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Odio y deseo - Capítulo 23

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  4. Capítulo 23 - 23 Concursantes
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23: Concursantes 23: Concursantes La sala común estaba más ruidosa de lo normal.

El fuego verde crepitaba con fuerza, pero nadie prestaba atención a las llamas.

Todos hablaban del concurso.

Algunos ya habían empezado a dibujar mapas improvisados en pergaminos robados, otros discutían estrategias en voz baja como si fueran a robar el tesoro .

Pansy estaba sentada en el sofá de cuero negro, con las piernas cruzada.

Yo me dejé caer a su lado, todavía con el estómago revuelto por el anuncio.

—Pansy… ¿qué son exactamente 10.000 galeones?

—pregunté, bajando la voz porque no quería que nadie se diera cuenta de lo perdida que estaba—.

¿Es mucho o poco?

¿Son como euros?

¿Dólares?

¿Wones?

¿Pesos mexicanos?

No entiendo por qué todos se emocionaron tanto y luego se desanimaron al mismo tiempo.

Pansy me miró como si acabara de preguntarle si el cielo era azul.

—¿En serio no sabes qué es un galeón?

—Soltó una risita baja—.

Ay, Michelle… eres tan muggle a veces que me das ternura.

Un galeón es la moneda de oro mágica.

Un galeón vale como… no sé, unos 5 libras esterlinas británicas, más o menos.

O sea, unos 7 dólares americanos, dependiendo del cambio del día en el Callejón Diagon.

10.000 galeones son… una fortuna.

Podrías comprarte una casa pequeña en Hogsmeade, o un caldero de oro macizo, o comprar tres dragones bebes y aun te sobraria…Es mucho.

Muchísimo.

Por eso todos están locos… y al mismo tiempo muertos de miedo.

Señaló con la barbilla hacia el centro de la sala, donde Dls alumnos de slytherin discutían en voz baja con unos cuantos de sexto.

—Y se desanimaron porque Minerva empezó a pasar la lista de concursantes para anotar nombres.

Nadie quiere quedar como cobarde si no se apunta, pero nadie quiere competir contra ya sabes quien..

-Contra quien?-Pregunte curiosa por saber a quien se referia Justo en ese momento, la lista llegó hasta nuestro grupo.

Alguien la había encantado para que flotara de sofá en sofá como un papel flotante.

La tome y La desenrollé .Los nombres ya estaban escritos a mano por los que se habían apuntado en el Gran Comedor.

Y ahí, casi al principio de la lista de profesores, estaba: Severus Snape Remus Lupin Filius Flitwick Aurora Sinistra Trewnaley Un gemido colectivo recorrió nuestra sala —Trampa —siseó uno de los chicos cruzando los brazos—.

Es una maldita trampa.Como se le ocurre a minerva dejar que los profesores computan contra alumnos, sabia que habia algo sucio en esto, Snape es el rey de la estrategia.

Hace planes dentro de planes dentro de planes.

Si alguien puede encontrar ese pergamino en cinco minutos, es él.

—Obvio.

Mira, ahí está el nombre del profesor más tramposo del castillo.

Y el lobo también se apuntó.

Genial.-señalo pansy al nombre de severus snape- uno de los chicos se acercó, arrancándome la lista de las manos.

—Es una trampa descarada —gruñó—.

Snape es un master en estrategia.

Es uno de los tres hombres más poderosos en este castillo: él, Dumbledore y Lupin.

Pero snape es reconocido por sus planes ,por salazar ponen a competir niños de primero a septimo curso contra esos idiotas …

¿Y ahora Lupin también?

Ese tiene olfato de hombre lobo.

Puede oler un pergamino encantado a kilómetros.

Y sabe Defensa Contra las Artes Oscuras mejor que nadie.

¿Qué posibilidad tenemos nosotros?

otro mas se unio y se cruzó de brazos.

—Ninguna.

Snape va a encontrar el pergamino en cinco minutos y se va a pasar el mes entero leyendo esos libros prohibidos que Dumbledore nunca le deja tocar.

Todos sabemos que se muere por ellos.

Ha habido regaños épicos en el despacho del director por eso.

Si alguien se interpone entre él y ese premio… lo mata..

Pansy asintió, mordiéndose el labio inferior.

