Nuevo inicio - Capítulo 14
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14: Capítulo 13 14: Capítulo 13 Capítulo 13: La Máquina Acelerada El director se dirigió al set del salón, su mente ya enfocada en la escena que estaba a punto de grabar.
La atmósfera en el salón era tensa, con un aire de anticipación que se podía cortar con un cuchillo.
La escena involucraba a la profesora abordando un tema delicado: los preservativos.
El director sabía que esta escena requería un enfoque sensible y preciso.
“Vamos a prepararnos para la toma,” anunció, su voz resonando con autoridad.
“Quiero que todos estén en sus posiciones.
La iluminación debe ser suave y natural, como si la luz del día entrara por las ventanas.
Necesitamos que el ambiente sea cálido y acogedor, pero con un toque de seriedad.” El equipo de iluminación se movió rápidamente, ajustando las luces según sus instrucciones.
El director se acercó a la actriz que interpretaba a la profesora, una mujer con una presencia tranquila pero firme.
“Necesito que te enfoques en la autenticidad,” le dijo.
“Esta conversación en la clase de salud debe ser natural y educativa, sin ser incómoda.
Recuerda, estás hablando con estudiantes adolescentes, y tu objetivo es informar y guiar, no avergonzar.” La actriz asintió, preparándose mentalmente para la escena.
El director se volvió hacia el joven protagonista, el nuevo talento que había capturado su atención.
“Tu reacción es crucial,” le instruyó.
“En el momento que entras a la sala, revisas el horario, vez eh interrumpes a tu hija con el matón besandose, después cuando la actriz que hace de profesora habla de sexualidad humana, cuando te toque responder quiero que muestres una mezcla de curiosidad y nerviosismo.
Este es un tema delicado, y tu personaje está tratando de entender y adaptarse.
No exageres, mantén la naturalidad.” El director se retiró a su posición, observando cómo todos se preparaban.
Las cámaras estaban listas, con un plano medio para capturar la interacción entre la profesora y los estudiantes, y un plano cerrado para enfocarse en las expresiones faciales del joven protagonista.
“¡Acción!” gritó el director, y la escena comenzó a desarrollarse.
La profesora, con una voz clara y calmada, intenta hacer que los estudiantes le hagan caso para que se sienten, luego comenzó a hablar,— Hoy seguiremos con la discusión de las sexualidad humana y como la política de la preparatoria es la abstinencia.— El director señala a Miguel para que siga.
— Eso es muy interesante, me alegra que alguien de aquí tenga una idea tan inteligente, creo que entre todos deberíamos hacer un pacto de abstinencia del sexo, ¿Quién está conmigo?— hablo intentando captar la atención de los demás alumnos, ya que el quiere encajar.
Pero todo el grupo de alumnos, en especial las chicas se le reían y decían que estaba loco.
Y Miguel como Mike solo le interesaba la respuesta de Maggie su hija.— Y tu Maggie?— ella solo lo vio y se giro ya que sintió que era muy incómodo hablar de eso.
Director en voz baja y hace señales, —Cámara dos, prepárate después del plano medio con la profesora hablando haz un plano completo de la clase y luego un plano medio donde se ve Mike y Maggie….
Espera y ahora.
— Sin embargo siendo realista se que pedirle a los adolescentes que se abstengan, es como pedirle a un puercoespin que defeque queso,— hablo la profesora mientras el director señalaba en plano medio para la profesora.
Y continuo, — Como la mayoría ya son o serán sexualmente activos en algún punto………
El director de nuevo volvió a sañalar a Miguel para que en ese momento interrumpa de nuevo.
—Bahh, pero ese punto debería estar muy muy alejado de este momento, cierto.— mientras miraba a la actriz de la profesora.
La profesora como si no hubiera escuchado nada o como si no le prestará atención.
Y siguió hablando………
Entonces comenzó la conversación más importante de la escena y Burr señaló a la camara tres para el plano medio.
Miguel comenzó,— No, no, sabe que tiene razón, tiene razón, no lo necesito, sabe porque no lo necesito, porque no ahí nadie de quien esté enamorado, se llama hacer el amor, y aunque los demás me llamen anticuado o no me dejen encajar en su grupo de personas, esas palabras significa en hacerlo con alguien a quien amas.
Y yo creo que sería mejor cuando esas personas esten casadas, dónde cada uno este listo para dar y tomar ese amor y convertirlo en un bebé.
Porqué eso es lo que es el amor, es ese momento cuando tomas a tu hijo o hija y te das cuenta que no ahí nada más pequeño o delicado.
Sientes ese corazón pequeño latir y te das cuenta que no amas a nadie más y nada como a ella, dónde esperas hacer lo correcto por ese hijo o hija, siempre estarás ahí cuando se caiga que nada nunca la lastime, un brazo roto o un mal sueño, un corazón roto— terminaba de hablar en voz baja, mientras miraba a la actriz de Maggie cuando decía un corazón roto.
—Cámara uno, plano medio… capturen ese último movimiento.
Ese es el quiebre.
Ese es el hombre atrapado.
Mantengan… mantengan… corte.
El set quedó en silencio total.
Pero la emoción que Mike había dejado en esa aula —real o ficticia— tardaría mucho en disiparse.
—¡Corte!
—La palabra salió firme, pero no brusca.
Era el tipo de “corte” que un director solo da cuando la escena ha tocado el punto exacto donde la emoción se quiebra en el momento justo.
+———–+ (Punto de vista de Miguel) Ya era 1 de marzo ya era de noche, el elenco principal se reunió en un bar discreto de Hollywood.
El estaba con Matthew Perry, Rachel McAdams, Thomas Lennon y Logan Lerman, relajándose después de un agotador mes y medio.
Las bebidas y las bromas fluían.
Perry, con una copa de vino, se dirigió a Miguel con la familiaridad de un mentor.
—A ver, chico genio —dijo Perry, apoyándose en la mesa—.
Has demostrado ser un actor de primera sin haber protagonizado nada antes, estoy un poco celoso, has escrito un guion que se hizo película y nos va a hacer pagar las facturas y solo conduces un Audi R8.
Pero siempre estás en el set, ensayando o yéndote a tu casa.
—¿Y bien?
—preguntó Miguel, sonriendo.
—Y bien, tienes 17 años, ¿no?
(aunque en su vida pasada estás a punto de cumplir 35).¡Tienes que buscarte una novia, chico!
No puedes concentrarte solo en actuar y en las apuestas, sea lo que sea que hagas, necesitas disfrutar de tu juventud.
Miguel se encogió de hombros.
—Lo primero que quiero es concentrarme en mi carrera.
Esta película me va a dar la exposición que necesito.
Tengo que hacerlo bien.
Luego, Miguel, sintiendo que el ambiente se ponía demasiado serio, decidió activó su habilidad para la conversación, pero comenzó en tono de broma para aligerar la carga.
—Además, si quisiera buscar a alguien, ¿quién podría estar a mi nivel?
—dijo Miguel en tono teatral, mirando a las dos mujeres más bellas y famosas que conocía—.
Si fuera a buscar pareja, tendría que ser alguien como Rachel…
o tal vez una estrella como Cameron Diaz.
Rachel McAdams soltó una carcajada, divertida por el descaro inocente de Miguel.
—Oh, ¿así que solo las mega-estrellas?
—dijo Rachel, jugando a la defensiva—.
Bien.
Si te hubiera conocido unos años antes, cuando no tenía muchas oportunidades y me invitarás a ser la protagonista….
¡te diría que sí!
—Pero ahora…
—añadió Perry, con su timing perfecto—.
Eres solo un niño, Miguel.
Y Rachel tiene razón.
Miguel se rió, tomando un sorbo de su cerveza de raíz.
