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Novia del Señor Millonario - Capítulo 40

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  4. Capítulo 40 - 40 Chapter 40 Capítulo 40 Asistiendo a la boda
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40: Chapter 40 Capítulo 40 Asistiendo a la boda 40: Chapter 40 Capítulo 40 Asistiendo a la boda Bella
Pese a que traté de contenerme, no pude controlar mi curiosidad y fui a escuchar la conversación entre mis colegas.

“¿Qué pasó?” Las colegas estaban muy entusiasmadas y habían formado un círculo alrededor de la colega que tenía las noticias.

“Dinos de una vez”.

“Hace un rato fui a buscar a Allie y vi que Emma había venido a la empresa otra vez”, la colega informó.

“Ella estaba preguntando por el Sr.

Wharton, pero Allie se negó a dejarla entrar en la oficina del jefe y le dijo que él había dado órdenes explícitas de no dejarla entrar a su oficina”.

“¿Eso es todo?” Una de las colegas que había formado un círculo se quejó.

“Desde hace mucho tiempo ya sabía que era imposible que Emma y el jefe tuvieran una relación amorosa.

Es evidente que a él no le gustan ese tipo de mujeres”.

Me sentí un poco extraña al escuchar esto, ya que, según tenía entendido, Herbert y Emma se habían acercado mucho estos últimos días y se veía que eran muy cercanos.

Incluso ayer Emma había dicho, convencida, que ella sería la esposa del presidente.

¿Por qué ahora Herbert no la dejaba entrar a su oficina?

¿Se había conseguido una nueva amante?

Me sentí un poco deprimida al pensar en esto.

No obstante, la colega que tenía las noticias empezó a reírse.

“Todavía no he terminado”, dijo.

“Emma tenía la revista en la mano cuando fue a la oficina del jefe, y se puso a llorar cuando le preguntó a Allie si era verdad que él estaba casado.

Quería saber quién era la esposa”.

Añadió.

“¿No creen que es gracioso?

Escuché que la vida privada de Emma es un caos y que incluso soñaba con convertirse en la esposa del jefe”.

Oír esto hizo que mi ánimo mejorara, puesto que empecé a imaginar el rostro de Emma llorando.

De todos modos, no había nada malo con que ella quisiera casarse, el único problema era que ella pensaba casarse con Herbert y ahora era evidente que él no estaba interesado y que no era tan ingenuo como yo me había imaginado.

Por otro lado, estaba mi padre, que sí había sido lo suficientemente ingenuo como para abandonar a mi madre y a su familia para casarse con la madre de Emma, pero eso no quería decir que todos los hombres fueran como él.

Era solo que el cerebro de mi padre estaba defectuoso.

Después de todos estos años, él seguía insistiendo que estaba orgulloso de lo que había hecho.

Por fin, llegó la hora de salir del trabajo.

Joey vino a mi cubículo a buscarme y salimos juntas de la empresa.

“El jefe estaba tan desesperado de quitarse a Emma de encima que aceptó la entrevista de la revista de espectáculos para declarar que estaba casado”.

Joey dijo entre risas.

Al oír esto, volteé a mirarla, desconcertada.

No se me había ocurrido esto, ya que, mientras Emma usara al tío John, Herbert no podía rechazarla abiertamente.

Al fin y al cabo, la familia Wharton siempre había estado muy agradecida con él.

Se decía que el tío John y el padre de Herbert eran muy buenos amigos.

En el pasado, durante un accidente, el tío John le había salvado la vida al padre de Herbert, así que ahora él no podía rechazar el favor que le había pedido.

De todos modos, no podía esperanzarme tan rápido.

“¿Quién sabe?” Pregunté, indiferente.

“Ese asunto no tiene nada que ver conmigo”.

Si no tenía esperanzas, nada podría decepcionarme.

“¿Cómo que no tiene nada que ver contigo?” Joey preguntó, indignada.

“Estamos hablando de tu esposo”.

Sonreí con amargura.

“Lo sé”, respondí.

“Sin embargo, yo solo lo considero el padre de mi hijo”.

Joey se volteó y se quedó mirándome por un buen rato.

