Odio y deseo - Capítulo 12
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12: Sotanó en las mazmorras 12: Sotanó en las mazmorras Paso media hora y termine de limpiar la poción derramada en el piso, los demas terminaron sus pociones y snape pasaba a revisarlas -Asquerosa.Ineficiente.La dejo mucho tiempo bajo fuego máximo.Patetico.-(siguió asi con cada estudiante) Todos salian del aula aliviados de que por fin la clase terminó mientras snape estaba distraido me acerque a la puerta intentando escaparme de todas maneras ya habia limpiado vi que mis compañeros se iban de nuevo a la sala común de seguro a seguir durmiendo y yo no me iba a quedar atras ,espere a que saliera un grupito de cinco para infiltrarme cuando se acercaron me meti entre ellos estuve a punto de lograrlo hasta que senti que alguien agarro mi capucha de mi tunica deteniendome en seco.
-¿A donde cree que va?-(Dijo snape y trague saliva)-Cree que puede escaparse acaso?
Le acabo de dar ordenes estrictamente claras usted no se va a ningun lado hasta que termine la limpieza en el sotanó.Muevasé.
Maldije entre dientes no me dio la oportunidad de escapar ,snape me jalo de un tirón de la capucha hacia dentro del aula y cerró la puerta azotandola y Me giró en un movimiento rapido Sentí cómo el aire se me escapaba un segundo cuando mi espalda chocó contra la puerta ya cerrada del aula .
No me soltó la tela de inmediato.
Su mano seguía cerrada en un puño alrededor de la capucha, manteniéndome ahí, a escasos centímetros de él.
Los últimos estudiantes habían desaparecido por el pasillo; solo quedaba el eco de sus pasos lejanos y el silencio en el aula -¿Cree que esto es un juego, señorita?
-(Su voz era baja)-.
¿Que puede escabullirse como una rata de alcantarilla después de desafiarme delante de toda la clase?
Tragué saliva.
El olor a ingredientes de poción se mezclaba con el aroma fresco de romero que siempre parecía emanar de su túnica.
Estaba demasiado cerca.
Demasiado.
-Ya suelteme-(dije tratando de quitar su mano de mi tunica pero el no cedio) -Es la ultima vez que se lo repitó ,cree que puede escaparse de su merecido castigo-(dijo cortante) -No…
no iba a escaparme -(mentí, aunque mi voz salió más débil de lo que pretendía)-Solo…
ya terminé el piso.
Pensé que…
-¿Pensó?
-(repitió él, levantando una ceja)-.
Ese es precisamente su problema.
Piensa poco y habla demasiado.
-Pues sabe que , si me iba a escapar Solo quería irme a dormir.
Ya limpié el charco asqueroso.
¿Qué más quiere?
Soltó la capucha, pero en lugar de retroceder, apoyó una mano en la puerta a un lado de mi cabeza.
La otra la colocó al otro lado.
Quedé atrapada entre sus brazos y la madera.
No había escapatoria sin rozarlo.
dio un paso más.
Mi espalda se apretó aún más contra la puerta -Quiero -(dijo lentamente, pronunciando cada sílaba como si la saboreara)- que entre al sotanò.
Ahora.
No me moví.
Él inclinó la cabeza, estudiándome como si fuera un ingrediente particularmente obstinado.
-O puedo arrastrarla yo mismo y Le aseguro que no será agradable.
Levanté la barbilla, desafiante, aunque el corazón me martilleaba en los oídos.
-Dijo que limpiara el almacén no especificó que tuviera que hacerlo bajo su vigilancia Sus ojos negros se entrecerraron.
-Se lo explicaré una última vez, ya que parece tener serias dificultades para comprender las jerarquías más básicas -(dijo lentamente, pronunciando cada sílaba)-.
Soy su profesor.
Eso significa que, mientras usted esté en este castillo, por muy desagradable que sea, su seguridad, sus castigos y su miserable existencia están bajo mi autoridad ,en resumen significa que tengo autoridad absoluta sobre usted dentro de estas paredes.
Segundo…
-(se inclinó un poco más, hasta que su nariz casi rozó la mía)- soy un mago muy peligroso.
Más de lo que su cabecita insolente puede comprender es usted tan estúpida que no entiende el peso de meterse con alguien como yo siendo tan…
descarada (Hizo una pausa, inclinándose un poco más.
Su aliento rozó mi mejilla)-.
