Nunca Juzgues - Capítulo 323
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Capítulo 323: Capítulo 323
—¿Qué querías decirme? —preguntó Cedric. No era extraño que Katerina fuera tan reservada; en su profesión y en la de su familia era de lo más normal y a la joven abogada le salía con naturalidad.
—El asunto entre Jen y Selina puede que no sea tan simple como parece —dijo Katerina con nerviosismo.
—¿Las hiciste investigar? —preguntó Cedric, sorprendido—. ¿Por qué no le dices a tu hermano lo que descubriste?
—Porque Alexi está perdidamente enamorado de Jen, y no es algo que haya obtenido de un informe, es algo que sé de primera mano —le dijo Katerina a Cedric.
—¿Conoces a Jen y a Selina? —Cedric se sorprendió con lo que Katerina acababa de decir. Tenía la impresión de que Alexi solo había conocido a la Enfermera Jen en el hospital de Miguel.
—No, a Jen no, pero tanto Alexi como yo conocemos a Selina —reveló Katerina—. De hecho, nuestros padres conocen a sus padres.
La revelación de Katerina conmocionó a Cedric e hizo que de repente se preguntara cómo afectaba todo aquello a la relación entre Alexi y Jen.
Al ver que Cedric estaba procesando la nueva información que acababa de soltarle, Katerina continuó contando lo que sabía.
—Selina viene de una buena familia. La conocimos a ella y al resto de la familia Ramirez hace ocho años —explicó Katerina—. Su padre y el nuestro eran amigos de la universidad y, cuando la conocimos, mamá y papá intentaban presentársela a Alexi con la esperanza de que se interesara por ella para algo más que una simple aventura.
—¿Qué pasó? —preguntó Cedric.
—Bueno, al principio mamá y papá querían concertar un matrimonio entre ellos, pero mientras estábamos en su casa, me di cuenta de que ella merecía algo mejor que mi hermano. Ya sabes cómo era él en aquella época, era un mal partido. Así que le dije a Selina que no era un buen hombre y que debía evitarlo a toda costa —explicó Katerina.
—¿Entonces ella y la familia Ramirez rechazaron la propuesta? —preguntó Cedric, a lo que Katerina se limitó a asentir.
—Pero, por lo que nos contó Alexi, fue Selina la que jugó con los sentimientos de Jen —dijo Cedric, tratando de recordar cómo la había descrito Alexi.
—Me temo que mi hermano está demasiado colado por la Enfermera Jen como para ver las cosas con claridad. No creo que a Selina le gustaran las chicas en lo más mínimo —explicó Katerina.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Cedric.
—Cuando los conocimos, la forma en que ella miraba a Alexi… era diferente —dijo Katerina con una ligera vacilación—. Nunca he visto a nadie mirar a mi hermano de esa forma. Creo que fue amor a primera vista.
—No seas infantil, Katerina, sabes que el amor a primera vista no existe —dijo Cedric, riendo.
—Bueno, fuera lo que fuese, no parece de ese tipo —dijo Katerina, negando con la cabeza—. Además, no me fío de Jen. Hay algo en ella que no me cuadra.
—Quizá reaccionas así porque toda tu vida has visto a Alexi como un playboy, y la única mujer que pensaste que amaría de verdad era Ilya Carpio —dijo Cedric, mencionando el nombre del primer amor de Alexi.
—No, esto no tiene nada que ver con Ilya —dijo Katerina, negando con la cabeza—. Es solo que no me fío de la Enfermera Jen.
—De acuerdo, de acuerdo, tendré cuidado con la chica de Alexi —prometió Cedric. Podía ver lo en serio que se tomaba Katerina la defensa de Selina.
—Gracias, y no le digas a Alexi que te he contado nuestra relación con la familia Ramirez. Se va a poner furioso —dijo Katerina con una suave sonrisa mientras volvían al coche.
—¿Se lo has contado? —preguntó Eric mientras se acercaban.
Katerina corrió a abrazar a su novio. —Sip —la oyó decir Cedric mientras se aferraba a Eric.
