Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Novia del Señor Millonario - Capítulo 110

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Novia del Señor Millonario
  4. Capítulo 110 - 110 Chapter 110 Capítulo 110 ¿Lucas es mi hijo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

110: Chapter 110 Capítulo 110: ¿Lucas es mi hijo?

110: Chapter 110 Capítulo 110: ¿Lucas es mi hijo?

Bella: 
Herbert me estaba besando con tanta pasión y furia combinadas que estaba completamente cegado.

Me apretó sin cuidado y yo me quejé pero no me escuchó.

Una de sus manos comenzó a meterse por debajo de mi pijama y un pánico irrefrenable sacudió mi ser.

No debí haberlo hecho enojar tanto y ahora pagaría las consecuencias.

Me abrió la camisa con fuerza y cuando estaba a punto de tirarme sobre la cama, una pequeña voz se alzó desde la cuna.

—¿Papá?

—preguntó Lucas mientras se restregaba los ojos con los puños.

Inmediatamente, Herbert me soltó y se acercó al pequeño.

La furia se había evaporado y había sido reemplazada por cariño.

Nunca lo había visto con una expresión tan sincera en su rostro.

—¿Me extrañaste?

—le preguntó con delicadeza mientras lo recogía en sus brazos.

Lucas asintió todavía medio dormido, y se acurrucó contra su pecho.

Podía ver lo cómodo y seguro que se sentía con Herbert.

No dejaba de tocarle la cara con sus manos.

Algo que había aprendido durante estos días era que ese era un claro signo de confianza para el niño y lo sabía porque lo había experimentado en persona.

De repente, mi mente se quedó en blanco.

¿Acababa Lucas de decirle «papá» a Herbert?

Herbert todavía no se había casado con Caroline y no había forma de que el niño fuera de ella.

—Herbert, ¿este niño realmente es tu hijo?

—le pregunté, un tanto agitada y emocionada.

¿Y si Lucas era mío también?

—¡Por supuesto que es mi hijo!

—me respondió indignado.

—¿Es Lucas nuestro…

—No —me interrumpió tajantemente Herbert, pero no le creí.

—¿Cómo que no?

Tiene once meses, ¿no?

Si nuestro hijo estuviera vivo, tendría la misma edad.

Nunca me dejaste ver su cuerpo ese día…

—Nuestro hijo está muerto, adopté a Lucas de un orfanato —volvió a interrumpirme Herbert.

—¿Lo adoptaste?

—dije mientras inclinaba mi cabeza con confusión.

No quería creerle, no quería aplastar el pequeño rayo de esperanza en mi corazón, sin embargo, Herbert solo me miró con seriedad.

—Cuando nuestro hijo murió, quedé devastado.

Me avisaron que habían dejado a un recién nacido en la puerta del orfanato y caí rendido a sus pies desde la primera vez que lo vi.

Así que lo adopté y ha estado viviendo conmigo desde entonces.

—Entonces, ¿realmente no es nuestro hijo?

—pregunté de forma lastimera mientras observaba el rostro de Lucas.

—Lo adopté porque no podía soportar la perdida de nuestro hijo.

Creo que fue lo mejor para ambos, Lucas me salvó y lo amo con todas mis fuerzas.

Entendí perfectamente a lo que se refería.

Quizás no había pasado tanto tiempo con Lucas, como Herbert, pero también podía sentir el cambio que estaba sucediendo en mi vida.

Era un pequeño ángel enviado desde el cielo para curar nuestro dolor y tristeza.

Todavía llevaba el pesar en mis huesos, pero su reluciente sonrisa y hermosos ojos eran una promesa de que todo estaría bien.

Por un segundo, había creído que quizás Lucas era mi hijo.

Por un segundo, la esperanza había brillado cegándome y había abierto todas las heridas que todavía estaban cicatrizando, para decepcionar una vez más con la vida.

Las palabras de Herbert retumbaron dentro de mi cabeza y me dejaron con el alma en carne viva.

Agaché la cabeza y me quedé en silencio por unos minutos.

—¿Ahora dime por qué estás aquí?

—me preguntó Herbert.

—Gaynor se resfrió y para no contagiar al pequeño, Klein buscó un reemplazo.

Sin embargo, no encontró a nadie de confianza y terminó pidiéndolo a mí porque no tenía otra opción.

—Mi familia no puede saber sobre Lucas, así que espero que guardes el secreto.

No quiero que Lucas crezca con los problemas de mi familia, quiero que tenga una vida normal y feliz.

Herbert tenía la razón, por lo poco que conocía de su madre y Caroline, era la mejor opción que mantuviera a Lucas apartado de todo ello.

—Entiendo, no te preocupes por eso —respondí suavemente—.

Creo que debería irme también.

—Quédate a dormir y vete mañana.

Es muy tarde y no vas a encontrar taxis en la calle —me pidió Herbert, mientras me veía empacar.

Volteé a verlo y asentí con la cabeza.

En ese momento, Lucas comenzó a balbucear y se inclinó en mi dirección.

Mi mirada se suavizó y alcé los brazos para agarrarlo.

Ni bien estuvo en mis brazos, bostezó y se comenzó a fregar los ojos.

—Tiene sueño, yo lo pongo en la cama, vete a descansar.

—Gracias —respondió Herbert con suavidad.

Se acercó para acariciar la cabeza de Lucas y luego se fue.

El pequeño ya se había quedado dormido, así que lo transferí con delicadeza a su cuna y me quedé mirándolo dormir.

De hecho, lo último que quería hacer era dejarlo ir, pero mañana tenía que irme.

Creo que lo quería más de lo que había querido a Herbert.

Aunque había resultado que no era mi hijo, no podía evitar sentir un inmensurable cariño por él.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo