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19: Capítulo 18 19: Capítulo 18 🏛️ Capítulo 18: El Eco del Talento Miguel aterrizó en Los Ángeles con la piel aún bronceada por el sol de Salinas y el corazón tranquilo tras el reencuentro familiar.

Al entrar en su mansión de Malibú, el contraste fue inmediato.

De la calidez ruidosa de su casa en Guayaquil, pasó al silencio impecable y tecnológico de su refugio en California.

Todavía quedaba tiempo para el 1 de julio, ese día marcado con fuego en su calendario donde vería el resultado final de sus apuestas contra los gigantes de Wall Street.

Pero Miguel no era de los que se sentaban a esperar que el reloj avanzara sin hacer nada.

Tenía una energía creativa bullendo en su interior, una que el rodaje de 500 Days of Summer había despertado y que ahora pedía una vía de escape.

Esa misma tarde, Miguel se dirigió a una exclusiva tienda de instrumentos en Beverly Hills.

En su vida pasada, la música siempre fue un lujo inalcanzable.

Recordaba con una punzada de amargura cómo se quedaba mirando las vitrinas de las tiendas de música, sabiendo que el precio de un piano de cola equivalía a años de alquiler.

Un amigo le había enseñado los conceptos básicos en un teclado viejo y desvencijado, pero nunca pudo poseer su propio instrumento.

Ahora, las cosas eran diferentes.

—Quiero ese —dijo Miguel, señalando un Steinway & Sons Model B de color negro azabache.

No preguntó el precio.

Simplemente deslizó su tarjeta.

También compró una guitarra acústica Martin & Co., de madera de caoba, con un sonido profundo y melancólico.

Para cuando regresó a casa, un equipo de transporte ya estaba instalando el piano en una esquina del gran salón, frente al ventanal que daba al océano.

Miguel se sentó frente a las teclas de marfil.

Sus dedos, ahora más ágiles gracias a la mejora física de su plantilla, acariciaron el instrumento.

Empezó a tocar los acordes de las dos canciones que había compuesto y cantado en la playa meses atrás.

La acústica de la sala era perfecta.

Miguel sabía que la curiosidad del público sobre “el chico de la playa” había disminuido ligeramente debido al hermetismo de su carrera cinematográfica.

Hollywood hablaba de él, pero el gran público necesitaba un recordatorio.

—Si quieres que la llama siga viva, tienes que alimentarla con misterio —murmuró.

Decidió crear una cuenta en una plataforma que en 2008 apenas estaba empezando a explotar: YouTube.

Pero no quería mostrar su rostro.

No todavía.

Quería que la música hablara por sí sola.

Utilizando su habilidad de dibujo técnica, Miguel pasó horas frente a su computadora.

Creó una animación digital simple, estilo lo-fi (años antes de que el género se volviera tendencia).

Era la silueta de un joven caminando por un sendero infinito de la playa bajo un cielo crepuscular.

Al llegar el estribillo de la primera canción, la escena cambiaba sutilmente: el personaje llegaba a los pies de una ciudad iluminada, una metrópolis que prometía sueños y soledad a partes iguales.

Grabó las dos canciones con un micrófono de alta fidelidad, capturando cada matiz de su voz, que ahora poseía una textura más rica.

Subió los videos bajo el seudónimo de “M”.

En cuestión de horas, el algoritmo y la búsqueda de los fans que aún recordaban los videos virales de la playa empezaron a hacer su magia.

Los comentarios se llenaron de teorías: “¿Es él?”, “¿El chico de la playa ha vuelto?”, “Esta voz es demasiado profesional para ser un aficionado”.

Miguel sonrió al ver las visualizaciones subir.

La curiosidad estaba oficialmente avivada.

Miguel se alejó de la computadora y se sentó en su sofá con un cuaderno de cuero y una pluma estilográfica.

El sistema le había notificado que la práctica por sí sola ya no subía el porcentaje de su plantilla; necesitaba la “presión del campo”, es decir, actuar en proyectos reales para alcanzar el Rango 3.

—¿Qué sigue?

