Odio y deseo - Capítulo 13
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 13: ¿Cita?
Severus Snape/
Cerré la trampilla con más fuerza de la necesaria.
No me moví.
Durante varios segundos me quedé allí, de pie, la varita aún en la mano, la respiración peligrosamente irregular. Sentía la sangre hirviendo bajo la piel, el pulso golpeando con violencia en las sienes. La marca de su mano seguía impresa en mi mejilla como un recordatorio indecente.
Bien merecido.
Apreté la mandíbula hasta que me dolió.
Había perdido el control. No parcialmente. No por un instante. Lo había perdido por completo. Y eso era imperdonable.
Yo, que había sobrevivido a la guerra controlando cada pensamiento, cada emoción, cada recuerdo. Yo, que había construido mi vida sobre la disciplina férrea de la mente. Yo, que jamás ,jamás,me permitía no tener control sobre alguna situación ,lo perdi con ella
Me apoyé con una mano en la mesa más cercana, bajando por fin la cabeza. Cerré los ojos y respiré hondo, forzando la calma como había hecho miles de veces bajo la tortura de la Legilimancia.
No fue deseo lo que me desestabilizó, fue el desafío.
El desafío crudo, frontal, imprudente. Esa forma suya de mirarme Como si mi reputación, mi pasado, no significaran nada.
Me enderecé lentamente, recomponiendome crucé el aula y me senté en el escritorio,tomé un pergamino al azar y fingí leerlo, aunque las letras bailaban frente a mis ojos. Abajo, en el sotano, sabía que ella seguía allí.
Sentí culpa, pero no por besarla si no ,porque despues de haberla besado durante una fracción de segundo, había querido repetirlo.
Dejé el pergamino sobre la mesa con brusquedad.
Esto no volvería a ocurrir y a partir de este momento, sería distante. Cruel, si era necesario. Frío. Profesional ,ella me odiaría mas de lo que ya lo hace eso era infinitamente más seguro que volver a mirarla y recordar cómo, por un instante imperdonable, me hizo olvidar quién era.
Escuche un sonido de la trampilla me enderece de golpe en mi escritorio , vi a la mocosa salir y acercarse solamente lo suficiente para que la escuchara
-Profesor snape ya termine de limpiar-(dijo calmada sin atreverse a mirarme)
-Fuera-(Dije sin mirarla y poniendo atencion a los pergaminos en mi mano)
Ella salió del aula de pociones y yo por fin pude respirar sin sentirme culpable
Horas mas tarde
Llegue al invernadero de Herbología todavía con el pulso un poco acelerado despues de que termine de limpiar en el sotano de las mazmorras
-¡Ah, tú debes ser Michelle! -(dijo la profesora Sprout apenas me vio)-. Ven, colócate aquí, cerca del banco central.
Era baja, robusta, con las manos manchadas de tierra y una sonrisa sincera que hacía imposible sentirse incómoda.
me acomode entre sacos de abono y macetas que se movían solas.
-Hoy veremos algo básico pero muy importante -(anunció Sprout)-: el cambio de maceta de las mandrágoras.
Nos acercamos a una mesa larga donde había varias macetas medianas. Dentro de una de ellas, algo se movió. Me incliné con cuidado y entonces lo vi: una especie de criatura pequeña, con forma humanoide, hojas en la cabeza y una expresión sorprendentemente malhumorada.
-Eso… ¿está vivo? -(susurre)
-Muy vivo -(respondió mi compañera)-. Y muy quejumbroso.
Tragué saliva.
-¿Gritan? -(pregunte levantando la mano)
-Gritan -(confirmó Sprout con total naturalidad)-.
Y pueden desmayarlos si no tienen cuidado.
-Perfecto -(murmure)-.
-Primero, los protectores auditivos.-(Dijo la profesora sprout)
ella me pasó unos enormes auriculares acolchados.
-Segundo -(dijo, levantando la maceta donde estaba una mandrágora adulta)-, hay que sujetarlas con firmeza, pero sin lastimar la raíz.
Pomona la tomo de las raices y chilló con fuerza cuando la sacó de la maceta el ruido era insoportable uncluso con los auriculares alcolchados la profesora pomona se acerco a mi con una de esas macetas y me la dio)
-Inténtalo tú.
me puse bien los auriculares, respire hondo y agarre la planta.
La mandrágora empezó a gritar como si la estuvuers matando
-¡YA VOY, YA VOY! -(le dije)-.
Relájate, no te voy a robar los órganos.
La saque de la maceta, limpie con cuidado la raíz, y la coloque en la nueva maceta enterrandola bien movi la tierra y por fin quedo lista y dejo de gritar
-Muy bien -(asintió Sprout)-. Tienes buena mano… y curiosamente, la planta reacciono bien contigo.
-Gracias -(dije)-.
Creo que le caigo mejor que a ciertas personas.
Sprout rió suavemente.
Mientras rellenábamos la tierra, mi mente me traicionó. El recuerdo volvió, insistente: una voz baja, controlada, diciendo “Nada ha pasado”. La marca invisible de una bofetada que yo aún sentía en la mano.
¿Seguía en pie la detención de las cinco?
La pregunta me pesó el resto de la clase.
Cuando la campana sonó, me quité los auriculares y respiré hondo. El día apenas comenzaba y ya estaba agotada. Salí del invernadero con las manos manchadas de tierra y la cabeza llena de pensamientos que no quería tener.
A las cinco tendría mi respuesta.
Y, aunque no quería admitirlo, una parte de mí sabía que Severus Snape no era el tipo de hombre que cancelaba castigos.
La clase de Herbología terminó y, todavía con tierra bajo las uñas, saqué mi horario arrugado del bolsillo de la túnica.
Defensa Contra las Artes Oscuras.
Genial. Otra materia que prometía ser… tranquila.
-Oigan -(les pregunté a un par de chicas que caminaban delante de mí)-, ¿saben dónde es Defensa?
-Tercer piso -respondió una, sin dejar de caminar-. Pasillo largo, a la derecha, no tiene pierde.
-Gracias.
Subí las escaleras con el cansancio acumulado pesándome en los hombros. Cuando llegué al aula, ya había varios alumnos sentados. Me detuve un segundo en la entrada, observando.