—Y Lupin… con su olfato de hombre lobo y todo lo que sabe de Defensa Contra las Artes Oscuras… va a oler el rastro mágico del pergamino desde la otra punta del castillo.

y los demas profesores…merlin ,No hay forma.

Y menos con snape dentro…El Una de los chicos soltó un bufido interrumpiendo —Snape ya se habrá memorizado cada rincón secreto del castillo y jugara muy sucio y mas porque a la profesora minerva se le hizo buena idea ademas de dejarlos competir…dejar que se usen trampas para derrocar oponentes y eso al profesor snape se le da de maravilla .Y Lupin… bueno, él caza.

Literalmente.

Estamos jodidos.

Pansy se inclinó hacia mí, bajando la voz.

—¿Y tú qué?

¿Te vas a apuntar o vas a hacerte la tonta?

La miré fijamente.

—Me voy a meter.

Todos se giraron hacia mí como si hubiera dicho que iba a desafiar a snape y que no estaba muy lejos de la realidad Pansy abrió los ojos como platos.

—¿Qué?

—Voy a apuntarme —repetí, más fuerte—.

Y voy a arruinarle el día solo con que vea mi nombre en esa lista.

Ese estúpido de Snape me las va a pagar.

Por todas las detenciones absurdas, por los regaños humillantes, por hacerme limpiar porquerías en su despacho como si fuera su sirvienta personal.

Aunque no sepa usar magia como él, voy a usar lo que sí tengo: siempre me han gustado los juegos de buscar cosas.

Pansy me miró como si estuviera loca.

—Michelle, escúchame bien: es imposible ganarle a Snape.

Im-po-si-ble el esta completamente desquiciado y traumado….

Es un excelente estratega.

Si decide que va a ganar, nadie lo detendrá.

Ya se sabe en toda la escuela que Dumbledore le ha regañado infinidad de veces por querer leer los libros prohibidos fuera de su alcance.

Tiene permiso para entrar a la Sección Prohibida, sí, pero Albus le prohíbe tocar los tomos de artes oscuras más peligrosos.

Y Snape se muere por leerlos.

Se muere.

Si ya decidió que ese premio es suyo… te matará.

No literalmente, claro, pero te hará la vida imposible.

Te pondrá trampas, te desviará, te humillará en público si hace falta.

Y si te interpones entre él y esos libros… olvídate.

Me encogí de hombros, aunque por dentro sentía un escalofrío.

—Que lo intente.

No le tengo miedo.

—Mentira.

Sí le tenía miedo.

Pero también tenía ganas de verlo perder por primera vez.

De verlo mirarme con rabia porque la mocosa insolente que tanto odiaba le había ganado—.

Además… no me vendria nada mal esa cantidad de dinero magico que dicen venir con el premio…Sera premio doble gamo el dinero y su mas ambisioso deseo.

Veremos quién encuentra primero el pergamino.

Y cuando lo haga yo… voy a entrar a esa sección con él mirando desde la puerta como un niño castigado.

Y voy a leer todos esos libros que tanto quiere.

Solo para ver su cara aunque nisiquiera me interesen esas cosas cuando no puedo ni hacer un hechizo basico en clase…

uno de los chicos soltó una risa incrédula.

—Estás loca.

Pero… me gusta.

Apúntate.

Al menos va a ser entretenido verte morir intentándolo.

Pansy negó con la cabeza, pero sonreía.

—Eres una suicida.

Te acabo de conocer y ya te vas…

Uno de los chicos se inclinó hacia adelante.

—Si de verdad vas a intentarlo, al menos déjame darte un consejo: no confíes en nadie.

Ni siquiera en nosotros.

Todos vamos a traicionarnos en cuanto veamos una oportunidad.

Asentí.

—Lo sé.

Dos horas despues…

Llamaron a todos los concursantes al gran comedor estaban los profesores y fantasmas ya esperando , minerva llego al estrado y La lista flotó hacia la mesa de profesores.

Vi cómo Minerva la recibía, la desenrollaba y pasaba los ojos por los nombres pasando lista todos asentian y confirmaban su participacion y Cuando llegó al mío todos se quedaron en silencio trague saliva minerva me vio y sonrio de lado y siguio con la lista Y al lado de ella, Severus Snape se quedó inmóvil.

