la boca con una mano—.
Era para protegerte… y terminé siendo tu peor pesadilla.
No merezco que me perdones.
Solo… respira.
No voy a tocarte.
Quiero que estés bien… aunque ya no sea a mi lado.
Me aparté de la pared y lo empujé sin fuerza.
Solo quería salir.
Huir.
Mi cuerpo se movía solo mientras mi mente gritaba.
Salí tambaleándome de la habitación.
Detrás, lo escuché llamarme: —¡María, espera!
Pero no me detuve.
Cuando llegué a las escaleras y vi la sala, fue como recibir un golpe en el pecho.
Los vidrios rotos brillaban bajo la luz tenue.
Y con ellos, vinieron los recuerdos: Gritos.
Golpes contra la pared.
Cosas volando.
Mis manos temblando mientras intentaba calmarme.
La impotencia.
El terror.
El ataque de pánico me derribó sin tocarme.
Solo escuchaba mi respiración, fuerte, distorsionada, metida dentro de mis oídos.
—María… —escuché detrás—.
Mírame… mírame a mí, no al pasado… Su voz temblaba.
—No estás allá otra vez.
Yo estoy aquí… pero no te voy a tocar.
Intenté inhalar.
Nada.
Intenté exhalar.
Peor.
—Respira conmigo… —dijo él—.
Inhala… y exhala… Traté de moverme.
baje el primer escalón con la vista borrosa.
El segundo.
Pero mis manos temblaban tanto que tuve que agarrarme del barandal.
Vi mis moretones.
Los recordé formándose.
Sentí el dolor en la piel.
El miedo en el estómago.
Y escuché su voz… la de las peleas, no la de ahora.
Un zumbido llenó mi cabeza.
Todo giraba.
No sabía si estaba subiendo o cayendo a ese infierno que alguna vez fue mi hogar, ahora convertido en un campo de guerra.
—María… —dijo Chris, con la voz rota—.
Si tienes que huir de mi para encontrar tu paz, hazlo.
Abrió la puerta.
La brisa fría entró como una bofetada.
Costó, pero llegué hasta ahí.
Hasta la frontera entre la casa… y algo que todavía no sabía si era libertad o solo más miedo.
Di un paso más.
Y ahí se apagó todo.
Ya no tenia control sobre mi misma; mi mente y mi cuerpo parecían ya no pertenecerme.
Estaba en un vacío muy oscuro y frio.
Sentí que mi cuerpo se iba, pero no llegué al suelo.
Alguien me agarró antes.
Una voz conocida dijo: —Mierda… El amigo de Chris.
Miró mis brazos.
Los moretones.
La sala destrozada.
La puerta abierta.
Y a Chris, detrás, hecho una sombra temblorosa.
Yo ya no vi nada.
El mundo se apagó con el sonido de mi propia respiración ahogándose en mis oídos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com