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Ojos Místicos: Mis Ojos Roban las Leyes del Cultivo - Capítulo 222

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Capítulo 222: Imperio de las Nubes (41)

El tiempo avanzaba implacablemente.

La segunda fase del Torneo de Formación del Palacio de Jade se desarrollaba como una caótica sinfonía de luz, Qi y concentración.

En el disco central, noventa maestros de formación trabajaban simultáneamente, cada uno dentro de su pequeño territorio de placas y piedras espirituales.

El aire estaba denso, cargado con el aroma metálico de la energía siendo consumida, el tenue zumbido de runas activadas, y el sonido ocasional de placas agrietándose cuando alguien calculaba mal el equilibrio.

Kyrian observaba todo con ojos carmesí que parecían absorber cada detalle. Veía el flujo de Qi moviéndose entre las placas, las líneas de energía entrelazándose o desenredándose, y los pequeños fallos humanos que costaban minutos preciosos o incluso la eliminación.

Mei Li, a su lado, mantenía la mirada fija en la arena, analizando en silencio, pero de vez en cuando susurraba breves comentarios.

—Mira… ese acaba de perder la segunda formación porque no calculó el consumo de Qi. Se quedará atascado en la primera.

Kyrian asintió levemente.

Mientras tanto, el viejo Ming seguía siendo el más rápido y constante.

Tras completar las tres formaciones en cincuenta y cinco minutos, no se levantó. Permaneció sentado en posición de loto, respirando lentamente, manteniendo las tres formaciones activas al mismo tiempo.

Ocultación, concentración de Qi y restricción de movimiento.

Las tres funcionaban en armonía, la ocultación escondía su presencia, la concentración atraía el Qi ambiental hacia él, y la restricción creaba una red de hilos invisibles a su alrededor que impedía cualquier aproximación accidental. No necesitaba nada más. Simplemente esperaba a que se acabara el tiempo.

El discípulo de la Academia de las Nubes terminó su tercera formación en una hora y veinte minutos. Una barrera ofensiva que lanzaba agujas de energía en patrones rotatorios. Se puso de pie, se limpió el sudor de la frente y permaneció en silencio, observando a los demás con una mirada tranquila y evaluadora.

La joven de túnicas púrpuras, cuyo nombre Kyrian escuchó mencionar como Lan Xue, terminó en una hora y once minutos. Sus tres formaciones eran todas basadas en ilusiones. Una era de percepción visual distorsionada, otra de percepción auditiva, y la tercera creaba sombras falsas que se movían como personas reales. Cuando terminó, se sentó exhausta pero con una sutil sonrisa de satisfacción.

Otros destacaron de diferentes maneras.

Un hombre de mediana edad, con cicatrices en el rostro y túnicas marrones simples, ensambló una formación defensiva de Rango Máximo 3, una cúpula de tierra endurecida que resistía impactos. Terminó en una hora y veintitrés minutos.

Una chica de pelo corto con expresión concentrada creó tres formaciones de apoyo. Aceleración de Qi, regeneración ligera y purificación de veneno. Terminó en una hora y veintiocho minutos.

Pero la mayoría luchaba.

Muchos aún estaban en la segunda formación cuando la campana anunció que solo quedaban treinta minutos. Algunos intentaban desesperadamente terminar la tercera, pero el consumo mental era demasiado alto.

Un joven perdió el control de la placa central, la formación colapsó en una explosión de luz que lo lanzó hacia atrás, quemando sus brazos y eliminándolo automáticamente. Otro simplemente cayó de lado, inconsciente, agotado tras intentar alimentar dos formaciones al mismo tiempo sin suficientes piedras.

Kyrian observaba los patrones de cerca.

—Los que terminan más rápido no lo fuerzan. Dejan que el Qi fluya entre las formaciones como si fuera un ciclo natural. Los que intentan completar todo a la vez acaban rompiéndose.