Vi cómo sus dedos se apretaban alrededor del borde de la mesa.

Vi cómo su mandíbula se tensaba.

Vi cómo sus ojos negros se clavaban en mí desde el otro lado del salón con desprecio absoluto No aparté la mirada el no tenia derecho de decidir quien participaba y quien no , Severus se levantó de la mesa de profesores mientras minerva pasaba lista y todos estaban entretenidos viendo el pergamino en su pedestal , Sus ojos negros barrieron el salón hasta clavarse en mí.

No parpadeó.

No sonrió.

Solo me miró fijamente, y sentí cómo el aire se me congelaba en los pulmones camino hacia mi y me tense —Señorita Michelle —dijo con esa voz baja y cortante que hacía que todos los de Slytherin se pusieran rectos—.

Un momento.

A solas.

Ahora.

No fue una petición.

Fue una orden.

Pansy me miró de reojo con una mezcla de lástima y morbo yo me di la vuelta y camine detras de el Severus ya estaba en la puerta, No me esperó.

Solo empezó a caminar por el pasillo, y yo lo seguí porque sabía que si no lo hacía, me arrastraría él mismo.

Bajamos las escaleras hacia las mazmorras en silencio absoluto.

Cada paso resonaba más fuerte que el anterior.

Cuando llegamos a la puerta de su despacho, la abrió de un golpe seco y me empujó dentro .

Entré tambaleándome un poco.

Él entró detrás y azotó la puerta con tanta violencia que los frascos en los estantes tintinearon.

El silencio duró exactamente dos segundos.

—¿Qué demonios crees que estás haciendo?

—gritó, girándose hacia mí con los puños apretados a los lados del cuerpo.

Yo retrocedí un paso instintivo, pero levanté la barbilla.

—¿Disculpe, profesor?

—No juegues conmigo —siseó, dando un paso adelante que me obligó a retroceder otro—.

¿Te has apuntado al concurso?

¿Tú?

¿En serio?

—Sí —respondí, aunque la voz me salió más temblorosa de lo que quería—.

Firmé y mi nombre Está en la lista.

Tiene algun problema con eso profesor?

Él soltó una risa corta, amarga,y sin humor.

—¿Crees que esto es un juego de niños?

¿Que puedes entrar a una competencia donde participan magos que llevan décadas manipulando hechizos que tú ni siquiera sabes pronunciar?

¿Que puedes ganar este estupido concurso?

¿Contra mí?

¿Tu , enserio?

Dudaba de tu cordura pero ahora me doy cuenta de lo estupida y demente que te has vuelto!

Me crucé de brazos para que no viera cómo me temblaban las manos.

—No estoy compitiendo contra usted.

Estoy compitiendo por el premio.

Igual que todos.

—¡No seas estúpida!

—bramó, y su voz resonó contra las paredes de piedra—.

¡Esto no es un juego de buscar tesoros en el parque!

El pergamino cambia cada hora.

Requiere rastreo mágico avanzado, conocimiento de pociones de localización, hechizos de ocultamiento que ni siquiera los alumnos de séptimo dominan.

Y yo… —se acercó más, hasta que solo nos separaban unos centímetros— yo conozco cada rincón secreto de este castillo.

Cada pasadizo.

Cada grieta.

Cada maldito escondite que Salazar Slytherin pudo haber diseñado.

¿Y tú?

¿Qué tienes tú?

¿Tu terquedad?

¿Tu insolencia?

No tienes ni magia ¿Que demonios pretendes?

Tragué saliva, pero no aparté la mirada.

—Tengo ganas de verlo perder, profesor.

Eso es lo que tengo.

Y usted no es quien para decirme si puedo o no participar …la profesora Mcgonagall dijo…

Severus me interrumpio de golpe -Callese.Nome importa lo que minerva diga o deje de decir.Esta loca al igual que usted.

-Tiene miedo de perder no?

Jajaja si es eso…le da miedo que una …como me llamo la otra vez?

Ah, si , una muggle pierda contra usted verdad , que inseguro es profesor…

Sus ojos se oscurecieron aún más.

Por un segundo pensé que iba a estallar de verdad.