Y usted, mocosa insolente, es una muggle nacida que cree que puede desafiarme sin consecuencias.
Eso la hace estúpida.
O suicida.
Yo aún no decido cuál de las dos.
Sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el frío del aula.
Mi ropa seguía húmeda por el agua que me avento; el tejido se pegaba a mi piel y me hacía temblar.
-Y tercero…
-(continuó, bajando aún más la voz hasta que fue casi un susurro)-.
Mi paciencia con usted está colgando de un hilo tan fino que podría cortarlo solo con respirar demasiado fuerte.
Un día se me acabará.
Y ese día…
-(Sus ojos recorrieron mi rostro, deteniéndose en mis labios un segundo de más)-.
No sere flexible como lo he hecho hasta ahora El aire entre nosotros se sentía espeso, cargado.
No podía apartar la mirada Lo odiaba Levanté la barbilla, desafiante a pesar del temblor en mis manos.
-¿Ahora resulta que fue flexible?
Si como no….¿Y qué va a hacer?
¿Convertirme en sapo?
o ¿Enviarme a la dichosa prision de Azkaban por insolencia?
-Podría quitarle esa lengua afilada durante una semana entera.
Silencio absoluto.
Ni una palabra.
Ni un murmullo.
-(Su mirada bajó a mis labios un instante, solo un instante)-.
O podría encontrar formas mucho más…
creativas de enseñarle modales.
-¿Y cómo piensa hacer eso exactamente, profesor?
-(mi voz salió desafiante) Por primera vez, vi cómo su mandíbula se tensaba de verdad.
Sus pupilas se dilataron apenas, pero lo suficiente para que lo notara.
-No me tiente -(dijo entre dientes.) -¿O qué?
Silencio.
Su mano izquierda abandonó la puerta y se deslizó hasta mi barbilla Con firmeza me hizo levantar mi cabeza y sus dedos fríos me obligaron a mantener la mirada fija en él.
-O terminará aprendiendo exactamente por qué la mayoría de la gente en este castillo evita mirarme a los ojos más de tres segundos -(susurró)-.
Y usted…
ya lleva doce.
Mi respiración se entrecortó.
Sentí su pulgar rozar casi sin querer la comisura de mi boca.
El contacto fue eléctrico.
-Al sotanó.
Ahora -(ordenó, pero su voz había perdido algo de filo.
Sonaba…
ronca) Me soltó de golpe y dio un paso atrás, aunque no lo suficiente como para darme espacio real.
-¿Y donde esta eso?
me lo imaginó o qué…?-(dije girandome para encararlo) -Mocosa insolente el sótano de almacenamiento se ubica debajo del aula de pociones .
Se accede a él a través de ahi , cierre la boca y empiece a caminar.
severus me señalo el lugar donde se encontraba una trampilla caminé hacia la trampilla que llevaba al almacén estrecho y oscuro lleno de frascos y calderos.
Sentía su presencia detrás de mí Cuando crucé el umbral, la puerta se cerró sola con un chasquido suave me gire un poco y vi que le puso llave no me iba a dejar salir hasta que terminara de limpiar La luz era tenue, solo un par de lámparas encantadas que flotaban perezosamente.
Olía a polvo, a hierbas secas y a él.
Me detuve junto a una estantería llena de calderos sucios.
Me giré.
Snape cerró la distancia en dos pasos largos.
-¿Y ahora?
-(pregunté, cruzándome de brazos para disimular el temblor)-.
¿Va a vigilarme mientras froto cobre con las manos como una criada?
Se detuvo a solo un paso.
Tan cerca que podía ver las motas grises en sus ojos negros.
-No -(dijo en voz muy baja)-.
Voy a asegurarme de que entienda…
de una vez por todas…
lo que pasa cuando una alumna insolente decide decirme Estupido a la cara frente a todos los alumnos de slytherin Se acerco mas de lo normal invadiendo mi espacio personal tuve que retroceder hacia atras hasta chocar con un estante lleno de frascos que tintinearon al golpe ,Sentí que el aire se me acababa.
-Profesor…
-(susurre abriendo los ojos como platos) -Silencio -(ordenó.) Y entonces, muy despacio, inclinó la cabeza.
Trague saliva Solo dejó que sus labios rozaran la piel justo debajo de mi oreja.
Un contacto fantasma senti su aliento caliente contra mi piel y senti un escalofrio -Limpie-(susurró contra mi piel)-.