Mei Li asintió.

—Exactamente. Es una prueba de equilibrio y visión general, no solo de velocidad.

Los minutos finales fueron tensos.

Cuando la campana sonó por última vez, profunda y definitiva, resonando por toda la Plaza Celestial, Qing Lanyue descendió desde el pilar más alto en un elegante salto, aterrizando una vez más en el centro del disco.

Levantó la mano.

Todas las formaciones activas fueron instantáneamente selladas por una ola de su Qi. Las placas dejaron de brillar. El silencio regresó.

—Segunda fase concluida.

Hizo una breve pausa.

—De los noventa participantes que comenzaron, solo trece completaron las tres formaciones con éxito y mantuvieron todas activas hasta el final del tiempo.

Un murmullo de sorpresa y respeto se elevó desde las gradas.

—Trece… de noventa. Eso es brutal.

—Trece finalistas. Ahora se pone serio.

Qing Lanyue continuó, su voz fría y clara.

—Los trece finalistas son.

—Maestro Ming. Tres formaciones de Rango 3, todas mantenidas activas simultáneamente.

—Lan Xue. Tres formaciones de ilusión de Rango 3.

—Wei Chang…

…

La multitud aplaudió calurosamente. Los trece finalistas fueron destacados, algunos se pusieron de pie, otros simplemente inclinaron la cabeza en reconocimiento.

Qing Lanyue levantó la mano nuevamente, silenciando a todos.

Los aplausos murieron al instante, como si una hoja invisible hubiera cortado el sonido de raíz.

Permaneció inmóvil en el centro del disco principal, el brillante cabello verde cayendo como una cascada inmóvil, los fríos ojos recorriendo a los trece finalistas que ahora destacaban entre los demás eliminados. Su presencia era suficiente para imponer silencio sin esfuerzo.

—Antes de la fase final —dijo, con voz baja y cortante—. Todos tendréis una hora de descanso. Recuperad vuestro Qi, calmad vuestras mentes y preparaos. La última prueba no perdona la vacilación.

No explicó nada más.

Con un simple gesto, las placas metálicas utilizadas en la segunda fase fueron recogidas por sirvientes que aparecieron como sombras. Los trece finalistas fueron guiados a áreas laterales reservadas, pequeñas plataformas flotantes con cojines de meditación y tazas de té restaurador para una rápida recuperación. Los demás participantes y espectadores permanecieron en las gradas, pero el murmullo regresó en un volumen bajo, casi reverente.

El Maestro Ming se sentó en posición de loto en su plataforma, con los ojos cerrados, respirando lentamente.

Lan Xue se apoyó contra una columna de jade, sonriendo levemente pero con la mirada distante, recuperando el Qi gastado en las complejas ilusiones.

Los demás variaban. Algunos meditaban intensamente, otros caminaban en pequeños círculos para aliviar la tensión, y uno o dos hablaban en voz baja con compañeros cercanos. Ninguno mostraba pánico. Todos sabían que lo que vendría a continuación sería la verdadera prueba.

El reloj espiritual invisible de la Plaza Celestial contaba los minutos con cruel precisión. La multitud en las gradas no se dispersó, al contrario, creció.

La hora terminó.

La campana espiritual sonó. Profunda, prolongada, resonando como un trueno distante.

Qing Lanyue descendió desde el pilar más alto en un salto silencioso, aterrizando una vez más en el centro del disco principal. Su cabello verde onduló una vez antes de asentarse. Su expresión permaneció impasible, fría como el hielo eterno, sin un rastro de emoción o fatiga.

Levantó su mano derecha.

El silencio cayó una vez más, absoluto.

—Es hora de la prueba final.

Su voz no necesitaba amplificación. Cada palabra llegaba claramente a los oídos de todos en la Plaza Celestial.

Los trece finalistas se levantaron al unísono, sin vacilación. Sabían que lo que venía a continuación lo decidiría todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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