—Bueno, entonces seguiré mejorando mi actuación.
Al menos sé lo que quiero para mi futuro.
El ambiente se mantuvo alegre y relajado.
Miguel, con su naturalidad, había logrado integrarse a la perfección en el círculo de estrellas de Hollywood.
+——————-+ Era el 2 de marzo de 2008.
Rachel McAdams estaba en la elegante oficina de su agente, Sarah, en Century City.
La calma del lugar contrastaba con el intenso mes y medio de rodaje.
—Sarah, ¿tienes algo que me desafíe de verdad?
—preguntó Rachel, dejando los guiones a un lado.
—Estamos en ello, Rachel.
Pero hablemos de 17 Otra Vez.
Vas a ser la columna vertebral emocional de la película.
—Gracias.
Pero hablemos de Miguel.
Es el que me tiene intrigada.
—¿El chico?
El novato.
—El desconocido que se mueve como un profesional de dos décadas —corrigió Rachel, levantándose.
En las pocas escenas que han tenido juntos, en las que ella lo confronta o lo mira con la confusión de una esposa adulta ante un adolescente—.
Su timing dramático y su sutileza son propios de alguien que ha estado en esto desde la infancia.
Rachel se volteó.
—Parece que ha grabado varias producciones fuera de Estados Unidos y está usando un nombre falso para su debut aquí.
La gente no tiene ese dominio de la cámara de la nada.
Sarah, la agente, suspiró y se reclinó.
—Hicimos una investigación, Rachel.
Mismo instinto que Matthew y Steers.
Y el resultado es el mismo: cero antecedentes en actuación, ni aquí ni fuera.
Sarah deslizó una hoja.
—El joven Miguel De Boeck, de 17 años, es de Ecuador.
Tiene doble nacionalidad, hasta hace muy poco, su estatus migratorio era indocumentado, parece que llegó de forma ilegal.
Su agente usó la venta del guion para asegurar su visa y residencia.
No hay historial digital de él actuando o cantando.
La ausencia de historial se explica por su origen y estatus.
—Un misterio muy talentoso —murmuró Rachel, pensativa—.
Manten cerca al agente del chico, Sarah.
Este chico como van las cosas, si esta película es un éxito y se hace a conocer como guionista y actor, tendrá más trabajo y nos puede ayudar.
+————————-+ Esa misma tarde, Matthew Perry estaba relajándose en su mansión en Malibú, hablando por teléfono con su agente de CAA, Steve.
Aunque no tenía escenas con Miguel, Perry había estado frecuentando el set.
—Steve, quería hablar contigo sobre el rodaje.
Va genial.
Steers está feliz.
Y yo estoy tranquilo porque Mike Jones (Joven) está en las manos más capaces que he visto en años.
—Me alegra oír eso, Matt.
¿Te refieres a Miguel?
—Sí.
Pasé tiempo en el set observándolo.
Su timing, incluso en la comedia, es impecable.
El director le pide que muestre desesperación adulta en un cuerpo joven, y él lo hace con una mirada.
Es un actor que te obliga a elevar tu propio juego, solo por su presencia.
Perry, que valoraba la calidad del producto final, sentía alivio.
—Quiero que la película sea un éxito, Steve.
Y la clave es él.
Mi instinto me dice que este chico es la próxima gran cosa y estoy un poco celoso.
—Matt, ya anticipamos esto.
Hemos investigado su pasado, como te dije, y es un misterio.
Pero quiero compartir algo de lo que se rumorea en la agencia.
—Dispara.
—Nuestros directores de casting y algunos analistas de Caa que trabajan ahí, lo han visto en las grabaciones, y la comparación que más se repite, en términos de intensidad controlada y el poder que irradia con solo la mirada, es como un joven Joaquin Phoenix o como su difunto hermano River Phoenix.
Perry se detuvo.
Joaquin y River Phoenix.
Un actor conocido por su extrema inmersión, la quietud cargada de emoción y la anterior joven promesa que murió por la sobredosis.
