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Ojos Místicos: Mis Ojos Roban las Leyes del Cultivo - Capítulo 353

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Capítulo 353: Gran Volcán (4)

El anciano no dijo nada. Su mirada hacia Kyrian seguía siendo de desdén, o quizás era simplemente la terquedad de un viejo al que no le gustaba admitir que se había equivocado con alguien.

Pero Kyrian notó que el anciano tardaba un poco más en sus cálculos antes de dar la siguiente orden.

—Continúen —ordenó el anciano, girándose hacia adelante.

Siguieron avanzando.

…

Durante las horas siguientes, se enfrentaron a más encuentros.

Un enjambre de Peces de Fuego Aéreos, extrañas criaturas que volaban bajo, con cuerpos translúcidos llenos de llamas líquidas, atacó desde arriba, escupiendo chorros de fuego concentrado. El grupo tuvo que dispersarse para evitar el bombardeo.

Un par de Gorilas de Piedra Ígnea custodiaban la entrada de una pequeña cueva. Las criaturas eran enormes, con brazos tan gruesos como troncos de árbol y puños capaces de triturar roca. El anciano se enfrentó a uno mientras Pan Zheng y otros dos discípulos distraían al segundo.

Y una planta carnívora llamada Flor del Infierno casi quemó vivos a dos discípulos. Sus pétalos, al sacudirse, explotaban en una lluvia de chispas incandescentes que podían perforar las barreras de Qi desprevenidas. Kyrian congeló las llamas de una de esas explosiones con una mirada, creando una cortina de vapor que protegió el flanco del grupo.

Era la primera vez que actuaba directamente en defensa de los demás, no porque le importaran, sino porque la explosión también le habría alcanzado a él.

Kyrian actuó dos veces más durante ese período.

La primera congeló las llamas de un ataque doble de dos Peces de Fuego que apuntaba al flanco derecho. Su hielo neutralizó el fuego en el aire, creando una nube de vapor que cegó temporalmente a las bestias.

La segunda creó una barrera de hielo temporal, un muro delgado pero resistente que permitió al grupo cruzar una zona de terreno inestable que liberaba chorros de vapor sobrecalentado a intervalos aleatorios.

La barrera bloqueó dos ráfagas consecutivas antes de disiparse, tiempo suficiente para que todos pasaran.

Cada vez que usaba su Qi, el contraste entre el frío extremo y el calor del volcán creaba nubes de vapor blanco que se elevaban dramáticamente en el aire, como pequeñas nubes naciendo de la nada.

Los miembros más débiles del grupo miraban a Kyrian con una mezcla de gratitud y reverencia. Los más fuertes mostraban un respeto cauto.

Incluso quienes habían dudado de él al principio comenzaron a cambiar de parecer.

…

Tras casi seis horas de avance constante, con peleas ocasionales y breves pausas para recuperar Qi, el grupo finalmente llegó al borde del Área Intermedia.

No fue necesario ningún anuncio. Cualquiera podía sentir la diferencia.

El calor aumentó varias veces su intensidad. Ya no era un calor que se sentía solo en la piel, era un calor que quemaba desde dentro, que hacía doler los pulmones con cada respiración, que hacía llorar los ojos por pura agresión ambiental.

El aire parecía quemar los pulmones. Cada inspiración traía no solo oxígeno, sino también partículas de ceniza caliente y gases que irritaban el sistema respiratorio.

Anchas fisuras en el suelo liberaban vapor tóxico y corrosivo, un gas blanco y denso que hacía picar la piel incluso a través de las barreras de Qi. Kyrian sintió que su barrera de hielo trabajaba más para neutralizar el efecto corrosivo.

Todos, excepto Kyrian y el anciano, activaron sus defensas al máximo. Escudos de Qi llameante envolvieron sus cuerpos, consumiendo visiblemente más energía. Algunos ya mostraban signos de fatiga, con los hombros caídos, la respiración pesada y la mirada perdida.

Una ceniza espesa comenzó a caer del cielo como nieve negra. No era la ceniza fina del Área Exterior que se dispersaba fácilmente. Eran fragmentos más grandes y pesados que golpeaban las barreras de Qi con pequeños crepitares.

La visibilidad se redujo a menos de treinta metros por delante.

El viento caliente traía el sonido distante de rocas resquebrajándose bajo el calor extremo, chasquidos secos e irregulares, y el rugido grave de bestias más grandes, mucho más grandes que las que habían enfrentado hasta ahora.

El anciano se detuvo en la línea invisible que parecía separar las dos áreas.

Se giró hacia el grupo. Su expresión era grave, desprovista de la autoridad relajada que había mostrado antes.

—De aquí en adelante, la exploración se vuelve seria —dijo, su voz cargada de una severidad que dejaba claro que no bromeaba.

—Mantengan la formación. No se desvíen por ningún motivo. Cualquier señal de una tumba o estructura antigua, por insignificante que parezca, infórmenla de inmediato.

Los discípulos asintieron, con los rostros tensos.

Pan Zheng, que estaba junto a Kyrian, pareció dudar por un momento. Miró a sus compañeros, luego al anciano y después a Kyrian.

—Kyrian… —empezó, con voz baja.

—¿Serías capaz de compartir algo de tu Qi de hielo con nosotros de ahora en adelante? Las cosas se van a complicar más, y…

No terminó la frase. Sus ojos pedían ayuda, pero su boca no pudo articular completamente la petición.

Quizás por vergüenza de pedir ayuda a alguien a quien habían contratado. Quizás por miedo a que Kyrian se negara.

Kyrian miró al grupo.

Los discípulos ya estaban usando toda su fuerza para mantener sus barreras de Qi. El sudor corría por sus rostros en líneas constantes. Algunos temblaban ligeramente, no de miedo, sino de agotamiento.

Luego volvió a mirar a Pan Zheng.

El joven de la túnica escarlata parecía genuinamente inquieto. No era solo miedo por el peligro que se avecinaba. Era una preocupación genuina por sus compañeros. Quería protegerlos, aun sabiendo que no tenía la fuerza para hacerlo.

Por toda la conversación que tuvieron durante el trayecto, por las historias que Pan Zheng contó, por el respeto que mostró incluso cuando no tenía por qué, y por una personalidad que Kyrian aprobaba en cierto modo, decidió ayudar.

Sin previo aviso, sus ojos brillaron.

El azul celeste de sus iris, junto con el blanco de sus pupilas en forma de copo de nieve, se intensificó. Una energía fría se extendió en todas direcciones alrededor de Kyrian, no como una ola violenta, sino como una marea suave y controlada.

La fría neblina envolvió a todo el grupo.

Por donde pasaba, el calor extremo retrocedía. El aire, antes sofocante, se volvió respirable. La ceniza que caía del cielo pareció perder parte de su temperatura, golpeando las barreras de Qi con menos fuerza.

Vapor blanco se elevó de todas partes: de la piel de los discípulos, de sus ropas, del suelo bajo sus pies. Era el choque entre el frío de Kyrian y el calor del volcán, transformado en nubes que ascendían hacia el cielo brumoso.

Los discípulos suspiraron aliviados. Algunos cerraron los ojos por un momento, disfrutando del frescor. Otros miraron a Kyrian con evidente gratitud, y unos pocos incluso hicieron sutiles reverencias.

—Gracias —dijo Pan Zheng, con la voz llena de sinceridad.

—De verdad, gracias.

Kyrian no respondió.

Simplemente siguió caminando, con su energía de hielo pulsando suavemente, creando una zona de confort que protegería al grupo mientras cruzaban el Área Intermedia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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