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NOSFERATU - Capítulo 70

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  4. Capítulo 70 - 70 Capitulo 70- La herida del sacrificio
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70: Capitulo 70- La herida del sacrificio 70: Capitulo 70- La herida del sacrificio La ciudad devoró a Darius y Nyra como si fueran dos sombras fugitivas.

Las sirenas lejanas, el tráfico nocturno y el eco del caos en la capilla parecían mezclarse en un solo rugido distante que acompañaba su escape.

Darius respiraba con dificultad.

El mordisco de Sion ardía como si una llama helada le perforara el hueso.

Cada latido empujaba la sangre contaminada por el aire, recordándole que una pieza del ritual ya estaba en manos del enemigo.

Nyra sostenía su brazo, presionando la herida mientras avanzaban entre callejones húmedos y oscuros.

—Darius… —susurró, con la voz entrecortada—.

Necesitamos detener la infección.

Sion no… no es un simple hombre lobo.

—No te preocupes por mí —gruñó él, aunque temblaba levemente—.

Me preocupa Velkan… y Vanrik.

La imagen del sacrificio volvió como un golpe en el estómago: Velkan lanzándose contra Gideon, una bola de furia, honor y desesperación.

Su grito final.

La explosión de luz.

La puerta de escape abriéndose gracias a él.

Un dolor distinto al físico se clavó en el pecho de Darius.

—No lo dejamos atrás… —dijo Nyra, intentando calmarlo—.

Nos dio una misión.

Y si él creyó en nosotros… no podemos fallarle.

Darius apretó los dientes.

No quería admitir en voz alta el nudo en su garganta.

— Un refugio improvisado Encontraron una vieja estación de tren abandonada, oculta bajo los escombros de la ciudad.

Los rieles oxidados parecían cicatrices que recorrían el subsuelo.

Nyra preparó vendas, un pequeño frasco de alcohol y herramientas rudimentarias.

Darius se sentó en un banco polvoriento, apretando la mandíbula mientras ella examinaba la marca del mordisco.

—El veneno de Sion está reaccionando con tu maldición… —dijo ella, sintiendo la energía azul vibrar bajo la piel de Darius—.

Está… tratando de absorberla.

—¿Absorberla?

—Darius escupió una risa amarga—.

¿Ahora mi maldición también es botín de guerra?

Nyra lo miró, seria.

—Si Kael obtiene tu sangre y Sion tu maldición… el ritual se completa.

No quedaría nada para detener al Rey Ancestral.

El nombre se estrelló en la estación como un trueno silencioso: El Rey Ancestral.

Darius cerró los ojos.

Podía sentirlo.

Una presencia, un eco distante del lich observándolo a través de la herida, saboreando el caos.

—No voy a dejar que eso pase —murmuró él.

Nyra se acercó y apoyó su frente en la de él, suave, firme.

—Tú no estás solo, Darius.

Aunque el mundo entero esté en tu contra, yo estoy aquí.

Y Velkan… él creyó en ti incluso en su último aliento.

El fuego azul brilló suavemente bajo la piel del cazador, mezclándose con el dolor.

—Lo sé —susurró—.

Por eso vamos a terminar esto… cueste lo que cueste.

— Mientras tanto… En la capilla destruida, Kael lamía la sangre de Darius que Sion le entregó en un pequeño vial de cristal.

—Interesante… —susurró, observando cómo la gota se oscurecía, transformándose—.

La pieza está incompleta, pero suficiente para abrir la primera puerta.

Sion, aún con los colmillos manchados, sonrió con satisfacción.

Gideon permanecía junto al cuerpo sin vida de Velkan, respirando pesadamente.

—¿Y el otro?

—preguntó Gideon—.

El grandulón… Vanrik.

Kael hizo un gesto despreocupado.

—Vivo.

Por ahora.

Podemos usarlo más adelante.

Los héroes siempre regresan por lo que aman.

Y cuando lo hagan… terminaremos el ritual.

— De vuelta con Darius y Nyra El silencio de la estación se volvió pesado.

Darius abrió los ojos, respiró hondo y se puso de pie.

—Tenemos que movernos.

No podemos quedarnos quietos ni un segundo.

Kael, Sion, Gideon… ya tienen una parte de lo que necesitan.

No podemos dejar que tomen la siguiente.

Nyra asintió.

—Entonces seguimos… hasta el final.

El fuego azul envolvió el brazo de Darius, sanando parcialmente, resistiendo el veneno que intentaba contaminarlo.

La maldición vibró como si respondiera al sacrificio de Velkan, furiosa, lista para destruir todo lo que se interpusiera.

—Vamos —dijo Darius, con voz firme—.

Y que el mundo tiemble antes de que nosotros lo hagamos.

Ambos desaparecieron en el túnel, sabiendo que cada paso los acercaba a la verdad… y al precio final que tendrían que pagar.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES José_salas siento mucho la inactividad pero deje de escribir por motivos personales pero ya estoy de vuelta y le voy a traer más contenido de nosferatu ya que nuestro héroe aún no han terminado su encrucijada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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