Novia del Señor Millonario - Capítulo 51
- Inicio
- Todas las novelas
- Novia del Señor Millonario
- Capítulo 51 - 51 Chapter 51 Capítulo 51 Misma cama
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
51: Chapter 51 Capítulo 51: Misma cama 51: Chapter 51 Capítulo 51: Misma cama —Me preguntaron si me había vestido en la oscuridad —masculló por lo bajo y estallé en carcajadas sin poder contenerme.
—No te rías —gritó Herbert con el ceño fruncido.
Definitivamente estaba avergonzado, así que me calmé.
—La ropa que llevas puesta hoy definitivamente es diferente a tu estilo de siempre, pero eso no significa que se te vea mal.
Te da otro aire, te hace ver más abierto y vivaz.
Estoy segura de que te dijeron eso solo porque no están acostumbrados.
—Mira, puedes intentar combinar esta nueva ropa con la antigua.
La camisa celeste iría muy bien con tus trajes negros.
La corbata color vino resaltaría muy bien si la combinaras con tu camisa negra.
El traje plateado también se veía muy bien con tu camisa blanca.
Mientras le explicaba cómo podía combinar las prendas, me aseguré de no quitarle los ojos de encima.
Se calmó bastante después de escucharme.
Se levantó y se dirigió al espejo.
Después de unos minutos, asintió con la cabeza, satisfecho, y sonrió suavemente.
Me alegré al verlo así, al parecer estaba teniendo avances en llevarme bien con él.
Esa noche dormimos en la misma cama, y como mi condición era delicada, no insistió en tener relaciones conmigo.
Me abrazó por detrás y caímos ante los brazos de Morfeo.
La siguiente semana me la pase en la cama como el doctor lo había indicado.
Miranda era peor que un perro de vigilancia, no me dejaba levantarme para nada.
Solo tenía permitido ir al comedor y al baño.
Todo lo demás me lo llevaba a la cama.
Después de tantos días así, sentí que había mejorado bastante.
Las náuseas ya no eran tan fuertes.
Decidí enviarle un mensaje a Herbert.
«Estimado jefe, ¿podría salir a dar un paseo, por favor?
Me muero de aburrimiento aquí».
«Mañana saldremos a que tomes el sol», me respondió y yo me quedé pensando a que se refería con ello.
¿A dónde iríamos?
Pensar que finalmente podría salir de la cama, llenó mi corazón de alegría.
«Genial, ¿a dónde iremos?».
«A la casa de mis padres», respondí y me di un vuelco al corazón.
¿Por qué quería presentarme a sus padres?
Nosotros nos habíamos casado con un contrato de por medio, nuestro matrimonio no era de verdad.
«Si tienes que ver a tus padres, puedes ir a verlos sin mí, no hay problema.
Miranda me cuidará muy bien», le mandé pensando de que quizás se había equivocado.
«Les dije a mis padres sobre nuestro matrimonio.
Quieren conocerte.
Alístate, salimos mañana en la mañana».
No podía creer lo que estaba leyendo.
¿De verdad querían conocerme?
Le respondí a Herbert y luego salí de la habitación para buscar a Miranda.
La encontré en la cocina y le pedí que se sentara conmigo en el sofá.
—Señora, ¿qué sucede?
Estaba haciendo el almuerzo.
—No te preocupes, Miranda, puedes hacerlo más tarde.
Tengo algo importante que decirte.
Herbert me dijo que me llevará a conocer a sus padres mañana.
Le estaba contando esto a Miranda porque necesitaba de su ayuda.
En esta semana nos habíamos vuelvo muy unidas.
—Bueno, eso es normal.
Usted y el señor están casados.
—Lo sé, pero estoy muy nerviosa.
No quiero que tengan una mala impresión de mí.
¿Quería preguntarte si sabes cómo debería comportarme o vestirme para agradarles?
¿Debería llevarles algún regalo?
—le pregunté un poco desesperada y Miranda se lo pensó por unos minutos.
—El señor Wharton es una persona muy serena y tolerante.
Siempre que te comportes con educación y no lo ofendas, no creo que haya ningún problema.
La señora Wharton, por otro lado, tiene un temperamento fuerte y se da cuenta de todo.
Honestamente, aún no sé qué tipo de persona es la que mejor le cae.
—¿Qué quieres decir?
—le pregunté, presintiendo que la madre sería el obstáculo más grande.
—Nunca la he visto feliz con ninguno de los amigos o amigas de Herbert.
—Oh, no.
—Bella, no te preocupes.
Ustedes están casados, incluso si no aprueba de ti, ella tendrá que aceptarte.
Su opinión no cambiará lo que el señor siente.
Solo sé lo más educada posible y trata de no meterte en ningún problema.
Asentí, pero esta conversación me había dejado con más nervios que otra cosa.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com