O juro que haré que desee haberlo hecho.
Me temblaron las rodillas ,su voz salio mas ronca y grave de lo normal lo empuje suavemente para recuperar mi espacio -Quitese que me estorba-(Dije tratando de recuperar el control) no se porque su cercania me puso asi…estaba nerviosa y temblando un poco de las piernas severus giro sobre sus talones y se dirigio a los estantes revisando los frascos estaba segura de que vi que cuando tomo uno de ellos la mano le temblaba.
Fui a los calderos y prepare todo para limpiar pasaron si no me equivocaba 10 minutos mire a severus desde donde estaba y se estaba poniendo unos guantes de cuero y acomodaba sus frascos no era normal verlo tan tranquilo siempre parecia nervioso con la guardia en alto como si alguien lo fuera a atacar Severus Snape se giró lentamente, notando que lo miraba Sus ojos oscuros se entrecerraron mientras caminaba hacia mi.
-¿Qué está mirando, señorita michelle?
No la he oído limpiar ni una sola vez ¿Está demasiado ocupada admirándome para hacer su trabajo?- -No lo estoy admirando solo se me hace extraño que siempre este tan alerta y casualmente ahora se ve tranquilo-(dije mientras tallaba otro caldero) -Eso señorita no es asunto suyo Continue tallando el caldero con más fuerza de la necesaria, el estropajo raspando el metal, solo se oía el roce del cobre, el leve tintineo ocasional de algún frasco y la respiración mia y de el Snape se acerco mas se había detenido a unos pasos de mi ,con las manos enguantadas cruzadas a la espalda me observaba No disimulaba nada -Extraño -(repitió él lentamente)-.
¿Y qué es exactamente lo que le parece “extraño”, señorita Michelle?
Ilumíneme.
Tengo curiosidad por saber qué conclusiones saca esa cabecita suya cuando no está ocupada insultándome.
-Que baja la guardia -(respondi sin rodeos)-.
O finge bajarla Pero no es normal en usted.
Siempre parece que va a sacar la varita en cualquier momento.
Como si esperara un ataque.
Y ahora…parece casi…
¿relajado?
Es raro.
Snape inclinó la cabeza apenas un milímetro de mi rostro -¿Relajado?
-(repitió)-.
No confunda control con relajación, niña.
El control es lo opuesto a la relajación.
Requiere vigilancia constante.
-(Dio un paso más cerca)-.
Pero tiene razón en una cosa: no estoy alerta porque espere un ataque de cualquier idiota que pase por el pasillo.
Aquí abajo…
-sus ojos recorrieron el almacén oscuro, luego volvieron a ella- …no hay nadie más.
Solo usted.
Y yo….
Y usted ciertamente no es una amenaza para mi, Al contrario yo soy una amenaza para usted mi estómago dio un vuelco traicionero.
-¿Y eso debería tranquilizarme o asustarme?
-(pregunte intentando que sonara sarcástico, pero la voz me salio intranquila) Snape no respondió de inmediato.
En cambio, extendió una mano enguantada y, con una lentitud deliberada, me quitó un mechón de cabello húmedo de la frente.
El cuero frío rozó mi piel caliente me quede inmovil ante ese…gesto y le meti un manotazo -No me vuelva a tocar.-(dijo él por fin, en voz muy baja) -Sabe que no me asusta tan fácil -(murmure aunque era mentira a medias) -Lo sé -(respondió él, y por primera vez había algo distinto en su tono.
No era burla.
No era amenaza pura.
Era…
reconocimiento)-.
Por eso sigue aquí.
Porque es demasiado terca para huir cuando debería.
Y demasiado imprudente para callarse cuando debería.
-(Hizo una pausa)-.
Una combinación imprudente Snape me miró fijamente durante varios segundos eternos.
-¿Va a seguir amenazándome toda la mañana?-(solte, aunque me temblaba la voz) Snape dejó escapar un suspiro -Insolente hasta el último aliento -(murmuró.) Y entonces, sin previo aviso, su mano se deslizó hasta mi nuca.
Los dedos se enredaron en mi cabello húmedo.
me atrajo hacia él con un movimiento rapido mi cara a centimetros de la de el -Limpie el maldito caldero -(susurró a centimetros de mi boca)-.
O juro que la próxima vez no me detendré.
Me soltó tan bruscamente como me había sujetado.
Dio media vuelta y se alejó hacia el fondo del almacén, como si nada hubiera pasado.
