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One Piece: El Hada de la Justicia - Capítulo 15

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  4. Capítulo 15 - 15 15- Un Nuevo Recluta en la Marina
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15: 15- Un Nuevo Recluta en la Marina 15: 15- Un Nuevo Recluta en la Marina les aviso que si me ven menos activo es por que se me rompio el celu.

y lo peor es que mi hermano me presto uno que tenia de mas y tambien lo rompi.

jajaja mal dita sea.

bueno voy a tener que comprar otro para la semana que viene.

por suerte tengo la pc- aunque este acostumbrado a escribir con el celu.

sin mas aqui el cap.

————— 15- Un Nuevo Recluta en la Marina —¿Por qué no dejas la Marina y te unes a nosotros?

Tengo grandes planes para cambiar este mundo, y nos vendría bien alguien como tú —dijo Teach con una sonrisa orgullosa.

mientras miraba con codicia a Kara.

—Wow… de verdad hay gente demente en el mundo.

¿Por qué me uniría a un sucio pirata sin nombre cuando soy una de las vicealmirantes más bellas y poderosas del mundo ahora mismo?

—respondió Kara con bravuconería, mirando con desprecio a Teach.

—¡Zehaha!

Qué mal… —dijo mientras activaba su habilidad de la fruta oscura—.

Entonces, tendremos que usar un par de rehenes para escapar.

La oscuridad se extendió por todos los alrededores mientras los aldeanos seguían escondidos en sus casas.

—Tsk… la basura siempre será basura, ¿verdad?

—murmuró Kara antes de aparecer frente a Barbanegra.

Este la miró sorprendido al ver que se movía tan rápido, pero no tuvo tiempo de reaccionar antes de recibir un golpe con todo el poder de Kara.

El impacto casi destruyó su estómago, dejando su abdomen cubierto de sangre y carne desgarrada.

—¡Aaah, cómo duele… aah!

—gritó Barbanegra, retorciéndose en el suelo.

Sin embargo, a pesar del dolor, no soltó su habilidad, obligando a Kara a empezar a rescatar a los ciudadanos atrapados.

Aprovechando la distracción, Barbanegra y sus compañeros escaparon ocultándose en la oscuridad.

—¡Maldita… nos volveremos a ver!

—espetó con ira antes de desaparecer.

—¡Kara!

¿Dónde están los piratas?

—preguntó Smoker, llegando volando a toda velocidad y encontrándola sacando a la gente de los escombros.

—Escaparon.

Envía a los soldados a ver quién fue dañado —respondió Kara seriamente.

Estaba furiosa por no haber podido matar a Barbanegra con ese ataque.

Había usado suficiente poder para destruir una isla de un solo golpe, pero ese tipo resultó ser más resistente de lo que pensaba.

Podría haber seguido atacando, pero la habilidad de Teach no se desactivó al recibir el golpe.

Solo logró desquitarse con ese ataque antes de enfocarse en salvar a las personas, y cuando se dio cuenta, ya había huido con sus seguidores.

—Tsk… maldita sea.

Los piratas son basura —gruñó Smoker mientras observaba la destrucción del lugar.

Cuando llegaron sus hombres, los envió a ayudar a la gente.

Al ver a Smoker con el uniforme de la Marina, algunos aldeanos comenzaron a salir de sus escondites.

Kara, por su parte, no llevaba su ropa de marine, ya que la última había sido destruida.

—¿La Marina?

Por suerte llegaron… esa mujer estaba destruyendo todo —dijo un aldeano acercándose a Smoker.

Después de confirmar que todos estaban bien y que solo tenían heridas menores, Kara suspiró con alivio.

—No pelear cuando hay aldeanos cerca… —murmuró con resignación.

—Vamos, Humitos.

Busquemos a la doctora, no me gustan los lugares fríos —dijo Kara, sacando una paleta de su bolsillo, pelándola y colocándosela en la boca.

Smoker la siguió sin decir nada, adentrándose en el bosque hasta llegar a una cabaña bastante oculta.

—¡Hermana K, estoy de visita!

—gritó Kara mientras abría la puerta de la casa como si nada.

Enseguida, una serie de cuchillos voladores se dirigieron hacia ella, pero los esquivó con un simple movimiento de cabeza.

—Oye, si fuera otra persona, habría muerto —se quejó mientras miraba los cuchillos clavados en la pared.

—Es porque apunté a matar.

¿Qué haces aquí otra vez?

—preguntó Kureha con molestia, apareciendo con una copa de vino en la mano.

—El señor Smo-yan dio una orden mal y algunos buenos marines quedaron envenenados —respondió Kara mientras buscaba algo por toda la casa de Kureha.

—Chopper saltó por la ventana en cuanto escuchó tu voz —dijo Kureha con sorna, dándose cuenta de lo que buscaba Kara.

—Está bien.

Toma, estos son los vinos más caros de la oficina de Sengoku.

El pago por el tratamiento —dijo Kara rápidamente, arrojando una caja a Kureha antes de salir corriendo en busca de Chopper.

—¡Aaah!

—se escuchó un grito de niño afuera mientras algo se alejaba a toda velocidad.

—Suspiro… estos tipos son bastante ruidosos.

Andando —dijo Kureha, tomando una maleta llena de suministros médicos y lanzándosela a Smoker para que la cargara.

Smoker la recibió sin quejarse, después de todo, eran ellos quienes estaban pidiendo ayuda.

Mientras tanto, Kara ya había atrapado a Chopper y lo tenía boca abajo mientras él gritaba.

—Ya deja de gritar —dijo Kara, dejándolo en el suelo.

Chopper enseguida corrió a esconderse detrás de un árbol… aunque dejó todo su cuerpo expuesto.