El salón era… impresionante. Del techo colgaba una gran araña de luces que iluminaba todo con un brillo cálido. A un costado, suspendido por encantamientos, se extendía el esqueleto completo de un dragón, enorme, Al fondo había un proyector mágico, apagado por ahora, y frente a él el escritorio del profesor. Tres hileras de mesas dobles se alineaban ordenadas, y los ventanales amplios dejaban entrar una luz clara que contrastaba con otras aulas más sombrías del castillo.
Tomé asiento en una de las mesas del medio, sola.
No pasó mucho tiempo antes de que la puerta se abriera de golpe.
-¡Atención, atención! -(entró Gilderoy Lockhart, con una sonrisa exagerada lo reconoci al instante)-. Lamento informarles que hoy será una clase… muy breve.
Hubo un murmullo general.
-Me temo que ya no impartiré esta asignatura -(continuó, llevándose una mano al pecho como si fuera una tragedia)-. El profesor titular regresa hoy mismo de su permiso.
-¿Remus? -(susurró alguien detrás de mí.)
-¡Lupin vuelve! -(dijo otra voz, claramente emocionada.)
Yo fruncí el ceño.
¿Remus?
Lockhart suspiró, claramente disfrutando la atención.
-Sí, sí, el queridísimo profesor Lupin. -(Hizo un gesto vago con la mano)-. En fin, pueden retirarse… o quedarse, si desean recibirlo. Yo, lamentablemente, tengo asuntos urgentes que atender.
Y sin más, salió casi tan rápido como había entrado.
El aula estalló en murmullos.
-Es el mejor -(decía un chico de Hufflepuff)-. De verdad enseña.
-Nada que ver con Lockhart -(rió otro.)
Yo me quedé en silencio, escuchando.
No conocía a ese tal Remus Lupin. Era nueva, llevaba poco tiempo en Hogwarts, y todavía había nombres que no lograba ubicar. Aun así, la forma en que hablaban de él… con respeto, incluso con cariño, era extraña. No era común oír eso de un profesor.
Un profesor querido
pensé con una mueca involuntaria.
Qué concepto tan ajeno después de la mañana que llevaba.
Mientras los alumnos seguían hablando entre ellos, levanté la vista hacia el esqueleto del dragón, tratando de distraerme. Sin éxito.
La detención de las cinco volvio a mi mente y con la detención el beso…seguia sin creer que el intento de profesor snape me besara , que demonios estaba pensando en el momento en el que se atrevio a besarme estaba segura de que tal vez los humos de sus pociones ya le estaban dañando el cerebro me quede pensando en como se sintieron sus labios sobre los mios y como …correspondi por unos segundos…no queria admitirlo pero…besaba excelente fue…brusco si , pero excelente…..
Que tonterias estoy pensando…
Olvide rapidamente eso…
La puerta del aula volvió a abrirse unos minutos después
El murmullo se apagó casi al instante.
El hombre que entró no levantó la voz ni hizo ningún gesto exagerado. Vestía una túnica sencilla, gastada en los bordes, y llevaba un maletín de cuero bajo el brazo. Tenía el cabello castaño, ligeramente desordenado, y un aire cansado… pero amable. Sus ojos recorrían el aula con atención genuina, note que llevaba unas cicatrices en el rostro unas mas marcada que otras
-Buenos días -(dijo con voz tranquila)-. Soy Remus Lupin. Retomaré la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras a partir de hoy.
La reacción fue inmediata: sonrisas, suspiros de alivio, incluso un par de asentimientos respetuosos. No entendía del todo por qué
Remus dejó el maletín sobre el escritorio y apoyó ambas manos en él.
-Antes de empezar, el profesor Dumbledore me pidió que prestara especial atención a una alumna nueva -(añadió, levantando ligeramente la vista)-. Michelle.
Sentí que varias miradas se giraban hacia mí al mismo tiempo. Tragué saliva y levanté la mano con torpeza.
-Aquí -(dije.)
Remus sonrió, una sonrisa leve pero sincera.
-Albus ya me ha hablado de ti -(continuó)-. Sé que acabas de incorporarte, que estás en quinto grado… y que, técnicamente, rompes varias estadísticas de Hogwarts al mismo tiempo.
Algunas risas suaves recorrieron el aula. Sentí calor en las mejillas.
-No se preocupen -(añadió él con calma)-. La edad no define la capacidad mágica ni el lugar que uno ocupa aquí. Mientras esté en mi clase, Michelle será tratada exactamente igual que cualquiera de ustedes.
Su mirada se cruzó con la mía un segundo más de lo necesario. No había juicio,No había curiosidad morbosa, Solo comprensión.
-Si en algún momento algo no queda claro -(dijo)-, mi despacho está abierto. Defensa Contra las Artes Oscuras no es una materia sencilla, y menos cuando uno llega a mitad del camino.
Asentí, agradecida, aunque todavía un poco tensa.
Remus se enderezó
-Bien. Hoy no entraremos de lleno en teoría. Quiero saber primero con qué nivel llegan. -(Se giró hacia el pizarrón)-. Empezaremos con algo básico: identificar amenazas reales y diferenciar el miedo racional del miedo impuesto.
Tomó la tiza y escribió con letra clara, ordenada.
Por primera vez desde que había llegado a Hogwarts, sentí que alguien no me observaba como un problema, una anomalía.
Mientras tanto, en uno de los pasillos del ala norte, Severus Snape caminaba con las manos cruzadas a la espalda, la túnica negra rozando el suelo.A su lado flotaba el Barón Sanguinario, silencioso como siempre, su armadura espectral tintineando suavemente con cada movimiento.
-Los alumnos de quinto están particularmente… insoportables este año -(comentó Snape con voz baja)-. Falta de disciplina. Falta de respeto. Falta de criterio.Falta de todo….
El Barón inclinó ligeramente la cabeza, como si considerara la observación.
Se detuvieron junto a una ventana alta que daba al patio interior. Snape apoyó la mirada en el exterior sin realmente ver nada.
-He notado… tensión entre las casas -(continuó el Barón)-. Slytherin se mantiene contenida, pero alerta. Gryffindor anda confiada. Ravenclaw observa. Hufflepuff intenta mediar.