Dio otro paso, tan cerca que podía oler el leve aroma a humo de caldero y pergamino viejo que siempre lo rodeaba.

—¿Perder?

—repitió, casi en un susurro furioso—.

¿Contra ti?

No seas ridícula.

Te voy a destrozar en este concurso.

Voy a dejarte pistas falsas que te lleven en círculos durante tres días.

Voy a hacer que te pierdas en los sótanos hasta que te arrepientas de haber firmado la lista de participantes.

Y cuando yo tenga ese pergamino en la mano y entre a la Sección Prohibida… voy a leer cada libro que Dumbledore me negó durante años.

Y tú… tú vas a seguir limpiando mis frascos y limpiando calderos con sustancias podridas por el resto de tu miserable vida en hogwarts por atreverte a pensar en que puedes ganarme.Le ordeno inmediatamente que vaya con minerva y le diga que ha entrado en razon y no quiere competir Me tembló la barbilla, pero no lloré.

No iba a darle esa satisfacción.

—Entonces hágalo —le dije, la voz baja pero firme—.

Haga trampas.

Use su astucia.

Use su poder.

Pero sepa una cosa: no voy a rendirme solo porque usted me grite.

No voy a quitar mi nombre de la lista solo porque me odia.

Y si gano… —hice una pausa, mirándolo directamente a los ojos— si gano, voy a entrar a esa sección y voy a leer exactamente los mismos libros que usted quiere leer.

Y voy a hacerlo solo para restregárselo en la cara cada vez que me mire con desprecio…

Es mas ,voy a abrir sus preciosos libros malvados en su cara restregandole el olor a libro viejo que saldrian de ellos y usted no podra hacer nada contra eso , solo imaginese una ….despreciable muggle leyendo sus preciados libros…imaginese como lo voy a disfrutar cuando ni a usted lo dejan tocarlos Por un instante, algo cambió en su expresión.

No fue rabia.

Fue… sorpresa.

Luego furia de nuevo —Fuera —ordenó, señalando la puerta—.

Sal de mi despacho antes de que olvide que soy tu profesor.

No me moví de inmediato.

—¿Eso es todo?

¿Gritarme y echarme?

—Fuera —repitió, más bajo, más peligroso.

-Para ser un mago peligroso es…muy inseguro , deberia de preocuparse por los demas profesores…o alumnos estrella de hogwarts sin embargo esta llorando porque YO me inscribi…¿Porque, eh?

Severus no se contuvo me tomo del brazo y me jalo y hecho fuera del despacho -Dije FUERA!- grito y me cerro la puerta en la cara -Imbecil…idiota…-murmure por lo bajo Al dia siguiente Severus snape/ Minerva estaba de pie frente a la mesa larga, con el pergamino mágico flotando a la altura de sus ojos.

Lo manipulaba con la varita en movimientos lentos y exactos: un giro para el cambio horario, un trazo circular para el sello de reconocimiento, y un susurro final para grabar el premio en letras que solo se revelarían al toque del vencedor.

“El que lo encuentre primero gana acceso ilimitado a la Sección Prohibida durante un mes y 10.000 galeones en Gringotts.” Minerva lo dobló con cuidado y lo depositó en una caja de madera oscura que ya estaba encantada para desaparecer y reaparecer en un lugar aleatorio del castillo en unas horas Yo estaba en la esquina más alejada, fingiendo revisar una pila de ensayos que no necesitaba revisar.

En realidad, escuchaba.

Siempre escuchaba.

La puerta se abrió con un crujido suave.

Remus Lupin entró, con esa expresión cansada que nunca se quitaba del todo, sosteniendo un sobre vacío en la mano.

—Minerva —dijo, con voz baja pero clara—.

Necesito unos documentos de Michelle.

Algo sobre su ingreso económico para el registro de becas del Ministerio.

Albus no está, así que… ¿tú sabes si ella tiene algún sustento formal?

Minerva dejó la varita sobre la mesa y se giró hacia él, con una sonrisa pequeña y maternal que reservaba para los alumnos más vulnerables.

—Albus le ofreció una especie de beca personal —explicó—.

Nada oficial, nada que aparezca en los libros del Ministerio.

Solo una cantidad mensual que le ayudara con los gastos en el mundo mágico: varita nueva, libros, túnicas, incluso algo para Hogsmeade.

