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Nunca Fue un Juego - Capítulo 5

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  3. Capítulo 5 - 5 Capítulo 5 Caminos Compartidos
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5: Capítulo 5: Caminos Compartidos 5: Capítulo 5: Caminos Compartidos El grupo avanzaba en fila india por un sendero estrecho que serpenteaba entre los árboles del Bosque Crepuscular.

El sol ya estaba alto, filtrándose entre las copas y creando manchas de luz dorada en el suelo.

Henry iba al frente, con su hacha apoyada en el hombro.

Ava caminaba detrás de él, seguida por Owen y, cerrando la marcha, Jacob, que no dejaba de mirar nerviosamente hacia los lados.

El aire era fresco y olía a tierra húmeda y resina.

De vez en cuando se escuchaba el canto de algún pájaro desconocido, recordándoles que este mundo ya no seguía las reglas del juego que conocían.

Isuki Riku habló dentro de la cabeza de Owen con tono práctico: —El camino hacia el sur debería ser relativamente seguro durante el día.

Mantén Basic Glance activo de vez en cuando para detectar amenazas.

Y observa a tus compañeros.

Saber cómo son realmente puede salvarte la vida más adelante.

Owen asintió ligeramente y activó su habilidad mientras caminaba, mirando discretamente a cada miembro del grupo.

Nombre: Henry Nivel aproximado: 4 Característica: Fuerza física alta – Protector del grupo – Oculta preocupación Nombre: Ava Nivel aproximado: 4 Característica: Afinidad mágica baja – Observadora – Guarda secretos Nombre: Jacob Nivel aproximado: 3 Característica: Agilidad moderada – Miedo constante – Busca seguridad Henry rompió el silencio después de varios minutos de caminar en tensión.

—Supongo que todos veníamos de vidas normales antes de esto.

Yo era mecánico en una taller en Nueva York.

Arreglaba autos viejos.

Nunca pensé que terminaría usando un hacha para sobrevivir.

Ava soltó una risa suave.

—Yo estudiaba enfermería en Londres.

Mi mayor preocupación era aprobar los exámenes finales.

Ahora… lanzo fuego con las manos y rezo para no quemarme a mí misma.

Jacob, que iba atrás, habló con voz temblorosa: —Yo… yo era programador junior en Seattle.

Pasaba todo el día frente a una pantalla.

Cuando entró el anuncio de la entidad esa, estaba en mi apartamento comiendo ramen.

Pensé que era una actualización del juego.

Ahora ni siquiera sé si mi gato está bien en casa.

Owen caminó en silencio unos segundos antes de hablar.

—Yo vivía en Tokio.

Llegué a Japón con una beca cuando tenía diecisiete años.

Estudiaba literatura comparada.

Mi vida era… tranquila.

Universidad, apartamento pequeño, noches jugando Eternal Frontier para desconectar.

No tenía mucho más.

Henry lo miró por encima del hombro.

—¿De dónde eres originalmente?

Tu acento no suena japonés.

—Nací en Estados Unidos.

Mis padres murieron cuando era niño.

Crecí en un orfanato.

La beca fue mi salida.

Japón me dio un nuevo comienzo… hasta ahora.

El grupo se quedó callado un momento.

Ava fue la primera en hablar de nuevo.

—Es raro, ¿no?

Todos teníamos vidas diferentes, en países diferentes, y de repente estamos aquí juntos, caminando por un bosque que se supone que era solo píxeles.

¿Alguien más siente que esto es una pesadilla de la que no podemos despertar?

Jacob asintió con fuerza.

—Cada vez que cierro los ojos veo esa figura con alas blancas.

“Los observaré a cada uno de ustedes”.

Me da escalofríos.

¿Qué clase de ser hace algo así?

¿Solo por diversión?

Henry apretó el mango de su hacha.

—Sea lo que sea, no voy a dejar que nos mate fácilmente.

Si tengo que romperle la cara a cien monstruos para sobrevivir, lo haré.

Tengo una hermana menor en casa.

Si muero aquí… ella se queda sola.

No puedo permitirlo.

Ava miró al suelo mientras caminaba.

—Yo tenía una madre enferma.

Estaba ahorrando para sus tratamientos.

Si no regreso… no sé qué pasará con ella.

Por eso intento no pensar demasiado.

Solo… sigo adelante.

Owen sintió un nudo en el pecho.

Sus propios recuerdos del orfanato volvieron por un segundo: las noches en que se preguntaba por qué sus padres ya no estaban, las miradas de lástima de los trabajadores.

Sacudió la cabeza.

—Todos tenemos razones para seguir vivos —dijo en voz baja—.

Yo… solo quiero entender qué está pasando realmente.

Por qué nos trajeron aquí.