-Nada nuevo -(murmuró Snape)-. Aunque este año hay variables… incómodas.
El Barón giró lentamente la cabeza hacia él.
-¿Se refiere a la alumna nueva?
Snape tardó un segundo de más en responder.
-Me refiero a decisiones administrativas cuestionables -(dijo al fin)-. Admitir a alguien fuera de los márgenes habituales siempre genera fricción.
-Dumbledore confía en su criterio -(señaló el Barón)-. Y confía en usted para mantener el orden.
-Dumbledore confía demasiado -(respondió con frialdad)-. Pero el orden se mantendrá. Como siempre.
El Barón guardó silencio unos instantes, flotando apenas más alto.
-La redistribución de horarios tras el regreso de Lupin es innecesariamente caótica -(comentó Snape con voz baja)-. Dumbledore insiste en el desorden como si fuera una virtud pedagógica.
El Barón inclinó levemente la cabeza.
-El caos suele acompañar a los vivos -(respondió con su tono hueco)-. Aunque admito que Lupin es… competente.
Snape bufó por la nariz.
-Competente -(repitió con desdén)-. Una palabra peligrosamente generosa -(prosiguio)-los horarios ya están ajustados , McGonagall insiste en redistribuir las guardias nocturnas. Como si no bastara con el caos habitual.
El Barón inclinó la cabeza apenas, gesto mínimo que equivalía a un asentimiento. Sus cadenas tintinearon
-Los alumnos están inquietos -(respondió finalmente, con su tono grave)-. El regreso de Lupin ha… levantado expectativas.
Snape frunció el ceño.
-Las expectativas son una pérdida de tiempo.
Estaban a punto de doblar la esquina que conducía directamente a la sala de profesores cuando una risa aguda, chirriante y absolutamente indeseable estalló sobre sus cabezas.Peeves apareció cabeza abajo, flotando frente a ellos, con una expresión burlona y una sonrisa torcida. Llevaba un tintero robado en la mano y lo agitaba peligrosamente.
-¡Jeeeejejejeje! -(canturreó una voz)-. ¡Mira nada más, si no es el murciélago grasiento paseando con su amiguito transparente!
Snape se detuvo en seco.
El Barón también.
-Fuera -(dijo Snape sin levantar la voz)-. Ahora.
-¡Oooh, qué miedo! -(se burló Peeves, dando una voltereta(-. ¿Va a castigarme, profesor Amargado? ¿Va a darme detención? ¡Oh, espera! ¡No puedes! Snapey….snapey…
El Barón intervino.
-No deberías provocarlo -(advirtió)-. He visto lo que ocurre cuando pierde la paciencia.
-¡Eso fue hace siglos! -(rió Peeves)-. Además, hoy se le ve distinto. -(Se acercó flotando peligrosamente cerca del rostro de Snape)-Mmmm….sospechoso
Los ojos negros de Snape se clavaron en él como cuchillas.
-Apártese de mi vista antes de que solicite formalmente su expulsión de este pasillo durante el resto del trimestre.
-¡Jeeee! -(Peeves se llevó una mano al pecho)-. ¿Amenazas? Qué decepción. Yo esperaba al menos un grito.
Snape dio un paso adelante.
-Última advertencia.
Peeves lo miró un segundo más, ladeando la cabeza, como evaluándolo. Luego sacó la lengua.
-¡Ohhh, qué malhumorado! -(canturreó)-. ¿Problemas, profesor? ¿alguien le dio palmaditas en la carita?
Severus palidecio mas de lo que ya estaba al escuchar lo que peeves dijo ,El Barón Sanguinario giró lentamente hacia Peeves, sus ojos vacíos clavándose en él con una advertencia muda.
-No es prudente provocarlo -(dijo el Barón)-. Ni siquiera para ti.
-¡Bah! -(se burló Peeves)-. A este nunca lo asusto. Siempre tan serio, tan tieso… -(se acercó flotando más)-. Aunque hoy estas distinto, Snapey…
Peeves se acerco a su rostro ,los dedos de Snape se cerraron con fuerza alrededor de la varita dentro de la manga.
-Desaparezca -(ordeno, sin mirarlo.)
-¿Desaparecer? ¡Pero si acabo de llegar! -(rió, girando a su alrededor)-. Aunque… -(se inclinó exageradamente)- ¿eso es una marquita? Parece una mano… ¡UNA MANO! ¡JAJAJA!
AJA!! YO SABIA POR FINNNNNN ALGUIEN SE LO JODIO! JAJAJA QUE MERLIN LE DE UN PREMIO A QUIEN SEA QUE LO HAYA ABOFETEADO!!-
Severus no había camuflado el rastro del golpe.
-Cinco puntos menos por existir, Peeves –
-¡Uy, qué miedo! -(se burló)-. ¿Fue un estudiante? ¿Una amante secreta? ¿O el Barón decidió probar suerte?
El Barón Sanguinario emitió un sonido que podría haber sido una carcajada
-Lárguese -(repetí, esta vez con la varita apenas visible en su mano.)
Peeves hizo una reverencia exagerada.
-¡Como ordene, profesor abofeteado! -(desapareció entre risas que se perdieron por el pasillo)
El baron sanguinario se giro a snape
-Profesor snape…quien…-(fue interrumpido)
-Guarde silencio.no hablare de eso-
Severus Había pasado por alto un detalle imperdonable. Un descuido infantil.Severus siguio su camino dejando al baron sanguinario en aquel pasillo llego a donde estaban las gargolas parlantes y
Empujo la puerta de la sala de profesores y entro
Las conversaciones se detuvieron casi al instante.
Minerva McGonagall fue la primera en alzar la vista… y en fruncir el ceño.
-Severus -(dijo con calma)-. ¿Qué demonios te pasó en la cara?
-Nada relevante -(Respondío, dejando unos pergaminos sobre la mesa)-. Un accidente menor.
-¿Un accidente con forma de mano? -(preguntó Pomona Sprout, ajustándose el sombrero)-. Porque eso es claramente una bofetada.
-Parece reciente -(añadió Flitwick, ladeando la cabeza con curiosidad)-. Muy reciente.
severus Cruzo los brazos, irritado.
