Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
  4. Capítulo 7 - 7 Sacrificio
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: Sacrificio.

7: Sacrificio.

Chris caminaba por el pasillo del hospital como alguien que ya no sabía dónde pertenecía.

Quería irse sin mirar atrás, desaparecer antes de romper algo más.

Pero el destino lo traicionó.

Chocó con alguien justo cuando intentaba cruzar la salida al jardín.

Yo levanté la vista desde la banca donde estaba sentada con Lucas.

Los árboles se mecían con el viento, pero no lograban calmar mi respiración.

Y ahí estaba él.

Mi corazón reaccionó antes que mi mente: un latido fuerte, desordenado, lleno de algo que no sabía si era amor… o miedo.

Me puse de pie casi sin equilibrio.

—Chris… estás aquí —susurré.

Di un paso hacia él.

Entonces sentí una mano cálida rodeándome el brazo.

—No es el momento —murmuró Lucas, suave, firme.

—Lucas, por favor… necesito hablar con él —pedí, sin poder ocultar el temblor.

Me miró unos segundos.

Luego bajó la vista y se hizo a un lado con un suspiro, como si soltara algo que no quería soltar.

Chris avanzó despacio.

Tan despacio que parecía temer que mi cercanía lo rompiera por dentro.

—Te estuve esperando —dije, con la garganta cerrada.

Él evitó mis ojos.

—Lo siento… estuve resolviendo algunas cosas.

Intentó tomar mi mano, pero se detuvo a medio camino.

Como si tocarme fuera un pecado que ya no podía cometer.

Fui yo quien tomó la suya.

Estaba fría.

Después de un silencio largo, Chris respiró hondo y me miró.

En su rostro había una tristeza tan profunda que casi me obligó a retroceder.

—María… yo no puedo seguir cerca de ti.

—¿Por qué dices eso?

—pregunté—.

¿Qué pasó?

Se frotó la frente, nervioso, como alguien a punto de confesar algo imperdonable.

—No supe cómo decírtelo —murmuró—.

Pero… yo dejé de amarte hace tiempo.

Sentí el golpe directo en el estómago.

—No… —susurré—.

Eso no puede ser cierto.

Chris siguió hablando sin mirarme.

—Me encontraste con alguien más.

Con una mujer.

Y te afectó tanto que… tu mente se bloqueó.

La pérdida de memoria vino después.

Yo solo… intenté hacer lo correcto.

—¿Me engañaste?

—pregunté, con la voz rota.

—Sí —respondió sin piedad—.

Fui yo quien destruyó lo que teníamos.

Yo quien te rompió.

El mundo se inclinó.

—Chris… dime que no es verdad —supliqué.

Me miró entonces.

Sus ojos estaban hechos pedazos.

—No quiero seguir haciéndote daño —dijo—.

No mereces seguir amando a alguien como yo.

No mereces recordarme.

Retrocedió un paso, como si alejarse fuera la única forma de protegerme.

—Te dejé de amar, María —repitió—.

Y ya es hora de que sigas tu vida.

Sin mí.

Se dio la vuelta.

Y se fue.

—¡Chris!

—grité—.

¡Por favor!

No volteó.

Ni una sola vez.

Sentí el vacío abrirse en mi pecho.

Las piernas me fallaron, pero alguien me sostuvo antes de caer.

Lucas.

Me giró con cuidado, revisando mi rostro como si buscara heridas que no se veían.

—María… ¿estás bien?

Lloré en silencio.

—¿Es verdad?

—susurré—.

¿Chris me engañó… dejó de amarme?

Lucas no respondió de inmediato.

Un silencio demasiado largo.

Un silencio que dolió más que cualquier palabra.

Y yo lo entendí como un “sí”.

Ese fue el momento exacto en que algo dentro de mí se quebró.

Y otro algo empezó a buscar refugio en el único lugar que seguía en pie.

Lucas.

Más tarde, al volver a la habitación del hospital, sentía que caminaba por pasillos demasiado iluminados para alguien que acababa de perderse a sí misma.

La enfermera me entregó las recetas y me dijo con una sonrisa cansada: —Ya puedes irte.

Solo… no permitas que nadie vuelva a lastimarte.

Nadie.

Como si todos supieran algo que yo no.

Me senté en la cama, mareada.

—¿A dónde voy a ir ahora?

—pregunté en un hilo de voz.

Lucas se acercó y se sentó a mi lado.

—No te preocupes, yo te ayudare… —dijo—.

No te voy a dejar sola.

Apreté su mano.

—Prometo buscar trabajo pronto.

No quiero ser una carga.

—No me debes nada —respondió—.

Estoy aquí porque quiero que estés bien.

Esa noche dormí sin pesadillas por primera vez.

Y no me di cuenta de lo extraño que era sentir calma justo después de haber perdido al amor de mi vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo