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Novia Fugitiva busca venganza - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 CAPÍTULO 23 El Doble
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23: CAPÍTULO 23: El Doble 23: CAPÍTULO 23: El Doble El hombre en el medio del salón se parecía a Santiago.

Demasiado.

El mismo cabello engomado hacia atrás.

La misma camisa de seda con estampado barroco.

La misma cadena de oro gruesa.

La misma sonrisa de psicópata.

Pero algo estaba mal.

La altura no era exacta.

Los ojos eran café, no negros.

Y la forma en que sostenía el arma era teatral.

Como un actor en una película mala que nunca ha disparado nada real.

—Valentina García —gritó con un acento que intentaba ser chilango pero sonaba practicado—.

Vine por ti, mi amor.

El caos estalló instantáneamente.

Gritos.

Gente corriendo hacia las salidas.

Sillas cayendo.

Cristal rompiéndose.

Los guardias de seguridad se movieron como una unidad militar.

Seis hombres rodearon al impostor en una formación perfecta.

Armas reales apuntando a su cabeza.

—¡Suelta el arma!

¡Ahora!

El hombre vaciló.

Miró el arma en su mano como si de repente se diera cuenta de lo que sostenía.

La dejó caer.

Levantó las manos.

—Yo solo…

me pagaron para…

no quería…

Dos guardias lo taclearon al piso.

Rodillas en su espalda.

Manos esposadas detrás.

Movimientos profesionales de gente entrenada para neutralizar amenazas.

Todo terminó en menos de treinta segundos.

El Ancla en la Tormenta Valentina no se había movido.

Seguía parada en la terraza con Salma Rashid a su lado.

Observando el caos desde una distancia segura.

El corazón le latía tan rápido que pensó que explotaría.

Las manos le temblaban incontrolablemente.

Porque por un segundo —un segundo aterrador— había creído que era el Santi real.

Que finalmente la había alcanzado.

Que todo había terminado.

—Valentina.

Karim apareció corriendo desde el interior.

La tomó de los hombros.

La examinó de arriba abajo buscando heridas.

—¿Estás bien?

¿Te tocó?

¿Te hizo algo?

—Estoy bien.

No me tocó.

Yo solo…

solo estaba aquí.

La voz le salió temblorosa.

Rota.

Karim la atrajo hacia su pecho.

Por primera vez desde que lo conocía, no le importó quién estuviera mirando.

Solo se aferró a él como un ancla en la tormenta.

—No era él —murmuró contra su camisa—.

No era el Santi real.

—Lo sé.

Ya lo sé.

Una mano le acariciaba el cabello.

La otra la sostenía firmemente contra él.

—Pero alguien lo envió.

Y voy a averiguar quién.

Tarek Al-Fayed apareció con una expresión de furia controlada.

—Todos fuera.

La gala terminó.

Guardias, aseguren el perímetro.

Nadie sale sin ser interrogado.

Se giró hacia Karim.

—Tú.

A mi oficina.

Ahora.

—Padre, necesito asegurarme de que Valentina— —Tu prometida estará bien con las mujeres.

Tú vienes conmigo.

No era una sugerencia.

Era una orden.

Karim le dio un último apreon.

—Quédate con la Tía Salma.

No te muevas de su lado.

Revelaciones en la Sala Privada Desapareció siguiendo a su padre.

Valentina quedó rodeada inmediatamente por las primas: Nadia, Yasmin, Hana.

Y la Tía Salma con una expresión de preocupación genuina.

—Ven, mija.

Vamos a la sala privada.

Lejos de todo esto.

La guiaron a través del caos controlado.

Invitados siendo escoltados hacia las salidas.

Guardias interrogando a los testigos.

El personal del museo en pánico absoluto.

La sala privada era una pequeña habitación con sofás de terciopelo y pinturas egipcias antiguas en las paredes.

Tía Salma le sirvió agua.

—Bebe.

Despacio.

Valentina obedeció.

Las manos todavía temblaban tanto que el agua se derramaba.

—¿Quién haría algo así?

—preguntó Yasmin—.

¿Enviar a un impostor armado a una gala?

—Alguien que quiere aterrorizar sin arriesgar la captura —respondió Nadia con un tono de abogada analizando la evidencia—.

El impostor es desechable.

El mensaje es lo importante.

—¿And qué mensaje es?

—preguntó Hana.

—”Puedo llegar a ti en cualquier lugar” —dijo Valentina con voz plana—.

Ese es el mensaje.

Todas la miraron.

—Tu ex —dijo Tía Salma.

No era una pregunta—.

El narcotraficante mexicano del que Karim nos habló.

Valentina asintió.

Ya no tenía sentido negarlo.

—Se llama Santiago.

Y me está buscando porque hui con la información que lo incrimina.

Y porque…

porque soy la testaferro de sus negocios ilegales.

Todo está a mi nombre.

Básicamente, si me encuentran muerta, él se queda con todo.

Si me encuentran viva y hablando con las autoridades, él va a la cárcel.

Nota: La tensión entre la seguridad de Karim y la amenaza de Santiago ha llegado a su punto crítico.

La Confesión —¿Karim sabe todo esto?

—preguntó Tía Salma.

—Lo sabe desde el principio.

Por eso me ofreció la protección.

—¿Y el contrato de compromiso?

Valentina las miró directamente.

—Empezó como una transacción.

Yo necesitaba protección.

Él necesitaba una prometida presentable para recuperar el favor de su padre.

Pero ahora es…

más complicado.

—Te enamoraste de él —dijo Yasmin con una sonrisa pequeña.

—No dije eso.

—No necesitas decirlo.

Se ve en cómo lo miras.

Y en cómo él te mira a ti.

Hana se inclinó hacia adelante.

—Valentina, necesitas entender algo sobre nuestra familia.

Somos leales hasta la muerte con los nuestros.

Pero solo con los que son genuinamente nuestros.

Significa que si estás usando a Karim, te destruiremos.

Pero si realmente te importa, te protegeremos como si fueras de nuestra sangre.

Nadia asintió.

—Entonces dinos.

¿Qué sientes realmente por nuestro primo?

Valentina miró sus manos.

Los diamantes de la abuela de Karim brillaban en su cuello.

El vestido azul medianoche que él había elegido específicamente para ella.

Lo amo.

Las palabras salieron antes de poder detenerlas.

Una Propuesta en Tiempos de Guerra La puerta se abrió.

Karim entró con una expresión tensa.

—Necesito hablar con Valentina.

A solas.

Cuando se fueron, Karim cerró la puerta.

Se apoyó contra ella.

De repente se veía exhausto.

—El impostor habló.

Lo contrataron hace tres días.

Mil dólares por entrar a la gala, gritar tu nombre y causar el caos.

Le dieron una foto tuya, la descripción física de Santiago y el arma.

Era una réplica.

—Fue Santi.

Tuvo que ser él.

—Probablemente.

Pero también podría haber sido Salma Rashid.

Porque te odia.

Caminó hacia ella.

Se sentó en el sofá.

Demasiado cerca.

—Mi equipo está investigando ambas posibilidades.

Necesitamos intensificar tu seguridad.

Nada de salidas sin una escolta completa.

—Karim, no puedes encerrarme en una jaula.

—No es una jaula.

Es un protocolo de seguridad.

Es la diferencia entre que vivas o mueras.

¿Entiendes lo que acaba de pasar?

Si hubiera sido el Santi real…

si hubiera sido un arma real…

estarías muerta.

Y yo estaría…

perdido.

Karim tomó su rostro entre sus manos.

—Porque te amo, Valentina.

Y no puedo perderte.

No ahora que finalmente encontré algo real en medio de todo este teatro.

Valentina se levantó y cerró la distancia entre ellos.

—Yo también te amo.

Pero me aterra.

Porque todo lo que he amado me lo han quitado.

Karim la miró directamente a los ojos.

—Nadie va a quitarme esto.

Ni Santi.

Ni mi padre.

Ni nadie.

Valentina García, ¿te casarías conmigo?

De verdad esta vez.

No por contrato.

No por actuación.

Un matrimonio real con todas sus complicaciones.

El mundo se detuvo.

—Karim…

—No tienes que responder ahora.

Pero piénsalo.

Porque yo ya decidí.

Ahora vamos a casa.

Mañana empieza la guerra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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