Tarde varios segundos en recordar cómo respirar,luego, con manos temblorosas, volvi a tomar el estropajo pero me gano el coraje por lo que hizo ¿Qué se cree ese maldito bastardo para hacerme eso, maldito loco?
me quede mirando el caldero a medio limpiar, el estropajo goteando en mi mano,me acerque a snape rapidamente y le avente el estropajo humedo fuertemente contra la espalda -¿Qué trataba de hacer, loco?
-(solte,la voz subiendo de volumen)-.
¿Oler el humo de sus estúpidas pociones le ha afectado la cabezota o qué?
¡Maldito imbécil!
¿Qué trataba de hacer, eh?
Snape se detuvo en seco.
La espalda rígida.
Los hombros tensos bajo la túnica negra.
Cuando se giró, estaba realmente enojado -No me hable en ese tono -(dijo con una calma miro hacia el piso y vio el estropajo que le acaba de aventar)- Como se atreve….
-¿En qué tono?
¿El que usa usted conmigo desde el primer día?
-(di un paso hacia él, desafiante)-.
¡Porque yo no soy una de sus ratitas de Slytherin que se calla y asiente Le dije que se calle -(repitió él, más despacio, más bajo.
La mandíbula le temblaba) -¿O qué?
¿Me va a convertir en sapo?
¿Me va a quitar la lengua?
¡Venga ya!
¡Haga lo que quiera, pero no me va a callar con sus amenazas de pacotilla, imbécil de mierda!
-Disculpese ahora mismo , si es necesario, la quiero de rodillas.Ahora -No me voy a disculpar!
Mucho menos de rodillas!
Ya no le funciona el cerebro verdad?
hasta que cree que me pondre de rodillas ante usted?
-(Bufe incredula por su estupida petición) -Ahora!
O juro que…-(gritó) -¿O qué?
-(dio un paso hacia él, el pecho subiendo y bajando rápido)-.
¿Va a amenazarme otra vez?
¡Por favor!
No soy una de sus Slytherin asustadizas que se mean encima cuando usted frunce el ceño.
Snape avanzó un paso.
Luego otro.
La distancia entre nosotros se redujo a nada.
-Cállese -(ordenó) -No me da la gana -(replique alzando la barbilla-.
¿Sabe qué?
Váyase a la mierda, profesor.
Váyase a la mierda con sus pociones, su autoridad de pacotilla ,sus detenciones sadicas, y sus estupidos aires de grandeza y superioridad ,se cree la ultima botella de agua en el desierto o que!?!
¡Imbécil de mierda!
Snape perdió el control.
En un movimiento demasiado rápido para que yo lo viera venir, sus mano se posaron alrededor de mi rostro.
sus Dedos fríos por los guantes de cuero sujetaban mis mejillas, obligándome a mirarlo directamente.
Me empujó hacia atrás quedamos en medio del sotanó -Escúcheme bien, mocosa insolente -(siseó, su rostro a centímetros del mio y la voz temblando de furia)-.
Le voy a decir diez cosas por las que debería tenerme miedo.
Uno: sé más maldiciones de las que usted podría pronunciar en toda su miserable vida.
Dos: podría borrarle la memoria y dejarla como un cascarón vacío sin que nadie se diera cuenta.
Tres:Si se me da la gana la desaparezco y le digo a albus que decidio irse,Cuatro: nadie me cuestiona dos veces y vive para contarlo.
Cinco:nadie en este castillo me detendría si decidiera hacerle daño de verdad Seis: he matado antes y no me tembló la mano.
Siete: podría hacer que deseara no haber nacido.
Ocho: nadie vendría a buscarla aquí abajo si grita.
Nueve: soy un Oclumante maestro y sé exactamente lo que está pensando ahora mismo.
Diez…
-(sus pulgares se presionaron con más fuerza contra mi mandíbula)- …no tengo nada que perder si pierdo el control por su culpa respiraba agitada tratando de quitar sus manos de encima mio pero no me dejo -Ni así le tengo miedo, idiota -(escupi) Snape se molesto Y entonces se me fue por completo.
Sus labios chocaron contra los mios me llevo hacia atras torpemente mientras me besaba choque contra un estante lleno de frasco que tintineaban.
No fue un beso dulce me besaba con rabia que habia tenido ya pendiente desde hace varios dias como si quisiera borrar cada insulto que le había dicho con la boca.