—se preguntó a sí mismo, apoyando la pluma en su barbilla.

Empezó a escribir nombres de películas que recordaba de su vida pasada, aquellas que se producirían entre finales de 2008 y 2010.

Tenía que equilibrar dos cosas: recaudación masiva para cimentar su poder en la industria, y complejidad actoral para evolucionar sus habilidades.

En su cuaderno aparecieron nombres: * Inception (El Origen): Christopher Nolan empezaría a buscar casting pronto.

Un papel secundario allí sería oro puro para su técnica.

* The Social Network (Red Social): El papel de Mark Zuckerberg o incluso de Eduardo Saverin sería un desafío intelectual perfecto para su Rango 2.

* The Fighter o Black Swan: Películas de transformación física y mental extrema.

Miguel sabía que el estreno de 17 Otra Vez lo pondría en el mapa como un “rompecorazones” comercial, y 500 Days of Summer lo consagraría como el niño mimado del cine indie.

Pero él quería más.

Quería ser el actor definitivo de su generación.

—Necesito un papel que me rompa —escribió en la última página del cuaderno—.

Algo que me obligue a usar el 100% de la resonancia emocional.

Cerró el cuaderno con un golpe seco.

La fecha en su reloj marcaba el 28 de junio.

Solo faltaban tres días.

Tres días para que el mundo financiero se diera cuenta de que el suelo se había abierto bajo sus pies.

Miguel se levantó y caminó hacia el piano.

Tocó una nota grave, una sola, que vibró en toda la estancia.

El descanso había terminado.

El juego de la música era solo el aperitivo.

Lo que venía en julio no era solo dinero; era el capital necesario para comprar los estudios, financiar sus propias películas y convertirse en el dueño de su propio destino.

+————————+ Ryan Mitchell se encontraba en su oficina de ICM, rodeado de carpetas que amenazaban con desbordar su escritorio de caoba.

Eran las ocho de la mañana, pero el café en su mano ya era el tercero del día.

Su Blackberry no dejaba de vibrar, pero su atención estaba clavada en la pantalla de su computadora.

—No puede ser…

—murmuró Ryan, frotándose los ojos—.

¿Otra vez, Miguel?

Frente a él, en una ventana de navegador, se reproducía un video de YouTube de un usuario llamado simplemente “M”.

La animación era minimalista, casi hipnótica: una figura solitaria caminando hacia una ciudad que brillaba en el horizonte.

Pero no era la imagen lo que tenía a Ryan paralizado, sino la voz.

Era una voz que conocía bien, la misma que había escuchado en los audios robados de la playa meses atrás, pero ahora sonaba procesada, rica, profesional.

Ryan suspiró, recostándose en su silla.

Su cliente estrella, el chico que acababa de terminar un rodaje agotador en 500 Days of Summer, el chico que supuestamente estaba descansando, acababa de lanzar una granada mediática de forma anónima.

—Me va a volver loco —dijo Ryan, aunque una sonrisa de admiración se dibujó en su rostro—.

Está avivando las llamas.

Sabe que el público tiene memoria corta y les está dando migas de pan para que lo sigan hasta el estreno.

Ryan sabía, por las conversaciones que habían tenido, que Miguel no tenía intención de convertirse en una estrella del pop.

Miguel siempre decía que el mundo de la música estaba saturado de talentos increíbles y que su verdadera pasión era el cine.

Sin embargo, Ryan pensó que si Miguel decidía cambiar de opinión, él lo apoyaría a muerte.

No solo por las comisiones, sino porque ese chico parecía tener una “suerte” —o un instinto— que rozaba lo sobrenatural.

Cada movimiento de Miguel, por errático que pareciera, terminaba siendo una jugada de ajedrez magistral.

Tras cerrar la pestaña de YouTube, Ryan volvió a la realidad de su trabajo: el futuro de Miguel De Boeck.

Aunque Miguel ya tenía dos proyectos grandes con Fox, la industria de Hollywood era un monstruo lento y escéptico.

Para el resto de los directores de casting de Los Ángeles, Miguel seguía siendo “ese chico guapo que Matthew Perry apadrinó” o “el chico nuevo de la película de Marc Webb”.

