NOSFERATU - Capítulo 71
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
71: Capitulo 71- Ecos del Renacer 71: Capitulo 71- Ecos del Renacer La base subterránea de la Noche Negra se extendía como un laberinto vivo, respirando entre muros de piedra negra y símbolos arcanos que pulsaban como venas.
Kael avanzaba con paso firme, llevando consigo un frasco pequeño, sellado con runas rojas que latían al ritmo del corazón de un dios muerto.
Dentro del frasco: una sola gota de la sangre de Darius.
Gideon y Sion caminaban detrás, cada uno marcado por la batalla reciente en la capilla, pero satisfechos.
Tenían lo que su Maestro necesitaba.
Al final del corredor, dos enormes puertas se abrieron solas.
Un viento frío salió desde dentro, como si algo muy antiguo exhalara por primera vez en siglos.
La sala del ritual era un santuario profano: en el centro, un sarcófago de obsidiana se alzaba imponente, rodeado de pilares rotos y estatuas de guerreros caídos.
En medio de esa oscuridad, frente al sarcófago, estaba él: Valthor.
El Gran Tirano.
El Maestro.
Su figura alta y delgada parecía hecha de sombras vivientes, y sus ojos, dos abismos grises, se abrieron cuando Kael se acercó.
—Maestro —dijo Kael, arrodillándose—.
Traigo… lo que pediste.
Valthor extendió su mano, larguísima, huesuda.
Kael colocó el frasco en su palma.
El aire se volvió pesado.
Las runas de la sala se encendieron.
Incluso Gideon retrocedió un paso.
—Una sola gota… —susurró Valthor, sin emoción aparente—.
Pero suficiente para… despertarlo.
Valthor abrió el frasco y dejó caer la gota sobre el sarcófago.
El mundo tembló.
Una energía antigua, podrida y poderosa explotó en la habitación.
Las llamas negras se alzaron desde el suelo.
Las estatuas lloraron sangre.
El sarcófago se agrietó, liberando un vapor grisáceo que gritaba como miles de almas condenadas.
Gideon cayó de rodillas.
Sion retrocedió, los ojos rojos brillando con miedo animal.
Kael se mantuvo firme, aunque su respiración se volvió temblorosa.
Valthor levantó ambos brazos.
—Despierta, mi Rey… tu reino te reclama… El sarcófago explotó.
Y de dentro, se levantó un cuerpo delgado, marchito, sostenido apenas por energía oscura.
Cabello largo como ceniza quemada.
Piel seca como pergamino.
Ojos hundidos, pero brillando con el odio eterno.
El Rey Ancestral había vuelto.
Débil.
Incomplete.
Hambriento.
Pero… vivo.
—Tú… —gruñó el Rey, con voz quebrada—.
Me llamaste… —Nuestra era está renaciendo, mi Señor —respondió Valthor, inclinándose con devoción absoluta—.
Y pronto… recuperará todo su poder.
— 🜂 Al mismo tiempo… En un apartamento abandonado al otro lado de la ciudad, Darius despertó sobresaltado.
El fuego azul dentro de él rugió como un animal enloquecido.
Se sujetó el pecho, jadeando.
Nyra corrió hacia él en alerta.
—¡Darius!
¿Qué pasa?
Él apretó los dientes.
Sus ojos se encendieron con una luz azul casi blanca.
—Lo siento… —susurró, temblando—.
Hay algo… algo volvió.
Ese maldito… Regresó.
El fuego azul crepitó alrededor de su cuerpo, como si tratara de advertirle o protegerlo.
Nyra frunció el ceño, seria, sin miedo pero sí consciente del peligro.
—Si el Rey Ancestral regresó, aunque sea débil… no tenemos oportunidad así.
Darius, necesitamos aliados.
Necesitamos toda la ayuda posible.
Darius agachó la mirada.
Su respiración seguía entrecortada.
El eco del Rey aún resonaba en sus huesos.
—Lo sé… —susurró.
Nyra se acercó, poniéndole una mano en el hombro.
—¿Conoces a alguien que pueda ayudarnos?
Darius levantó la vista lentamente.
Y sonrió.
Muy poco.
Muy oscuro.
—Sí.
Conozco a alguien.
Nyra entreabrió los labios.
—¿Quién?
Darius cerró el puño, el fuego azul envolviéndolo otra vez.
—Alguien que… me debe una.
Alguien que incluso la Orden teme.
Pero para encontrarlo… tendremos que ir al lugar donde juré no volver jamás.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com