—Conduce con cuidado —dijo Eric, asintiendo con la cabeza mientras Cedric se subía al coche.
—Eric Chan, ¿es pariente de Nicole y Miguel Chan? —preguntó de repente Jas Ortega, haciendo que Cedric diera un respingo por la sorpresa.
—Sí —respondió Cedric mientras arrancaba el coche.
—¿Y la mujer que está en sus brazos? —preguntó Jas, sin saber qué decir.
—Su novia —dijo Cedric sin más.
—¿No es Katerina Sebastian, la abogada e Hija del Presidente? —Jas se estaba asegurando claramente de que había visto a la persona correcta.
—Sí, y no tienes permitido contárselo a nadie —advirtió Cedric—. No creo que haga falta que te diga lo poderosas que son esas familias. Si das un paso en falso, o dices algo, podrían encargarse de ti fácilmente.
—Sí, lo sé —dijo Jas, sacudiendo la cabeza—. Es que es demasiado impactante. Eric Chan, el marido de la nación, está emparentado con la familia de médicos. Y, Dios mío, ¿cómo reaccionarán sus fans al hecho de que ya no está disponible? Y no es una mujer cualquiera, es alguien que podría ser incluso mejor que él —la voz de Jas temblaba de emoción y asombro.
—¿Vives aquí? —preguntó Cedric mientras se detenía en una calle llena de casas grandes.
—Sip —dijo Jas, asintiendo.
—Y esa es la casa de los Park —señaló Jas hacia una mansión de estilo moderno y bien iluminada que, a todas luces, había sido reformada hacía poco.
—¿La casa de los padres de Damien? —preguntó Cedric.
—Sip, pero él ya no pasa por allí —explicó Jas.
—Y aquella es la casa de la familia Lim. Es la más grande de la zona —explicó Jas mientras señalaba una casa que ocupaba media manzana y hacía esquina.
Cedric solo alcanzaba a ver los tejados verdes. Unos muros altos rodeaban la propiedad y la hierba del exterior había crecido sin control; parecía una casa encantada al lado de los céspedes bien cuidados y las casas iluminadas de la zona.
—Durante un tiempo pensamos que tendrían que vender la casa —dijo Jas con un suspiro—. Les pedí a mis padres que los ayudaran, pero se negaron. Según ellos, los Lim perdieron tanto que tardarían generaciones en recuperarse. En fin, ya debería irme. Gracias, Cedric. Espero que tu jefe valore el esfuerzo que Ian y tú ponéis en vuestro trabajo para él.
Antes de que Cedric pudiera responder, Jas ya se había bajado del coche y había cerrado la puerta tras ella.
Cedric avanzó un poco más y se detuvo frente a la casa de los Lim. La observó durante un rato y se preguntó qué aspecto habría tenido aquel lugar cuando los Lim estaban en su apogeo. Desde el exterior se podían ver los vestigios del que una vez fue un hogar majestuoso.
Todo ese tramo estaba a oscuras. Cedric pudo ver una luz en el interior, pero los faroles del muro estaban todos apagados o rotos. Fuera había una caseta de vigilancia con todas las ventanas rotas y la pintura desconchada, y el gran portón estaba ahora oxidado y descolorido. Al alzar la vista, vio un árbol que había crecido de forma salvaje con el paso del tiempo y cuyas enredaderas trepaban ahora por el muro.
Cedric suspiró al pensar en todo por lo que la familia Lim había tenido que pasar en los últimos años. Parecía que Ian había sufrido mucho más que él, a pesar de su entrenamiento en la pobreza. Cedric se entristeció al pensar que ni él ni su padre pudieron hacer nada para ayudar en aquel momento, ya que los Lim ni siquiera acudieron a ellos. E incluso ahora, Ian prefería alcanzar su meta por sus propios medios en lugar de que Cedric le entregara la empresa.
Cedric suspiró mientras contemplaba la vieja casa. Al imaginarla en su antiguo y glorioso estado, se juró a sí mismo que ayudaría a Ian en todo lo que fuera posible.
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