-No es asunto suyo.
-Lo es -(Intervino Minerva con firmeza)- si ocurrió dentro del castillo. Y más aún si involucra a un estudiante.
-No involucra a nadie más -(respondío, cada sílaba medida)-. Y no habrá consecuencias.
-Severus… -(dijo Minerva, más suave ahora, pero no menos atenta)-. Te conozco desde hace demasiado tiempo como para aceptar eso sin más.
Sostuvo su mirada.
-Entonces sabrá -(dijo en voz baja)- que cuando digo que el asunto está cerrado, lo está.
Dumbledore entrelazó los dedos, estudiándolo con esa calma peligrosa que siempre precedía a una pregunta incómoda.
-¿Un alumno? -(preguntó)
Severus Clavo la mirada en la mesa.
-Una alumna perdió los estribos -(dijo finalmente)-. El asunto está cerrado.
Minerva se incorporó apenas.
-¿Cerrado? -(repitió)-. Severus, si una estudiante te ha agredido-
-No habrá sanción adicional -(interrumpío)-. Ya se ha tomado una medida correctiva.
Dumbledore lo observó un segundo más. Sabía que había algo que no estaba diciendo. Siempre lo sabía.
-Muy bien -(dijo al fin)-. Confiaré en tu criterio… por ahora.
Asintio una vez hubo silencio tenso. Nadie insistió, pero las miradas no se apartaron de su rostro.
se giro para ocupar su asiento habitual, consciente de la marca que aún ardía en la mejilla.
Un error.
Un instante de pérdida de control.
Y una prueba visible de algo que jamás debía salir a la luz.
Tomo una pluma y comenzo a corregir exámenes como si nada hubiera ocurrido.Pasaron minutos
y la conversación en la sala de profesores tomó un camino más denso.
-El CIM volvió a enviar un memorándum esta mañana -(dijo Flitwick en voz baja, como si las paredes pudieran escuchar)-. Insisten en que Severus comparezca otra vez.
-¿Otra vez? -(bufó Sprout)-. Ya declaró después de la guerra. Dos veces.
-Tres -(corrigió Minerva, con el ceño fruncido)-. Y aun así no les basta.
Dumbledore suspiró, un sonido suave
-El Consejo Internacional de Magia opera desde el miedo -(dijo)-. Y el miedo es persistente cuando no se comprende algo… o a alguien.
Todos en la sala rapidamente miraron a severus
-No confían en ti -(añadió Minerva con franqueza)-. No del todo.
-Jamás lo han hecho -(respondío sin emoción)-. Ni lo harán.
Flitwick acomodó sus lentes.
-Después de la guerra… -(empezó, dudando)- cuando se supo la verdad sobre tu papel, muchos esperaban que te concedieran inmunidad total. O al menos… paz.
-La paz es para los ingenuos -(replico)
Sprout apretó los labios y lo observó con preocupación genuina.
-¿Siguen presionando con lo mismo? Ya se demostró tu lealtad. Albus dejó todo claro después de la guerra.
-El CIM no cree en sacrificios -(respondío)-. Cree en probabilidades. Y, según ellos, yo sigo siendo una amenaza potencial
-Te clasificaron oficialmente como el tercer mago más peligroso de Europa -(dijo pomona)-. Esa etiqueta no se la quitan a nadie con facilidad.
-El “tercer mago más peligroso de Europa”? -(Dijo con desdén)-. Sí, he leído el informe. Muy halagador.
-Para ellos -(continuó Minerva)-, eres un hombre con conocimientos extensos de artes oscuras, dominio absoluto de la oclumancia, y una capacidad… excepcional para mentir convincentemente.
-Lo llaman arte en el informe -(añadió Flitwick, incómodo)-. “El arte de mentir sin dejar rastro”.
Dumbledore lo observó con atención.
-Temen -(dijo con calma)- que alguien con tu mente, tu historia y tu resentimiento acumulado… pueda convertirse en el próximo Lord Oscuro.
Una risa seca escapó de la garganta de severus antes de que pudiera detenerla.
-Qué imaginación tan pobre -(murmuro)-. Si quisiera poder, ya lo habría tomado hace años. Voldemort cometió el error de necesitar ser adorado. Yo no.
El silencio que siguió fue pesado.
-Severus -(dijo Dumbledore con suavidad)-, el CIM no entiende eso. Para ellos, sobreviviste demasiado cerca de la oscuridad como para no haber sido marcado por ella.
-La oscuridad no marca -(respondío)-. Enseña. Y ya estaba mas que enterado de mi citatorio ,me llego una carta del CIM hace unos dias…Exigiendo…
Minerva se enderezó.
-¿Y qué es lo que te están exigiendo ahora?
severus saco un pergamino doblado del interior de su túnica y lo dejo sobre la mesa. El sello del CIM brilló un segundo antes de apagarse.
-Un testimonio completo de mis años junto a Voldemort -(dijo)-. Detalles. Nombres. Métodos. Pensamientos. Quieren asegurarse de que no “conservo simpatías”.Y para que les diga la verdad usaran veritaserum
Sprout negó con la cabeza.
-Como si pudieran pedir algo así en un interrogatorio.
-No pueden -(respondío snape)-. Por eso desconfían. Porque saben que, si quisiera mentirles… no lo notarían.
Dumbledore entrelazó los dedos.
-¿Irás?
Asintío una vez.
-No porque les deba nada -(aclaro)-. Sino porque no les daré la satisfacción de decir que me negué.
El director le sostuvo la mirada.
-Hogwarts te respalda -(dijo)-. Y yo también.
No respondío ,El respaldo era un concepto frágil cuando el miedo gobernaba a los poderosos.
Severus se levanto de la mesa.
-Si me disculpan -(dijo)-. Tengo clases que impartir y alumnos que tolerar.No tengo tiempo para las estupideces del CIM…no ahora
-Severus… -(empezó minerva)
-No -(la interrumpío, levantando una mano)-. Permítanme terminar.
Se puso de pie y saco de su túnica un fajo grueso de pergaminos. Los dejo caer sobre la mesa con un golpe seco. Varios profesores se sobresaltaron.