Todos los trabajos allí requieren magia básica, y ella… bueno, todavía no domina lo suficiente como para trabajar sin riesgos.

Pero Michelle la rechazó.

Remus alzó las cejas.

—¿La rechazó?

—Sí.

Dijo que quería buscar algo con su propio esfuerzo.

Que no quería depender de nadie.

Albus insistió un par de veces, pero ella fue inflexible.

Orgullosa.

Terca.

Como una Gryffindor, aunque sea de slytherin Remus soltó un suspiro suave y se pasó una mano por el cabello castaño —Entiendo.

Entonces no hay registro formal.

Tendré que anotarlo como “sin ingresos estables” por ahora.

Gracias, Minerva.

Se fue tan silencioso como había entrado.

Yo no me moví.

Pero las palabras se quedaron clavadas en mí No tenía sustento.

Ninguno.

Ni familia que enviara galeones, ni trabajo en Hogsmeade, ni beca aceptada.

Vivía de lo que el castillo le daba ,comida, dormitorio, libros de la biblioteca general y de lo poco que podía conseguir con su ingenio muggle en un mundo que no la necesitaba sin varita.

Y sin embargo, había rechazado la ayuda de Albus Dumbledore.

Por orgullo.

Por terquedad.

Por esa necesidad absurda de demostrar que podía sola.

Pensé en el concurso.

En cómo había firmado su nombre con esa letra grande y desafiante.

En cómo me había mirado en el Gran Comedor, sin bajar la vista.

De repente todo encajó con una claridad .

Se había metido al concurso por dos razones.

Una: los 10.000 galeones.

Dinero real.

Dinero que podría darle independencia, que podría guardarle para cuando saliera de Hogwarts y tuviera que enfrentarse al mundo mágico sin red.

Dos: para restregármelo en la cara tal y como habia dicho Para demostrarme ,a mí, que la había llamado mocosa insolente, que la había castigado con tareas humillantes, que la había herido mencionando a sus padres en un momento de rabia pura,que podía ganar algo importante sin usar magia avanzada.

Solo con su inteligencia, su terquedad, su maldita voluntad.

Sin mi ayuda.

Sin la de nadie.

Y eso… eso me provocó algo que no esperaba.

Respeto.

Y pena.

Pena profunda, porque sabía lo que era vivir sin red de seguridad.

Sabía lo que era rechazar ayuda por orgullo porque aceptar significaba admitir debilidad.

Sabía lo que era necesitar demostrarle al mundo ,y a uno mismo, que se podía sobrevivir solo.

Recordé los días que me había evitado después de aquel comentario cruel sobre sus padres.

Cómo había bajado la mirada en clase, cómo había respondido con monosílabos, Yo había querido disculparme desde el primer día que vi el daño en sus ojos.

Pero no sabía cómo.

Nunca había sabido cómo pedir perdón sin que sonara como un estupido Y ahora… ahora se me cruzó la idea.

Tal vez podría disculparme de otra manera y …ayudarla No directamente.

Nunca directamente.

Eso destruiría el concurso, destruiría su orgullo, destruiría lo que ella estaba intentando demostrar.

Pero… desde las sombras Dejarle una pista sutil que no pareciera mía.

Desviar a otros concursantes que pudieran hacerle daño.

Aparecer en el momento justo para “distraerla” y guiarla sin que se diera cuenta hacia el camino correcto.

Competir contra ella con todas mis fuerzas… y al mismo tiempo asegurarme de que tal vez..ganara sin que se diera cuenta de que influi Ser su enemigo en el tablero.

Y su sombra protectora en la oscuridad.

Me levanté sin hacer ruido.

Minerva me miró de reojo, pero no dijo nada.

Sabía que algo había cambiado en mí, aunque no supiera qué.

Salí al pasillo.

El amanecer estaba cerca.

Y por primera vez en mucho tiempo, no solo quería ganar.

Quería que ella también tuviera una oportunidad de ganar algo.

Aunque fuera a costa mía.

Aunque tuviera que hacer trampas contra mí mismo para lograrlo.

“Demonios que me esta pasando…es solo una alumna como todas las demas, ¿Cual es la diferencia..?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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