Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 3

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
  4. Capítulo 3 - 3 Una luz de esperanza
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

3: Una luz de esperanza.

3: Una luz de esperanza.

El mundo se volvió ruido antes de volverse silencio.

Yo ya no sentía mis piernas, ni mis manos, ni mi voz.

Solo mi respiración, rota, ahogada, perdida en un laberinto que no podía ver.

Lo siguiente que supe fue que alguien me había atrapado antes de caer contra el suelo.

Una voz estalló cerca, tensa, furiosa, dolida.

—Mierda, Chris… ¿tú hiciste esto?

Lucas.

Su tono no era de amigo: era de juez.

Su cabello castaño claro cayó sobre su frente cuando se inclinó sobre mí, y sus ojos—siempre tan brillantes, siempre tan tranquilos—ahora temblaban de rabia contenida.

Me sostuvo como si fuera algo frágil que se rompe al mínimo movimiento.

Sus brazos eran firmes, seguros, cálidos.

Apenas me movía, como si mi respiración débil pudiera apagarse si hacía ruido.

Miró mis labios pálidos, mis manos temblorosas, mis ojos entre cerrados, que luchaban por encontrar la luz.

Y cuando volvió a mirar a Chris… lo fulminó.

—No puedo creer que lo que estoy viendo—escupió, con una calma que dolía más que los gritos—.

¿Como puedes explicar esto?

—¡Mírala!

¡Hasta desmayada tiembla!

¡Está entrando en shock, Chris!

Chris se quedó helado.

Parecía más un fantasma que un hombre.

Su cabello oscuro se pegaba a su frente, y sus ojos, normalmente tan profundos, ahora estaban vacíos… rotos.

Lucas ajustó su agarre en mí, protector, decidido.

—Voy a llevarla al hospital.

Ahora.

Le sostuvo la mirada como si estuviera dictando sentencia.

—Y después… no quiero verte cerca de ella otra vez.

Un segundo de silencio.

Un juicio silencioso.

Una amenaza escondida bajo una voz suave.

—Te juro por lo más sagrado —susurró Lucas—: si la lastimas una vez más… no serán palabras las que salgan de mi boca.

Y sin esperar respuesta, me cargó en brazos.

Cruzar el umbral de la casa fue como abandonar un campo de batalla.

El auto arrancó El mundo desapareció.

Me internaron sin que yo pudiera abrir los ojos.

Pero yo escuchaba.

Escuchaba las voces lejanas.

El bip de las máquinas.

Los susurros desesperados.

Shock profundo.

Trauma.

No despertará hasta que su mente esté lista.

Yo trataba de nadar hacia la superficie.

Pero el miedo me jalaba hacia abajo.

En el pasillo, todo se volvió otra guerra.

—¡Chris, basta!

—Lucas lo arrastró del brazo, sacándolo del pasillo blanco que olía a desinfectante y culpa.

Lo empujó contra el auto del estacionamiento.

La luz amarillenta del techo caía sobre los dos como un reflector incómodo.

Lucas lo golpeó en el pecho con la palma abierta.

No fuerte.

Pero sí lo suficiente para que se sintiera.

—¿Qué demonios te pasa, Chris?

Su voz era baja… pero cortaba.

—¿Qué carajos le hiciste a María?

Chris tragó duro.

Su cuerpo temblaba.

—Yo… yo no quería hacerle daño… —su voz era apenas un hilo.

Sus hombros caídos.

Sus manos temblorosas.

Su respiración desigual—Quería protegerla.

Amarla.

Y en vez de eso… —se cubrió el rostro con ambas manos— …me convertí en alguien que ni yo reconozco.

Sus rodillas casi cedieron.

—Le grité… la insulté… la marqué… —su voz se quebró al punto de no poder hablar—.

No quise que me tuviera miedo… nunca… Lucas lo observó.

Y por un instante, pareció debatirse entre golpearlo o abrazarlo.

Al final… lo abrazó.

Lo abrazó como un hermano cansado.

Como alguien que lleva demasiado tiempo sosteniendo una deuda invisible.

Chris se desmoronó.

Su pecho soltó un sollozo ahogado.