-Esto es lo que el CIM no ve -(dijo)-. O lo que prefieren ignorar.
Minerva tomó uno de los pergaminos. Su expresión cambió apenas leyó las primeras líneas.
-Amenazas… -(murmuró.)
-Mortífagos rezagados -(continuo)-. Células dispersas. Nombres que no aparecen en ningún registro oficial. Algunos creen que los traicioné. Otros están convencidos de que debería estar muerto.
Flitwick palideció.
-¿Todo esto… te ha llegado aquí? ¿A Hogwarts?
-Sin ser detectados por los sistemas habituales -(asintío)-. He tenido que reforzar protecciones adicionales. No por mí. Por el castillo.
Dumbledore se inclinó hacia adelante por primera vez.
-¿Por qué no nos lo dijiste antes, Severus?
Lo miro directamente.
-Porque no necesito compasión. Ni vigilancia adicional. Y porque el CIM ya sospecha que sigo “tejiendo redes”. Si supieran cuántos mensajes intercepto aunque no los responda, confirmarían sus paranoias.
Minerva dejó el pergamino sobre la mesa con cuidado.
-Pero los congresistas creen que podrías convertirte en el próximo Lord Oscuro…..-(dijo en voz baja)-. Que los mortífagos podrían seguirte.
-Los mortífagos no siguen a quien los traiciona -(respondío con frialdad)-. Me odian tanto como el CIM me teme. Esa es la ironía.Porque saben que participé en la caída del Señor Oscuro. Para ellos soy un traidor. Para el CIM, un posible sucesor
Nadie habló durante varios segundos.
-Entonces -(dijo finalmente Sprout)-, estás atrapado entre dos bandos
-Lo he estado toda mi vida -(contesto)-. La diferencia es que ahora no finjo estar de un lado equivocado.
Severus se sentó de nuevo, cruzando los brazos.
-No acudiré despues al CIM mientras sigan tratándome como un sospechoso permanente. Mi lugar está aquí. Enseñando. Vigilando.
Dumbledore sostuvo su mirada, serio.
-Mientras yo sea director, Hogwarts seguirá siendo tu refugio -(dijo)-. Pero debes saber que la presión aumentará.
-Lo se-(Respondio severus)
Dumbledore se levantó despacio y tomó uno de los pergaminos sin abrirlo.
-El CIM presiona porque tiene miedo -dijo-. Miedo de lo que no puede controlar.
-Exactamente -(asintio severus)-. Y por eso quieren que me presente, que hable, que confiese una y otra vez. No buscan información. Buscan seguridad.Mientras yo esté en Hogwarts -(añadío severus)-seguiré cumpliendo mi función. Profesor. Jefe de casa. Nada más.
La conversación se disolvió poco a poco, pero el peso permaneció.
La puerta de la sala de profesores se abrió con suavidad.
-Buenos días -(dijo Lupin, con ese tono tranquilo)-. Veo que he regresado justo a tiempo para… lo que sea que esté pasando aquí.
Remus dejó su maletín junto a la pared y los observó uno por uno, deteniéndose un segundo más en severus, Sus ojos se estrecharon apenas.
-¿Interrumpí algo?
-Solo una conversación con el CIM -(respondió McGonagall)-. Nada nuevo.
-Ah -murmuró Remus-. Siguen sin soltar a Severus, ¿verdad?
Remus suspiró y negó con la cabeza.
-De verdad no aprenden. – miró de reojo a severus-. Deberían dejar de obsesionarse con tus años oscuros y empezar a fijarse en lo evidente.
-Cuidado, Lupin -advirtio sabiendo perfectamente a que se referia-
Sonrió, claramente ignorando la advertencia.
-Vamos, Severus. El gran misterio no es que fueras un mortífago. Es que resultaras ser un romántico incorregible. -Alzó una ceja-. Protegiste a Harry Potter durante años solo porque tenía los ojos de su madre. Lily.
Todos se callaron de golpe al ver la reacción de severus ante el nombre de lily
-Eso -continuó Remus, implacable- es lo que el CIM debería analizar. No tu capacidad para mentir, sino tu incapacidad para dejar de proteger lo que una vez amaste.
la mano de severus se cerró en un puño.
-Cierre la boca, Lupin -dijo con voz tensa-
El ambiente se tensó aún más. Flitwick se removió incómodo; Sprout miró al techo como si deseara desaparecer. Dumbledore, en cambio, permaneció en silencio, observándolos con atención
Remus alzó las manos en gesto de rendición, aunque la sonrisa no se borró del todo.
-Está bien, está bien. Solo digo que el CIM se equivoca de enemigo.
La conversación derivó hacia otros asuntos -vigilancias, horarios, cambios tras su reincorporación- hasta que Lupin pareció recordar algo. Se apoyó contra la mesa, cruzando los brazos.
-Por cierto, Severus -dijo con ligereza-, conocí hoy a la alumna nueva. Michelle….Es tu alumna en slytherin deberias de estar orgulloso…
Severus se levanto la vista a remus
-¿Ah, sí? -respondío con desinterés levantando una ceja-
-Muy callada. Muy tranquila. -Asintió-. Atenta, respetuosa, obedeció cada indicación sin cuestionar nada. Alumna ejemplar, diría yo.
Bufó antes de poder detenerse
-Debe estar confundiéndola con alguien más, Lupin -replico, seco-. Porque la joven que yo conozco no encaja ni remotamente con esa descripción.
Remus parpadeó, sorprendido.
-¿No?
-Ni de broma -continuo,con una mueca que rozaba la burla-. Insolente, desafiante, incapaz de permanecer en silencio más de treinta segundos. Tiene un talento especial para ignorar órdenes directas y provocar discusiones donde no las hay.
McGonagall le lanzó una mirada significativa a severus curiosa
Remus, en cambio, sonrió con calma.
-Curioso -dijo-. Porque conmigo fue todo lo contrario.
Es insolente -continuo severus-. y Tiene un talento especial para meterse en problemas y otro aún mayor para provocarlos ,Si pudiera taparle la boca tan solo cinco minutos….
-Severus…-dijo minerva reprendiendo a snape)
-Tal vez -añadió remus con suavidad- depende del profesor.
