NOSFERATU - Capítulo 18
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18: capitulo 18- La ira de la orden 18: capitulo 18- La ira de la orden “Aunque la libertad parecía cercana, la oscuridad nunca olvida.
En esta isla, la venganza y la muerte se entrelazan como raíces de un bosque sin fin.” La isla emergió entre la niebla como un monstruo dormido.
Árboles retorcidos y sombras que se movían con vida propia daban la bienvenida a Darius, Velkan y Branrik, aún cubiertos de agua y sangre del escape.
Cada paso hacía crujir la vegetación, y el viento traía consigo un murmullo que helaba la sangre.
—Digo que yo cubro el flanco izquierdo —dijo Velkan, apuntando hacia un grupo de árboles—.
Y tú, Branrik, ni se te ocurra meterte en mi camino.
—¡Ni yo quiero tu torpeza, grandulón!
—gritó Branrik, levantando su martillo de guerra, cuya cabeza metálica reflejaba la escasa luz del amanecer—.
Si tropiezo contigo, te aplasto y luego sigo con los demás.
Darius los observó con paciencia contenida.
Suspiró.
—Sólo recuerden que estamos juntos.
No necesitamos pelear entre nosotros mientras la Orden nos espera.
Apenas terminó la frase, el aire se volvió pesado.
Sombras se movieron entre los árboles.
Los primeros miembros de la Orden de la Noche Negra emergieron: figuras encapuchadas, espadas brillando con magia oscura, ojos que ardían con un fuego que no era humano.
—¡Ahí vienen!
—gritó Velkan, empuñando sus armas—.
Y no quiero verlos tocando a mi martillo amigo… digo, a Branrik.
—¡Quédate quieto, grandulón, o lo siento por ti!
—Branrik cargó con su martillo, aplastando el suelo con un golpe que hizo temblar la tierra—.
¡Ahora sí, a jugar!
El choque fue inmediato.
Darius movía su espada con precisión quirúrgica, cortando a los enemigos antes de que pudieran reaccionar.
Velkan embestía con fuerza y velocidad, derribando a dos miembros de la Orden con un solo golpe.
Branrik giraba su martillo con potencia devastadora, aplastando cascos, rompiendo espadas y creando un camino de destrucción que dejaba a sus enemigos tambaleando.
—¡Branrik, cuidado con la izquierda!
—gritó Velkan, mientras una sombra trataba de sorprenderlos por detrás.
—¡Si no la matas, grandulón, yo lo haré!
—Branrik respondió, golpeando la sombra con su martillo y lanzándola contra un árbol—.
¡Ahora tus amigos fantasmas!
A pesar del caos, los dos aliados no podían evitar discutir mientras peleaban: —¡Me tapaste la visión!
—gruñó Velkan, esquivando un ataque.
—¡Y tú casi te aplastas solo!
—replicó Branrik, girando su martillo para derribar otro enemigo.
Darius, observando a sus compañeros, sonrió con un dejo de exasperación.
Aun en medio de la batalla, la camaradería entre Branrik y Velkan se mantenía intacta, como si la guerra fuera solo una excusa para sus constantes regaños.
El enfrentamiento escaló cuando la magia oscura de la Orden comenzó a alterar el terreno: raíces que salían de la tierra para atrapar pies, ramas que golpeaban como látigos y sombras que emergían del suelo.
Branrik golpeaba con su martillo con una fuerza brutal, liberando a Velkan de raíces que lo habían atrapado, mientras Velkan lanzaba a dos enemigos por los aires con un empujón de su fuerza sobrehumana.
—¡Nunca me había divertido tanto aplastando malditos!
—gritó Branrik, limpiando su martillo y derribando a otro enemigo.
—¡Calla y ayuda!
—respondió Velkan, lanzando su puño contra una sombra que atacaba por sorpresa—.
¡Que no paremos hasta que no quede ni uno!
Justo cuando parecía que los héroes tomaban ventaja, un chillido cortó el aire.
Del corazón del bosque emergió un comandante oscuro, su figura más grande y envuelta en una aura negra que hacía que la luz del sol pareciera más débil.
Sus ojos reflejaban la maldad pura de la Orden y el poder del Rey Ancestral.
—Ah, así que estos tres lograron escapar… —dijo con voz fría y resonante—.
Qué entretenido será aplastarlos aquí, en mi dominio.
Darius apretó la empuñadura de su espada.
—Esto es solo el comienzo… —murmuró, mientras Branrik y Velkan intercambiaban una mirada cómica, listos para enfrentar a la nueva amenaza—.
¿Listos para otra ronda de discusión y destrucción?
> “Aunque la primera ola de enemigos ha caído, la verdadera tormenta apenas comienza.
Y en las sombras, los hilos del Rey Ancestral se tensan, esperando el momento de atraparlos.”
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