No había material editado que mostrar, no había trailers, solo rumores.

Ryan empezó a revisar los guiones que las productoras le habían enviado para que Miguel hiciera audiciones.

Los extendió sobre la mesa, clasificándolos con muecas de insatisfacción.

—Comedia romántica…

comedia de instituto…

más comedia romántica —gruñó Ryan—.

Todos lo ven como el nuevo Zac Efron o el próximo galán de fin de semana.

Entre los guiones que Ryan analizaba estaban: * “Casi 18” (Edge of Seventeen – Proyecto temprano): Un papel secundario como el interés amoroso de la protagonista.

Típico chico popular con profundidad mínima.

* “Ghosts of Girlfriends Past”: Un papel pequeño como la versión joven del personaje de Matthew McConaughey.

Ryan sabía que Miguel odiaría ser encasillado como “la versión joven de alguien” otra vez.

* “Valentine’s Day”: Una de esas películas con repartos corales donde Miguel tendría diez minutos de pantalla para ser “el chico lindo que entrega flores”.

—Esto no es lo que él busca —pensó Ryan, recordando la intensidad de Miguel en el set—.

Miguel quiere carne.

Quiere personajes que lo obliguen a romperse.

Pero sin que las películas se hayan estrenado, no puedo meterlo en la oficina de un Christopher Nolan o un David Fincher.

Todavía es un “fantasma” comercial.

Ryan sabía que Miguel estaba aprovechando su tiempo libre para estudiar el mercado y practicar con sus nuevos instrumentos, pero el agente sentía la presión.

Si no conseguía algo que desafiara a Miguel pronto, el chico se aburriría, y un Miguel aburrido era capaz de comprar un estudio de cine entero solo para darse trabajo a sí mismo —un pensamiento que, conociendo las finanzas secretas de Miguel, no le parecía tan descabellado—.

Ryan decidió cambiar su enfoque.

Si no podía conseguir un papel principal en un drama de prestigio todavía, buscaría personajes secundarios con impacto.

Personajes que, aunque tuvieran poco tiempo en pantalla, se robaran la película.

—Necesito algo con oscuridad —se dijo Ryan a sí mismo—.

Algo que contraste con la imagen de Tom Hansen.

Empezó a buscar en su red de contactos.

Sabía que se estaba preparando una película sobre la creación de Facebook, y otra sobre un boxeador en Massachusetts.

Pero esos directores buscaban nombres establecidos o actores con un currículum más denso.

—Tengo que esperar a que 17 Otra Vez llegue a las salas —concluyó Ryan, frustrado—.

En cuanto el mundo vea lo que hizo con Matthew Perry, las puertas se caerán solas.

Pero Miguel no es de los que esperan sentados.

Ryan miró de nuevo el video de YouTube.

Las visualizaciones seguían subiendo.

Los blogs de música ya estaban empezando a preguntarse si el chico del video era el mismo que fue fotografiado en Malibú hace meses.

La estrategia de Miguel estaba funcionando: estaba creando una marca personal basada en el misterio y el talento multidisciplinario.

—Es brillante —admitió Ryan—.

Mientras yo me rompo la cabeza buscando guiones, él está construyendo su propia demanda.

Está obligando a que la gente lo busque a él, en lugar de que nosotros busquemos a la gente.

Ryan tomó su Blackberry y marcó el número de Miguel.

Sabía que su cliente probablemente estaba frente a su nuevo piano o revisando alguna gráfica financiera, pero necesitaba recordarle que, aunque estuviera en modo “descanso”, el mundo de Hollywood no se detenía.

—¿Miguel?

—dijo Ryan cuando escuchó la voz tranquila del otro lado—.

He visto los videos de YouTube.

Genial animación, por cierto.

Las discográficas ya están empezando a olfatear el rastro, pero les he dicho que no estamos interesados por ahora.

Ryan hizo una pausa, mirando los guiones de comedia romántica esparcidos en su mesa.

—He estado revisando los proyectos para la segunda mitad del año.