Luego otro.

Y otro.

—No merezco su perdón… —murmuró—.

Ni el tuyo… ni el de nadie… Lucas lo sostuvo, con los dientes apretados.

—No te lo voy a dar —susurró al oído—.

Pero no voy a dejar que te hundas tampoco.

Era protector.

Sensible.

Leal.

Con Chris.

Conmigo.

Con todos.

Demasiado perfecto.

Demasiado bueno para ser real.

Pero todavía nadie lo sabía.

Ni Chris.

Ni yo.

Los minutos después del abrazo fueron una mezcla rara de silencio, respiraciones entrecortadas y culpa flotando como una nube espesa.

Lucas mantuvo a Chris firme, casi como si temiera que cayera al suelo igual que yo.

—Respira —le dijo, con esa voz que siempre sonaba como un refugio—.

Si te vas a derrumbar, que sea aquí.

No frente a ella.

Chris asintió, tragando saliva.

Tenía los ojos rojos, las manos tensas, la mandíbula apretada.

Parecía alguien que acababa de ver el desastre que él mismo había causado… y que recién lo entendía.

—Yo… nunca quise que terminara así —murmuró Chris—.

¿Cómo llegué a esto?

Lucas bajó la mirada.

Por un momento, una sombra cruzó su expresión, algo casi imperceptible… pero ahí estaba.

Esa mezcla de lástima y enojo.

Esa forma de mirar que parecía decir “yo pude evitarlo, pero no lo hice a tiempo”.

Como si cargara con una culpa que nadie le había pedido.

—No sé, Chris —respondió finalmente—.

Pero ahora no es momento para lamentarse.

Es momento de estar para ella… aunque sea desde lejos.

Chris cerró los ojos con fuerza, como si esa frase le hubiera clavado una espina en el pecho.

Lucas se apartó despacio y respiró profundo.

El aire frío del estacionamiento le movió el cabello castaño, y por un instante pareció cansado… muy cansado.

Como si llevara días sin dormir, como si la situación también lo hubiera arrastrado a un lugar oscuro.

—Voy a volver adentro —anunció—.

Ella va a necesitar alguien cerca cuando despierte.

Chris se tensó.

—No puedo… verla así.

No sé si ella quiera verme.

Lucas lo miró, con esa calma que parecía infinita.

—Entonces no la obligues.

Dale su espacio.

Deja que yo… —hizo una pausa breve, casi emocional— …me encargue un poco, ¿sí?

Había algo en esa frase.

Una promesa.

Un peso.

Una deuda.

Chris no discutió.

Solo dejó caer los hombros y se pasó una mano por el rostro.

—Gracias… —susurró con una voz tan rota que dolía escucharla—.

Por ayudarla… y por no golpearme.

Lucas sonrió, una sonrisa triste, suave, casi paternal.

—No lo hago por vos, Chris.

Lo hago por ella.

Y se giró para volver a la clínica.

Cuando abrió la puerta, el olor a desinfectante y el sonido de máquinas volvió a envolverlo.

Su figura alta, elegante, protectora, avanzó por el pasillo con una determinación silenciosa.

Los doctores seguían trabajando alrededor de mí.

Mi cuerpo todavía temblaba sin que yo pudiera controlarlo, como si el miedo tuviera memoria propia.

Lucas se acercó despacio.

Se apoyó en la baranda de la camilla y me observó en silencio.

No como un amigo.

No como un conocido.

Algo más profundo.

Algo más cargado de historia.

Sus dedos rozaron mi frente con una delicadeza que no parecía real.

Y por un instante, su mirada tembló.

No de lástima… sino de una emoción más compleja, más oscura, más contenida.

—Estoy aquí, María —susurró, con esa voz suave que podía tranquilizar a cualquiera—.

No te voy a dejar sola.

Se sentó a mi lado, callado, mirando la puerta cada tanto… como si temiera que Chris volviera.

O como si temiera que yo despertara antes de que él estuviera listo para enfrentarme.

Pero no se movió.

No se fue.

No pidió ayuda.

Simplemente… se quedó.

A mi lado.

Como si hubiera estado esperando este momento desde hace mucho tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo