NOSFERATU - Capítulo 54
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- Capítulo 54 - 54 Capitulo 54- Primer día en la montaña del cerezo
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54: Capitulo 54- Primer día en la montaña del cerezo 54: Capitulo 54- Primer día en la montaña del cerezo El sol ascendía sobre la Montaña de la Flor del Cerezo, bañando los cerezos en un manto rosado que se extendía hasta donde la vista alcanzaba.
Los héroes contemplaron el paisaje desde lo alto del sendero, sintiendo que cada paso que daban los acercaba a su destino.
—Esto… es impresionante —susurró Nyra, admirando la belleza del lugar.
Branrik, siempre práctico, frunció el ceño mientras observaba el terreno rocoso.
—Sí, bonito, pero espero que esto no implique que vamos a saltar entre acantilados todo el día.
Velka, con una sonrisa torcida, añadió: —No te preocupes, Branrik… siempre podemos convertirnos en monjes corredores de montaña.
Darius miró a sus compañeros y luego al Dalái Lama, que los esperaba en un claro rodeado de cerezos en flor.
—Hoy comienza su entrenamiento —dijo el maestro con voz serena—.
Aquí aprenderán a dominar su cuerpo y su espíritu.
El maestro los condujo hacia un espacio abierto donde el viento movía suavemente los pétalos de los cerezos.
—El entrenamiento no será fácil —continuó—.
Cada uno de ustedes enfrentará desafíos distintos, pero todos deben aprender disciplina, concentración y control de su energía interna.
Darius se concentró, recordando la maldición que corría en su linaje y sintiendo cómo su fuego espiritual latía con fuerza dentro de él.
—Estoy listo —dijo con determinación.
El primer ejercicio fue físico: correr por los senderos escarpados, escalar rocas y saltar entre raíces de los árboles.
Velka, siempre inquieto, comenzó a competir con Branrik, mientras Nyra observaba y aprendía los movimientos de ambos.
Darius corría con calma, sintiendo cada músculo, cada respiración, buscando armonía entre cuerpo y mente.
Después de varias horas, se sentaron bajo un gran cerezo a descansar.
Los héroes compartieron risas y bromas, aliviando la tensión del entrenamiento: —Branrik, si sigues resbalando así, voy a tener que enseñarte yo a correr —bromeó Velka.
—Ja, y yo voy a enseñarte a ti cómo no perder el equilibrio —replicó Branrik con una sonrisa.
—¡Cállense!
—gritó Nyra riendo—.
Al final voy a tener que cargar a los dos si siguen peleando.
El Dalái Lama los observaba desde la distancia, sonriendo ante la camaradería.
—El espíritu y la unión del grupo son tan importantes como la fuerza física —les explicó—.
Cada movimiento que realizan, cada pensamiento que tienen, alimenta su energía interna.
Luego, comenzaron los ejercicios espirituales: meditación y concentración para que Darius aprendiera a canalizar su fuego espiritual.
Se sentaron en círculo, cerraron los ojos y respiraron al ritmo del viento y el murmullo de los cerezos.
—Sientan su energía —les dijo el Dalái Lama—.
No la repriman, pero tampoco la dejen consumirlos.
Aprenderán que el verdadero poder no viene de la fuerza bruta, sino de la armonía entre cuerpo y espíritu.
Darius sintió cómo su fuego interno comenzaba a reaccionar a su concentración.
Por primera vez, percibió que no solo era un poder destructivo, sino una guía, una fuerza que podía proteger y despertar la verdad que buscaba.
Al caer la tarde, los héroes se reunieron nuevamente bajo el gran cerezo.
El Dalái Lama señaló hacia la cima de la montaña: —Allí, dentro del templo, los espera la primera de las Cuatro Puertas.
No todos pueden soportarla, pero hoy han dado el primer paso para acercarse a ella.
Darius miró a sus compañeros, sintiendo orgullo y responsabilidad.
—Vamos a dar lo mejor de nosotros —dijo—.
Juntos, cruzaremos lo que venga.
Velka, Branrik y Nyra asintieron, mientras el viento movía suavemente los pétalos de los cerezos, como si la montaña misma los animara.
—Mañana será aún más difícil —advirtió el Dalái Lama—.
Descansen bien, porque lo que viene no es solo físico, sino un despertar de su verdadero ser.
Los héroes cerraron los ojos esa noche, conscientes de que cada aprendizaje, cada esfuerzo, los acercaba a la verdad y al destino que aguardaba a Darius y a todo el mundo.
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