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Nuevo inicio - Capítulo 9

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9: Capítulo 8 9: Capítulo 8 📞 Capítulo 8: Distracción y grandes noticias Miguel salió del gimnasio en Malibú.

Se había bañado y cambiado allí mismo.

Cruzó la calle hacia la parada de taxis bajo un sol de costa menos intenso de lo habitual.

El aire era fresco, y el océano se veía tranquilo.

Se acercó a un taxi amarillo estacionado.

El conductor, un hombre de unos 40 años, lo miró por el espejo retrovisor.

—¿A dónde vamos?

—preguntó el taxista.

Miguel se acomodó la mochila por sus pies.

—¿Conoce algún cine por aquí cerca?— pregunto mientras pensaba “así conozco los alrededores de mi departamento.” —Claro, el Malibu Theater está cerca, a unas diez cuadras.

No está mal para pasar el rato, ¿quieres que te lleve?

Miguel asintió.

No tenía ganas de ir a un bar ni a un restaurante; solo quería algo que lo distrajera por un par de horas.

—Usted no parece de aquí —comentó el taxista—.

¿Está de vacaciones o algo parecido?

Habla muy bien el inglés, pero no parece estadounidense.

—Aunque no estoy de vacaciones, tampoco soy de aquí —respondió Miguel—.

Vine como todo el mundo, por el sueño americano.

Vine a buscar una vida mejor y en estos momentos estoy intentando entrar en Hollywood.

—Ah, qué interesante.

Yo trabajé como extra en unas películas hace más de 15 años.

Nada grande, pero sí alguna que otra vez me vi en pantalla —dijo el taxista, tomando una curva—.

¿Y tú en qué parte del cine trabajas, actor o agente?

Miguel solo sonrió, entendiendo la curiosidad.

—Solo como actor.

Nada de películas grandes, por ahora, solo intentando entrar en el mundo del espectáculo.

Para cambiar el tema, añadió: —¿Tú qué opinas de las películas de ciencia ficción?

Hay tantas hoy en día.

—A mí me parecen un negocio, más que cine —respondió el taxista con tono serio—.

No sé, ya no hacen películas como las de antes, ¿sabes?

Aquellas historias más profundas, con personajes reales…

solo hay muy pocas.

Miguel sonrió para sí mismo.

De aquí al futuro, pensó, habrá menos de esas.

Más películas serán más efectos visuales, para ganar dinero, y nada de arte.

En pocos minutos, llegaron al cine, un pequeño edificio de ladrillo con un aire de nostalgia.

—Gracias —le dijo al conductor, dándole un billete de diez dólares.

—Que disfrutes la película —respondió el taxista con una sonrisa.

Miguel compró una entrada para “Soy Leyenda” para quemar tiempo.

Se sentó en la oscuridad y, aunque la película no era de su tipo, la trama de fondo logró mantener su atención.

La película dirigida por Francis Lawrence, está basada en la novela homónima de Richard Matheson.

La película sigue a Robert Neville (interpretado por Will Smith), un científico que parece ser el último ser humano sobreviviente en una Nueva York desierta, luego de que un virus, originalmente diseñado para curar el cáncer, haya devastado a la humanidad.

El virus transforma a los humanos infectados en criaturas nocturnas violentas, conocidas como “oscuritos”.

Neville, que sigue buscando una cura, lucha contra la desesperación mientras intenta mantenerse vivo y proteger a su perro Sam.

A lo largo de la película, la soledad y el peso de la culpa de Neville por no haber podido salvar a su familia lo atormentan, mientras descubre una posible esperanza para la humanidad.

La película mezcla acción, suspenso y drama, mientras plantea preguntas sobre la ciencia, la ética y la naturaleza humana.

Mientras miraba Soy Leyenda como actor, está vez te empiezas a dar cuenta de lo que realmente está sucediendo, bajo la superficie de la historia.

Robert Neville, un científico que sobrevive en una Nueva York desolada, parece estar luchando solo contra la mutación viral que ha devastado a la humanidad.

Pero en cada escena, te das cuenta de que lo que realmente está en juego es su propia humanidad.