Para serte sincero, el mercado está saturado de basura adolescente.

Pero no te preocupes, no voy a dejar que aceptes cualquier cosa.

Estoy esperando una apertura para algo más grande, algo que encaje con esa lista de películas que mencionaste la última vez.

Escuchó la respuesta de Miguel y asintió.

Miguel no parecía preocupado por los guiones mediocres.

Su tono era de alguien que sabe algo que el resto del mundo ignora.

—Bien, descansa —terminó Ryan—.

Pero ten listo el traje.

El 1 de julio está a la vuelta de la esquina, y Julian Vane me llamó hoy.

Dice que la oficina va a estar “caliente” ese día.

No sé qué demonios están tramando ustedes dos con esos cortos bancarios, pero espero que estemos listos para el impacto.

Ryan colgó y se quedó mirando el horizonte de Los Ángeles.

Se sentía como el jinete de un purasangre que aún no ha mostrado toda su velocidad.

Sabía que en cuanto se abrieran las puertas de los cines y se cerraran las apuestas en Wall Street, su vida y la de Miguel cambiarían para siempre.

—Medio billón de dólares y dos películas en la recámara…

—susurró Ryan—.

Dios nos libre del día en que este chico decida que realmente quiere ir en serio.

Cerró la carpeta del guion de “Valentine’s Day” y la lanzó a la basura.

Miguel no iba a ser un figurante más.

Él iba a ser el dueño del espectáculo.

(Blog: The Sound & The Vision) Título: ¿Genio Digital o un Fantasma con un Piano?

El Misterio de “M” se vuelve Viral.

Escrito por: Leo Thorne “Hollywood es una ciudad que odia los secretos, pero internet parece amarlos.

Hace unos meses, un video de un chico en una playa de Malibú encendió las redes.

Todos intentaron ponerle un nombre, un rostro, una agencia de modelos…

pero el rastro se enfrió.

Hasta ayer.

Sin previo aviso, una cuenta de YouTube bajo la inicial ‘M’ ha publicado dos pistas de audio con una calidad que avergonzaría a muchos estudios de grabación de Sunset Blvd.

Las canciones, tituladas ‘Fading Horizons’ y ‘City of Echoes’, no vienen acompañadas de un videoclip tradicional, sino de una animación que está cautivando a los foros de arte digital.

No hay rostros, no hay pistas de quién es el intérprete.

Solo una silueta caminando hacia una ciudad infinita.

La pregunta que recorre MySpace y los foros de música es: ¿Es este el regreso del chico de la playa o alguien ha decidido imitar su estilo para hackear el algoritmo?” Sección de Comentarios: YouTube – Video: “Fading Horizons” [User: AudioPhile_King] “Escuchen bien ese piano al inicio.

No es un sintetizador barato ni un teclado MIDI de 200 dólares.

Eso es madera y martillos reales golpeando cuerdas de alta tensión.

El tono es demasiado rico…

apuesto mi colección de vinilos a que es un Steinway.

La producción es impecable, pero lo que me vuela la cabeza es que el artista se mantenga en el anonimato.

En la era de la fama instantánea, esconderse es el movimiento más audaz.” [User: LoFi_Girl_08] “La animación es tan relajante…

😭.

Me encanta cómo el personaje camina por el sendero y el cielo cambia de color a medida que avanza la canción.

Es simple, pero está muy bien dibujada.

Se nota que quien lo hizo entiende de perspectiva y ritmo visual.

No sé quién es ‘M’, pero ha capturado perfectamente la sensación de estar solo en una gran ciudad.

No necesito ver su cara, la música ya lo dice todo.” [User: Guitar_Strummer] “Comparado con aquel video de la playa que circuló hace meses, el ritmo aquí es mucho más maduro.

La guitarra en ‘Fading Horizons’ tiene una precisión que asusta.

Si es el mismo chico, se ha encerrado a practicar 24/7.

El piano y la guitarra se entrelazan sin pisarse.

Es una composición muy inteligente para alguien que supuestamente es un ‘misterio de internet’.” [User: MysterySolver_X] “He leído teorías de que podría ser algún actor joven que está por debutar, pero no hay pruebas.