—¿Joaquin Phoenix?
—dijo Perry en voz baja.
La comparación era enorme, reservada solo para la élite—.
Un chico de 17 años, indocumentado hace meses, comparado con uno de los mejores actores de nuestra generación.
Es una locura.
—Sí.
Hay quien dice que tiene el mismo talento, si no más, que el propio Joaquin—afirmó Steve.
—Es una anomalía que no tiene precedentes, pero ahora los de la directiva quieren que lo contratemos, pero ya hemos tanteado el terreno y parece que no quiere saber nada.
Perry colgó, con la cabeza dando vueltas.
Si la comparación era cierta, el riesgo que Fox había tomado era, en realidad, una jugada maestra del destino.
El talento de Miguel no solo rompía las reglas; reescribía la definición de un actor “novato”.
—Lo es.
Y esa anomalía ya está atrayendo miradas de otros lados, Matt.
No te lo dije antes, pero nuestra división musical está volviéndose loca.
Hay un video viral de YouTube dando vueltas.
Un chico cantando una canción inédita, a capela, en la playa de Malibú.
Lo llaman el “Fantasma de Malibú”.
Perry se detuvo en seco.
—¿Y qué tiene que ver con nuestro Mike Jones?
—Lo único que se ve es el perfil y una barba que se acababa de dejar crecer.
Nuestra división musical cree que es una superestrella.
Y por el timing…
la barba…
nuestra división cree que podría ser Miguel.
Perry sintió un escalofrío.
¿Actor genio, guionista brillante y superestrella musical?
—Si es él, Steve, ¡lo necesitamos en el set!
¡Lo necesitamos enfocado en la película!
Es la clave de nuestro éxito.
Ryan Mitchell, su agente, ¿qué está haciendo al respecto?
—Ryan Mitchell está en pánico, según los informes.
Está en la cuerda floja.
Si Miguel resulta ser el “Fantasma de Malibú”, Ryan tiene que elegir.
¿Cine o música?
Y si no lo elige rápido, la música lo devorará.
El chico es una bomba de tiempo profesional.
—Bien.
Mantén a ese chico en el set, y Haste su amigo no se pierde nada.
+————————–+ Miguel estaba tumbado sobre una toalla en la arena de Malibú, no lejos de su apartamento rentado.
Era un día libre bien merecido.
El sol de marzo era cálido, y el sonido del Pacífico era el contrapunto perfecto al caos de un set de filmación.
Con el 84% de su habilidad de River Phoenix consolidado, sentía que cada día que pasaba su futuro se hacía más seguro.
En su mente, repasaba la logística de su dinero, depositado en varias cuentas, esperando el momento de la inversión masiva.
Su paz fue interrumpida por el sonido de pasos en la arena y una sombra que se cernió sobre él.
—Miguel.
Necesito hablar contigo.
Esto es importante.
Era Ryan Mitchell, su agente de ICM.
Ryan se veía agitado; su traje de trabajo parecía fuera de lugar en la playa, y su expresión de ansiedad contrastaba con la calma usualmente falsa que mantenía.
—Hola, Ryan.
¿No estás disfrutando del día libre?
—preguntó Miguel, sentándose.
Ryan no perdió el tiempo con bromas.
Se sentó pesadamente, sacó su smartphone y se lo entregó a Miguel.
—Mira esto.
Y dime si lo reconoces.
Miguel tomó el teléfono.
En la pantalla, oscuro y granulado, se reproducía el video de YouTube: “Voz Increíble en Playa de Malibú – Canta Canción Desconocida.” El audio, la voz pura y emocional, llenó el aire.
Era “You life”.
Al ver la silueta, la barba incipiente y el perfil, Miguel sintió una punzada de sorpresa genuina.
No se le había ocurrido que la pareja de Fin de Año lo hubiera grabado.
—¿Esto…
esto es real?
¿Lo subieron a YouTube?