Las criaturas infectadas, los “oscuritos”, no son solo enemigos; son el reflejo de lo que él podría llegar a ser si pierde su propósito, su fe en la posibilidad de una cura, y en sí mismo.

La película, que inicialmente te cautivó por su acción y suspenso, ahora se revela como una reflexión sobre la soledad, la culpa, y la ética de la ciencia.

Y, a medida que Neville avanza en su investigación, te preguntas si realmente está buscando salvar a la humanidad…

o si está buscando redención por un error que no puede olvidar.

Al salir del cine y mientras caminaba de regreso, pensando de otra forma la película, su teléfono vibró con una llamada de Ryan Mitchell.

—¡Ryan!

—contestó Miguel.

La voz de su agente junior era eufórica.

—¡Miguel, lo logramos!

¡Nos aceptaron las condiciones!

Vienes a firmar en dos días.

Tienes que firmar dos contratos como protagonista y la venta del guion por $350,000.

—¿Dos películas?

¿Protagonista?

—preguntó Miguel, deteniéndose en la acera.

—Sí, dos.

Fox Searchlight te quiere para el papel principal de (500) Days of Summer con un 16% más del salario mínimo SAG, y te aseguramos el rol principal de 17 Otra Vez cuando lo produzcan con el mismo salario.

¡Y lo mejor es la Visa!

Ryan dijo Visa O-1.

Eso es fundamental.

La Visa H-1B (la que pedimos inicialmente) es una visa de trabajo para profesionales especializados; te ata a un empleador y tiene un sorteo anual que es una lotería.

En cambio, la Visa O-1 es la Visa para Individuos con Habilidad Extraordinaria en las Artes.

No requiere sorteo, y aunque Fox la patrocina, me da una flexibilidad increíblemente mayor para trabajar con otros estudios o proyectos.

Es el paso ideal antes de solicitar la Green Card (Residencia Permanente) por Habilidad Extraordinaria (EB-1).

Fox no solo me dio un trabajo, me dio una clasificación migratoria de élite.

Esto me valida como talento único en el país.

El 16% extra de sueldo en mi debut es solo la cereza del pastel.

¡Y el guion!

El acuerdo de Fox de darme el rol principal en 17 Otra Vez a cambio de $150,000 menos en la venta del guion…

es un trato de genio.

Yo quiero el estatus y el papel, no los $150,000 extra.

—Entiendo perfectamente la estrategia, Ryan —dijo Miguel, ahora con voz tranquila y firme, la voz de un ejecutivo—.

Y es brillante.

La Visa O-1 lo cambia todo.

—¡Exacto!

¡Soy un genio!

—exclamó Ryan, sin notar que Miguel ya sabía el valor de la visa—.

Y sí, fuimos a Time Warner, me dijeron que no al estatus, y cuando salía, me llamaron los de Fox.

¡Aceptaron todas las condiciones!

Ryan continuó con euforia.

—Miguel, nuestro destino será ser famosos.

Solo tenemos que esperar dos días para firmar.

Era miércoles, 20 de noviembre de 2007, el día de la firma.

Miguel se levantó, completó su rigurosa rutina de ejercicios y se dio cuenta de que su porcentaje de habilidad se había estancado en 51%.

| Nombre: | Miguel / Jr.

| |—|—| | Plantilla Activa: | River Phoenix | | Porcentaje de Habilidad: | 51% | Aunque el sistema había predicho que necesitaría alrededor de seis meses de entrenamiento constante para alcanzar la maestría completa, Miguel sentía que la estasis del 51% no se resolvería solo con más repeticiones.

La clave, creía, estaba en la experiencia actoral.

Necesitaba actuar para entender el verdadero significado de los principios del CFA que su sistema le transmitía.

Se vistió con calma.

Al verse en el espejo, notó que desde su llegada a Los Ángeles no había revisado la parte de misiones del sistema.

Reviso y se dió cuenta que tenía dos misiones activas.

Una decía protagoniza una película que tenga un 80% de valoración positiva del público.

Dónde la recompensa era medio punto de mejora la verdad vulnerable.

Miguel sabía que en estos momentos su verdad vulnerable era asombrosa ahora podría mejoralo, aunque solo sea medio punto.