Lo mejor de todo es que no hay rastro de él en ninguna red social.

Es como si ‘M’ solo existiera en este canal de YouTube.

Me gusta que no sepamos quién es.

Mantiene la música pura, sin el drama de las celebridades.” Foro de Discusión: Reddit (r/MusicDiscovery) Post: ¿Es “M” el artista definitivo del anonimato?

u/The_Analyst: “He pasado las pistas por un software de edición.

La voz de ‘M’ tiene un rango barítono ligero con una calidez muy natural.

Lo más impresionante es el tempo.

En ‘City of Echoes’, el piano lleva un pulso constante que casi parece un metrónomo humano.

Sobre la animación: aunque es sencilla, el estilo de dibujo es técnico.

Si te fijas en los edificios de la ciudad al final, las líneas de fuga son perfectas.

Quien dibujó eso tiene formación artística o una mente muy lógica.” u/SummerVibes: “No creo que debamos buscar un nombre.

El punto de ‘M’ parece ser ese: la música de un extraño para extraños.

Si resulta ser un actor o alguien famoso, perdería la gracia.

Por ahora, ‘City of Echoes’ es la canción más compartida en mi campus.

La curiosidad está por las nubes precisamente porque NO sabemos quién es.” u/RetroGraph: “La animación es un bucle de 7 segundos que se repite, pero está tan bien ejecutado que no te cansa.

El personaje caminando es una metáfora de lo que todos sentimos.

Es un dibujo honesto.

No necesita 3D ni efectos especiales.

‘M’ nos está dando una lección de marketing inverso: dales calidad y escóndete, y ellos mismos derribarán tu puerta para encontrarte.” Blog de Tendencias: Digital Pulse “Lo que está logrando ‘M’ con ‘Fading Horizons’ y ‘City of Echoes’ es avivar una llama que muchos creían apagada.

Tras el fenómeno viral de la playa, el público quedó con hambre de más.

Al lanzar estas versiones en alta fidelidad, con un ritmo mucho más pulido y un piano que suena a gloria, ‘M’ está confirmando que no fue un golpe de suerte.

La gente en los comentarios no deja de especular.

Algunos dicen que es un músico de sesión cansado de la industria, otros que es un prodigio europeo.

Lo cierto es que el dibujo del personaje caminando hacia la ciudad se ha convertido en una imagen icónica en menos de 48 horas.

La simplicidad de la animación permite que el oyente proyecte sus propios sentimientos en el video.

No sabemos quién es ‘M’.

No sabemos si alguna vez mostrará su rostro.

Pero lo que sí sabemos es que mañana es 1 de julio, y mientras el mundo financiero parece estar conteniendo el aliento por la crisis que se avecina, en el rincón más creativo de internet, todos están escuchando el piano de un fantasma.” Miguel cerró la pestaña del navegador.

Había pasado la última hora leyendo los comentarios y analizando el tráfico.

Su plan estaba funcionando a la perfección.

No había necesidad de asociar el nombre de “Miguel De Boeck” a la música todavía.

Quería que el público se enamorara del talento ciego.

Quería que, cuando finalmente se estrenaran sus películas, la gente tuviera ese momento de epifanía: “¡Él es el chico del piano!”.

La curiosidad era una moneda de cambio mucho más valiosa que la fama directa en este momento.

Miguel se levantó del sofá y caminó hacia su Steinway.

Tocó una nota suave en el piano, escuchando cómo el sonido se desvanecía en la gran sala.

La animación que había creado, ese personaje caminando sin descanso, era un reflejo de su propia vida desde que despertó en este cuerpo.

Siempre avanzando, siempre hacia la ciudad de las luces, siempre con un plan en la recámara.

—Mañana —susurró Miguel.

Miró el calendario digital en su teléfono.

1 de julio de 2008.

El tiempo de las canciones y los dibujos había servido para calmar sus nervios, pero la verdadera función estaba por comenzar.

El mercado de valores estaba a punto de abrirse, y los “horizontes que se desvanecen” de sus canciones se volverían una realidad literal para los directivos de los grandes bancos.