—¿Qué quieres?

¡Te dije que me niego a unirme a la Marina!

—gritó Chopper, mirando a Kara con enojo.

—Mmm… me niego —dijo Kara rápidamente.

—¿Te niegas?

¿A qué?

—preguntó Chopper, confundido.

—Me niego a tu negación de no unirte a la Marina —respondió Kara con una sonrisa engreída.

—¡No te puedes negar a algo que yo me negué primero!

—gritó Chopper, furioso—.

Si es así, ¡yo me niego a tu negación de mi negación!

—Entonces yo me niego a negar la negación del negativo —dijo Kara con firmeza.

Así comenzó una pelea verbal llena de tonterías entre ambos.

Mientras tanto, Smoker llegó con Doctorine al buque de la Marina y le mostró a los pacientes, quienes estaban siendo atendidos por los médicos y enfermeros de la nave.

—Así que fueron a una isla llena de veneno… Qué tontería.

Tendrían que haberse alejado de ese lugar apenas verlo —dijo Kureha mientras revisaba tranquilamente a cada paciente.

—Por suerte para ustedes, algunos venenos sirven como medicina, así que solo tenemos que usar uno que contrarreste este —explicó mientras sacaba de su valija un frasco con un líquido violeta.

—¿Espera, los envenenarás más de lo que ya están?

—preguntó rápidamente Smoker.

—No te preocupes, no les hará nada grave.

Solo vomitarán todas las toxinas que tienen en el cuerpo —explicó Kureha mientras administraba el nuevo veneno con total tranquilidad—.

Les recomiendo traer varios baldes.

Dicho eso, se retiró tranquilamente a su casa.

Smoker solo la observó alejarse, pero decidió quedarse para asegurarse de que su gente mejorara.

Tal como dijo Kureha, en cuanto el antídoto hizo efecto, todos los pacientes se despertaron y empezaron a vomitar.

Por suerte, los soldados habían escuchado su advertencia y estaban preparados con cubetas.

Tras un rato, todos estaban visiblemente mejor… aunque con el rostro pálido de tanto vomitar.

Mientras tanto, Kureha llegó al lugar donde Kara y Chopper aún discutían como niños.

—¿No dijiste que querías curar todas las enfermedades?

¿No crees que en la Marina podrías tener los recursos y estudios de todo el mundo a tu disposición?

—preguntó Kara, haciendo que Chopper se quedara en silencio al darse cuenta de que tenía razón.

—Yo… pero mi apariencia… —murmuró Chopper, hablando suavemente, un poco deprimido.

—Ya te dije que eso no importa, ¿verdad?

La Marina está llena de usuarios de frutas del diablo de todo tipo.

Hay tipos incluso más extraños que tú dando vueltas por Marineford… Incluso hay uno que camina con patas de araña saliéndole de la espalda —dijo Kara, recordando al vicealmirante que prefería evitar.

Desde que sus compañeros se enteraron de eso, aquel hombre se volvió bastante popular… rodeado de los demás, quienes tampoco querían tener a Kara cerca.

—No es como si no pudieras venir a visitar a la hermana K todo el tiempo.

Los marines tienen vacaciones, sobre todo los que trabajan en el sector médico.

Además, tienen un buen sueldo —agregó Kara, viendo que poco a poco estaba convenciendo a Chopper.

—Déjame pensarlo… —dijo Chopper antes de entrar a la casa de Kureha con una expresión seria.

—Hermana K, me llevaré a tu hijo para que sea un marine —dijo Kara, mirando hacia atrás y viendo a Kureha apoyada en un árbol.

—Si es lo que quiere el mocoso, que haga lo que quiera… Solo no dejes que esté en peligro —respondió Kureha, pensativa.

—Chopper, te esperaré en el buque de guerra.

Salimos al atardecer —gritó Kara antes de marcharse.

Mientras tanto, Chopper observaba los libros de medicina y los medicamentos que había podido crear gracias a ellos.

Sabía que aún tenía mucho por aprender, y en la Marina tendría acceso a una enorme cantidad de conocimiento, ya que los médicos eran esenciales.

Incluso contaban con tecnología médica avanzada.

El Reino de Drum era conocido como el reino de la medicina, pero no se comparaba con la cantidad de información que el Gobierno Mundial podía reunir para la Marina.

Después de horas de reflexión, Chopper tomó su decisión.

Con una mirada firme, fue al cuarto de Kureha, donde la encontró disfrutando del nuevo vino que le había entregado Kara.

—Doctorine, yo… —intentó hablar Chopper, pero Kureha lo interrumpió.

—Chopper, ve a preparar medicina para la resaca —dijo sin siquiera mirarlo, como si lo que fuera a decir no importara.

Mientras tanto, en el buque de guerra, Tashigi ya se encontraba mejor.

Smoker estaba listo para zarpar nuevamente tras haber escuchado por el caracol de interferencia que los Sombrero de Paja se dirigían a Arabasta.

—Kara, tenemos que irnos —dijo Smoker, molesto por haber esperado tanto tiempo.

—Está bien, ya llega —respondió Kara, mirando hacia el bosque nevado.

—¡Kara, iré contigo!

¡Me uniré a la Marina!

—gritó Chopper, corriendo a toda velocidad en su forma de venado.

—¡El venado habló!

—exclamó un soldado, solo para recibir la mirada fija de Kara, lo que lo obligó a cerrar la boca de inmediato.

——————————- Gracias por Leer Queridos lectores, Gracias por acompañarme en este viaje literario.

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Su contribución me permitirá continuar creando y compartiendo más capítulos emocionantes.

¡Espero contar con su apoyo y seguir brindándoles historias inolvidables!

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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