Reviso la siguiente misión, donde decía protagonizar 3 películas con una valoración de 85%, y la recompensa era el título intérprete consolidado.

Miguel se puso a pensar que le daría el título.

Miguel salió a la calle y tomó un taxi.

Al subir, le dio la dirección al conductor: 10201 West Pico Boulevard, las oficinas de Fox Searchlight.

El taxista lo vio a través del retrovisor y anunció el precio con un tono monocorde: —El estimado es de $70.

Es un viaje de unos 50 minutos.

Por primera vez, Miguel sintió el pinchazo de la vida cara de Los Ángeles.

$70 por 50 minutos…

No le quiso prestar mucha atención al costo, pues sabía que con la Visa O-1 asegurada, el dinero ya no sería un problema.

Su mente divagó en su primer gran capricho.

Lo primero será un auto.

No puedo depender de estos taxis, ya vio que si tengo trabajo todos los días serían $70 para ir a los estudios.

Se puso a pensar en los deportivos que le gustaban en esa época: el poder crudo de un Chevrolet Corvette Z06, la precisión futurista del Audi R8 (que estaba por salir), el equilibrio perfecto de un Porsche 911 Turbo, o la elegancia británica de un Aston Martin V8.

Analizó mentalmente las características y decidió que un coche deportivo y discreto sería la opción ideal para Hollywood.

El taxi pisó el acelerador, y Miguel llegó en solo 40 minutos.

El conductor había sido rápido.

Salió del coche y le entregó $80, pagando el viaje y una generosa propina.

Mientras se acercaba al edificio, no pudo evitar divagar sobre la velocidad de su éxito.

En su vida anterior, la película 500 Days of Summer se había confirmado con su reparto principal recién a finales de enero.

Ahora, solo en noviembre, él estaba a punto de firmar los contratos.

El sistema le había dado la plantilla de un joven actor promesa, y él había aprovechado la ventaja solo utilizando su memoria mejorada.

Miguel entró al edificio.

Se asombró inmediatamente.

No era un edificio corporativo simple con personas apuradas.

Las paredes estaban adornadas con las portadas de todas las películas que Fox Searchlight había producido, tanto las antiguas como las más recientes.

Era una galería de cine de prestigio, un templo.

La recepcionista era una joven con expresión de aburrimiento y el celular en mano.

Apenas lo vio, preguntó con desgana: —¿Cita?

Miguel no perdió la calma.

Recordó los modales que le enseñaron sus padres: tratar a una dama con respeto, independientemente de su puesto.

—Sí —respondió Miguel con una sonrisa—.

Tengo una reunión con el señor Bohn y mi agente, Ryan Mitchell, soy Miguel de Boeck.

La joven lo observó con total indiferencia y estaba a punto de responder con alguna corrección seca.

Pero entonces, reviso la lista con el reojo, como si un rayo la hubiera golpeado, sus ojos se abrieron levemente al leer el nombre.

Se enderezó en su silla, dejando el celular a un lado, y su actitud cambió por completo.

Reconoció la importancia del nombre o la gravedad de la cita.

—Claro, señor De Boeck.

Tome el elevador principal, la oficina del Director Ejecutivo está en el piso más alto.

Se le notificará al señor Rice y al señor Mitchell su llegada.

Miguel asintió y siguió caminando hacia los ascensores.

La calma había sido la llave.

Estaba a punto de firmar su destino.

La Perspectiva de Peter Rice.

Stephen Bohn observó a través del vidrio de su oficina mientras el joven Miguel De Boeck se acercaba.

Tenía una barba de unos días, una melena oscura y una calma inusual para un jovencito a punto de firmar un contrato que cambiara su vida.

—Míralo, Karen —murmuró Rice a su Directora de Casting, Karen Wood, que estaba sentada a su lado con un guion—.

Ese es el chico.

Marc Webb está obsesionado con él.

Dice que tiene talento “habla con los ojos”.

Karen, una mujer de expresión dura y ojos agudos, escudriñó a Miguel.

—Tiene buena presencia, pero lo de la barba…

Y esa paz no es normal.