El silencio que siguió fue incómodo. Dumbledore carraspeó ligeramente, dando por terminado el intercambio, pero la frase ya había quedado flotando en el aire.
Dumbledore entrelazó los dedos con calma, observándonos uno a uno, como si midiera el peso de lo que estaba a punto de decir.
-Quería preguntarles por Michelle -comenzó-. Cómo se ha adaptado a sus clases desde que se incorporó. Si progresa en el manejo de la magia… y si el mundo mágico le resulta abrumador.
Sprout fue la primera en responder.
-Es cuidadosa -dijo-. Aún se sorprende con facilidad, pero aprende rápido. Las plantas no le asustan tanto como esperaba.
Flitwick asintió con entusiasmo.
-Tiene buena intuición mágica. Le falta base teórica, claro, pero eso es normal viniendo del mundo muggle.
McGonagall soltó una breve risa.
-Bueno… no diría que nada la asusta.El otro día Peeves la persiguió por el pasillo. Gritaba y corría como una niña de primero.Pero es normal…muchas cosas que solo veia en cuentos o peliculas muggles de fantasia en el mundo magico son uma realidad , se esta adaptando a cosas que jamas creyó que existieran-Dijo minerva
Algunas sonrisas se escaparon.
-Ella podra con eso y mas …-continuó Minerva-. Los fantasmas , dragones , elfos , duendes, pueden impresionar al principio pero estoy segura de que se adaptara bien
Dumbledore asintió despacio, pensativo, y entonces giró la cabeza hacia severus
-Severus.
-No tengo nada que decir sobre esa alumna -respondío-. Y francamente, me gustaría saber por qué decidió admitirla aquí. Su caso es… irregular. ¿No existe otra institución más adecuada?
El silencio que siguió fue distinto. Más pesado.
Dumbledore suspiro
-Michelle está bajo mi tutela -dijo-. Desde hace muchos años.
Las miradas se tensaron.
-¿Por qué? -preguntó McGonagall con suavidad.
Dumbledore tardó un segundo en responder.
-Porque algo ocurrió en el mundo muggle… cuando ella era apenas una niña.
hubo silencio
-Mortífagos -continuó-. Al comienzo del ascenso de Tom. Buscaba seguidores. Sus padres se negaron.
-Él dio la orden -dijo Dumbledore, con voz grave-. Y el mismo tom fue en persona a asesinarlos
Nadie habló.
-Michelle quedó huérfana esa misma noche. Tenía ocho años cuando vio a sus padres morir.
Sprout se llevó una mano a la boca. Flitwick bajó la mirada.
-Yo estaba allí -añadió Dumbledore-. Había ido a advertirles. Llegué tarde.
-La encontré en su casa, cerca del bosque -continuó-. Intentando despertar a sus padres. Creía que dormían. Cuando me vio… corrió hacia mí. Se aferró a mi pierna y lloró.
La voz de Dumbledore bajó
-Me dijo: “El señor que se parece a una serpiente los dejó dormidos…”
Un escalofrío recorrió la sala.
-Ahí supe que Tom había estado allí -dijo-. Y que no era un ataque cualquiera.
El silencio era absoluto.
-Sus padres eran amigos cercanos míos -prosiguió-. Decidí protegerla. A escondidas. Sin exponerla al mundo mágico ni a las guerras que vendrían. Sus padres eran magos
Dumbledore levantó la vista.
-2 Años después, la visité en el mundo muggle. En un orfanato. La encontré jugando… con una serpiente. Hablándole.
-Lengua parsel…. -murmuró Flitwick.
-Exacto -asintió Dumbledore-. Supe entonces que era bruja.
McGonagall frunció el ceño.
-¿Y la carta? ¿Por qué ahora?-
-Porque no quise ponerla en peligro -respondió Dumbledore-. Modifiqué el registro del libro y Esperé. Doce años. Hasta que cumpliera veintidós.
La sala quedó en un silencio denso.
-Michelle no es una anomalía -concluyó Dumbledore-. Y Hogwarts es el primer lugar donde puede aprender quién es… sin que nadie venga a intentar matarla por ello. Es por eso que pido su apoyo para guiarla estar en el mundo magico debe de estar siendo dificil para ella y no me gustaria que la presión de informarse de muchas cosas la sobrepasara, Severus tu que eres su jefe de casa….dejo esa tarea en tus manos
Snape solo asintio los demas profesores se levantaron y se fueron de uno en uno severus acomodo sus examenes y se levanto
-Severus….Un momento por favor-Dijo albus
-Diga-Respondio snape-
-Severus… cualquier permiso que consideres necesario respecto a la señorita Michelle, queda concedido. No tendrás obstáculos de mi parte.
-Y yo para que necesito eso albus…?
-Para que …estes el mayor tiempo posible con ella si necesitas que ella sea un tipo de asistente ,o si necesitas que vayan juntos a hogsmeade para la adquisición de ingredientes ella te ayudara y tu la ayudaras a ella en respecto a que se adapte a este mundo y si es posible para ti….ayudale a manejar su magia no puede estar con la varita de adorno o guardada en algun cajon sin poder defenderse en este mundo…
Severus apreto los puños ,su mandibula se tenso pero no dijo nada solo asintió rigido
-Con su permiso -dijo con rigidez-. Tengo clases.
Salío de la sala sin mirar atrás.
2 horas despues
Pregunte donde quedaba el gran comedor a unos niños parecian de primer año y me señalaron indecisos hacia unas escaleras no recordaba donde estaba el gran comedor no me habia aprendido el camino aun pero me guiaba por lo que los niños dijeron y un olor a comida exquisito llegue a un pasillo pero no vi ninguna puerta al fondo solo estaba una pintura de un cuenco de frutas me acerque y busque debajo del cuadro no habia algo me quede viendo la pintura y vi que tenia una fruta que me gustaba mucho era una pera la toque y de la nada la pera se empezo a reir
-Que mierd…..-Dije sobresaltandome y alejandome de ahi
La pera de la nada se convirtio en una perilla verde le di vuelta y se abrio como una puerta entre y tuve una fugaz visión de una enorme habitación de techo alto, grande como el Gran Comedor
La habitación era gigantesca de techos altos con cinco mesas idénticas a las del Gran Comedor; también estában en la misma posición. Habia grandes cantidades de ollas y sartenes amontonadas alrededor de las paredes de piedra, y una gran chimenea de ladrillo en el otro extremo…
Me quede pensando que se veia todo distinto y no veia a alumnos por ningun lado ademas de que…mas bien parecia una cocina gigante vi unsas sombras correr de un lado a otro
Entré un par de pasos más… y entonces los vi bien.
