NOSFERATU - Capítulo 16
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16: capitulo 16- pricioneros a la fuga 16: capitulo 16- pricioneros a la fuga > “En las entrañas del mar embravecido, incluso los barcos olvidados guardan secretos que la oscuridad no perdona.
Hoy, la muerte y la traición son solo la antesala de la verdadera libertad.” La niebla del amanecer se mezclaba con el humo de los cañones apagados.
El barco, viejo y podrido por los años, crujía como si respirara con vida propia.
Darius avanzaba con paso firme por los pasillos húmedos, su capa negra rozando los barrotes oxidados.
A su lado, Velkan sostenía sus armas con la tensión de quien sabe que cualquier error significaría muerte.
—El enano dijo que el cañón estaba listo… —murmuró Darius, ajustando su agarre sobre la empuñadura de su espada.
—No queda mucho tiempo —contestó Velkan—.
Cada segundo que pasamos aquí, más de estos malditos despertarán.
A lo lejos, un golpe sordo resonó en las entrañas del barco.
Sombras humanas con ojos vacíos avanzaban por los corredores, sus movimientos torpes pero mortales.
La tripulación maldita estaba comenzando a reaccionar.
En la bodega, el enano sudaba, concentrado en el antiguo mecanismo del cañón.
Cada tuerca que ajustaba, cada chispa que salía de la fricción de la pólvora, lo acercaba al momento decisivo.
Su respiración era lenta, calculada.
—Casi listo… —susurró para sí mismo—.
Sólo necesito un par de minutos más.
De repente, un alarido rasgó el aire.
Una sombra emergió del corredor: un tripulante maldito había encontrado a Darius y Velkan.
Los dos se lanzaron al combate sin vacilar.
Darius movía la espada con precisión letal, mientras Velkan derribaba a los enemigos con fuerza brutal y técnica depurada.
La bodega retumbaba con los golpes, el metal de las armas chocando, y los gritos de la tripulación mezclándose con el crujir del barco.
—¡Darius!
—gritó el enano desde la bodega—.
¡Ya está listo el cañón!
Darius intercambió una mirada con Velkan y asintió.
La señal estaba dada.
Mientras Velkan derribaba a un par de tripulantes más, Darius corrió hacia la bodega, cada paso resonando en el metal corroído.
El enano lo esperaba junto al cañón, manipulando la palanca final que abriría un boquete en el casco.
—Hazlo rápido —ordenó Darius—.
¡No podemos quedarnos más tiempo!
Con un chirrido metálico, el cañón se activó.
Una explosión controlada rompió el casco, y el agua comenzó a filtrarse por la grieta.
La tripulación maldita, sorprendida y desesperada, chillaba mientras intentaba detenerlos.
—¡Vamos!
—gritó Darius, tirando de Velkan hacia el pasillo que conducía a la cubierta.
Emergieron al aire frío y húmedo, y la vista del mar embravecido les arrancó un momento de asombro.
Las olas golpeaban violentamente el barco, y el viento parecía empujar a los fugitivos hacia la libertad.
Pero la victoria tenía un precio: varios de los tripulantes malditos habían logrado aferrarse a la borda, y sus manos vacías buscaban arrastrarlos de nuevo al infierno de la nave.
—No nos detendrán —dijo Velkan con voz firme—.
Estamos juntos en esto.
Darius miró al enano, que ahora respiraba con dificultad pero con orgullo.
—Nunca pensé que un viejo tripulante pudiera resistir tanto —admitió Darius—.
Gracias por confiar en nosotros.
—No fue confianza… —respondió el enano—.
Fue supervivencia.
Y tú eres más rápido que cualquiera de los fantasmas de este barco.
El sol comenzó a romper entre las nubes, tiñendo de rojo el horizonte y reflejando la sangre y la espuma del mar.
Darius, Velkan y el enano se aferraron a los restos de la nave, deslizándose hacia la libertad mientras el barco maldito se tambaleaba, hundiéndose lentamente, atrapando entre sus entrañas a los que aún no habían escapado.
> “Pero incluso en la libertad, la sombra del Rey Ancestral acecha.
Y la guerra que comienza hoy será solo el preludio de horrores mayores.” REFLEXIONES DE LOS CREADORES José_salas dejen sus reseñas y opiniones
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com