La gente que sabe lo que quiere suele ser más nerviosa.

—Es por eso que es especial —dijo Rice, mientras Ryan Mitchell entraba, guiando a Miguel.

El aire en la oficina era formal, con la mesa de caoba dominada por carpetas legales.

La Firma de la Visa O-1 —Joven De Boeck —dijo Rice con un tono de bienvenida, estrechándole la mano—.

Bienvenido a Fox Searchlight.

Espero que este sea el primero de muchos acuerdos.

—Gracias, señor Rice —respondió Miguel, sentándose al lado de Ryan.

Ryan, radiante, deslizó una carpeta gruesa.

—Empecemos por lo crucial, Miguel.

Aquí está la documentación para la Visa O-1 de Habilidad Extraordinaria.

Fox Searchlight ya ha iniciado los trámites legales.

Una vez que firmes, esto te permite trabajar legalmente en los EE.

UU.

y nos da la base para tu futura Green Card.

Miguel revisó la primera página.

El título de la Visa O-1 era el reconocimiento de su talento.

Se detuvo un momento, saboreando la victoria sobre la burocracia, y estampó su firma en los documentos.

—Excelente —dijo Rice.

—Ahora, el guion de 17 Otra Vez —continuó Ryan—.

Firma para aceptar los $350,000 por los derechos de compra y la cláusula que te garantiza el papel principal cuando la producción avance.

Miguel se puso a leer y se dio cuenta que estaba todo lo que le había Ryan, así que firmó.

Rice deslizó el último contrato: el de actor principal para (500) Days of Summer.

—Miguel, antes de firmar este.

Mi compañera quiere ver tu actuación —dijo Rice.

—No tengo problemas con las condiciones salariales del 16% sobre el mínimo del SAG —respondió Miguel.

—No es el dinero.

Es la magia —intervino Karen Wood, la Directora de Casting, por primera vez, su voz era profunda y evaluadora—.

Marc nos dijo que tienes algo.

Queremos verlo una vez más, formalmente.

Me presento soy la directora de casting de Fox searchlight Karen Wood.

Karen antes de deslizar una copia del guion, lo abrió en una página marcada.

—Elige esta escena.

Es donde Tom Hansen, después de un quiebre, se niega a creer que la relación haya terminado.

Tiene que ser doloroso, pero con una capa de desesperada racionalidad.

Es la escena del salto de fe, pero al revés: la negación total de la caída.

Miguel tomó el guion.

Leía la escena y su mente se concentraba.

No necesitó mucho tiempo ya que ya había visto la película original.

Sabía la escena gracias a su memoria mejorada.

Cerró los ojos por un instante y activó sus habilidades.

Abrió los ojos.

La luz en la habitación no cambió, pero la atmósfera se tensó.

La habilidad se hizo palpable.

Miguel levantó del asiento y camino donde había más espacio a un lado de la mesa, puso la mirada hacia un punto en la pared pero que la directora de casting pueda verle los ojos, como si mirara a Summer.

Su rostro estaba tranquilo, demasiado tranquilo.

Sus ojos, gracias a la habilidad Verdad Vulnerable, reflejaban una negación tan profunda que el que la viera le dolía.

—No, no lo entiendo —dijo Miguel, su voz era baja, monótona, casi inaudible, pero que se escuchaba en toda la sala —.

Simplemente no tiene sentido.

Lo nuestro no se acaba.

Miguel se inclinó ligeramente hacia adelante, su mano se extendió hacia el aire vacío.

Intentó usar la lógica para negar la emoción.

—Ayer estábamos bien.

Hicimos la cena.

Compramos discos.

Hay que revisar el historial, Summer.

Hay que revisar los archivos.

Las relaciones no mueren en un día.

Alguien cometió un error.

¿Fui yo?

Bien, lo arreglo.

Pero no me digas que no existe.

No me digas que jamás existió.

La habilidad Presencia Silenciosa se concentró en sus manos, que se cerraron lentamente en puños apretados contra sus muslos.

Su cuerpo se puso rígido, resistiendo el quiebre emocional.

Una sola lágrima, nacida de la lógica rota, rodó por su mejilla.

