OBLIGADOS A SOBREVIVIR - Capítulo 4
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4: Capítulo 4: Lo que hay afuera 4: Capítulo 4: Lo que hay afuera El aula permanecía en silencio, pero ya no era el mismo silencio, era uno pesado, consciente.
Raidis se puso de pie.
“Primero… confirmamos algo.” -raidis dijo Nadie preguntó qué.
Todos lo sabían.
“Revisamos el colegio completo.” -raidis dijo Nora asintió.
Selene ya estaba lista.
Bran soltó un suspiro.
“Perfecto… así no nos cae nadie por la espalda.” -bran dijo Se dividieron.
Pasillos, salones, baños.
Puertas abiertas, sillas tiradas, mochilas abandonadas… pero no había nadie, ni un solo estudiante, ni profesores, nada.
Selene regresó primero.
“Vacío.” -selene dijo Bran llegó después.
“Segundo piso igual.
No hay nadie.” -bran dijo Nora negó con la cabeza.
“Esto no es normal…” -nora dijo Raidis lo confirmó con la mirada.
“No.” -raidis dijo Pausa.
“Pero es bueno para nosotros.” -raidis dijo Todos lo miraron.
“Desde ahora… este lugar es seguro.” -raidis dijo No era una suposición, era una decisión.
Bran dejó escapar una pequeña risa nerviosa.
“¿Seguro?
Suena raro decirlo…” -bran dijo “Es lo único que tenemos.” -raidis dijo Silencio.
Y luego— “Entonces lo siguiente es claro.” -selene dijo Raidis asintió.
“La ciudad.” -raidis dijo Nora frunció el ceño.
“¿Seguro?” -nora dijo Raidis la miró.
“Necesitamos saber qué está pasando.” -raidis dijo Pausa.
“Y traer lo necesario.” -raidis dijo Nadie discutió, porque todos pensaban lo mismo: si el colegio estaba vacío, entonces lo que fuera que ocurrió… estaba afuera.
Salieron.
Y en cuanto cruzaron la entrada… lo sintieron.
El aire, pesado, distinto, como si algo invisible presionara todo.
Bran miró alrededor.
“Esto… ya no es normal.” -bran dijo La ciudad estaba rota: vidrios en el suelo, autos detenidos, puertas abiertas… y a lo lejos, gritos, no constantes, pero suficientes para entender.
Nora tragó saliva.
“Hay gente…” -nora dijo Selene corrigió.
“Hay caos.” -selene dijo Raidis avanzó.
“Cuidado.” -raidis dijo Caminaron despacio, observando, analizando.
Y entonces… lo vieron.
Un grupo de cinco rodeando a uno solo.
El chico retrocedía.
“Esperen…yo no…” -chico dijo No terminó.
Uno de ellos avanzó y lanzó un golpe directo.
El chico cayó, intentó levantarse, pero otro lo sujetó.
Raidis apretó la mandíbula.
Nora dio un paso adelante.
“Tenemos que…” -nora dijo “No.” -raidis dijo La detuvo.
Demasiado tarde.
El golpe final llegó, rápido, seco.
El cuerpo quedó inmóvil.
Silencio.
Pesado.
Nadie del grupo dudó ni reaccionó, como si fuera normal.
Selene habló en voz baja.
“Eso no fue defensa…” -selene dijo Bran apretó los puños.
“Eso fue… otra cosa.” -bran dijo Raidis lo entendió.
Y entonces… uno de ellos levantó la mirada, los vio y sonrió.
“Más.” -agresor dijo Los demás giraron.
“Nos vamos.” -raidis dijo No gritó, pero todos se movieron de inmediato.
Pasos rápidos.
“¡Ey!
¡No corran!” -agresor dijo Risas detrás.
“¡Alcáncenlos!” -agresor dijo Bran miró atrás.
“¡Vienen!” -bran dijo Selene observó los movimientos.
“Son rápidos.” -selene dijo Raidis giró en una esquina.
“Por aquí.” -raidis dijo Callejón.
Error.
Dos más bloqueaban el paso.
Silencio.
Un segundo.
Decisión.
“Rompemos por la derecha.” -raidis dijo “¿Qué?” -bran dijo “Ahora.” -raidis dijo Bran fue primero.
Impactó contra uno.
Golpe.
El otro levantó un arma y se movió rápido, demasiado cerca.
Bran soltó un grito y retrocedió.
Su brazo sangraba, pero seguía de pie.
“¡Sigue!” -raidis dijo Nora tiró de Selene.
Raidis empujó a uno contra la pared, el golpe fue seco y el tipo cayó.
Otro intentó alcanzarlos, pero Selene lo interceptó con un golpe preciso, directo; el aire se le fue y cayó.
“¡Muévanse!” -selene dijo Salieron corriendo, sin mirar atrás.
Los pasos se alejaban, los gritos también, hasta que— nada.
Se detuvieron.
Respiración agitada.
Silencio.
Bran se apoyó en la pared.
“Carajo…” -bran dijo Miró su brazo, sangre, no mortal, pero profunda.
Nora se acercó.
“Tenemos que cubrir eso.” -nora dijo Selene ya estaba rompiendo tela para improvisar una venda.
Raidis miró hacia la ciudad, lejana, oscura, peligrosa… y entendió algo.
Allá afuera… las reglas ya no existían.
Y las personas… tampoco eran las mismas.
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