Miguel guardó su cuaderno de proyectos futuros en el cajón bajo llave.

Ya había anotado las películas que marcarían su ascenso al Rango 3.

Pero para financiar ese imperio, necesitaba que el colapso de mañana fuera total.

Apagó las luces de la mansión.

Solo el brillo de la luna sobre el Pacífico iluminaba la estancia.

El chico del piano, el animador anónimo, el actor prodigio…

mañana, todos esos rostros se consolidarían bajo un solo título: el hombre que venció al sistema.

🌐 +———————–+ Chloe Miller ajustó el brillo de su monitor en su habitación de Seattle.

Eran las dos de la mañana, pero el sueño era una batalla que ya había perdido contra la curiosidad.

En su pantalla, el bucle infinito del personaje caminando hacia la ciudad de luces se repetía una y otra vez.

Según el contador de su navegador, era la vigesimoprimera vez que escuchaba “City of Echoes”.

—¿Quién eres, Sr.

M?

—susurró, frotándose los ojos cansados.

Chloe no era una oyente casual.

Tenía diecinueve años y un sueño que muchos en 2008 consideraban una pérdida de tiempo: quería ser “creadora de contenido”.

En un mundo donde YouTube era todavía un repositorio de videos de gatos y blogs de baja calidad, ella veía una oportunidad para el análisis profundo, para conectar puntos que otros ignoraban.

Y el canal de “M” era el rompecabezas más fascinante que había encontrado.

Se puso sus auriculares de diadema, cerró los ojos y se concentró exclusivamente en la letra.

Ya no era solo la melodía del piano o el rasgueo perfecto de la guitarra; era el mensaje.

“A flower about to wilt said its last words to me………though you may no longer see me, i will watch over You from afar..” Chloe pausó el video.

Esa línea la golpeó con fuerza.

Tomó un cuaderno y empezó a desglosar sus pensamientos.

Para ella, la música no era solo una canción pop.

Era una declaración de intenciones.

El Análisis: El Video de “The Mystery Analyst” Chloe sabía que este era su momento.

Si quería ser alguien en la plataforma, debía ser la primera en dar una explicación lógica al fenómeno.

Encendió su pequeña cámara digital, la colocó sobre una pila de libros y encendió el foco de su escritorio.

—Hola a todos.

Soy Chloe, y hoy tenemos que hablar de ‘M’ —comenzó, tratando de que su voz no temblara—.

He escuchado ‘Fading Horizons’ y ‘City of Echoes’ más de veinte veces hoy.

Y creo que he descifrado por qué la animación es un chico caminando hacia una ciudad.

Durante la siguiente hora, Chloe grabó su análisis.

Explicó que la animación no era solo un bucle perezoso, sino una representación del viaje del héroe moderno.

—Miren el dibujo —decía Chloe, señalando la pantalla en la edición posterior—.

El sendero es natural, orgánico, representa de dónde venimos: lo simple, las raíces.

Pero la ciudad…

la ciudad es geométrica, fría, llena de luces.

Es el éxito.

El Sr.

M nos está diciendo que está en transición.

No es alguien que ya llegó, es alguien que está en camino.

Para Chloe, la letra hablaba de una reencarnación metafórica.

De alguien que dejó atrás una vida vieja para reclamar un trono en una metrópolis que todavía no lo conocía.

—Mi teoría es esta —continuó ante la cámara—.

El Sr.

M es un artista joven, probablemente de mi edad o poco más, que está a punto de debutar.

Quizás en la música, o quizás es un creador de contenido como yo que quiere usar el anonimato para que juzguemos su arte y no su rostro.

Es una jugada maestra de humildad y confianza.

Después de subir su video —que tituló “¿Quién es M?

El análisis que necesitas”—, Chloe sintió que no era suficiente.

El vacío de información sobre el artista estaba creando una ansiedad colectiva en los comentarios.

Alguien tenía que organizar el caos.

Con unos pocos clics, creó una página en una plataforma de comunidades llamada “The M-Archive: Official Fan Club”.