—Dime qué parte del acuerdo se rompió —susurró, con la voz a punto de quebrarse, pero deteniéndola abruptamente—.

Dime el párrafo y lo reescribo.

Pero no me digas que todo este tiempo…

fuiste solo tú.

Miguel termino la escena que eligieron, respiró ondo y se relajó.

La tensión en la sala se disipó.

Karen Wood se recostó en su silla.

Sus ojos, generalmente críticos, estaban muy abiertos.

No habló.

Rice sonrió, una sonrisa de victoria justificada.

—Increíble.

La contención es la clave de ese personaje.

Lo tienes.

Karen Wood finalmente asintió, su voz llena de convicción.

—Tiene razón, señor Bohn.

La forma en que detuvo el dolor, la negación racional…

Es el Tom Hansen que hemos estado buscando.

No parece estar actuando; parece que está reviviendo algo.

Marc Webb y usted tienen muy buen ojo para este talento.

Miguel se sentó, tomó el bolígrafo.

Alzó la mirada para esperar la confirmación.

Entonces vio que asistieron, en su mano estaba el último contrato, el que lo convertía en Tom Hansen, y lo firmó.

Después de firmar el contrato de (500) Days of Summer, Stephen Bohn se centró en el último acuerdo de la mesa: el papel principal en 17 Otra Vez.

—Miguel, ya eres oficialmente nuestro Tom Hansen —dijo Ricr, recogiendo el bolígrafo—.

Solo una cosa más antes de que firmes tu compromiso como protagonista de 17 Otra Vez.

Hay algunas cosas que queremos decirte, si todo va bien primero rodaremos 500 days of Summer en Enero.

Y luego tipo julio o agosto el de 17 otra vez, pero queremos ajustar una parte de tu guion, pero solo a nivel conceptual.

Miguel asintió, esperando.

Él sabía que los cambios eran inevitables y necesarios para la versión cinematográfica.

—El guion es genial, pero la trama se centra mucho en las ligas deportivas juveniles, ¿verdad?

Y el protagonista juega fútbol soccer.

—Es correcto, señor Rice.

—Hemos notado que, aunque tienes un físico impresionante, el fútbol americano o el soccer no siempre son tan atractivos para el público juvenil estadounidense como sí lo es el basketball.

Además, si te vemos entrenar basketball para 500 Days of Summer, sería un excelente precedente.

Queremos cambiar la disciplina principal a basketball.

Miguel sonrió.

Esto era exactamente lo que Burr Steers había sugerido y dónde Miguel sabía que así era en el original.

—Eso se puede cambiar sin problemas, señor Rice —respondió Miguel—.

El deporte es solo un vehículo para la historia del personaje.

—Perfecto.

Dejaremos los demás detalles creativos para el director que elijamos más adelante.

En ese momento, Ryan Mitchell intervino, emocionado.

—Sobre eso, señor Rice, me gustaría informarles que ya tenemos un director que se interesó profundamente en el guion de Miguel: Burr Steers.

Él ya se puso en contacto conmigo y vio la capacidad actoral de Miguel en una performance privada.

Rice levantó una ceja, impresionado.

—Interesante.

Bueno, eso simplifica las cosas.

Tomaremos nota de eso.

—Excelente.

Ya tienes luz verde legal y creativa, Miguel —dijo Rice—.

Ahora, los detalles financieros.

Recibirás el 50% de tu salario de actor por 500 Days of Summer cuando comiencen las producciones, se le avisará a tu agente la fecha.

En cuanto a los $350,000 de la compra del guion, te garantizo que la transferencia bancaria llegará a tu cuenta a más tardar entres las 48 horas desde este momento.

—Gracias, señor Rice —respondió Miguel.

📝 +——————————-+ Ojalá le guste está historia la verdad es que no sabía que escribir, y como en los anteriores no parecía que les gusta o no había comentarios los dejé y me puse a pensar que sería bueno escribir.

Intentaré subir un capitulo por semana, si les gusta comenten y si no también, igual no soy escritor y siempre quise escribir una historia de regresión y hacer todo lo que no me atrevi en mi vida por miedo al fracaso.

Like si te gusta y like si no 😂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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