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NOSFERATU - Capítulo 50

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50: capitulo 50- Camino hacia la luz 50: capitulo 50- Camino hacia la luz “Aun en la penumbra más profunda, los pasos firmes de quienes se niegan a rendirse trazan el sendero de la esperanza.” El grupo avanzaba por un sendero entre ruinas y bosques devastados, donde la luz apenas lograba filtrarse entre las hojas.

Cada sombra parecía murmurar la derrota que habían sufrido, pero también recordaba la fuerza que ahora los acompañaba.

La transferencia de poder de Midas aún vibraba en sus venas, una presencia silenciosa que los fortalecía y guiaba.

Darius lideraba, con Umbra Noctis en mano.

La culpa seguía martillando en su mente, pero el fuego interior de Midas le recordaba que debía mantener la unidad.

Cada paso que daba era un recordatorio de que su poder dormido estaba despertando poco a poco, respondiendo a la promesa del Templo Blanco.

Nyra caminaba junto a él, con los ojos aún húmedos por la traición de su hermano, pero ahora su ira se transformaba en determinación.

Darius, percibiendo su dolor, colocó su mano sobre su hombro: —Nyra… no estás sola.

Midas confió en nosotros, y yo confío en ti.

Juntos podemos superar cualquier sombra.

Nyra asintió, secándose las lágrimas y ajustando su arco.

La fuerza de Midas fluía en ella, aumentando su concentración y su precisión, preparándola para lo que vendría.

Velkan, a la vanguardia, inspeccionaba el camino, atento a cualquier peligro.

Su cuerpo se movía con una agilidad sorprendente, sus sentidos más afinados que nunca gracias al poder heredado.

Branrik caminaba a su lado, analizando cada paso y cada posible amenaza, combinando fuerza y estrategia con la seguridad de que Darius los guiaba.

El bosque parecía vivo, susurrando historias de antiguos héroes y de la magia que aún impregnaba la tierra.

Un río bloqueaba su paso y, mientras buscaban la forma de cruzarlo, el grupo descubrió cómo sus poderes recién adquiridos podían superar los obstáculos: Darius levantó piedras con Umbra Noctis para crear un puente, Velkan abrió un camino seguro entre las corrientes, Nyra disparaba flechas precisas para desviar troncos y Branrik controlaba la fuerza de las aguas con gestos firmes y medidos.

Durante el trayecto, Darius comenzó a percibir destellos del Templo Blanco.

En su mente surgían imágenes de runas antiguas y luz brillante, símbolos que resonaban con su poder dormido.

Cada visión era fragmentaria, casi como un llamado del lugar mismo: “Aquí despertarás… aquí encontrarás tu fuerza”.

Cuando el grupo hizo una pausa, Nyra se sentó sobre una piedra y dejó escapar un suspiro profundo.

Darius se arrodilló a su lado: —Sé que duele… lo que hizo tu hermano —dijo, con suavidad—, pero no podemos dejarnos quebrar por la traición.

Midas nos enseñó que mientras estemos unidos, todavía hay esperanza.

Nyra bajó la mirada y luego sonrió débilmente, apoyando su mano sobre la de Darius en un gesto de confianza.

El viaje continuó.

La noche se espesaba, las sombras se alargaban y el viento traía ecos de peligros aún desconocidos.

Pero en cada paso, en cada mirada compartida, el grupo sentía que la luz de Midas no solo los acompañaba, sino que los impulsaba hacia adelante.

A lo lejos, entre la neblina, se vislumbraba un resplandor: la silueta del Templo Blanco emergía como un faro de destino y misterio.

Sus contornos eran claros, pero su interior estaba envuelto en secretos que solo Darius podría desentrañar.

El grupo se detuvo por un instante, observando la estructura majestuosa que los esperaba.

Sabían que cada desafío, cada sacrificio, los había llevado hasta ese momento.

La oscuridad aún persistía a su alrededor, pero la determinación y el renacer de su fuerza los hacían invencibles.

—Allí es donde encontraremos las respuestas —dijo Darius con voz firme, mientras miraba a sus compañeros—.

Y allí, finalmente, despertaré todo lo que Midas creyó que podía lograr.

El grupo asintió, más unido que nunca, y juntos reanudaron la marcha hacia la luz que los esperaba en el Templo Blanco.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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