—”Sr.

M”, suena respetuoso y misterioso a la vez —pensó mientras diseñaba el banner usando capturas de pantalla de la animación.

En la descripción escribió: “Para los que caminan por el sendero hacia su propia ciudad.

Aquí recopilaremos cada pista, cada nota y cada dibujo del Sr.

M.

No descansaremos hasta que el mundo reconozca su talento.” Chloe no esperaba mucho, pero la sed de respuestas era real.

En menos de dos horas, la página recibió sus primeros cien suscriptores.

El video de análisis de Chloe empezó a compartirse en blogs de música alternativa.

Ella había pasado de ser una espectadora a ser la portavoz oficial de un fantasma.

Cerca del amanecer, una notificación de mensaje privado apareció en su nueva página.

Un usuario llamado “GoldInvestor88” acababa de unirse y le había enviado un mensaje directo.

GoldInvestor88: “Buen video de análisis, Chloe.

Tienes buen ojo para los detalles.

La parte donde hablas de que el Sr.

M está en transición…

creo que has dado en el clavo más de lo que imaginas.” Chloe sonrió, sintiendo un pequeño subidón de adrenalina.

Era su primer “miembro activo”.

Chloe (Admin): “¡Gracias!

Me alegra que alguien coincida.

Llevo horas analizando la letra.

¿Tú también crees que es un debutante?

Siento que tiene demasiada producción para ser un simple aficionado.” GoldInvestor88: “Digamos que el Sr.

M no hace nada por accidente.

No creo que sea solo un músico.

Hay algo en la estructura de esas canciones que sugiere que tiene un plan mucho más grande.

Casi como si estuviera financiando su propio ascenso.” Chloe (Admin): “Eso suena muy épico.

¿Cómo si fuera un Batman de la música?

Jaja.

Por cierto, ¿qué te parece el piano en ‘City of Echoes’?

A mí me suena a que es alguien que aprendió de forma clásica pero que tiene una sensibilidad moderna.” GoldInvestor88: “Exacto.

Es alguien que aprecia la técnica pero no quiere ser un robot.

Escucha el puente de nuevo; hay un momento en que el piano duda un milisegundo antes de entrar con fuerza.

Eso es humanidad pura.” Chloe (Admin): “¿Mañana?

¿Por qué mañana?

¿Sabes algo que yo no?

¡No me dejes así!” GoldInvestor88: “Solo un presentimiento.

Los mercados financieros y el arte a veces se mueven por las mismas mareas de cambio.

Disfruta de la calma, Chloe.

Has creado algo bueno aquí.

El Sr.

M necesita gente que entienda el mensaje, no solo que vea la cara.” Chloe se quedó mirando la pantalla mientras el usuario se desconectaba.

¿Quién era ese tipo?

Parecía saber mucho sobre finanzas y música.

Sin embargo, su mención al 1 de julio la dejó inquieta.

Miró el reloj.

Faltaban pocas horas para que el calendario cambiara.

Chloe se recostó en su silla, exhausta pero satisfecha.

Tenía una comunidad, tenía un propósito y tenía a un artista misterioso que parecía estar hablándole directamente a través de sus auriculares.

—Mañana veremos qué pasa, Sr.

M —susurró Chloe antes de apagar la luz.

Lo que ella no sabía era que el “GoldInvestor88” con el que acababa de hablar no era otro que Julian Vane, quien, por órdenes indirectas (o simple curiosidad), estaba monitoreando el impacto de la cuenta de YouTube de su cliente más importante.

El 1 de julio estaba a punto de comenzar.

En Seattle, una chica soñaba con creadores de contenido.

En Nueva York, los banqueros sudarían sangre.

Y en Malibú, Miguel De Boeck se calzaba los zapatos para ir a reclamar su imperio, sabiendo que ya tenía a su primera “ejército” de fans lista para cuando decidiera mostrar su rostro al mundo.

📝 +——————————-+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.

Intentaré subir dos capitulos por semana (Lunes si no pasa nada), si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión, hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.

Like si te gusta y like si no 😂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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