“De hecho, tengo el presentimiento de que el jefe es muy especial para ti y ahora que son un marido y mujer, ¿qué pasa si empiezan a tener sentimientos el uno por el otro?” Preguntó levantando las cejas.

“Además, ustedes van a tener un hijo y, de cualquier manera, si no logras conquistarlo, no perderás nada”.

Puse los ojos en blanco.

“Solo perdería mi preciada autoestima”.

Respondí.

“¿Cuánto vale la autoestima?” Joey insistió.

No estaba de acuerdo con ella.

Sí, en realidad la autoestima no tenía precio, pero de todas formas yo quería protegerla y no bajar la guardia ante Herbert.

No sabía por qué, yo no quería bajar la cabeza frente a él y tampoco quería que él me menosprecie.

…

Al llegar a casa, tras despedirme de Joey, saludé a mi madre mientras me quitaba los zapatos, en la entrada.

“Mamá, ya llegué”.

“¿Tienes hambre?” Mi madre preguntó al instante, asomando la cabeza desde la cocina.

Tenía puesto un delantal y sostenía un cucharón en la mano.

“Dentro de poco estará lista la comida”.

Fui a lavarme las manos y me senté a la mesa para comer.

“Bella, tu primo se casa este sábado”, me dijo.

“¿Qué te parece si vamos juntas a la ceremonia?”
Fruncí el ceño al escuchar esto.

A pesar de que me llevaba muy bien con mis primos, no quería ir a la boda porque sabía que mi padre y su nueva familia estarían ahí, y debido a mi condición actual, tenía miedo de hacer otro escándalo, como el del cumpleaños de mi tío.

Me sentía muy sensible y me enojaba por cualquier cosa.

No quería estropear la boda de mi primo.

Sin embargo, mi madre insitió, intentando convencerme.

“La tía Carter nos envió una invitación personal.

Tenemos que ir”.

Dijo.

Miré a mi madre y suspiré.

Pese a que ella no decía nada, yo sabía que ella todavía no podía dejar ir a mi padre y tenía esperanzas de volver con él.

Incluso después de todos estos años.

Era realmente un caso perdido.

Yo sabía que ella solo quería ir a la boda para ver a Ryan y no estaba de acuerdo con eso.

No obstante, no podía controlar la vida de mi madre ni tomar una decisión por ella.

Como su hija, solo podía respetarla y protegerla cuando me necesitara.

Por ese motivo asentí.

“Está bien, vamos juntas”.

Dije.

Mi madre se puso muy feliz.

…

En un abrir y cerra de ojos, llegó el sábado.

Me arreglé lo mejor que pude y fui con mi madre a la boda de mi primo.

Al llegar, vimos al novio, mi primo, que vestía un esmoquin negro y se veía muy serio.

Por otro lado, la novia llevaba un vestido de novia blanco como la nieve y se había maquillado de manera muy elegante y natural.

Mi madre tiró de mí y me susurró al oído: “La boda de tu primo es muy sofisticada y acogedora”, dijo.

” En el futuro, tú y Herbert también tendrán una ceremonia como esta”.

No supe qué responder.

Mi matrimonio con Herbert se terminaría después de que yo diera a luz a nuestro hijo.

No sería necesario hacer una celebración tan grande, si de todas maneras nos íbamos a divorciar.

No obstante, no podía decirle esto a mi madre, así que solo asentí.

“No podemos compararnos con mi primo y su futura esposa”, respondí.

“Ambos tienen sueldos muy altos”.

“Solo te casas una vez en la vida”, mi madre dijo en voz baja.

“Deberían tener una ceremonia grande”.

Me quedé callada, ya que no quería discutir con ella en este día tan especial.

Tras saludar al tío John y a la tía Carter, nos fuimos al salón de banquetes.

Tan pronto como entramos, nos encontramos con mi padre.

No quería verlo, así que intenté jalar a mi madre y dar media vuelta.

Sin embargo, mi madre tenía otros planes.

“Ryan, ¿tú también viniste?” Preguntó con una sonrisa.

“Bella, mira lo demacrada que tu vez”, Ryan dijo, ignorando por completo a mi madre.

“¿Por qué no te quedaste en casa?

¿Estás tratando de avergonzarte al venir aquí luciendo así?” 

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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