Pequeños. Orejas largas. Ojos enormes.
Mi cerebro tardó exactamente medio segundo en pensar que, eso no era normal.
-¡¡AHHHH, QUÉ MIERDA!! ¡¡¡AHHH!!! -grité, retrocediendo de golpe- ¡¡¡NO ME TOQUEN!!! ¿¡QUÉ DIABLOS SON!? ¡¡AY, CARAJO!!
El efecto fue inmediato… y catastrófico.
-¡HUY!
-¡INTRUSA!
-¡NO TOCAR A LA BRUJA GRANDE!
-¡SE ASUSTÓ, SE ASUSTÓ!
Los elfos domésticos entraron en pánico colectivo.
Uno soltó una bandeja entera de platos que se hicieron añicos en el suelo. Otro resbaló con sopa caliente y salió patinando de espaldas. Dos chocaron entre sí y cayeron rodando debajo de una mesa. Unos mas empezaron a golpearse la cabeza contra un barril mientras gritaban algo sobre “castigos autoimpuestos”.
-Scooty malo! Malo! Malo!
-Sooty malo…sooty malo…muy malo….malo…malo!
-¡NO, NO, NO! -dije yo, levantando las manos- ¡NO SE PEGUEN! ¡NO SE CASTIGUEN! ¡NO HAGAN ESO! ¡SOLO… SOLO QUERÍA COMER!
Eso solo lo empeoró.
-¡QUIERE COMER!
-¡LA BRUJA GRANDE TIENE HAMBRE!
-¡RÁPIDO, COMIDA, COMIDA!
El caos era absoluto. Ollas flotando. Vapor por todas partes. Un elfo llorando abrazado a una zanahoria.
Yo estaba pegada a la pared, respirando agitada, con el corazón a mil.
-Ok… ok… -murmuré-. Respira. Esto no es una película de terror. Son… criaturas mágicas. Criaturas mágicas MUY CERCA.
Uno se me acercó demasiado rápido y yo pegué otro grito.
-¡¡NOOO!!
El elfo chilló más fuerte que yo y salió corriendo.
-¡ERROR! ¡ERROR! Malo!! Malo
El elfo se empezo a dar de a sartenazos en la cabeza me acerque a el y le quite la cazuela
-Por merlin tienen una extraña mania por lastimarse…
La puerta de las cocinas se abrió de golpe.
-¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ?
La voz resonó con autoridad suficiente para congelar a todos.
Los elfos se detuvieron en seco. Algunos se taparon los ojos. Otros se tiraron al suelo dramáticamente.
Yo me giré… y sentí cómo el estómago se me hundía.
Severus Snape estaba en la entrada
Sus ojos recorrieron la escena:
los platos rotos,
los elfos paralizados,
yo contra la pared, pálida, con las manos aún levantadas.
Silencio.
-… -me miró-.
-… -miró a los elfos-.
-… -volvió a mirarme-.
-Explíquese. Ahora -ordenó, con una calma
Yo tragué saliva.
-Yo… eh… me perdí -dije rápido-. Olí comida. Entré. Vi… eso -señalé vagamente- y grité. Mucho. Fin.
Uno de los elfos levantó la mano temblorosa.
-La bruja grande gritó palabras feas, señor Snape…
-Silencio -dijo él sin alzar la voz.
Los elfos se encogieron
Snape suspiró lentamente, llevándose dos dedos al puente de la nariz.
-Señorita Michelle -dijo-. Estas son las cocinas de Hogwarts. Y esas “cosas” son elfos domésticos. No criaturas asesinas.
-¡NO LO SABÍA! -respondí-. ¡Nunca había visto uno en persona!
Me miró de arriba abajo. Algo en su expresión cambió apenas un milímetro.
-…No me diga…-murmuró.
Se giró hacia los elfos.
-Nadie está siendo castigado. Nadie se golpea. Limpien esto con calma.Severus se acerco a los elfos que seguian pegandose contra el barril y les hablo con calma
-Dejen de hacer tonterias y ponganse a trabajar el buffet tiene que estar listo…
Los elfos pararon y vieron a snape
-¿Sin castigo, señor? -preguntó uno, desconfiado.
-Sin castigo.
Los elfos parecieron emocionalmente confundidos, pero obedecieron.
Snape volvió a mirarme.
-Y usted -dijo- viene conmigo.
-¿A dónde?
-Al Gran Comedor. Antes de que logre provocar una rebelión culinaria.
Se dio media vuelta, ya saliendo.
-Y, señorita Michelle -añadió sin mirarme-. La próxima vez que huela comida, siga a los estudiantes. No a los aromas.
Lo seguí, todavía temblando un poco.
Detrás de mí, un elfo susurró emocionado:
-La bruja grande es aterradora… pero educada.
Yo solo pensé una cosa:
Hogwarts definitivamente no venía con manual de supervivencia.
Seguí a Snape por el pasillo,
De pronto se detuvo en seco.
Tan de golpe que casi me lo estampo encima.
-… -levanté la vista.
Snape se giró lentamente y se quedó mirándome fijamente, con esos ojos negros que parecían juzgar cada error que había cometido desde que nací.
Yo fruncí el ceño, incómoda.
-¿Qué me ve, eh? -solté-. ¿Por qué se detuvo de golpe?
Silencio.
Su expresión se tensó apenas. Mandíbula rígida. Narinas dilatándose mínimamente.
-¿De verdad es incapaz de caminar por Hogwarts sin provocar un desastre? -dijo por fin, con voz baja y venenosa-. ¿O es un talento especial que decidió exhibir hoy?
-Me perdí -respondí-. No es como si me hubieran dado un mapa.
-Oh, claro -replicó-. Porque gritar “qué mierda” a todo pulmón es la reacción lógica ante criaturas mágicas en una escuela de magia!.