—preguntó Miguel, devolviendo el teléfono.
—Sí, es real.
Tiene millones de visitas, Miguel.
Lo llaman el “Fantasma de Malibú”.
Tienes a toda la industria musical en la ciudad cazándote.
¿Eres tú?
Miguel suspiró, volviendo a tumbarse.
—Sí, soy yo.
Estaba en la playa la noche de Año Nuevo y necesitaba desahogarme.
Lo siento, no pensé que me podrían grabar.
—No te disculpes.
La canción es oro.
Pero Miguel, esto es una bomba.
¿Tenías pensado meterte a la música?
—No, todavía no —dijo Miguel con una calma que Ryan encontró irritante—.
Mi enfoque es la actuación.
Si no me iba bien en el cine, o si necesitaba un ingreso rápido más adelante, sí, lo habría hecho.
Pero ahora…
todo va bien.
Estamos por acabar de grabar 17 Otra Vez, y ya tengo emi siguiente trabajo que es el de 500 Days of Summer casi listo.
Quiero concentrarme en ser un actor.
Quiero disfrutar de esta segunda vida.
Miguel pensó en sus cuentas de banco y si no pasa nada en más de 10 díaz tendré el premio mayor de powerball.
No necesitaba el adelanto de una discográfica.
—No voy a hacerlo público.
No voy a firmar nada con una productora de música.
Ryan se frotó la frente con frustración.
—Eso no importa.
Los de arriba, la gente de CAA y Universal, ya se dieron cuenta.
Tu perfil, incluso sin esa barba que te quitamos, es reconocible.
Para alguien que te ha visto en el set o te está investigando, es obvio.
¡Tienes un talento vocal que es único!
—No firmaré —insistió Miguel—.
Para eso, espero a ser famoso por la película.
Entonces, si quiero, saco un sencillo.
Ryan se calmó un poco, asimilando la obstinación de su cliente.
—Tienes razón.
Es un apalancamiento increíble.
Mira, podemos usar esto a nuestro favor.
Ryan se emocionó con la idea.
—Podrías grabar un video simple, tú cantando esa canción, pero lo lanzamos justo antes del estreno de 17 Otra Vez.
¡Es un marketing increíble!
“La estrella debutante del cine es también el fenómeno musical de YouTube.” La gente iría a ver tu película para ver quién eres.
Miguel solo asintió lentamente.
—Haz lo que creas que es mejor para la promoción de la película, Ryan.
A mí solo me corresponde actuar, ganar dinero y disfrutar.
Ryan sacó algo de su maletín.
—Bien.
Olvidando el pánico por un momento…
Aquí tienes.
Tus Powerball para mañana, el 5 de marzo.
Los compré esta mañana antes de venir aquí.
Miguel tomó los cinco boletos doblados y los guardó en el bolsillo de su hoodie sin mirarlos.
Para él, se había convertido en una rutina: comprar, ver el resultado en la televisión o internet y esperar el sorteo clave de marzo que lo haría multimillonario.
Ryan lo sacó de sus divagaciones.
—Oye, he estado buscando nuevos guiones.
Algo que te pueda interesar después de que termines 500 Days of Summer en septiembre.
Lo más probable es que necesites un descanso, pero quiero que veas tus opciones.
—Perfecto —dijo Miguel, volviendo a su papel de actor ambicioso—.
Envíame lo que tengas.
Quiero algo que me permita seguir creciendo.
Ryan asintió, visiblemente más relajado ahora que Miguel le había asegurado que su prioridad era el cine.
El pánico se había transformado en una estrategia de marketing.
—Me voy.
Disfruta tu día libre, Miguel.
Y por favor…
no cantes más en público.
Ryan se fue, dejando a Miguel solo en la playa.
Miguel cerró los ojos, sintiendo el sol.
Todo estaba bajo control.
El cine, la música (en pausa), y el dinero (casi asegurado).
📝 +——————————-+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.
Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.
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