Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor - Capítulo 9
- Inicio
- Todas las novelas
- Nos rompimos, pero seguíamos llamándolo amor
- Capítulo 9 - 9 ¿Verdad o Mentira
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
9: ¿Verdad o Mentira?
9: ¿Verdad o Mentira?
Después de aquella despedida con Chris, muchas cosas quedaron incompletas, como un rompecabezas al que le faltan piezas que alguien escondió a propósito.
Me fui a vivir con Lucas.
Es un buen compañero, atento, cálido, demasiado dispuesto para alguien que, según él, se siente culpable por no haberme protegido antes.
Me consiguió un empleo en una pequeña cafetería y, por primera vez en mucho tiempo, sentir el olor del pan y el sonido del aceite caliente me devolvieron un poco de paz.
Ya ha pasado un mes desde que salí del hospital.
Un mes sintiendo el vacío que dejó Chris… y también la extraña tranquilidad que me da estar lejos de él, aunque duela admitirlo.
Hoy tocaba otra sesión con mi psicóloga.
La sesión —María —dijo la psicóloga, cerrando suavemente su cuaderno—.
En estas sesiones has hablado mucho de los recuerdos bonitos con Chris.
De cómo era contigo al inicio.
Hizo una pausa breve, calculada.
—Quiero saber qué sientes ahora, después de la confesión de infidelidad.
Miré hacia la ventana de su consultorio.
Afuera, la gente caminaba como si el mundo no se hubiera detenido.
—Me dolió… —respondí despacio—.
Pero no solo eso.
Hay algo que no encaja.
Es como si ese dolor no viniera solo de la traición, sino de… no entenderla.
Llevé la mano a mi pecho.
Me ardía.
—¿Te dolió perderlo… o te dolió descubrir que no lo conocías?
—preguntó.
Tragué saliva.
—Me dolió pensar que todo lo que viví con él pudo no ser real —susurré—.
Y también… me dolió pensar que quizá yo no fui suficiente.
La psicóloga no me corrigió.
Eso fue lo peor.
—María, dime algo con honestidad —dijo—.
¿Extrañas al hombre que fue… o al que tú creíste que era?
Las lágrimas me nublaron la vista.
—Extraño a la versión de él que me hacía sentir segura —contesté—.
Y extraño a la mujer que yo era cuando aún éramos felices o al menos es lo que creia.
Mi respiración se aceleró.
—¿Te duele más haberlo perdido… o haberte perdido a ti?
—preguntó.
No pude responder de inmediato.
El aire no me alcanzaba.
—Haberme perdido —dije al fin—.
Porque no sé en qué momento dejé de reconocerme.
La psicóloga asintió lentamente.
—Hay algo importante que debemos tocar —añadió—.
Tu memoria.
—¿Y si lo que olvidaste no fue lo peor… sino lo que más te marcó?
Un escalofrío me recorrió la espalda.
—Eso es lo que me asusta —confesé—.
Tengo miedo de recordar… y confirmar que no fue solo una traición.
—¿Crees que tu mente te está protegiendo… o castigando?
—No lo sé —susurré—.
A veces siento que me protege.
Otras… que me está preparando para algo que aún no puedo enfrentar.
Respiré hondo.
—Ahora hablemos de Lucas —dijo, retomando el cuaderno—.
¿Cómo te sientes con él?
—Lucas es… bueno —dije—.
Se quedó a mi lado cuando Chris era como su hermano.
Me cuida.
Me acompaña.
No me presiona.
—¿Confías en él porque lo elegiste… o porque es lo único que quedó?
—preguntó con suavidad.
La pregunta me incomodó.
—No lo sé —admití—.
Solo sé que cuando todo se cayó, él estuvo ahí.
—¿Cómo te hace sentir que alguien decida por ti “para cuidarte”?
—insistió.
Pensé unos segundos.
—A veces segura… —respondí—.
A veces pequeña.
La psicóloga asintió.
—En la próxima sesión intentaremos avanzar un poco más en la recuperación de tu memoria —dijo—.
No será cómodo.
Pero será necesario.
Asentí, aunque el miedo ya me había tomado el pecho.
Al salir del consultorio, Lucas estaba esperándome, como siempre.
Se acercó con una sonrisa tranquila y me tocó el hombro con delicadeza.
—¿Cómo te fue en terapia?
—Bien —respondí—.
Hablamos otra vez de Chris.
Su sonrisa se debilitó apenas, pero no desapareció.
—¿Hablaron mucho de él?
—Sí… —lo miré—.
¿Te molesta hablar de Chris?
Lucas negó con la cabeza.
—Solo quiero que estés bien —dijo—.
Nada más importa.
Y por primera vez, no supe si esas palabras me daban paz… o si me estaban enseñando a no hacer más preguntas.
Sus palabras sonaban protectoras.
Pero algo en su tono me hizo sentir pequeña.
Dependiente.
Como si él fuera la única persona que podía rescatarme de un pasado que ni siquiera entiendo completamente.
Lucas volvió a sonreír, suave, convincente.
—Estás conmigo ahora.
Y no voy a dejar que nadie te vuelva a romper.
Me lo dijo tan seguro, tan decidido, que por un momento olvidé la punzada que la mención de Chris me provoca.
Pero mientras caminábamos hacia la salida, algo dentro de mí seguía repitiéndose en silencio: “Algo no cuadra.” “Algo falta.” “¿Estoy viviendo una verdad… o dos mentiras?”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com