Y encontrar una forma de volver, si es posible.

Isuki Riku intervino en su mente con tono serio, aunque con un leve toque burlón: —Bonito discurso el tuyo.

Pero no te pongas sentimental tan rápido.

La gente revela sus verdaderas intenciones cuando las cosas se ponen difíciles.

Observa bien.

No todos serán tan abiertos siempre.

El camino se abrió un poco más y el grupo pudo caminar de dos en dos.

Ava se puso al lado de Owen.

—Tu habilidad es interesante, Owen.

Basic Glance.

Al principio pensé que era inútil, pero la forma en que nos avisaste de los lobos anoche… fue útil.

¿Crees que puede evolucionar?

Owen miró hacia adelante.

—Isuki Riku dice que sí, si la uso mucho y mejoro mi percepción.

Por ahora solo veo lo básico, pero cada vez revela un poco más.

Jacob, que escuchaba desde atrás, preguntó con curiosidad: —¿Y qué es Isuki Riku exactamente?

¿Una voz?

¿Una IA?

—Es el Sistema —respondió Owen—.

Habla directamente en mi cabeza.

Me da información, consejos… y a veces comentarios sarcásticos.

Isuki Riku soltó un leve resoplido burlón dentro de su mente.

—Solo “a veces”.

Qué generoso eres describiéndome.

Henry soltó una risa grave.

—Al menos tienes un Sistema que te habla.

Yo solo tengo esta hacha que apenas sé usar.

Si tu voz te dice cómo matar monstruos sin que te coman, considérate afortunado.

El grupo continuó caminando.

Poco a poco, las conversaciones se volvieron más fluidas.

Jacob contó anécdotas graciosas de su trabajo como programador, imitando a su jefe gruñón.

Ava compartió cómo había aprendido a cocinar para su madre cuando era adolescente.

Henry habló de su pasión por arreglar motos antiguas y cómo soñaba con abrir su propio taller algún día.

Owen escuchaba más de lo que hablaba.

Usaba Basic Glance de vez en cuando para observar detalles pequeños: la forma en que Henry apretaba los puños cuando mencionaba a su hermana, la mirada distante de Ava cuando hablaba de su madre, el temblor leve en las manos de Jacob.

—Estás aprendiendo —comentó Isuki Riku con tono serio—.

Observar no es solo ver stats.

Es entender a las personas.

Ese Henry es leal, pero su impulsividad puede ser peligrosa.

Ava es inteligente, pero guarda algo.

Jacob… está aterrado.

Podría romperse si la presión aumenta demasiado.

Después de casi dos horas de caminata, el bosque empezó a clarear.

A lo lejos se veía una estructura derruida: lo que parecía ser las ruinas de una antigua torre de vigilancia o un puesto avanzado.

Henry levantó la mano para detener al grupo.

—Miren eso.

Podría ser un buen lugar para descansar y explorar.

Tal vez encontremos algo útil.

Ava entrecerró los ojos.

—Parece abandonado.

Pero podría haber trampas o monstruos dentro.

Owen activó Basic Glance hacia la estructura lejana, pero la distancia era demasiado grande y solo obtuvo información vaga.

—Nivel bajo de amenaza visible —dijo—.

Pero no puedo ver el interior.

Isuki Riku habló con tono práctico: —Acércate con cuidado.

Sugiero que envíes a Henry primero, ya que es el más fuerte.

Tú quédate atrás y observa.

Si ves algo extraño, avisa inmediatamente.

Henry asintió cuando Owen le transmitió la idea.

—Bien.

Yo iré adelante.

Ava, prepárate con tu fuego.

Jacob y Owen, quédense atentos.

Mientras se acercaban a las ruinas, el grupo continuó hablando en voz baja.

Jacob confesó que extrañaba su rutina diaria, por simple que fuera.

Ava admitió que tenía miedo de no volver a ver a su madre.

Henry prometió en voz alta que protegería al grupo “hasta que encontraran una salida”.

Owen sintió que, por primera vez desde que todo comenzó, no estaba completamente solo.

Eran extraños unidos por el miedo y la necesidad de sobrevivir.

Pero en el fondo sabía que Isuki Riku tenía razón: las verdaderas intenciones de cada uno aún no se habían revelado del todo.

Isuki Riku habló una última vez antes de llegar a las ruinas, con un tono ligeramente burlón pero serio: —Sigue observando, Owen.

Las palabras son fáciles.

Las acciones bajo presión… esas son las que importan.

Y yo estaré aquí para recordártelo cuando lo olvides.

Owen apretó la empuñadura de su daga y miró hacia las ruinas que se acercaban.

El sol brillaba sobre ellos.

El grupo caminaba unido.

Pero el verdadero mundo apenas empezaba a mostrar sus dientes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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