Sus manos abandonaron mi rostro solo para deslizarse a mi nuca y cintura al mismo tiempo.
Me levantó como si no pesara nada y me estampó contra la estantería con más fuerza de la necesaria.
Los frascos se tambalearon, uno cayó y se hizo añicos en el suelo con un estallido de vidrio y olor a lavanda quemada.
Snape gruñó contra mi boca sus manos bajaron por mis costados, apretándome contra él hasta que no quedó ni un milímetro de espacio entre nuestros cuerpos.
La estantería crujió bajo el peso de ambos trate de apartarlo empujandolo, pero me apretó mas contra el y su boca devoraba la mia sin pedir permiso las piernas me temblaban estaba enojada pero tambien mi corazón latia al mil por hora, severus buscaba mi lengua con la suya y sus dientes chocaban contra los mios en el beso desesperado,Por un segundo ,solo un segundo me deje llevar.
Mis manos se aferraron a su tunica, los dedos enredándose en la tela negra como si quisiera mantenerlo ahí, o empujarlo, o las dos cosas a la vez.
Pero entonces la realidad me golpeó Era Severus Snape ,mi profesor.
El hombre que me habia humillado en clase, el mismo que me habia amenazado con diez formas distintas de destruirme.
Y yo…yo lo había besado de vuelta….
El asco y la rabia me subieron por la garganta como bilis y sin pensarlo dos veces, lo empuje con todas mis fuerzas,levante la mano derecha y le solte una bofetada abierta en plena cara.
El sonido resonó en el sotano.
La mejilla de Snape se enrojeció al instante, una marca perfecta de mis dedos quedando impresa en su piel pálida.
Él retrocedió un paso, aturdido, los ojos muy abiertos por la sorpresa genuina.
Por primera vez en toda la noche ,quizás en toda su vida, pareció genuinamente descolocado.
-No…
no vuelva a tocarme nunca -(dije con voz quebrada, pero firme)-.
Nunca.
¿Me oyó?
¡Nunca!
Snape se llevó lentamente los dedos a la mejilla golpeada.
No dijo nada al principio.
Solo me miró.
Y en esa mirada vi slgo romperse: no era dolor físico, era algo mucho más profundo.
Como si una puerta de acero se hubiera cerrado de golpe.
Sus ojos, que habían estado encendidos de deseo y furia hacía segundos, se volvieron fríos otra vez.
Distantes.
Vacíos.
-Entendido -(dijo con una voz tan baja y controlada que sonó casi mecánica)-.
Al parecer, he cometido un error de juicio.
Dio otro paso atrás, poniendo distancia entre nosostros Se enderezó la túnica con movimientos precisos, como si estuviera recomponiendose pieza por pieza.
La marca roja en su mejilla seguía ahí, pero él no la tocó más.
-Termine de limpiar -(continuó, el tono ahora el de siempre: cortante, profesional, despectivo)-.
Cuando haya terminado con los calderos, pase a los frascos de la estantería del fondo.
Están cubiertos de polvo y residuos.
No salga hasta que todo esté impecable.
¿Queda claro?
-No me hable como si nada hubiera pasado!
Porque…porque…
Severus me interrumpió -Nada ha pasado -(dijo él con una calma)-.
Solo una alumna insolente que perdió los estribos.
Y un profesor que…
se dejó llevar por un momento de debilidad imperdonable.
-(Hizo una pausa, los labios apretados en una línea fina)-.
No volverá a ocurrir.
Ni de mi parte…
ni de la suya.
Se giró hacia la trampilla.
-Termine el castigo.
Yo estaré arriba, corrigiendo exámenes.
Si necesita algo…-(Pauso y susurró)- no lo necesitará.
-(Su voz bajó aún más)-.
Y si vuelve a levantarme la mano…
no respondo de las consecuencias.
Abrió la trampilla con un movimiento seco de varita.
Antes de subir, se detuvo un instante en el último escalón.
Sin mirarme -Y señorita Michelle…
-(dijo sin volverse)-.
No hablara de esto con nadie ,olvide lo sucedido ,no tocare el tema ni mucho menos usted ,siga su rutina como si nada hubiera pasado Subió y desaparecio de mi vista ,La trampilla se cerró con un chasquido definitivo.La mano con la que lo había abofeteado aún me ardía.
“Porque lo hizo…porque me beso” Me quede pensando regrese a la limpieza temblando y con nervios mis manos estaban frias , heladas del nerviosismo que me dejo
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