-¡Nunca había visto elfos! -me defendí-. Vengo del mundo muggle, ¿recuerda?
-Créame, lo recuerdo perfectamente -dijo-. Y eso no justifica su comportamiento infantil.Esta en una escuela de magia por merlín….Acostumbrese a ver seres fantasticos…tiene suerte de estar dentro del castillo y no …fuera de el
Crucé los brazos.
-No estaba siendo infantil. Estaba asustada.
Snape dio un paso hacia mí.
Solo uno.
Pero fue suficiente para que el aire se volviera pesado.
-Escúcheme con atención, señorita Michelle -dijo, inclinándose apenas-. Hogwarts no va a adaptarse a usted. Usted se adaptará a Hogwarts.
Aquí no se grita.
No se corre como descerebrada por los pasillos.
Y mucho menos se arma un escándalo digno de primer año.
-No soy de primero -repliqué.
-Actuó como si lo fuera.
Me mordí la lengua.
Durante un segundo pensé que seguiría gritando… pero no lo hizo. Enderezó la espalda, alisó su túnica con un gesto seco y su voz volvió a ser fría, controlada.
Había descargado lo suficiente.
– siga caminando. A dos pasos detrás de mí.
Caminamos de nuevo por un pasillo
-Y si vuelve a perderse…No grite. Pregunte a quien sea sus dudas o nada mas para ser insolente le sirve la lengua?
-Justamente pregunte a unos niños y me dijeron que por esta direccion me viniera
-Ah…niños que encantador ,¿A caso no pensó en que unos niños de primer añor podrian estar igual de perdidos que usted!?¿ O acaso es estupida?
-Como me dijo tarado!?
-Lo que escucho , lave sus oidos no estare repitiendo las cosas inumerables veces solo porque es una jocencita tonta…
-Estupido- murmure bajo-
-No le parece que sea grosero con usted ¿Verdad? pero usted ha sido sumamente grosera hacia mi , a su propio jefe de casa y profesor, si quiere respeto…ganeselo , a partir de hoy usted sera tratada como me trate veremos si lo soporta
Yo lo seguí, mascullando por lo bajo. Llegamos al gran comedor severus se detuvo y se giro a mi
-Tenemos treinta minutos para comer….me hizo perder mucho tiempo en las cocinas-
-Y porque tenemos solo 30 minutos!? Yo ya no tengo clases hasta las 7 de la tarde
Me quede pensando en si tal vez vi mi horario mal saque mi pergamino y vi y severus me lo arrebato y lo enrollo
Snape me miró con esa expresión que parecía como si mi mera existencia fuera un insulto personal al arte de la disciplina.
—Guarde su pergamino, señorita Michelle —dijo con voz baja, y me regreso mi pergamino—. No hay error en su horario. El error está en su capacidad para recordar cosas
Levanté la vista, confundida.
-Señorita Michelle —dijo despacio—. Usted y yo tenemos una cita a las cinco.
—¿Qué…?
Se inclinó ligeramente hacia mí, lo justo para que sintiera el peso de su presencia sin que nadie más en el pasillo pudiera oírlo con claridad.
—Solo usted… y yo. Solos. Durante dos horas. En mi despacho.
No apartó la mirada. Ni siquiera parpadeó.
—No llegue tarde. Mucho menos se le ocurra faltar.Porque si no aparece a la hora exacta… iré a buscarla personalmente. Y créame, no le va a gustar la forma en que lo haga.
—Detención. Esta tarde. A las cinco en punto. En mi despacho. —Hizo una pausa deliberada, dejando que las palabras se asentaran como plomo—. Y no, no es negociable. Ni opcional. Ni discutible.
Abrí la boca para protestar, pero él alzó una mano pálida, cortándome en seco.
—Treinta minutos —repitió, señalando con la barbilla hacia las puertas abiertas del Gran Comedor—. Es lo que le concedo para comer. Ni un segundo más. Si llega un minuto tarde a las cinco, la detención se extenderá hasta medianoche y perderá el banquete de la noche. ¿Me ha entendido?
Tragué saliva. El Gran Comedor bullía de voces, risas, el tintineo de cubiertos… y yo sentía que el aire se me escapaba de los pulmones.
—¿Por qué detención? —logré decir al fin, aunque mi voz salió más débil de lo que pretendía—. Solo… me perdí. Y grité un poco. No hice nada malo.
Snape entrecerró los ojos hasta que parecieron dos rendijas negras.
—¿Un poco? —repitió con burla—. Perturbó el orden. Interrumpió mi trabajo. Y, por si fuera poco, tuvo la osadía de dirigirse a mí con insultos en más de una ocasión.Acaso ya no recuerda lo que me dijo en la clase esta mañana..? Si valora su…carrera academica en hogwarts me hara caso—Hizo una pausa y su voz bajó aún más—. Y Créame cuando le digo que podría haberla expulsado por menos. Pero prefiero… educarla personalmente.
Me quedé mirándolo, con el estómago revuelto. No era solo enojo lo que veía en su cara. Era algo más frío. Más calculado. Como si yo fuera un experimento que él acababa de decidir diseccionar lentamente.
—¿Y si no voy? —pregunté, aunque sabía que era una estupidez en cuanto lo dije.
La comisura de su boca se curvó en algo que podría haber sido una sonrisa si no estuviera tan cargado de veneno.
—¿De verdad esta sorda? Le acabo de decir lo que pasara…No me rete niña tonta—Se enderezó por completo—. Ahora vaya a comer o no lo haga. Me es indiferente. Pero a las cinco en punto la estaré esperando. Y le recomiendo encarecidamente que no me haga ir a buscarla.
Dio media vuelta, su túnica ondeando y se alejó por el pasillo sin mirar atrás.
Me quedé allí plantada, con el pergamino arrugado en la mano y el corazón latiéndome en los oídos.
Treinta minutos para comer.
Y luego… en esos mismos 30 minutos decidir si iba a presentarme voluntariamente a lo que seguramente sería la peor tarde de mi vida… o si iba a seguir cavando mi propia tumba aún más hondo.
Maldito Snape.
Maldito Hogwarts.
Y maldita sea yo por haber abierto la boca.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com